miércoles, 25 de abril de 2012

Un clásico: Salchichas al vino blanco

Recuerdo que, cuando era pequeña, odiaba las salchichas al vino. Yo era más de las salchichas Oscar Mayer, que regalaban estuches con forma de salchicha gigante llenos de pinturas, pero un buen día me dio por probarlas y, muy a mi pesar (pues tuve que reconocer delante de mi madre que estaban buenas), descubrí que me gustaban.
Desde que me fui de "casa de padres", hace ya casi 8 años, no las había vuelto a probar ni a hacer y hoy, en un ataque de nostalgia, se las he preparado a Sergio para cenar, no sin antes llamar a mi madre para asegurarme de cómo se hacían. ´

1 bandeja de salchichas frescas (o longaniza); aceite; vino blanco; queso rallado.

En una sartén, echamos unas gotitas de aceite y salteamos las salchichas previamente pinchadas con un palillo. Las ponemos en una cacerola y las cubrimos con vino blanco. Cuando rompa a hervir las apartamos y servimos cortándolas en trocitos. Las espolvoreamos con queso rallado (yo usé Grana Padano).

Por un momento me he teletransportado a mi infancia y me he visto sentada en el cuartito de estar viendo a mi padre disfrutar de  las salchichas que tanto me horrorizaban. Admito que mi madre siempre ha tenido razón. Cuando había algo que no me gustaba, siempre utilizaba un refrán que me hacía enfadar muchísimo y aún hoy lo sigue utilizando cuando digo que me gustan cosas que antes odiaba: "Desde que me casé, de todo como", aún hoy me sigue sentando a cuerno quemado, lo reconozco.




2 comentarios:

  1. La versión de mi madre es algo distinta pero también deliciosa!
    Sin poner aceite,cubría las salchichas con vino blanco y las dejaba cocer hasta que el vino se consumía y la grasa que soltaban las salchichas las caramelizaba...están deliciosas.

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