domingo, 21 de octubre de 2012

Brunch de domingo

El otro día me reí mucho en clase. Salió la palabra "branch" y les pregunté a los alumnos por su significado, uno de ellos me dijo que lo sabía: "es la comida ésa que se hace los domingos que sale en Sexo en Nueva York"- dijo. Le corregí diciendo que eso era "brunch", con "u", y todos los demás se quedaron extrañados preguntándose qué demonios era eso del "brunch".
La palabra brunch pertenece a un grupo de palabras llamadas "Portmanteau words",  que mezclan dos palabras para obtener uno sólo significado (al parecer, el creador de este tipo de palabras fue Lewis Carrol), "brunch" procede de la mezcla de "breakfast" y "lunch", otros ejemplos serían motel (motorway hotel); smog (smoke-fog) o incluso blog (web log), también se los conoce como "blendings".
El origen del brunch no está muy claro. Los hay que dicen que tienen su origen en la comunidad negra neoyorkina, que tomaban el aperitivo después de las largas ceremonias religiosas a las que asisten cada domingo (lo que nosotros conocemos como "el vermuth") y los hay que dicen que tiene que ver  con la noche neoyorkina y que es la que más fuerza ha cobrado tras series como Sexo en Nueva York. De hecho, el brunch se entiende como esa comida frugal que no es desayuno ni tampoco comida, ideal para esas noches locas en las que llegas a casa a las mil, te levantas y "guarreas". De ahí también que el típico cóctel de todo brunch que se precie es el Bloody Mary, que es el mejor contra la resaca, pues combina sal y zumo de tomate, para evitar la deshidratación tras los excesos con el alcohol y el vodka, que ayuda contra el sindrome de abstinencia, pues la resaca no es más que eso, una especie de "mono" de alcohol.
Hoy en día está muy de moda, sobre todo en ciudades como Londres o New York, pero cada vez es más frecuente verlo en Madrid, dicen que uno de los mejores se sirve en el Café Oliver (calle Almirante, Chueca), no os puedo decir porque no lo he probado, pero eso sí, todo lo que está de moda se paga y esto no podía ser menos.
Como yo soy muy apañada, me he montado mi propio brunch en casa y más teniendo en cuenta que Sergio ha estado de noche y no ha llegado hasta las 9.30 de la mañana. Qué mejor que un brunch para empezar su día.
No es el primer brunch que organizo (me encantan estas cosas tan "fashion"), por eso quería variar un poco el menú y sobre todo, no pasarme con la comida, teniendo en cuenta que comemos bastante poco. Al final, tras visitar varios blogs en busca de ideas, la blogger "Fresa y Pimienta" me dio la inspiración y siguiendo sus recetas y las de Pintxo de "Directo al Paladar", he elaborado mi menú de brunch del domingo.
CÓCTEL: Agua de Valencia
En todo brunch que se precie no puede faltar un cóctel. Como ya había publicado el Mimosa y el Bloody Mary que son los más típicos, tenía que cambiar. En esto lo tengo complicado porque Sergio no es muy fan de los cócteles, así que tengo pocas opciones. Como sé que le gustan los cócteles con cava, me he decidido por un Agua de Valencia, que, en cierto modo, se parece mucho al Mimosa.
1/4 l de zumo de naranja; 30 cl de vodka; 30 cl de ginebra; sacarina líquida; cava semiseco; naranja natural para decorar; hielo.

En una jarra de 1 litro, ponemos 1/4  litro de zumo de naranja, le añadimos el vodka, la ginebra y añadimos sacarina líquida (lo suyo es azúcar, pero no me gusta abusar de ella). Removemos y añadimos el cava. Volvemos a remover con cuidado de no romper las burbujas y completamos con hielo. Decoramos unas copas de cava con una rodaja de naranja natural y servimos terminando con una pajita. Yo usé estas de Casa tan monas y tropicales.
ENSALADA NIÇOISE

No quería preparar la típica ensalada César para mi brunch, y no podía faltar una ensalada como parte del menú, así que, hojeando una revista de cocina he visto ésta y me ha encantado, nunca la habíamos probado, está deliciosa. Una buena alternativa si tenéis invitados a cenar, y si no, es un excelente plato único para una cena.

1 bolsa de mezclum de lechugas; 1 tomate; judías verdes redondas; 1 patata mediana cocida; 6 huevos de codorniz cocidos; aceitunas verdes (deberían de ser negras para la receta original, pero no tenía); 1 cucharadita de alcaparras; 6 anchoas troceadas; 1 lata de atún (yo he usado atún al natural); 1 pimiento rojo; 1 cebolla morada; sal; pimienta.
VINAGRETA: 1 cucharada de mostaza de Dijon (yo he usado de la antigua); 2 cucharadas de vinagre; 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

En una ensaladera ponemos una cama de lechugas, le añadimos el tomate lavado y troceado, el pimiento, también laado y troceado, las alcaparras, las anchoas troceadas, las aceitunas, la cebolla cortada finamente, el atún (bien escurrido), la patata previamente cocida y ya fría y los huevos cocidos.
Elaboramos la vinagreta en el siguiente orden: mezclamos la mostaza con el vinagre y vamos añadiendo el aceite poco a poco según emulsionamos.
Aliñamos la ensalada y servimos.

GALETTES DE QUESO DE CABRA, CEBOLLA CONFITADA Y JAMÓN IBÉRICO


Como os he dicho al principio, me inspiré en el blog de Fresa y Pimienta para el menú de hoy. Una de sus recetas era una galette con melocotón, Camembert y jamón y yo he hecho mi propia versión. He de decir que con higos hubiese estado de muerte, pero no tenía.
Investigando en otros blogs he descubierto que ésta es una receta típica Bretona y que en Bretaña (Francia, ojo), se hace con harina de trigo sarraceno, pero me he tenido que conformar y hacerla con harina normal.


Para la masa (4 galettes): 50 grs de mantequilla; 100 grs de harina; una pizca de sal; un chorrito de agua helada.
Para el relleno: 4 rodajas de queso de cabra; 2 cebollitas confitadas; romero fresco; jamón ibérico.

Ponemos la harina y la sal en un bol y le añadimos la mantequilla en daditos. Amasamos y vamos añadiendo agua helada poco a poco. Yo me he pasado un poco, lo notaréis porque la masa estará pegajosa, si os pasa esto, añadís un poco más de harina y ya está. Sabréis que la masa está lista cuando no se pegue a las manos. Una vez lista, la envolemos en papel film y metemos a la nevera una hora. Extendemos con el rodillo y cortamos cuatro círculos que pondremos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. En el centro de cada una ponemos una loncha de queso y trocitos de cebolla, espolvoreamos con romero fresco. Cerramos los bordes y metemos al horno durante 35-40 minutos a 180º. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla, ponemos una loncha de jamón y decoramos con una ramita de romero fresco. Con unas lonchitas de higos estarían deliciosas, animáos a probarlas.

BÄGELS

La primera vez que probé los Bägels fue en mi luna de miel en Nueva York, precisamente en un brunch y luego he vuelto a probarlos en un restaurante en Madrid que me gusta mucho, Olsen en la calle Prado. Siempre me habían parecido muy difíciles de hacer, hasta que leí la receta de Fresa y Pimienta y me animé a hacerlos. No me han quedado mal para ser la primera vez, quizá algo gordetes de tamaño, pero están muy ricos.


Los ví también en Taste of America, la tienda americana que abrieron en mi pueblo hace poco, no son caros, pero me picó el hacerlos yo misma.


Para 6 bägels: 500 grs de harina (aunque a mí la masa me ha pedido menos); 15 grs de levadura fresca; 250 ml de agua; 1/2 cucharadita de sal; 1 cucharada de miel; 1 clara de huevo.
Para decorar: semillas de amapola; sésamo negro; escamas de sal; especias varias...


Calentamos el agua en el micro y disolvemos en ella la levadura. Echamos la cuchara de miel y disolvemos. He de decir que he hecho la masa con mi nueva amasadora de Lidl, si no tenéis, habrá que hacerlo a mano. Ponemos esta mezcla en el bol de la amasadora y añadimos la harina poco a poco y vamos amasando hasta obtener una masa que se despegue del recipiente y no se pegue a los dedos. Amasamos unos 10 minutos (yo necesité unos 15). Entonces le damos forma de bola y dejamos en el bol cubriéndola con un paño de cocina. Dejamos que fermente 1 hora. Pasado ese tiempo, dividimos la masa en 6 porciones más o menos iguales, les damos forma de bola y a su vez, les damos la forma característica metiendo un par de dedos en el centro y aplastándolos un poco. Una vez listos, los tapamos de nuevo y dejamos reposar otra hora en una bandeja ligeramente enharinada.
Observaremos que, pasado ese tiempo, habrán doblado su tamaño. Ponemos agua a cocer y vamos precalentando el horno a 180º. Cuando el agua rompa a hervir, cocemos los bägels de uno en uno, un minuto por cada lado. Según los vamos sacando, los ponemos en papel de cocina para elminar el exceso de agua y los vamos poniendo en la bandeja del horno cubierta con papel vegetal. Pintamos los panecillos con clara de huevo batida y decoramos con lo que queramos. Yo he hecho todos distintos: sésamo blanco y negro; semillas de amapola; mezcla bruschetta de hierbas; escamas de sal de boletus; romero fresco...
Los horneamos a 180º durante 30 minutos. Pasado ese tiempo, los sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez fríos, los rellenamos a nuestro gusto, yo los he rellenado de salmón ahumado con espinacas y queso crema al cebollino fresco.


Para dos bägels: 1 paquete de salmón ahumado; 1 puñado de espinacas frescas; 2 cucharadas de Philadelphia light; cebollino fresco.

En el robot de la batidora ponemos el queso y el cebollino lavado. Mezclamos hasta que esté todo bien triturado. Untamos ambas partes del pan con el queso, cubrimos la parte inferior con espinacas, encima el salmón y cubrimos.

POSTRE: TATÍN RÁPIDO DE MANZANA


Otra recetilla más para darle salida a las manzanas del pueblo. Sin duda, una excelente opción, sobre todo si tenéis invitados. He seguido más o menos la receta de Pintxo de Directo al Paladar, el resultado es realmente espectacular.

500 grs de manzanas reineta; 6 cucharadas de azúcar; 50 grs de mantequilla; 1 lámina de masa quebrada.

En una sartén ponemos la mantequilla junto con el azúcar y mezclamos bien. Mientras, pelamos las manzanas y las descorazonamos. Las cortamos en rodajas  y las ponemos en la sartén. Las ponemos a fuego lento unos 40 minutos hasta que adquieran un tono tostado.
Yo las he hecho en dos cocottes, pero podéis usar el molde que queráis.
Engrasamos el molde y sobre el fondo ponemos las manzanas y las cubrimos con una capa de masa quebrada de la medida del molde. Pintamos con huevo batido y metemos al horno 25 minutos a 180º. Dejamos enfriar un poco para desmoldar y servir caliente.
Con helado de vainilla estará excelente.

Como véis, hemos disfrutado de un delicioso brunch de domingo sin salir de casa y sin pagar una millonada, algo que se agradece en los tiempos que corren...









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