sábado, 3 de noviembre de 2012

Tarta Red Velvet para celebrar el cumple de David

El jueves celebramos el cumpleaños de mi sobrino David, el más peque de todos mis sobrinos. Ya ha cumplido 12 añazos ¡cómo pasa el tiempo!. Como todos los años, nos juntamos casi toda la familia para celebrar el cumple del "enano", aunque ya lo es cada vez menos. Este año me he encargado yo de la tarta para el evento. Pensaba haber hecho una tarta con fondant, pero tenía miedo de que no gustara (en mi familia son más conservadores al respecto) y me decidí por la Red Velvet, pastel con el que tenía una batalla pendiente, pues este verano se la hice a mi sobrino Álex también para su cumple, pero no estaban alineados los planetas para mí y degracia tras desgracia, en lugar de tarta acabé haciendo migas Red Velvet, pero esta vez (a pesar de alguna dificultad) me ha salido bien, ¡menos mal! y la tarta fue un éxito, ¡no quedo nada!. Ahí va la receta. Espero que os guste.
 
RED VELVET CAKE
 
 
INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO
350 grs de harina; 300 grs de azúcar; 1 cucharada de café de cacao en polvo (ojo, no uséis Nesquik os similar, usad la marca Valor, la tenéis en cualquier supermercado); 1 cucharadita de levadura; 1 cucharadita de sal; 1 cucharadita de bicarbonato;3 huevos; 250 ml de aceite de girasol (el de oliva no me gusta para los dulces, deja un sabor muy fuerte, pero eso ya va en gustos); 250 ml de buttermilk *; unas gotas de aroma de vainilla; 1 cucharada de colorante rojo en gel (yo usé el de la marca Wilton, nunca uséis el de Vahiné líquido que venden en los supermercados, os estropeará el pastel).
INGREDIENTES PARA EL RELLENO Y EL FROSTING
3 tarrinas de queso Philadelphia (unos 550 grs); 450 grs de azúcar glas; unas gotas de esencia de vanilla; 200 grs de mantequilla sin sal.
 
*Sé lo que estáis pensando desde hace un rato, ¿qué diantres es el "buttermilk"?, este ingrediente es difícil encontrarlo en España, pero lo podemos elaborar en casa, básicamente es leche cortada, para ello, ponemos 250 ml de leche entera en un recipiente, le añadimos el zumo de medio limón y dejamos reposar unos 10 minutos hasta que la leche se corte. ¿Qué cosas, eh?
 
Bien, pues nos ponemos al lío. Os voy a poner la receta paso a paso para que se os haga más sencilla y os animéis a hacerla.
1. Tamizamos la harina junto con la levadura y mezclamos con el cacao también tamizado, el azúcar, el bicarbonato y la sal.
2. En un bol aparte mezclamos los huevos con el aceite, la buttermilk, el aroma de vainilla y el colorante rojo. Batimos bien.
3. Con ayuda de una amasadora vamos añadiendo los ingredientes secos (harina...) poco a poco a los líquidos (huevos...) hasta obtener una masa homogénea. No es conveniente trabajar demasiado la masa.
4. Engrasamos un molde desmontable y vertemos en él nuestra mezcla. Introducimos al horno previamente precalentado a 180º durante 40 minutos o hasta que introduzcáis un palillo en el bizcocho y salga limpio.
5. IMPORTANTE: Dejamos enfriar el bizcocho antes de desmoldar. Mejor si lo hacéis el día anterior, pero si no lo tenéis, como en mi caso, dejarlo enfriar el mayor tiempo posible.
6. Una vez frío, lo desmoldamos y dejamos reposar sobre una rejilla. Pasado un rato, cuando imaginemos que ya está frío en el interior, lo igualamos para que quede una tarta lisa y lo cortamos con ayuda de una lira, si no tenemos, podemos hacerlo con el cuchillo pero con muchísimo cuidado.
7. Elaboramos el relleno y el frosting, para ello, mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar y una vez que estén bien mezcladas, añadimos el queso y el aroma. Trabajamos bien con la ayuda de una amasadora.
8. Separamos las mitades del bizcocho con mucho cuidado y lo rellenamos.
9. Cubrimos de nuevo con mucha delicadeza y procedemos a la decoración.
 
Me paro aquí para explicaros cómo hice la decoración. Mi idea era decorar toda la tarta con la manga pastelera, pero me faltó frosting (ya he corregido las cantidades) y tuve que apañármelas, de ahí que usara las estrellitas y la mariposa, ya que, al ser festivo, no tenía ningún sitio cerca para ir a comprar más queso. Como lo normal es que no os animéis con la manga, podéis limitaros simplemente a cubrir el bizcocho con el frosting igualándolo bien.
 
10. Una vez cubierta nuestra tarta. La decoramos al gusto y metemos a la nevera hasta la hora de consumirla.
 
Os animo a que le perdáis el miedo y la hagáis. Es un pastel delicioso con el que triunfaréis en cualquier ocasión.
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

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