viernes, 17 de julio de 2015

Matarocco Siciliano

Adoro viajar y reconozco que soy una persona muy pasional a la hora de valorar los lugares a los que voy. Si un sitio no me seduce o no me gusta, puedo ser realmente dura en mis críticas, y si me encanta, creo que soy capaz de transmitir mi pasión por ese lugar en dos o tres frases, o quizá con tan sólo una expresión de mi cara o de mis manos, pero hay sitios que me enganchan o, por qué no reconocerlo, me enamoran de los pies a la cabeza. El criterio para que un sitio me fascine no es demasiado claro, simplemente siento una conexión con el lugar que no puedo explicar. De hecho, creo que las ciudades, los pueblos o los países son como las personas, cada uno tiene su personalidad propia y simplemente cuadran o no cuadran contigo, hay sitios que me gustan, otros que me fascinan y otros a las que no volvería, pero si hay algo que  tengo claro es que una de las cosas que más me llaman la atención de los sitios que visito es su gastronomía, donde creo que más se refleja la personalidad de un lugar y Sicilia es uno de esos sitios que me tienen enamorada pues  es pasional como yo y además tiene una gastronomía increíblemente deliciosa, sencilla pero con una tremenda personalidad, como la receta que hoy os traigo rescatada de un libro de recetas que me traje de mi paso por la isla. Espero que os guste.

MATAROCCO SICILIANO

Para 2 personas:
4 tomates maduros;2 dientes de ajo;
1 manojo de albahaca fresca; Aceite de Oliva; Sal
Pan Tostado


Lavamos los tomates y con ayuda del cuchillo les hacemos una cruz en la parte inferior. Ponemos agua a calentar y antes de que rompa a hervir metemos los tomates y los dejamos dentro durante un par de minutos. Sacamos y metemos en agua fría. Pelamos y reservamos.
Lavamos la albahaca y la picamos, y la ponemos en un mortero. Pelamos los ajos y los ponemos en agua con hielo durante un par de minutos para rebajar su fuerte sabor. Pasados los dos minutos, picamos con el prensador de ajos o bien con el cuchillo y añadimos a la albahaca, machacamos en el mortero con un poco de sal y cuando esté todo bien mezclado añadimos dos de los tomates pelados, sin pepitas y troceados finamente. Machacamos todo añadiendo aceite de oliva poco a poco. Cuando tengamos una mezcla homogénea, rectificamos de sal si fuese necesario y le añadimos los otros dos tomates troceados. Servimos con unos trozos de pan tostado y unas hojitas de albahaca fresca para decorar.


Una receta típicamente siciliana, sencilla pero deliciosa y muy, muy fresquita ideal para estos calores veraniegos. Podéis servirla sola con unos trocitos de pan tostado o acompañando a una suculenta bandeja de embutidos.


Espero que os guste porque en el próximo post prometo más Sicilia...




1 comentario:

  1. Sencillo pero delicioso. Esta noche lo pruebo, tengo la nevera a rebosar de tomates!

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