martes, 1 de septiembre de 2015

Sepia Encebollada Con Pretensiones Asiáticas

Cambiar. Curioso verbo que provoca sensaciones diversas en las personas dependiendo del complemento que lleve detrás. Cambiar cromos es divertido, cambiar muebles y cosas de sitio en casa mucho más (aunque no para Sergio), cambiarse de ropa también mola (y mucho, al menos a mí), cambiar de coche, cambiar de móvil... Todas ellas son cosas que están bien y que provocan en nosotros emociones positivas. Pero cuando hablamos de cambiar de peinado, cambiar de pareja, cambiar de casa o cambiar de trabajo, la cosa cambia (también). Nos echamos a temblar. Está claro que es mucho más arriesgado, ¡dónde va a parar!, pero los cambios nos asustan y mucho, aun así estoy convencida de que cambiar es bueno la mayoría de las veces (hablo de cambios positivos).
Dice una amiga mía que los cambios renuevan la energía, que la energía estancada no es buena y creo que tiene razón. La mayoría de las veces  nos negamos a cambiar por apego a personas o simplemente por miedo a salir de nuestra zona de comfort, pero llega un momento de lucidez en el que te das cuenta de que el cambio es lo que necesitas y de que es la hora de dar el paso y de volar en busca de nuevas experiencias. Es hora de seguir viviendo.
El caso es que estoy yo en época de cambios y me ha afectado de tal manera que esta tarde estaba yo tan decidida a preparar una sepia encebollada para cenar que me he dicho: "¿y si le echo un poquito de esto? ¿Y si le pongo un poquito de aquello?" Total que cual científico loco me he puesto a investigar y mira tú por dónde el cambio ha sido para bien y me ha salido un plato riquísimo que he decidido compartir con vosotros. 

SEPIA ENCEBOLLADA
CON PRETENSIONES ASIÁTICAS

Para 2 personas:
1 sepia pequeña; 1 cebolla morada;
1 diente de ajo; 1/2 vaso de vino tinto;
1 chorrito de salsa de soja; 3 cucharadas de leche de coco.
1 pizca de jengibre molido; Cilantro fresco;
Aceite de Oliva; Unas gotas de Tabasco.


Limpiamos bien la sepia (https://www.youtube.com/watch?v=LLXHWZ-gI1s) y la cortamos en trozos del tamaño de los que aparecen en la foto. Reservamos. Pelamos y troceamos la cebolla en juliana y el diente de ajo en lonchitas. 
Ponemos aceite a calentar y añadimos la cebolla y el ajo. Dejamos pochar a fuego medio. Cuando empiecen a transparentar añadimos el vino tinto, subimos el fuego para que se evapore y cuando esto suceda añadimos la sepia. Volvemos a bajar el fuego tapamos y dejamos cocinar todo junto unos 5 minutos. 
Pasado este tiempo añadimos la salsa de soja. Removemos bien y volvemos a tapar de nuevo hasta que coja una consistencia más gelatinosa y se evapore. (5 minutos aproximadamente). Destapamos y añadimos el jengibre molido (no mucho) y unas gotas de tabasco, removemos bien y añadimos la leche de coco. Volvemos a remover y tapamos. Dejamos cocinar unos 15 minutos hasta que la sepia esté blandita y se pinche fácilmente con el tenedor. Una vez lista, dejamos templar y servimos con cilantro fresco picadito.


Reconozco que en mitad del proceso me he preguntado qué demonios estaba haciendo, pero el resultado es sorprendente. 


La leche de coco es fácil de encontrar, suelen tenerla en Aldi, Lidl y en grandes superficies, normalmente en la sección de cocina internacional. El bote cuesta menos de dos euros.



Y para despedirme y como sé que a mi amigo Javi le gusta, os dejo una preciosa canción que forma parte de la película La Familia Belier, que viene al dedillo para el tema de este post. 


¡Hasta mi próxima locura!

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