miércoles, 20 de julio de 2016

Salami de Chocolate

Cuando era niña tenía la boca llena de caries porque me pirraban los dulces, no me podía resistir. Era toda una experta en chuches, helados y todo tipo de guarrerías. Dinero que me daban, dinero que me gastaba en El Delirio o La Churrería, las tiendas de frutos secos y chuches de mi barrio. Era clienta VIP. De hecho hubo una temporada en la que mi padre trabajó como albañil en la base aérea de Torrejón y allí podía comprar productos que venían de Estados Unidos, cosas que en España por aquella época ni se veían: helados de Ben & Jerry´s, M&Ms, Maltesers... os podéis hacer una idea, el paraíso terrenal para una niña de mi edad enganchada a las chuches. Mi adicción llegó a ser tal que mi madre me las escondía cuando me quedaba sola porque era capaz de darme atracones si no me controlaban. 
Según fui cumpliendo años mi "chucheadicción" fue desapareciendo y empecé a tomar conciencia de lo caros que eran (y son) los dentistas, del cuidado de la línea y de la salud y de lo importante de una buena alimentación, hasta el punto de dejarlas por completo. Tanto que me he pasé al bando de lo salado y a veces me pregunto cómo era capaz de comer todas aquellas cosas tan empalagosas sin cansarme. Supongo que será una cuestión de aprendizaje y de madurez, pero de vez en cuando hay que darse un capricho y por eso hoy os traigo una receta de lo más dulce, ideal para las meriendas de verano, un Salami de Chocolate, un postre muy extendido en Italia, aunque es de origen portugués. Una de esas recetas agradecidas, ya que con poco dinero y esfuerzo, conseguimos un delicioso resultado.

SALAMI DE CHOCOLATE
Para  1 salami pequeño:
150 grs de galletas tipo María (yo he usado de las Digestive);
75 grs de mantequilla a temperatura ambiente; 
50 grs de azúcar; 100 grs de chcolate fondant;
1 huevo; 1 chorrito de ron (opcional).


PASO A PASO:
1. Ponemos las galletas en un bol y las rompemos (ojo, no triturar), en trozos medianos e irregulares.
2. Derretimos el chocolate en un bol al baño María o al microondas con una pizca de agua con cuidado de que no se nos queme.
3. Mezclamos la mantequilla (importante que esté a temperatura ambiente) con el huevo y el azúcar. Batimos bien y añadimos el chocolate y el ron. Mezclamos.
4. Una vez lista la mezcla de chocolate, añadimos las galletas.
5. Ahora viene la parte más delicada y pringosa: darle forma a nuestro salami. Para ello ponemos la mezcla sobre un trozo de papel vegetal. La pondremos en uno de los extremos, paralela al borde del papel y enrollaremos el mismo dándole forma de rollito, como si estuviésemos haciendo sushi. Una vez que le hayamos dado forma cilíndrica, cerramos bien los bordes del papel para que no se nos salga la mezcla y metemos a la nevera durante 3 horas aproximadamente hasta que se haya endurecido.
6. Pasado ese tiempo es el momento de degustar nuestro delicioso salami. 


Como veis es un postre sencillísimo de preparar. Si tenéis poco tiempo, podéis meterlo al congelador en lugar de en el frigo. Si queréis podéis acompañarlo con helado de nata o vainilla y tendréis un postre de lo más completo y original. ¡Espero que os haya gustado!
¡Hasta el próximo post!



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