domingo, 18 de diciembre de 2016

Albóndigas de Pollo con Salsa de Cherries, Alcaparras y Salvia

Para mí el mes de diciembre es una auténtica locura. Mi vida social se ve multiplicada por 4, no sólo por los eventos navideños sino también por las múltiples celebraciones de mi cumpleaños que dejan tiritando no sólo mi tarjeta de crédito sino también mi estómago. Y es que el cumplir años va pasando factura y tu cuerpo ya no aguanta las mismas cosas  ni se recupera igual que cuando eras más joven, aunque tú sigues teniendo las mismas ganas de juerga. De hecho, comentaba esto con unos alumnos hablando de la edad un día en clase. Ciertamente, para ellos pasar de los veintitantos ya implica ser un vejestorio, tanto que en una redacción en la que tenían que hablar sobre el uso de la tecnología por parte de adultos y jóvenes, una chica decía que la diferencia entre ambos era que los jóvenes usaban internet para charlar con amigos y buscar información para hacer trabajos o deberes y en cambio los adultos lo hacíamos para consultar nuestras enfermedades. Casi me da un ataque de risa. Esa es su percepción de nosotros, aunque yo siempre les digo que cuando yo era como ellos pensaba exactamente igual y veía a la gente de mi edad super mayor, pero cuando llegas a ella te das cuenta de que sigues siendo la misma persona que se sentaba en la silla del instituto, que te ríes de las mismas tonterías con tus amigas y que tienes las mismas ganas de vivir, pero eso sí, con un cuerpo más estropeadillo que es el que te para los pies cuando te pasas un poco. Por eso, y con el fin de que mi cuerpo no se enfade conmigo, he preparado una receta ligerita y sana apta para jóvenes y adultos, porque la cocina no entiende de edades. ¡Espero que os guste!
ALBÓNDIGAS DE POLLO CON SALSA DE CHERRIES, ALCAPARRAS Y SALVIA

Ingredientes para 2 personas:
250 grs de carne de pollo picada; 1 envase de tomates cherry;
1 cucharada de alcaparras; 1 cayena; 1 cebolla morada pequeña;
1 diente de ajo; 1/4 vaso de vino blanco seco; 1 cucharada de azúcar moreno;
4 o 5 hojas de salvia fresca; Pimienta negra molida; Sal; Aceite de oliva; 1/2 litro de agua.
PARA CONDIMENTAR LA CARNE:
1 diente de ajo; Sal; Pimienta Negra; 1 cucharadita de salvia seca; 1 cucharada de tomate rallado;


Comenzaremos preparando la carne. Salpimentamos y añadimos un diente de ajo rallado o picadito muy fino, el tomate rallado y la salvia seca. Mezclamos bien y formamos las albóndigas. Las ponemos sobre una fuente de horno cubierta con papel vegetal y con un poquito de aceite para que no se peguen las albóndigas, echamos otro chorrito de aceite por encima y horneamos a 220º durante 10 minutos aproximadamente. Sacamos y reservamos.
Es el momento de preparar la salsa. Ponemos la cebolla y el ajo bien picaditos a pochar en una cacerola con aceite caliente. Cuando la cebolla esté transparente añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos que se evapore. En ese momento añadimos los tomates cherry partidos por la mitad, las hojas de salvia lavadas, las alcaparras y la cayena. Dejamos cocinar a fuego lento unos 10 minutos, en ese momento salpimentamos, retiramos la cayena para evitar sorpresas desagradables y añadimos el azúcar moreno para contrarrestar la acidez del tomate. Probamos y rectificamos de sal y azúcar si fuese necesario. Añadimos el agua y dejamos cocer a fuego lento otros diez minutos.
En este momento añadiremos las albóndigas a la salsa y dejaremos cocinar unos 15 minutos a fuego medio-bajo para que se empapen bien del juguito de la salsa. Es importante que no cocinéis las albóndigas demasiado en el horno para que no queden demasiado secas, es preferible que se terminen de cocinar en la cacerola. Una vez listas, servimos y disfrutamos.


 
Los grandes chefs me echarían la bronca porque según ellos todo lo que se pone en el plato se tiene que poder comer, en este caso he usado hojas de salvia fresca para decorar pero no se comen crudas como otras aromáticas, ya que su sabor es muy amargo. En cambio las que quedan dentro de la salsa si se pueden comer y junto con el pollo hacen una combinación exquisita. El problema de la salvia es que no es fácil de encontrar en supermercados, yo suelo comprara en Verdecora, pero si tenéis algún negocio especializado cerca o tenéis mucha confianza con vuestro frutero, os la puede traer si se la pedís. 
Por otro lado la salvia seca tampoco es fácilmente localizable. Os recomiendo comprarla por internet o en alguna de las maravillosas tiendas de especias que hay por Madrid como Spicy Yuli, Casa Ruíz...
La gracia de esta receta está en la salvia, merece la pena que intentéis encontrarla, no os defraudará el resultado. Salvia y pollo siempre hacen buena pareja.
¡Hasta el próximo post!
 

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