domingo, 29 de enero de 2017

Calabacines Rellenos de Falso Arroz de Chipirones, Gambón y Cebolla Negra

Existen los gastrobares y los bares disfrazados de gastrobares y en este post os voy a dar una serie de pautas para sospechar de estos últimos. En primer lugar los falsos gastrobares engañan desde fuera, pues son muy listos y saben cómo camuflarse bajo una apariencia modernita diferente a la de los bares del barrio, algunos incluso tienen una pizarra con un menú degustación en la puerta en el que se incluyen platos con nombres como: "esférico de no sé qué", "trampantojo de no sé cual", " falso turrón de bla, bla, bla..." y al leerlos piensas que ese sitio debe de ser la leche. Pero yo, que estoy muy desengañada,  ya no me dejo seducir por esos nombres y suelo entrar a cotillear el bar antes de nada. Lo primero que hago es observar el sitio: decoración, iluminación, mobiliario, vestuario de los camareros... En un gastrobar que se precie, la imagen del servicio se cuida mucho, por lo que sospecha si no es así. Otro aspecto a tener en cuenta es que las barras de los gastrobares suelen estar casi vacías, todo sale directamente de cocina, incluso las tapas, no te vas a encontrar cámaras frigoríficas, ni bandejas llenas de pinchos de pan con ensaladilla rematados (o matados) con un palillo, si es así, sospecha de nuevo. Y ya cuando te topas con un servilletero de Mahou  de esos que llevan palillero encima, horror completo, pues un gastrobar implica algo de glamour y por mucho aprecio que les tengamos, ni las servilletas de "Gracias por su visita" ni los palillos son algo que se caractericen por su finura y elegancia.
Eso en cuanto a las primeras observaciones, después llegan las pruebas de fuego. La primera es pedir una consumición y ver qué tapa te ponen. Si el camarero te ofrece uno de esos pinchos de pan reseco: malamente, pero como eres buena gente decides darle una última oportunidad y echarle un ojo a la carta. Plastificada... uff... mal empezamos, pero bueno, el formato es bonito, piensas que a lo mejor hay algo que merezca la pena y empiezas  a leer: "alitas de pollo, patatas mil salsas, rejos, sandwich mixto..." ¿En serio? La carta es la prueba de fuego de un gastrobar, y quien va a un sitio así no busca comerse unos huevos rotos con jamón, ni una oreja a la plancha. 
Debería estar prohibido usar el lenguaje así a lo loco y llamar a los sitios como nos de la gana sólo porque suenan mejor, no se puede llamar a un bar vinoteca si ni siquiera hay carta de vinos, ni café lounge a un bar en el que el único cóctel que te ponen es un whisky con Coca-Cola y mucho menos llamar gastrobar a un sitio con pinchos como los que preparan en el bar Paco de la esquina. En realidad eso es lo que más me molesta: la mala utilización de la terminología, pues no hay nada peor que la incoherencia, y he decidido que a sitios incoherentes no entro, será mi vena filóloga. 
Después de esta larga introducción crítica, os dejo con mi receta de hoy, no sé si digna de un gastrobar pero con un nombre muy coherente, espero que os guste:

CALABACINES RELLENOS DE FALSO ARROZ 
CON CHIPIRONES,  GAMBÓN Y CEBOLLA NEGRA

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS:
2 calabacines redondos; 250 grs de gambón; 250 grs de chipirones;
50 grs de pasta riso (pasta con forma de arroz); 1 cebolla negra; 
1 diente de ajo; 1/4 vaso de vino blanco seco; Sal; Pimienta Negra Molida;
Aceite de Oliva; Agua; Perejil Fresco.
  Comenzaremos lavando bien los calabacines, pues los vamos a cocinar con la piel. Los secamos bien y les quitamos la parte superior. Los vaciamos con un sacabolas o en su defecto con una cuchara con mucho cuidado de no romperlos. Reservamos la carne del calabacín. Salpimentamos por dentro, rociamos con aceite y metemos al horno durante 25 minutos a 220º.
Preparamos mientras el relleno. Lo primero que haremos será limpiar los chipirones. Podéis ver cómo se hace en el siguiente video. Una vez limpios los troceamos y reservamos. Pelamos también los gambones reservando dos para decorar y los troceamos reservándolos también.

video


Picamos la carne del calabacín, la cebolla negra y el diente de ajo. Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos el ajo y la cebolla, rehogamos unos minutos con cuidado de que no se quemen y añadimos el calabacín. Cocinamos todo junto unos minutos y añadimos el chipirón. Removemos bien y añadimos el vino subiendo el fuego para que se evapore  el alcohol. Una vez evaporado salpimentamos y reservamos.
Nos ponemos ahora con el falso arroz. Ponemos agua a cocer con una pizca de sal en un cazo pequeño y cuando rompa a hervir echamos la pasta. Cocemos aproximadamente unos 3-4 minutos. Escurrimos el agua con ayuda de un colador y mezclamos con el sofrito de chipirones y lo volvemos a poner al fuego para cocinar las gambas en último lugar. Añadimos el gambón troceado y removemos bien, cocinamos durante un par de minutos sin dejar que éstas se cocinen demasiado. Espolvoreamos con perejil fresco picado.
En una sartén aparte cocinamos los dos gambones reservados a la plancha con un poco de sal cuidando también de que no se nos pasen.
Sacamos los calabacines del horno y procedemos al emplatado. Rellenamos con cuidado hasta algo más que el tope de los calabacines. Decoramos con unas patas de calamar y un gambón a la plancha pelado reservando su cola para darle más firmeza. Regamos con un chorrito de aceite de oliva y servimos.
 



Como véis, he utilizado Cebolla Negra en esta receta. No os asustéis porque es fácil de encontrar, de hecho yo lo hice en Lidl, dentro de su gama de productos Deluxe. El paquete vale menos de dos euros y vienen 4 cebollas. El sabor es fuerte por lo que no es necesario usar mucha. 

He usado calabacines redondos que también podéis en contrar en Lidl pero si no lo hacéis, podéis usar calabacines normales.
En cuanto a la pasta riso, solamente se encuentra en negocios especializados italianos, en caso de no encontrarla la podéis sustituir por arroz normal, quinoa o cuscus.
Como véis es una receta sencilla, el único problema es sus diferentes elaboraciones por separado que requieren un poco más de trabajo, pero el resultado bien merece la pena el esfuerzo, y además es de lo más sana, ¿qué más podéis pedir?
¡Hasta el próximo post!

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