domingo, 15 de enero de 2017

Potaje de Alubia Negra Tolosana, Garbanzos y Bacalao

Mi madre dice que lo primero que hice al nacer fue estornudar, así que nada más venir a este mundo ya todo apuntaba a que iba a ser una friolera de cuidado y es que llegar nevando en pleno diciembre, en pelotilla picada no es para menos, ¿no? Hoy, 38 años después, sigo siendo la más friolera del reino y nunca me veréis sin mi abrigo, mi gorro y mi bufanda, y hasta en primavera o cuando refresca en verano llevo siempre mi chaquetilla "por si acaso". Sin embargo, a pesar de sufrir el frío de una forma casi dramática, como dice Sergio, me encanta el invierno y lo defiendo a ultranza. ¡Con lo bien que se está en casita un sábado en el sofá, tapadita con la manta y con un café calentito en la mano! 
Sea como sea, aunque seáis por-verano como la gran mayoría, no me podéis negar que hay cosas que dan mucho más placer en invierno, como por ejemplo meterse en la cocina y preparar un guiso rico y reconfortante para hacernos entrar en calor como el que os traigo en el post de hoy y que os va a venir genial para aguantar la ola de frío que se nos viene encima esta semana. 

POTAJE DE ALUBIA NEGRA TOLOSANA, GARBANZOS Y BACALAO

Ingredientes para 2 personas:
75 grs de alubia negra tolosana; 75 grs de garbanzos; 1 puñado de espinacas frescas;
1 tajada de bacalao salado;1 cebolla; 1 diente de ajo; 1 pimiento verde; 2 patatas medianas;
1 cucharada de harina; 1 hoja de laurel; 1 chorro de vino blanco seco;
2 tomates rallados; 1 cucharadita de pimentón; 1 cucharadita de cominos molidos;
Sal; Aceite de Oliva; Agua. 


Para preparar esta receta es necesario comenzar el día anterior. Lo primero que haremos será poner el bacalao en remojo en agua fría. Yo lo he tenido unas 30 horas cambiándole el agua tres veces porque las tajadas eran pequeñas. La noche de antes pondremos también las legumbres en remojo.
Al día siguiente escurrimos las legumbres y las ponemos en la olla, las cubrimos con bastante agua y añadimos un cuarto de cebolla y la hoja de laurel y ponemos a cocer. 
Mientras tanto elaboramos un sofrito. Picamos la cebolla, el ajo y el pimiento y los ponemos a pochar en una sartén con aceite. Cuando la cebolla empiece a transparentar añadimos la harina, removemos bien y añadimos un chorrito de vino, subimos el fuego para que se evapore el alcohol y en ese momento añadimos el tomate. Bajamos el fuego, mezclamos y añadimos el pimentón sin dejar de remover para que no se nos queme, cuando se haya tostado añadimos un vaso de agua, removemos bien y dejamos que rompa a hervir. En ese punto, añadimos el sofrito a las legumbres, junto con las espinacas y el bacalao escurrido y troceado. Antes de salar dejamos que rompa a hervir y se cocine durante unos minutos, pues el bacalo ya es salado y no queremos pasarnos de sal. Probamos, salamos si fuese necesario (si el bacalao está bien desalado habrá que añadir una pizquita de sal), y añadimos los cominos molidos. En este punto cerramos la olla dejamos cocinar durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, dejamos que la olla se enfríe, la abrimos y añadimos la patata troceada. Volvemos a cerrar y cocinamos por otros 15 minutos. 
De nuevo, cuando la olla esté fría, abrimos, probamos que la legumbre no esté dura y servimos. 




Aprendí esta receta de mi madre, y ella a su vez la aprendió de mi abuela que fue cocinera en Francia cuando era joven, así que tiene bastante tradición en mi familia. De pequeña la odiaba, pero ahora me encanta. Espero que os guste tanto como a mí y la disfrutéis. ¡Buena semana y ojito con el frío!.

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