domingo, 28 de mayo de 2017

Lomos de Caballa a la Sal con Aceite de Oliva, Limón y Tomillo

Debe de ser la edad pero cada vez me gustan más las recetas simples. Siempre que veo algún programa de cocina en el que cocinan, por ejemplo, un delicioso filete con ochocientas mil salsas me pongo mala. Si tienes un producto de buena calidad, lo que hay que hacer es respetarlo y resaltarlo, esconderlo me parece una falta de respeto a la materia prima. Es como la gente que se empeña en echarle limón al pescado o a los calamares para tapar el sabor.  En mi opinión los sabores deben ser puros, por eso, si hago una crema de calabacín, la hago solo de calabacín, nada de patata, ni queso, ni nata. Cada ingrediente tiene su sabor auténtico y si se disfraza es porque no te gusta lo suficiente. Por eso, hay que olvidarse de que cantidad es calidad. Menos siempre es más, y en la sencillez es donde está el secreto de las mejores recetas, por ello hoy comparto con vosotros esta deliciosa receta que me traje de Nápoles en mi memoria del gusto, una deliciosa sencillez que no os dejará indiferentes.

LOMOS DE CABALLA A LA SAL CON ACEITE DE OLIVA,
LIMÓN Y TOMILLO
 
Ingredientes para 2 personas:
2 caballas frescas; 1 paquete de sal para hornear;
1 clara de huevo; Tomillo fresco; Ralladura de 1 limón;
Aceite de Oliva; Pimienta Negra Molida; Sal; 
1 bolsa de escarola.


Ponemos la sal en un bol grande y le añadimos una clara de huevo batida, mezclamos bien con las manos. Cubrimos una fuente de horno con papel vegetal y ponemos una capa de sal como de 1 cm aproximadamente, extendemos bien por toda la superficie. Ponemos las caballas (enteras y evisceradas) sobre la sal y cubrimos bien con la sal restante presionando bien con las manos para que queden bien selladas. Introducimos al horno precalentado a 220º durante 20 minutos aproximadamente (para las caballas que no suelen ser muy grandes es más que suficiente). 
Pasado este tiempo, rompemos la capa de sal con cuidado de no quemarnos y sacamos el pescado. Parte de la piel se irá con la sal, así que menos trabajo que tendremos por delante. Dejamos enfriar y retiramos los restos de piel. Sacamos los lomos con cuidado y limpiamos de espinas. 
Emplatamos poniendo un lecho de escarola al que añadiremos unas hojas de tomillo fresco y aliñaremos con sal, pimienta y aceite de oliva. Colocamos encima los lomos de caballa y terminamos el plato con un poco de ralladura de piel de limón y un chorrito de aceite de oliva.


Podéis usar la técnica de la sal no sólo para pescado, sino también para carnes o aves. Esta antigua técnica permite cocinar de un modo muy sano, porque la sal absorbe las grasas del ingrediente a cocinar y además ayuda a conservar todos sus jugos confiriendo una textura muy suave y delicada. No es una técnica en absoluto complicada, tal vez lo peor sea romper la capa de sal una vez que se ha endurecido, pero tan sólo hace falta un poco de maña.  Quizá es algo más laboriosa que otras maneras de cocinar al horno pero merece la pena, os lo aseguro. ¡Hasta el próximo post!


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