sábado, 7 de octubre de 2017

Ossobuco a la Milanesa

El lunes pasado me operaron de la vista para quitarme las gafas, y es que, como decía mi amigo Carlos, veía ya menos que un gato de yeso. Ayer por la tarde me tocaba revisión y al salir lo primero que hice fue entrar a una librería, pues últimamente ya no podía leer apenas nada y hacía tiempo que no me compraba ningún libro y me hacía ilusión retomar mi gusto por la lectura. Al entrar se me acercó el dependendiente preguntándome si buscaba algo en concreto. Como en realidad no lo hacía y no le iba a contar mi vida, le dije que no encontraba la sección de libros de cocina. El chico me llevó hacia ella disculpándose por no tenerla muy ordenada y empezó a hacerme preguntas sobre el tipo de libros que me interesaban. Ahí me dí cuenta de que el chaval pilotaba bastante. Empezó a sacarme libros en base a mis gustos, me los abrió (ya que muchos venían plastificados) y me dejó ojearlos tranquilamente, aunque de vez en cuando venía a darme su opinión sobre aquello que estaba leyendo y a charlar de restaurantes y temas relacionados con la cocina. Mientras ojeaba los libros podía oírle hablar con otros clientes sobre autores y libros de otras temáticas y la verdad es que me sorprendió muchísimo porque uno no está habituado a entrar a un negocio y que sepan atenderte, recomendarte cosas o que sepan en un pis pas lo que buscas o qué libros te pueden recomendar al respecto. Con alguien así y después de tan grata charla y sorpresa, me tenía que llevar algo sí o sí (lo difícil fue más bien no llevármelo) y me decidí por un libro que creo que ha sido una de las mejores compras que he hecho en literatura gastronómica: Todas las Recetas de Joël Robuchon.
Es un libro de unas 900 páginas, sin fotos eso sí, pero más que un libro es casi una enciclopedia de cocina con consejos, técnicas de cocina,  de cocinado de alimentos, diccionario de cocina y muchas, muchas increíbles recetas ¿ El precio? 29.90 euros. Nada caro para un libro de este calibre. Así que hoy estoy encantada por haber hecho una compra estupenda en un negocio estupendo al que sin duda volveré a por más maravillas y ratitos de charla. 
La receta que hoy os traigo no tiene nada que ver con este libro porque la cociné la semana pasada y me guardé el post para esta, pero tampoco merece ningún desprecio y merece la pena aunque sea una lectura rápida.
OSSOBUCCO A LA MILANESA
Ingredientes para 2 personas:
2 ossobucos; 1 cebolla; 1 zanahoria; 1 diente de ajo; 1 chorro de vino blanco seco; 2 tomates enteros pelados y troceados; Harina; Aceite de Oliva; Sal; Pimienta Negra;
 1/2 l de agua o caldo de carne.
PARA LA GREMOLATA:
1 diante de ajo; Perejil fresco picado; La piel rallada de un limón

Comezaremos pelando, lavando y troceando todas las verduras finamente. Ponemos aceite en la cazuela y echamos las verduras a pochar a fuego medio-bajo con una pizca de sal durante 7 minutos aproximadamente. Mientras tanto, salpimientamos y enharinamos la carne.
Una vez pochadas las verduras, añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos evaporar. En ese momento añadimos los tomates pelados, removemos y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante otros cinco minutos. 
En ese punto añadimos la carne y dejamos que se dore por ambos lados unos minutos. Añadimos entonces el caldo o el agua (a mí me gusta más cocinar con agua para un sabor menos intenso) hasta que cubra la carne pero no más. Salpimentamos y cerramos la olla. Dejamos cocinar unos 30 minutos desde que la olla empiece a sisear. Abrimos ésta y con un tenedor comprobamos el punto de cocción de la carne, si se deshace estará lista, si vemos que está dura aún cerramos la olla de nuevo y ponemos otros 5 o 10 minutos.
Preparamos la gremolata con un diente de ajo picado (mejor con prensa-ajos), perejil fresco picado y la piel de un limón rallada. Mezclamos tdo y se lo añadimos a la carne. Dejamos cocinar otros 5 o 10 minutos y servimos.

Se puede servir acompañándolo de puré de patatas, patatas fritas o si queremos ya que la delicia italiana sea completa, de un buen Risotto alla MIlanese, pero yo lo serví sin nada ya que el tamaño de la carne es bastante considerable y basta con acompañar el plato de una ensalada para no saltarnos la dieta en exceso.
Para que veáis que la gastronomía italiana es mucho más que pasta y pizza. No dejéis de probar esta magnífica receta.
Podéis también usar la gremolata como acompañamiento de otras carnes y pescados o incluso de un buen plato de pasta.
Os dejo una foto de la portada del magnífico libro de Robuchon por si os interesa:

 
¡Hasta el próximo post!

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