domingo, 12 de noviembre de 2017

Cogote de Merluza en Salsa Verde de Trigueros

Este mes hace un año que Gordon llegó a nuestras vidas. Gordon, al que yo cariñosamente llamo "Gor" es nuestro gatito, una bolilla de pelo blanco y negro con enormes ojos amarillos y un morrito asimétrico para comérselo. Nunca había tenido mascotas, ni siquiera de niña y hasta ahora no había sabido lo que era compartir tu vida con un animal. Tenía claro que no quería un perro por las dificultades que conllevan y por nuestro modo de vida viajero, pero reconozco que me parecían más atractivos que los gatos. Mi amiga María, que es madre gatuna desde hace muchos años, me insistía en adoptar uno y en que al hacerlo cambiaría mi perspectiva sobre los felinos. No sé si será porque con Gordon he tenido muchísma suerte, pero así ha sido. Siempre había considerado a los gatos como animales fríos, poco amigos del contacto humano, pero me equivocaba. Además de hacer muchísima compañía, están todo el día encima tuyo, te persiguen allá donde vas, duermen contigo, se sientan a tu lado mientras trabajas (o lo intentas), te esperan a la salida del baño, te dan los buenos días por la mañana y te hacen muchísimas caricias y carantoñas. Quizá no sean tan juguetones, pero también te lo pasas bien jugando con ellos al pilla pilla o al escondite. En resumidas cuentas, creo que se nota que se me cae la baba con mi Gordi y que adoptarlo fue la mejor decisión que he tomado en la vida. No os dejéis llevar por los mitos sobre cualquier animal, hay que conocerlos igual que a las personas y aprender a convivir con ellos, pero pensadlo muy  muy bien antes de hacerlo, pues conlleva también muchas responsabilidades que no todo el mundo está dispuesto a asumir. 
Otra cosa cierta de las mascotas es que se acaban pareciendo a sus dueños, al menos Gordon es mi otro yo gatuno, ambos somos frioleros, nos encantan los armarios y la ropa y, sobre todo, meternos en la cocina a cacharrear y a probar platos nuevos. Ya no cocino sola nunca más, somos "a teacher and a cat in the kitchen". 
COGOTE DE MERLUZA EN SALSA VERDE DE TRIGUEROS 
Ingredientes para 2 personas:
500 grs de cogote de merluza fresca; 1 manojo de espárragos trigueros;
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 1 cucharada de harina; 1 chorro de vino blanco seco;
Agua; Sal; Pimienta blanca molida; Aceite de Oliva; Cebollino fresco o Perejil;
Sal Maldon o Sal en escamas.

Limpiamos bien la merluza, le quitamos la pielecita negra y las espinas y salpimientamos. Reservamos. 
Troceamos la cebolla en cuadraditos finos. Pelamos y laminamos el ajo. Limpiamos los espárragos cortando la parte dura. Los troceamos reservando las yemas aparte. Ponemos aceite a calentar en la cacerola y ponemos a pochar con un poco de sal, podemos tapar la cacerola para que el proceso sea más rápido y la verdura quede más jugosa. Una vez lista, añadimos la cucharada de harina, removemos y tostamos durante un par de minutos y añadimos el vino sin dejar de remover. Dejamos evaporar y entonces añadimos el agua (mejor si es caliente para evitar grumos), removemos y salpimentamos. En este momento añadimos el pescado. Dejamos cocinar durante unos 7 minutos sin darle la vuelta para que no se rompa y moviendo la cacerola de lado a lado. 
En una sartén aparte con un poco de aceite, ponemos las yemas de los espárragos hasta que se doren con un poco de sal Maldon.
Emplatamos poniendo una base del caldo, el pescado encima y las yemas alrededor. Espolvoreamos con cebollino o perejil picado y regamos con un chorrito de aceite de oliva.



La salsa verde es muy fácil de preparar y combina genial con platos de pescado blanco, no sólo merluza. Podéis usar bacalao fresco, rape, lubina... Y si le queréis dar un toque picantito, añadid al sofrito una cayena y retiradla antes de añadir el agua para que no pique demasiado. Espero que os haya gustado, Gordon y yo hemos disfrutado preparándola.
¡Hasta el próxmo post! 

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