Contramuslos de Pollo Asados con Salsa de Calabacín y Albahaca y Setas Shimeji


Hace años, cuando aún trabajaba en Parla, tenía un compañero que hacía preguntas bastante peculiares y quizá demasiado directas. No soy de las que se ofenden por cualquier cosa pero sí reconozco que me dejaba un poco en shock, pues nunca sabías con qué te iba a saltar. Aquel año, tras la vuelta de las vacaciones de Navidad tuvimos una de esas conversaciones y ni corto ni perezoso me soltó que le parecía que estaba más delgada y que era muy raro ya que, casi siempre la gente volvía más gorda después de las fiestas. No puedo negar que tenía su lógica, pero el pobre te soltaba las cosas de una manera que te dejaba un poco patidifusa. Y bien cierto es que estas fiestas son días de excesos: comidas de trabajo, quedadas de amigos, cumpleaños, fiestas navideñas, sobras, más fiestas, más sobras... Comemos tanto que lo normal es volver con unos kilitos de más. En mi caso, no es que suceda el milagro ni tenga un metabolismo de la leche, sino que soy de esas que se llenan con ver la comida en la mesa, es como una especie de síndrome de Stendhal alimenticio, no puedo con tantas cosas ricas a la vez y por ende, no como casi nada. Lo malo y lo curioso, es que acabo con la sensación de haberme puesto como el Kiko y siento la necesidad de hacer dieta sana para no sentirme una gorda psicológica y preparar recetas ligeras como la que hoy os traigo, ideal para quitarse esos kilitos de más o al menos, sentirse un poco menos culpable.

CONTRAMUSLOS DE POLLO ASADOS
CON SALSA DE CALABACÍN Y ALBAHACA Y SETAS SHIMEJI

Ingredientes para 2 personas:
PARA EL POLLO:
4 contramuslos de pollo (yo los he usado enteros); Sal;
Pimienta Blanca; Salvia Seca; Ajo Molido; Aceite de Oliva; Vino blanco seco.
PARA LA SALSA:
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 2 calabacines pequeños;
1 rama de albahaca fresca; Sal; Pimienta Blanca; Nuez Moscada;
Aceite de Oliva; Agua; Leche Evaporada.
PARA LAS SETAS:
1 bandejita de setas shimeji (yo las compré en LIDL); 1 diente de ajo;
Vino blanco seco; Aceite de Oliva; Pimiena Negra; Sal.
PARA DECORAR:
Brotes de Kale (LIDL)


Comenzaremos preparando el pollo. Salpimentamos, espolvoreamos con el ajo molido y la salvia y ponemos a dorar en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. A mitad del proceso añadimos un chorrito de vino blanco y cuando se haya evaporado y el pollo esté doradito, sacamos y ponemos sobre una fuente apta para horno cubierta con papel vegetal. Horneamos a 220º durante 20 minutos aproximadamente, dándole la vuelta al pollo una vez. 
Mientras se asa el pollo prepararemos la salsa y las setas. Para la salsa, troceamos la cebolla finamente y cortamos el diente de ajo en láminas. Troceamos los calabacines en cuadraditos. En una cacerola con un chorrito de aceite, ponemos a pochar la cebolla y el ajo con una pizca de sal. Cuando empiece a transparentarse la cebolla añadimos un chorrito de vino blanco y una vez que se haya evaporado añadimos los calabacines. Removemos bien y añadimos la sal, la pimienta, la nuez moscada y la rama de albahaca. Dejamos cocinar todo junto unos 5 minutos removiendo de vez en cuando. Pasado ese tiempo añadimos un poco de agua y un chorrito de leche evaporada (no queremos que quede muy líquido, así que echad poco líquido). Dejamos cocer a fuego medio-bajo hasta que el calabacín esté blandito. En ese momento, retiramos la rama de albahaca y trituramos bien hasta conseguir una salsa suave. Reservamos.
Por último, preparamos las setas. Pelamos el ajo y lo cortamos en láminas que doraremos en una sartén con aceite. Una vez que empiece a dorarse, añadiremos las setas que habremos limpiado previamente quitando el final de los tallos, añadimos un chorrito de vino blanco y dejamos evaporar. Salteamos unos 7 minutos, salando cuando las setas ya estén listas.
"Last but not least" montamos el plato a nuestro gusto y decoramos con unos brotes de kale o de lo que queráis o tengáis a mano.


No suelo comprar mucho en LIDL porque no tengo ninguno especialmente cerca, pero la verdad es que tienen productos bastante chulos y sorprendentes y las pocas veces que voy, acabo trayéndome un montón de ingredientes peculiares como son las setas Shimeji que no había visto en mi vida. Me parecieron además tan monas y tan chiquititas que no me pude resistir y la verdad es que están bastante ricas, con una textura y un sabor potentes. Si no las encontráis o pasáis completamente de las Shimeji, podéis usar cualquier otro tipo de setas que os gusten, o simplemente obviarlas, pero le viene bien un toque terroso al plato.
Como habéis podido comprobar, se trata de una receta sencilla pero absolutamente deliciosa, de esas que no te hacen sentir culpable ni tampoco echar de menos las comilonas navideñas. ¡Empecemos el 2018 comiendo sano! ¡Hasta el próximo post!


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