domingo, 11 de febrero de 2018

Zamburiñas a la Plancha con Risotto a la Milanesa y Cilindro de Parmesano

Últimamente estoy viendo y escuchando muchas noticias terribles sobre niños que violan a otros en grupo, chicas de 11 años que se quedan embarazadas de su propio hermano, mujeres violadas por imitadores de "La Manada"... Todas ellas me ponen los pelos de punta y me hacen pensar qué es lo que está fallando en la sociedad. Desde hace tiempo tengo una teoría sobre esta "involución" humana y creo que todo ello se origina en la pérdida de los roles sociales. La palabra "rol" según la RAE es el papel o función que alguien o algo desempeña. A lo largo de la vida cumplimos con diversos roles: hijo, alumno, padre, abuelo, médico de alguien, profesor... Pero a veces los llevamos al extremo generando desigualdades, como por ejemplo la existente entre hombres y mujeres, o bien haciendo todo lo contrario eliminando la línea invisible que existe entre un rol y otro dando rienda suelta a comportamientos libertinos y hasta incluso agresivos, porque cuando no existen límites la cosa se descontrola. Por eso, creo que es muy importante dejar claro cuál es el rol de cada uno y desempeñarlo correctamente porque siendo así, sin llevarlo a ninguno de los extremos, existirá algo que se está perdiendo: RESPETO, algo que los padres como los míos (que tenían muy claritos los roles de cada uno) nos inculcaban como la mayor de las virtudes. Mi padre siempre me decía que cuando uno se gana el respeto de los demás, es muy difícil perderlo, pero que si se pierde, es muy difícil volver a recuperarlo y ahora, como adulta, entiendo a la perfección esas palabras y creo que para ser respetados hay que ser consecuentes con el rol que desempeñamos. Esta es ahora una lección que intento transmitir a mis alumnos todos los días: un padre es un padre, no un amigo; un profesor, es un profesor, no un coleguita igual que un médico, es un médico y no una vecina con la que charlar, pero parece que todo esto se nos está olvidando y comenzamos a vivir en un mundo descontextualizado en el que se hacen cosas que no corresponden a personas que desempeñan un rol determinado, algunas veces pueden resultar divertidas o un tanto exóticas, pero otras, se llega a situaciones intolerables que nos deben hacer reflexionar, y qué mejor momento para hacerlo que en una mesa disfrutando de una receta como la que hoy os traigo.

ZAMBURIÑAS A LA PLANCHA 
CON RISOTTO A LA MILANESA Y CILINDRO DE PARMESANO 

Ingredientes para 2 personas:
PARA LAS ZAMBURIÑAS:
1 bandeja de zamburiñas frescas (9/10 piezas); 1 diente de ajo;
1 rama de perejil; Sal; Aceite de Oliva.
PARA EL RISOTTO:
200 grs de arroz Carnaroli o Arborio; 1 cebolla; 1 diente de ajo; 1/4 de vaso de vino blanco seco:
Sal; 1l de agua caliente; Aceite de Oliva; 100 grs de Parmesano Rallado; 1 cucharadita de azafrán.
 PARA EL CILINDRO DE PARMESANO:
Parmesano rallado; Papel Vegetal.
 
Comenzaremos elaborando el risotto, para ello, unas horas antes pondremos a infusionar el azafrán con un poquito de agua para que el arroz coja ese color amarillo tan característico. Troceamos la cebolla y el ajo muy muy finos (no deben notarse en el arroz) y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite de oliva y una pizca de sal. Una vez listos, añadimos el arroz y sofreímos un par de minutos, salamos y añadimos el vino blanco. Dejamos que se evapore y en ese momento, añadimos un par de cazos de agua caliente. Removemos a menudo y cuando se evapore el agua, volvemos a añadir más y así sucesivamente durante 20 minutos. Cuando falten 5 minutos para que el arroz esté listo, añadimos la infusión de azafrán y removemos bien para que el arroz tome el color deseado. Cuando falte un minuto o dos para que esté listo, añadimos el queso rallado y mezclamos para mantecar nuestro risotto.
Mientras se hace el arroz, elaboramos la teja de Parmesano, para ello, rallamos el queso. Ponemos una capa de papel vegetal en la sartén y añadimos un puñado de queso rallado dándole forma circular ayudándonos de una cuchara de madera, dejamos que se funda y cubrimos con otro trozo de papel vegetal por encima para poder darle la vuelta y que se dore por los dos lados. Cuando el queso se haya tostado, sacamos de la sartén y dejamos enfriar sobre una superficie cilíndrica (un vaso de chupito por ejemplo) y antes de que se enfríe del todo podemos moldearlo con las manos a nuestro gusto. Dejamos enfriar.
El último paso es hacer las zamburiñas. Para ello, en el robot de la batidora ponemos un diente de ajo,una rama de perejil, sal y aceite, mezclamos. Limpiamos bien las zamburiñas (aunque ya vienen limpias) de la tierra que puedan tener y regamos con la mezcla de aceite, ajo y perejil. Calentamos una sartén o la plancha y cuando esté bien caliente cocinamos las zamburiñas en su jugo un minuto por cada lado. Salamos y retiramos del fuego.
Emplatamos con una base de risotto, las zamburiñas por encima y decoramos con la teja de parmesano y algunas hierbas frescas al gusto (yo he usado flores de Salvia y cebollino fresco).


Una receta sencilla pero muy, muy elegante que podéis preparar en cuestión de 30 minutos e ideal para sorprender a vuestras parejas este próximo San Valentín, porque además, tanto las zamburiñas como el azafrán ¡Son afrodisíacos!
¡Hasta el próximo post!

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