Pizza Blanca con Bimi, Setas y Jamón Ibérico con Aceite de Trufa Blanca

La gran mayoría de la gente considera que la pizza engorda, pues gracias a nuestros queridos amigos americanos, que todo lo que tocan lo convierten en engordativo, se ha convertido en uno de los alimentos integrantes del campo semántico "junk food" y eso me hace enfadar y mucho, porque la auténtica pizza no tiene nada que ver con ese invento grasiento de masas hipermegagruesas rebosante de salsa barbacoa o, lo que es peor, de ¡carbonara! (que ya me diréis a mí cómo se hace una carbonara dentro de una pizza..) que nos meten por los ojos desde las franquicias de comida rápida. La auténtica pizza es, de hecho, un alimento de lo más saludable con el que podemos conseguir una comida equilibrada sin quebrarnos mucho la cabeza y además, es un buen recurso de aprovechamiento de otros ingredientes. En resumen, la pizza engorda si queremos que engorde. Elaborando una masa casera y eligiendo toppings sanos y poco calóricos, podemos obtener una pizza que nada tiene que envidiar a esos atentados alimenticios que nos venden las grandes cadenas a unos precios encima desorbitados. Preparar una pizza no supone apenas tiempo, mucho menos si compráis la base ya preparada y os ahorráis además de unos eurillos, unas cuantas calorías de más.

PIZZA BLANCA DE BIMI, SETAS Y JAMÓN IBÉRICO
AL ACEITE DE TRUFA BLANCA

Para 1 pizza de 6 porciones:
PARA LA MASA:
250 Grs de preparado para pizza (Mercadona); 150 ml de agua;
 3 cucharadas de aceite; 1 pizca de sal; Harina para la superficie.
PARA LOS TOPPINGS:
2 mozzarellas frescas; 1 paquete de bimi; Setas deshidratadas (boletus y trompetas de la muerte)
6 Champiñones; Jamón Ibérico; 1 diente de ajo; 1 cayena;
Vino blanco seco; Sal; Aceite de Oliva; Aceite de trufa blanca;
Trufa blanca en spray; Trufa en polvo; Cebollino fresco picado.


Comenzamos elaborando la masa. Yo la hice con la ayuda de Thermomix. Si la hacéis a mano os tocará trabajar un poquito más. Ponemos todos los ingredientes en el vaso y mezclamos 5 segundos a velocidad 4. Amasamos durante 1 minuto. Pasado este tiempo, sacamos la masa, hacemos una bola y la dejamos reposar en un bol tapado con un paño durante media hora como mínimo, hasta que doble su tamaño. 
Mientras tanto, nos ponemos con los toppings. Lavamos y troceamos el bimi. Ponemos a hidratar las setas en agua templada durante 5 minutos. Pelamos los champiñones y los troceamos en láminas. Troceamos la mozarella y la ponemos a escurrir troceada en un colador para que no nos empape la masa. Cortamos el jamón en tiras y picamos el cebollino.
Troceamos un diente de ajo y ponemos la mitad a dorar en una sartén  con un poco de aceite. Una vez dorado, añadimos el bimi troceado y salteamos durante 10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Una vez listo, salpimentamos y reservamos.
Ponemos la otra mitad del diente de ajo en la misma sartén con un poco más de aceite junto con la cayena y cuando empiece a dorarse, añadimos las setas bien escurridas y los champiñones. Salteamos y añadimos un poco de vino blanco, subimos el fuego hasta que se evapore. Sacamos la cayena para evitar sorpresas y reservamos.
Pasado el tiempo de reposo de la masa, enharinamos una superficie y la estiramos con la ayuda de un rodillo para que quede lo más fina posible. Una vez estirada, la ponemos sobre la bandeja del horno cubierta con papel vegetal. La pinchamos con un tenedor para que no se infle y pincelamos con un poco de aceite de oliva. Metemos al horno precalentado a 220º durante 10 minutos aproximadamente, hasta que se quede doradita. 
En ese momento sacamos la masa del horno y le ponemos los ingredientes por encima, ponemos en primer lugar una capa de queso bien escurrido, después el bimi y por último las setas. Metemos al horno 5 minutos más hasta que se funda el queso. Sacamos y terminamos añadiendo el jamón ibérico y el cebollino. Por último, espolvoreamos con el polvo de trufa y regamos con el aceite de trufa y con la trufa en spray. Servimos caliente y nos la comemos enterita porque está buenísima.

No sé si alguna vez habéis notado que después de comer pizza os da mucha sed. Si esto es así es porque la masa no ha fermentado correctamente y los bichitos de la levadura se beben el agua de vuestro cuerpo, así que ya sabéis, si hay sed, mala señal.



Cuando hago pizza siempre me gusta hornear primero la masa para evitar que se humedezca con los ingredientes y quede blandengue. En este caso la he horneado sin nada, por eso se llama "pizza blanca" porque no lleva base de tomate, de ser así, suelo hornearla con el tomate y el queso si no es mozzarella fresca. 
Animaros a preparar más pizzas en casa. La diferencia es abismal. ¡Hasta el próximo post!

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