lunes, 24 de abril de 2017

Flores de Calabacín Rellenas de Pollo de Corral sobre Risotto de Naranja Sanguina

Odio que la gente piense que en Italia sólo se come pasta y pizza. Reconozco que si lo que se busca es comer barato, es cierto que es una de las opciones que tenemos para no sobrepasar el presupuesto, pero Italia es mucho más que eso y Nápoles es mucho más que la cuna de la pizza y de la mozzarella.
La cocina napolitana es una cocina sencilla y sincera elaborada con productos principalmente locales que incluyen desde verduras que crecen en las fértiles tierras volcánicas del Vesubio, como sus deliciosas y abundantes alcachofas, hasta un delicioso pescado y marisco traído de las aguas del Mediterráneo que baña la región que se puede disfrutar en fritura, "alla griglia", "al forno" o acompañando a cualquier plato de deliciosa pasta fresca. 
En el plano dulce encontramos también verdaderas delicias como la"Pastiera Napoletana", los "Sfogliatelle", o el Babá al Rum, que se pueden encontrar en cualquier puesto callejero, pastelería o que forman parte de la carta de postres de gran parte de los restaurantes.
Tampoco podemos olvidarnos de que Campania es tierra de limones, los famosos limones de Sorrento con los que se elabora un delicioso limoncello que nada tiene que ver al que se sirve como cortesía en gran parte de los restaurantes de aquí, o también la deliciosa y refrescante "granita al limone" (granizado de limón) que viene de perlas después de un duro día pateando la ciudad o soportando atascos de tráfico en las estrechas carreteras de la Costa Amalfitana. 
Nápoles enamora y su cocina apasiona, por eso hoy os he querido traer una receta con uno de los ingredientes típicos de su recetario, las flores de calabacín o "fiori di zucca", que por desgracia en España no son fáciles de encontrar a no ser que tengáis huerta propia. Se pueden elaborar empanadas y fritas, como parte de una pasta o risotto o rellenas como en este caso. Es un ingrediente muy delicado que os recomiendo probar y elaborar si tenéis la suerte de encontrarlas. ¡Espero que os guste!
FLORES DE CALABACÍN RELLENAS DE POLLO DE CORRAL
SOBRE RISOTTO DE NARANJA SANGUINA
Ingredientes para 2 personas:
PARA LAS FLORES:
10 flores de calabacín; 1 puerro; 1 filete de pechuga de pollo de corral; 1 mozzarella en trozos;
4 ramitas de bimi; 1 rama de albahaca fresca tallo incluído; Sal; Pimienta Blanca; Pan Rallado; Queso Parmesano Rallado; Aceite de Oliva; 1/4 vaso de vino blanco; 1/4 de vaso de leche evaporada.
PARA EL RISOTTO:
2 naranjas sanguinas (o naranjas normales); 100 grs de arroz Arborio o Carnaroli;
Agua; 1 cebolla fresca; 
Queso Parmesano Rallado; Aceite; Sal;  


Comenzamos preparando las flores. Es un producto muy delicado por lo que hay que tratarlas con mucha delicadeza. Para rellenarlas tan sólo deberemos eliminar los filamentos internos con muchísimo cuidado y las reservamos. 
Para elaborar el relleno, ponemos el puerro, el pollo, la mozzarella y el bimi troceados en el robot de la batidora, añadimos la albahaca, sal  y pimienta y trituramos hasta obtener una masa compacta sin tropezones. Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente, añadimos el relleno. Cocinamos unos minutos y añadimos el vino blanco, en ese momento subimos el fuego para que se evapore el alcohol y cocinamos por espacio de 10 minutos a fuego suave. En último lugar añadimos la leche evaporada, removemos bien y cocinamos otro par de minutos. Probamos de sal por si hubiese que rectificar. Dejamos que se temple para proceder a rellenar las flores.
Con una cuchara y con muchísimo cuidado, rellenamos las flores hasta donde comienza la parte amarilla y las cerramos cubriéndolas con la parte de los pétalos. Seguiremos el mismo procedimiento hasta haber rellenado todas las flores. Una vez listas, las ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, espolvoreamos con  pan y Parmesano rallados y regamos con un chorrito de aceite de oliva. Horneamos a 220º durante 10 minutos.
Para elaborar el risotto, troceamos la cebolla muy, muy fina. Podemos usar también el robot picador, y la ponemos a pochar en una cacerola con aceite. Una vez lista, añadimos el arroz y salteamos durante un par de minutos. Mientras tanto ponemos agua a calentar. Salamos el arroz y vamos añadiendo agua poco a poco según nos la vaya pidiendo el arroz sin dejar de remover para conseguir la cremosidad típica del risotto.
Mientras se cocina el arroz, pelamos una de las naranjas bien lavada previamente y la pelamos con ayuda de un pela verduras intentamos no quitar la parte blanca, pues es muy amarga. Cortamos la piel en bastoncitos y los ponemos a hervir en un cazo con un poco de agua durante unos segundos. Escurrimos y reservamos. Exprimimos las naranjas y reservamos el zumo.
Cuando le falten unos minutos al arroz, añadimos el zumo de naranja, y mantecamos con el Parmesano. Dejamos reposar unos minutos antes de servir.
En último lugar procedemos al emplatado poniendo una base de risotto y sobre ella las flores de calabacín. Para decorar usamos los bastoncitos de piel de naranja, unas hojas de albahaca fresca y una rodajita de naranja.




Los productos con los que he elaborado esta receta no son fáciles de encontrar, principalmente el ingrediente principal, podéis usar el relleno para rellenar el calabacín en su lugar. En cuanto a las naranjas, podéis usar naranjas tradicionales, aunque esta variedad típica de Sicilia es mucho más dulce y merece la pena probarla si la encontráis.
El risotto de naranja es un plato super delicado que podéis usar como entrante o como acompañamiento de cualquier carne o pescado.
Animáos a elaborar cualquiera de las preparaciones adaptándolas a vuestros platos, ¡os encantarán!.
¡Hasta el próximo post!
 
 

domingo, 2 de abril de 2017

Albóndigas de Haggis Vegetariano con Salsa al Whisky

La noche del 25 de enero se celebra en Escocia la Noche de Burns (Burns´Night) en honor al poeta escocés Robert Burns. Durante esa noche se organizan cenas  en las que se sirven platos tradicionales de la gastronomía escocesa, regados con whisky y acompañados por la música de las gaitas. Un menú típico de una Burns´dinner puede incluír Scotch Broth, Cock-a-Leekie Soup (sopa de puerro y patata) y cómo no el Haggis, el plato más típico de Escocia, al que incluso se le dedica un brindis y que se sirve acompañado por la música de las gaitas. Durante toda la noche se recitan poemas del autor y se termina la velada cantando su poema más famoso Auld Lang Syne. Es una ceremonia bastante poco conocida, pero muy famosa en Escocia. Durante esa noche muchos restaurantes ofrecen la Burns´Supper, pero también se puede asistir a uno de los muchos Burns´ Clubs o celebrarlo en casa con amigos y conocidos eso sí, siempre dándole el papel protagonista al Haggis, esa especie de morcilla escocesa rellena ni más ni menos que de pulmón, corazón, estómago e hígado de cordero muy apreciada por los locales (no hay más que ver la parafernalia que le montan en las cenas de Burns) pero no tanto por los turistas. Si sois un poco aprensivos, existe la versión vegetariana que para mi gusto es mucho más rica y  es la que me he traído de mi último viaje a la maravillosa ciudad de Edimburgo, así que en homenaje a Escocia, a su gente y por qué no, a Burns, os dejo el plato de hoy que espero que os guste.

ALBÓNDIGAS DE HAGGIS VEGETARIANO CON SALSA AL WHISKY

Ingredientes para 2 personas:
1 Haggis vegetariano;
1 cebolla; 1 diente de ajo;
1/4 vaso de whisky; 1 chorro de leche evaporada;
1 vaso de agua; Sal; Pimienta Blanca Molida;
Cebollino Fresco; Aceite de Oliva.


La elaboración de esta receta es super sencilla. Comenzaremos quitando el plástico al Haggis y desmigándolo en un bol. Cogemos pequeñas porciones y les damos forma de albóndigas. Las ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y con un chorrito de aceite de oliva para que no se peguen. Las metemos al horno precalentado a 220º durante 10/15 minutos.
 

Mientras tanto elaboramos la salsa. Para ello troceamos la cebolla y el ajo muy fino y los ponemos a pochar en una sartén con aceite y una pizca de sal durante 10 minutos. Pasado este tiempo, añadimos el whisky con muchísimo cuidado flambeamos con ayuda de un encendedor, moviendo la sartén hasta que el fuego se apague. La finalidad del flambeado es quemar todo el alcohol, pero hay que hacerlo con muchísimo cuidado y vigilar bien la cantidad de alcohol, ya que a más cantidad, más llama.  Una vez apagado el fuego, añadimos el agua, la leche evaporada y removemos bien. Salpimentamos y dejamos cocinarse todo junto unos 5 minutos. En ese momento ponemos la salsa en el vaso de la batidora y batimos hasta conseguir la textura deseada. (Este paso os lo podéis saltar si no os importa encontraros trocitos en la salsa). Ponemos de nuevo la salsa en la sartén. Sacamos las albóndigas del horno y con muchísimo cuidado de no romperlas (se vuelven muy blanditas), las ponemos en la sartén con la salsa. Dejamos cocinar todo junto a fuego medio durante 10 minutos.


Servimos nuestras albóndigas con cebollino fresco picado. Podemos acompañarlas de patatas fritas, chips de boniato o de un puré también de patatas, de calabaza, zanahoria...


No es fácil encontrar Haggis en Madrid, pero como Internet es mágico, si no vais a viajar a Escocia y queréis probarlo, podéis comprarlo a través de Amazon. Y si no, podéis usar cualquier otro ingrediente para elaborar esta receta vegetariana: lentejas, quínoa, berenjena... o carne picada si sois carnívoros.
Como dicen los escoceses en el brindis por el Haggis: The Haggis!
¡Hasta el próximo post!


lunes, 20 de marzo de 2017

Bacalao a Baja Temperatura con Alcachofas al Horno y Pochado de Cebolla y Ajetes

Como profesional de la educación que soy, me encuentro cada día con un montón de casos de niños malcriados que vienen a clase pidiendo a gritos que se los eduque, y es que hemos llegado a un punto de tal dejadez en la crianza de un niño, que no se puede permitir. Intento pensar en cuál puede ser la raíz del problema, algunos dicen que los padres de esos nenes maleducados tuvieron una educación muy estricta, otros que están demasiado influídos por las teorías de diversos psicólogos y pedagogos, y los hay también que dicen que son padres agotados que no tienen tiempo ni ganas de educar a sus criaturas. No sé si tienen razón o no, pero yo tengo claro que los padres de antes y hablaré de mis padres en particular, tenían mayores dificultades que los de ahora y nos educaron bien. Mis padres reunían casi todas las condiciones antes mencionadas para hacer de mí una niña malcriada: tuvieron unos padres estrictos, mi abuelo paterno era de esos que educaban a base de cinturón, y además estaban agotadísimos de trabajar, mi madre estaba todo el día en casa limpiando y cocinando para la familia y mi padre llegaba a casa agotado de trabajar en la obra y por si fuera poco, hay que añadir que él era de esos hombres que tenía la costumbre de ir a jugar la partida al bar después del trabajo o los fines de semana, con lo cual mi madre era la que se quedaba en casa lavando ropa y preparando la cena y aún así, a pesar de todo eso, tenían ganas de educarnos, de hacernos mejores personas, ya fuese a base de zapatillas voladoras o de miradas asesinas. Quizá no jugaron con nosotros o no hicieron nuestros deberes, ni nos llevaron a multitudinarias fiestas de cumpleaños, pero hicieron lo más importante, convertirnos en mejores personas, personas independientes llenas de valores y no les hizo falta leer libros de psicología, así que, quizá sea ese el error que cometemos, nos centramos demasiado en la teoría, nos preocupa demasiado ser unos padres perfectos y en realidad nos estamos convirtiendo en lo contrario, y en la práctica somos un verdadero desastre. Por ello, hoy, Día del Padre, quiero dar las gracias a esos padres de antes, que nos sacaron adelante con esfuerzo y sacrificio, y por supuesto especialmente al mío. Gracias Papá y Mamá por hacer de mí quien soy hoy día y por enseñarme entre otras muchas cosas que no se puede decir que algo no te gusta hasta que no lo pruebas, como es el caso de la receta de hoy que combina dos de esos ingredientes que los niños odian (yo lo hacía), pero que se aprenden a adorar si se les enseña correctamente. 
BACALAO A BAJA TEMPERATURA
CON ALCACHOFAS AL HORNO
Y POCHADO DE CEBOLLA Y AJETES

Ingredientes para 2 personas:
2 buenos lomos de bacalao salado;
6 alcachofas frescas; 6 ajetes; 1 cebolla fresca;
Jalapeño rojo en polvo o Cayena; Aceite de Oliva;
Sal; Pimienta Negra Molida; 1 limón; 
Vino blanco seco; Cebollino Fresco.

Antes de elaborar esta receta, es necesario poner a desalar el bacalao como mínimo 24 horas antes. Para ello ponemos los lomos en un bol cubiertos con agua fría y vamos cambiando la misma cada horas aproximadamente. 
Una vez desalados los lomos, procederemos a la elaboración del plato. Sé que eso de la baja temperatura suena a maquinaria extraña, yo he hecho la receta con Thermomix, si no disponéis de ella, podéis cocinar el bacalao de cualquier otro modo que os guste. He usado también la técnica de cocinado al vacío de un modo un poco rudimentario porque no dispongo de envasadora y busqué un tutorial en Internet para ver si era posible envasar al vacío sin ella, y lo es. Simplemente necesitaremos una bolsa con cierre zip y una pajita. Ponemos en ella el pescado con un chorro de aceite y una pizca de jalapeño rojo o de cayena, distribuimos bien y metemos la pajita en el extremo de la bolsa, cerramos herméticamente hasta llegar a la pajita, en ese punto, empezaremos a absorber el aire (necesitaremos hacerlo en varias veces porque los pulmones no dan para tanto), cuando veamos que ya no hay aire dentro de la bolsa, sacamos la pajita con mucho cuidado y cerramos. 
Ponemos la Thermomix llena de agua a 50º y programamos 10  minutos a velocidad cuchara, pasado ese tiempo, ponemos el pescado en el cestillo y lo introducimos en el vaso. Tapamos y cocinamos 25 minutos a 50º, de nuevo a velocidad cuchara. Lo bueno de esta técnica de cocción es que el pescado no se pasa y se puede mantener caliente hasta el momento de servir. 
Nos ponemos ahora con las alcachofas. Las limpiamos bien quitando las hojas duras del exterior, cortamos la parte superior y frotamos con limón para que no se oxide, cortamos por la mitad y ponemos en una cacerola con agua con sal y unas gotas de limón. Repetimos la operación con todas las alcachofas y las ponemos a cocer hasta que estén blanditas pero no cocidas del todo. En ese momento las escurrimos, las cortamos en láminas y las ponemos sobre una fuente de horno cubierta con papel vegetal. Regamos con un chorro de aceite de oliva y las horneamos durante 15 minutos a 220º. 
Por último haremos el pochado de ajetes y cebolla. Para ello limpiamos bien los ajetes de la parte exterior. Haremos lo mismo con la cebolla y los troceamos. La cebolla la cortaremos en juliana fina. Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente los ponemos a pochar con un poco de sal a fuego bajo durante 15 minutos. Cuando lleven 5 minutos le añadiremos un chorro de vino blanco y subiremos el fuego, cuando se evapore el vino volvemos a bajar el fuego hasta que terminen de pocharse. 
Ya lo tenemos todo listo para montar el plato. Ponemos en primer lugar una cama de alcachofas, sobre ella el lomo de bacalao regado con el jugo de la cocción y encima una cucharada de pochado de ajetes y cebolla. Espolvoreamos con cebollino fresco, jalapeño rojo y terminamos con un chorrito de aceite de oliva.





Estamos acostumbrados a combinar la alcachofa con jamón o marisco pero hace también muy buena pareja con el bacalao, pues contrasta el sabor salado de éste con el toque dulce de la alcachofa, creando una combinación de sabores interesantes. No dejéis de probarlo.¡Hasta el próximo post!


 


domingo, 5 de marzo de 2017

Rulos de Spaghetti al Nero di Seppia Rellenos de Baccalà Mantecato

Hace una semana Sergio y yo tuvimos la suerte de viajar ni más ni menos que al Carnaval de Venecia. Tenemos un gran amigo que vive en la región y lo vimos claro, era la ocasión perfecta para reencontrarnos y vivir además una experiencia única e inolvidable.
No era la primera vez que viajábamos a la ciudad de los canales, de hecho, si no recuerdo mal, esta era mi quinta visita y la cuarta de Sergio, con lo cual íbamos con la tranquilidad de dejarnos llevar y perdernos por sus laberínticas calles, pasajes y callejones, huyendo de las hordas de gente que visitan la ciudad cada día y aún más en Carnaval, eso sí, disfrazados de venecianos (low cost, todo hay que decirlo), para integrarnos totalmente en el ambiente festivo. Mi amigo Cristiano, me había hablado de un "quartiere" ("barrio" en italiano) lleno de unos bares a los que ellos llaman Bacari, donde se pueden degustar los llamados "Cichetti", que son ni más ni menos que la versión veneciana de nuestras tapas. Aunque ya habíamos comido, nos decidimos a buscar la zona y curiosear y debo decir que llegamos casi por casualidad. Había bastante buen ambiente lleno de gente local, todos ellos tomando algo en la calle disfrutando del buen tiempo, y degustando los famosos "Cichetti" que se pueden apreciar en el escaparate desde el exterior. Al contrario que en Madrid, hay que pagar por ellos, dependiendo de la calidad se paga desde un euro por los fritos por ejemplo a 3 euros aquellas tapas más elaboradas, pero todas ellas son típicamente venecianas y es fácil encontrar el mismo tipo de "Cichetti" en todos los bares: "Sarde in saor", "Gamberi in Saor" (platos típicos venecianos similares a un escabeche), "Polpette" (albóndigas), Baccalà Mantecato con Polenta.. Todo una representación en miniatura de la gastronomía veneciana cuyo protagonista absoluto es el pescado como cabe esperar y como podéis observar en este link de imágenes de Google: 
Sin duda es algo que debéis hacer si váis a Venecia con tiempo, aunque solo sea para echar un vistazo. Bien merecen la pena unas "Cichetti" con una copa de Prosecco junto a los canales o bien dentro de las mismas barcas. Venecia es un lugar para tomárselo con calma y volver, pues siempre que se vuelve se descubren cosas nuevas y sorprendentes que hacen que te enamores aún más si cabe de esta magnífica y única ciudad. 
Y como no podía ser de otro modo, mi receta de hoy tiene como protagonista el bacalao, que es uno de los principales ingredientes de la cocina veneciana y rinde homenaje a esos magníficos "Cichetti" que hemos descubierto durante este viaje. Espero que os guste.

RULOS DE SPAGHETTI AL NERO DI SEPPIA
RELLENOS DE BACCALÀ MANTECATO
Ingredientes para 2 personas:
PARA LA PASTA
50 grs de spaghetti al nero di seppia; 1 huevo; Sal gruesa; Agua
PARA EL BACCALÁ MANTECATO:
1 trozo de bacalao salado (200 grs aprox); 100 ml de leche evaporada;
1 diente de ajo; Cebollino Fresco; Sal; Pimienta; Agua; Aceite de Oliva.
MATERIAL NECESARIO:
Moldes de aluminio para hacer canutillos; Papel de Horno

 
Lo primero que debemos hacer es poner el bacalao a desalar como mínimo unas 24h antes, para ello, ponemos el bacalao en un bol cubierto de agua fría y lo iremos cambiando cada 8 horas. Si usamos bacalao ya desalado, este paso no será necesario.
Una vez desalado, ponemos el bacalao en una cacerola y lo cubrimos con agua, añadimos la leche evaporada y dejamos cocer durante 20 minutos desde que rompa a hervir, a fuego bajo. Pasado ese tiempo, escurrimos y dejamos enfriar para poder manipular el pescado. 
Una vez frío, limpiamos bien de espinas, le quitamos la piel y lo desmigamos. Lo ponemos en el robot de cocina y trituramos añadiendo el aceite poco a poco para que se vaya "mantecando", debemos obtener una crema con trocitos de bacalao. Una vez obtenida la textura deseada, añadimos un diente de ajo picado y cebollino fresco (la receta original lleva perejil), pasamos otra vez por el robot para mezclarlo todo bien. Añadimos pimienta negra en grano y probamos por si fuese necesario añadir sal (lo normal es que quede en su punto si el bacalao está bien desalado). Reservamos.
Nos pondremos ahora con los rulos de pasta. Para ello cocemos la pasta en agua con un pellizco de sal gorda durante algo menos del tiempo que dicte el fabricante, ya que terminaremos la pasta en el horno. Mientras la pasta se cuece batimos el huevo en un bol. Una vez lista la pasta, la escurrimos y la metemos en el bol con el huevo, mezclamos bien. 
Es el momento de formar los rulos, quizá la parte más laboriosa de la receta. Para ello, untamos los moldes con aceite de oliva y vamos enrollando los spaghetti con cuidado formando un rulo más o menos uniforme. Una vez listos los ponemos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y horneamos durante 10 minutos a 220º. Dejamos enfriar antes de desmoldar. Si se han pegado al molde, con ayuda de un cuchillo y con mucho cuidado intentaremos despegarlos sin romperlos. 
Finalmente elaboramos el aceite de cebollino, para ello ponemos en el robot de cocina el cebollino troceado y aceite al gusto. Batimos hasta obtener la textura deseada. 
Es el momento de emplatar, para ello, elegimos un plato bonito. Ponemos una base de aceite de cebollino y sobre ella los rulos. Los rellenamos de nuestro baccalà mantecato con ayuda de una cucharita o manga pastelera y terminamos con un hilo del mismo aceite de cebollino.

 

El baccalà mantecato es uno de los platos más típicos de la gastronomía veneciana y es todo un manjar. Los venecianos lo sirven con tostas de polenta (también muy típica de la zona), pero yo he querido darle un toque original con estos rulos de pasta cuya textura crujiente combina muy bien con la suavidad del bacalao.


También podéis servir el bacalao con tostas de pan o en tartaletas, volovanes... Es una preparación que admite muchas variantes. No dejéis de probarlo si sois amantes del bacalao.
¡Hasta el próximo post!

 

domingo, 19 de febrero de 2017

Nidos de Pasta Kataifi con Puré de Patata Aromatizado con Polvo de Trufa Negra, Alcachofa, Huevo Escalfado de Codorniz y Sal de Jamón Ibérico

Es increíble esto de los estereotipos. Recuerdo que mi gran amigo Carlos me contó una vez que cuando vivía en Escocia le preguntaron si en España la siesta era obligatoria, no podíamos parar de reír imaginándonos una alarma sonando a las tres de la tarde obligándote a echar una cabezadita fuera cual fuese tu situación en ese momento... Y es que a veces tenemos ideas bastante exageradas e ilógicas de lo que es la vida en otros países, sobre todo por desconocimiento. Aunque también es verdad que hay estereotipos totalmente ciertos, como por ejemplo que los españoles somos unos gritones y vamos a voces por la vida, algo que no podemos negar. Sin ir más lejos el viernes salimos Sergio y yo a cenar a un sitio nuevo. El local era bastante pequeño y estaba lleno de gente, algunos cenando y otros simplemente de cañas, pero el nivel de ruído era insoportable, no sé si por la desproporción de gente-metros cuadrados, pero desde luego algo así es capaz de estropear una cena aunque la comida sea deliciosa. Muchos dicen que es que somos muy alegres y vivarachos pero no hay que confundir la velocidad con el tocino. Igual deberíamos plantearnos bajar unos decibelios y presumir de verdad de eso que se supone que sabemos hacer como nadie: disfrutar de la vida, pero sin gritar. 
Para que disfrutéis de la vida en silencio, os dejo con esta deliciosa receta que os dejará sin palabras, no sólo por lo largo del nombre, je, je...

NIDOS DE PASTA KATAIFI CON PURÉ DE PATATA
AROMATIZADO CON POLVO DE TRUFA NEGRA, ALCACHOFA,
HUEVO ESCALFADO DE CODORNIZ Y SAL DE JAMÓN IBÉRICO 
Ingredientes para 2 personas:
PARA LOS NIDOS:
Pasta Kataifi; 1 cucharada de mantequilla; 
PARA EL PURÉ DE PATATA:
1 cebolleta; 1/2 l de agua; 1 hueso pequeño de jamón; 1 patata; Trufa en Polvo;
Aceite de Oliva.
PARA LAS ALCACHOFAS:
4 alcachofas; 1 limón; Agua; Sal
PARA LOS HUEVOS ESCALFADOS:
4 huevos de codorniz; Agua; Papel film; Sal; Aceite de Oliva.
PARA LA SAL DE JAMÓN IBÉRICO:
1 loncha fina de jamón ibérico; 1 trozo de papel vegetal.


Comenzamos preparando los nidos de pasta kataifi. Para ello cogemos unas tiras más o menos gruesas y las enrollamos formando el nido. Los ponemos en un molde para magdalenas o similar y las pintamos con mantequilla derretida. Horneamos a 220º durante 10 minutos aproximadamente o hasta que hayan adquirido un tono dorado. No es necesario usar papel vegetal, ya que la pasta kataifi no se pega. Desmoldamos una vez frías y reservamos. 
El siguiente paso será elaborar el puré. Para ello, en un cazo ponemos la cebolleta troceada muy fina a pochar con una cucharadita de aceite de oliva, cuando esté transparente añadimos el agua y el hueso de jamón y dejamos cocer a fuego suave. Es importante limpiar el caldo de impurezas. Pasados unos 10 minutos, añadimos la patata lavada y cortada en rodajas finas, algo de sal y dejamos que se cueza. Cuando esté blandita pasamos por la batidora para obtener nuestro puré. Si hubiese demasiado líquido retiramos parte. Es mejor ir añadiendo poco a poco, pues queremos un puré espeso. Cuando el puré esté listo y sin grumos, añadimos la trufa en polvo y un chorrito de aceite de oliva. Removemos bien y reservamos.
Para cocinar las alcachofas las limpiamos bien quedándonos con los corazones. Las restregamos con medio limón para evitar que ennegrezcan y las cocemos en una olla con agua y sal durante 6 minutos. Una vez listas, escurrimos y reservamos.
Es el momento de pochar los huevos, para ello, cogeremos un bol y lo cubrimos con un trozo más o menos grande de papel film, ponemos un chorrito de aceite para que no se pegue el huevo y añadimos el huevo con cuidado de no romperlo con una pizca de sal. Cerramos el film hasta formar un paquetito (debe quedar bien cerrado) repetimos esta operación con los 4 huevos. 
En un cazo ponemos agua a calentar y con ayuda de una espumadera removemos bien el agua antes de que rompa a hervir. Añadimos los huevos y dejamos que se cocinen unos dos minutos, hasta que veamos que la clara se cuaja (es importante no dejarlos demasiado porque queremos que la yema quede líquida y el huevo es pequeño y se cocina rápido). En ese momento sacamos del agua con ayuda de una espumadera y rompemos el paquetito con mucho cuidado para sacar los huevos.
Por último elaboramos la sal de jamón. Cubrimos un plato con papel vegetal y ponemos encima la loncha de jamón. Metemos al microondas un minuto aproximadamente (ojo porque se quema si lo metemos demasiado tiempo), sacamos del micro y dejamos enfriar. El jamón debe quedar crujiente, si no es así, lo metemos otros 30 segundos. Troceamos la loncha y la ponemos en el mortero. Trituramos hasta obtener nuestra sal de jamón con el grosor deseado.


Procedemos ahora al montaje del plato. Es importante que todos los ingredientes estén templados tirando a calientes, excepto los nidos de kataifi que pueden estar fríos.  Espolvoreamos el plato a servir con sal de jamón a modo decorativo, encima ponemos los nidos de kataifi, dentro de ellos una cucharada de puré de patata,encima la alcachofa que espolvorearemos con más sal de jamón y regaremos con un poquito de aceite y un poco de sal Maldon. Terminamos el plato coronando los nidos con los huevos escalfados y espolvoreados con más sal de jamón.


Aunque parece un plato complejo, es bastante sencillo. Reconozco que al llevar varias preparaciones por separado es algo laborioso pero merece la pena el resultado y la combinación de sabores y texturas es espectacular.
Para los que no conozcáis la pasta kataifi, se elabora con los restos de la pasta filo  y es una pasta con forma de madeja de hilo muy utilizada en la repostería árabe principalmente. Era bastante difícil de encontrar pero ahora la venden en Alcampo. Os recomiendo probarla, pues da mucho juego y ofrece una textura muy interesante tanto para platos dulces como salados y a la vez es mucho más ligera que la pasta de hojaldre o la quebrada. Además, se cocina muy fácilmente, ya que como os he dicho antes no se pega al molde, lo que además es mucho más limpio a la hora de fregar.
Que no os asuste el eterno nombre de la receta. En realidad se trata de un delicioso aperitivo que además es muy, muy vistoso. 
¡Hasta el próximo post!


 

domingo, 12 de febrero de 2017

Salmonetes a la Plancha con Salsa de Maracuyá y Puré de Ruibarbo

Soy una de esas personas a las que les encanta celebrarlo todo: aniversarios, cumpleaños, éxitos...Celebrar nos hace más felices y es una buena excusa para romper con la rutina, por eso esta semana hay que celebrar San Valentín. Sé que muchos estáis totalmente en contra de estas fiestas tachadas de comerciales y materialistas y que defendéis que se deben celebrar a diario, pero yo os pregunto: ¿De verdad creéis que las celeberaríais a diario si no existiesen fechas señaladas? ¿No creéis que gracias a estos días salimos de la rutina? En mi humilde opinión, si no fuese por estos días, no haríamos nada. Vivimos de una manera tan apresurada que obviamos las cosas importantes, aquellas que son capaces de hacer de nuestra vida algo un poquito más especial. Rompo una lanza a favor de las denostadas invenciones de los centros comerciales porque al final son las que nos recuerdan que la vida son momentos dignos de ser celebrados, otra cosa es cómo los interpretemos o el esfuerzo que queramos poner en ello. Celebremos San Valentín esta semana, saquemos tiempo para demostrarle nuestro amor a los que más queremos y qué mejor manera que hacerlo con una deliciosa cena preparada con todo el cariño del mundo, como la que os traigo en el post de hoy:

SALMONETES A LA PLANCHA CON SALSA DE MARACUYÁ
Y PURÉ DE RUIBARBO 

Ingredientes para 2 personas:
1/2 kg de salmonetes frescos; Sal; Pimienta Negra; Aceite de Oliva
PARA LA SALSA DE MARACUYÁ:
2 maracuyás, 1 grano de pimienta larga; 1 trozo de jengibre fresco;
1 cucharada de azúcar moreno; Chile Rojo en Polvo;
PARA EL PURÉ DE RUIBARBO:
1/2 tallo de ruibarbo; 1 cucharada de azúcar moreno; Agua
PARA DECORAR:
Pamplina de agua; Chile Rojo en Polvo
 

Comenzaremos esta receta limpiando bien los salmonetes. Los lavamos bien debajo del grifo para quitar las escamas que puedan tener. Con ayuda de un cuchillo bien afilado separamos los lomos y con unas pinzas para pescado quitamos las espinas con mucho cuidado y paciencia.
Elaboramos ahora la salsa de maracuyá,también conocido como Fruta de la Pasión. Abrimos los maracuyás por la mitad longitudinalmente y sacamos la pulpa en un bol. Si nunca habéis visto esta fruta por dentro, está llena de semillas, por lo que deberemos escurrir el jugo con ayuda de un colador para desecharlas. Una vez obtenido todo el jugo, ponemos en un cazo junto con un trozo de jengibre fresco, la pimienta, la pizca de chile rojo y el azúcar moreno. Ponemos a calentar a fuego bajo durante unos 20 minutos hasta que la salsa se haya reducido. Colamos y reservamos.
Para el puré de ruibarbo, lo troceamos de manera homogénea y lo ponemos en una cacerola baja con el azúcar moreno y un chorrito de agua. Dejamos cocinar a fuego medio hasta que el ruibarbo se ablande. En este punto lo pasamos al robot de la batidora y batimos hasta obtener un puré.
Cocinaremos los salmonetes en último lugar, para ello, salpimentamos y ponemos la plancha a calentar con una gotita de aceite de oliva. Cuando esté muy caliente, ponemos los salmonetes con la piel hacia abajo y dejamos cocinar durante medio minuto aproximadamente. Damos la vuelta con muchísimo cuidado y cocinamos otro tanto por el otro lado con cuidado de que no se cocinen en exceso.
Emplatamos a nuestro gusto decorando con unas pamplinas de agua o cualquier otra hierba que tengamos a mano y sea de nuestro agrado y con un poquito de chile rojo para darle un toque "hot".


Receta sencilla ideal para una cena romántica con vuestra pareja (siempre que os guste el pescado, claro) elaborada con ingredientes afrodisíacos como el salmonete o el maracuyá. Encontrar estos productos no es fácil si no vivís en una gran ciudad. En caso de no encontrarlos, podéis sustituir el maracuyá por mango y el ruibarbo por tomate natural triturado o en tartar. El chile rojo también puede ser sustituido por cayena o por unas gotitas de Tabasco. Es un plato que, bien preparado, hará las delicias de la persona con la que compartáis la mesa. No hay nada más bonito y menos material que dedicar vuestro tiempo a cocinar algo que disfrutaréis con los que más queréis.
¡Hasta el próximo post y Feliz San Valentín!






domingo, 5 de febrero de 2017

Solomillo de Ternera a la Plancha sobre Pudding de Yorkshire y Crema de Patata y Col China

Esta semana las redes sociales han ardido en críticas hacia Samanta Villar (a la que muchos conoceréis por sus programas "21 días con Samanta") por la reciente publicación de su último libro donde cuenta su opinión sobre la maternidad tras de haber sido madre de mellizos después de una ovodonación (proceso que también ella misma llevó a la televisión en su programa "9 meses con Samanta"). Al parecer, la periodista habla muy claro y afirma que no es más feliz tras haber sido madre y que incluso su calidad de vida ha empeorado, algo que ha puesto de uñas a muchas mamás del país. Está claro que cuando alguien hace público cualquier aspecto de su vida está expuesto a críticas de todo tipo, pero empieza a cansarme esta, no sé si llamarla hipocresía social, en la que vivimos actualmente. Yo no soy madre, y tampoco quiero serlo y sinceramente agradezco a Samanta que por fin se atreva a desmitificar la maternidad pues se nos hace creer que es una situación ideal y perfecta y una experiencia vital imprescindible en la vida de una mujer, algo que puede hacer sentir mal a mujeres que como yo, nunca han sentido la llamada del "reloj biológico". Tampoco quiero quitarle importancia, qué conste, pero creo que todos tenemos derecho a opinar sobre nuestras experiencias de vida que para algo es nuestra, lo que pasa es que parece que hay temas que continúan siendo tabú de cara a la sociedad, y si dices que tener un hijo no es lo que esperabas, que es agotador y no tan ideal te conviertes ya automáticamente en una mala madre. Por eso he querido dedicarle el inicio de este post a Samanta y a las mujeres que como ella se atreven a hablar alto y a decir la verdad, porque no hay nada malo en decirla, es más, hay que hacerlo y no fomentar la mentira y la hipocresía que es lo que hacemos si nos callamos. Mi gran amigo y mejor escritor Fernando Sánchez Calvo en uno de sus relatos de su último libro "Para decir en Voz Alta" dice lo siguiente: "...Hablar alto molesta, porque hablar alto muchas veces significa hablar claro..." Va a ser eso, Samanta, que hablar alto molesta, pero por favor, no dejes de hacerlo. Gracias.
Y así, hablando alto y claro, os dejo con la receta de esta semana. ¡Espero que os guste!

SOLOMILLO DE TERNERA A LA PLANCHA
SOBRE PUDDING DE YORKSHIRE
Y CREMA DE PATATA Y COL CHINA
Ingredientes para 2 personas:
PARA LA CARNE:
2 solomillos de ternera; 1 grano de pimienta larga; Pimienta Rosa; Sal Rosa; Galanga; 
Cebollino fresco picado.
PARA LA CREMA:
2 patatas medianas; 1/2 col china; 1/2 l de agua; 1 diente de ajo; 
Sal; Aceite de Oliva; 1 pizca de nuez moscada.
PARA EL PUDDING DE YORKSHIRE:
2 huevos; 112 grs de harina; 1 pizca de sal; 125 grs de leche entera; Aceite de Girasol.


En primer lugar, antes de ponernos a cocinar, sacaremos la carne del frigorífico, pues es importante que esté a temperatura ambiente a la hora de cocinarla. Hecho esto comenzaremos a elaborar el pudding. Ponemos el horno a calentar a 190º . En un bol añadimos los huevos y la leche. Batimos bien y añadimos la harina y la sal tamizadas con un colador. Mezclamos con ayuda de una varilla hasta que nos quede una crema fina y sin grumos. 
La masa es sencilla de hacer pero para que suba y nos quede perfecta es importante realizar el siguiente paso. Cogemos el molde que vayamos a usar (normalmente se usan moldes para magdalenas pero yo he usado uno de plum cake) y ponemos aceite de girasol en el molde (si usáis de magdalenas hay que poner aceite en cada hueco), metemos el molde en el horno unos 15 minutos hasta que el aceite esté caliente. En ese momento, sacamos, removemos bien la mezcla y la vertemos en el molde, veremos como comienza a cocinarse dentro del aceite y la metemos rápidamente al horno. Horneamos 20-25 minutos a 190º sin abrir el horno durante ese tiempo.
Es el momento de preparar la crema, para ello pelamos las patatas, lavamos y troceamos la col y pelamos un diente de ajo. En una cacerola ponemos aceite de oliva y cuando esté caliente ponemos a dorar el ajo que habremos cortado en lonchitas. Cuando esté doradito añadimos la patata cortada en trozos, rehogamos un par de minutos y añadimos la col. Salamos. Rehogamos otro par de minutos (siempre a fuego medio) y añadimos agua (no demasiada pues no queremos que nos quede demasiado líquido). Dejamos cocer unos 20 minutos hasta que la patata se ablande. En ese momento, si hubiese demasiado líquido, quitaríamos el exceso. Antes de batir, añadimos una pizca de nuez moscada y pasamos por la batidora o Thermomix hasta que nos quede una crema fina. Mantenemos la crema al calor para que no se nos enfríe.
El pudding ya estará listo, así que apagamos el horno, sacamos y dejamos enfriar un poco (no del todo) antes de desmoldar y cortamos dos rebanadas.
Por último cocinamos la carne a la plancha, yo la he sazonado con sal y pimienta rosa, galanga y pimienta larga pero podéis hacerlo como queráis. Ponemos un poco de aceite en la plancha o sartén y cuando esté caliente cocinamos los filetes al gusto, lo ideal es uno o dos minutos por cada lado para que la carne no se seque. 
Es ya momento de emplatar, en el fondo del plato ponemos un poco de crema, encima una rebanada de pudding y encima de éste el filete de solomillo, espolvoreamos con cebollino picado y listo para ser disfrutado.




He querido darle a esta receta un toque British usando el pudding de Yorkshire, una de las especialidades de la tan denostada cocina del Reino Unido, que se suele servir acompañando a platos de carne. Su sabor es como el de un bizcocho salado y nos sirve como sustituto del pan en esta receta. Mezclado con la carne y el puré adquiere una deliciosa textura que no deja indiferente.
En cuanto al aderezo de la carne, ya sabéis que siempre me gusta usar algún ingrediente poco habitual, así que si no encontráis ninguno de ellos usad sal y pimienta normales pero sí que os animo a que vayáis probando sabores nuevos, os sorprenderán y le darán a vuestros platos un toque diferente.
Si no encontráis solomillo o queréis usar algo más económico, podéis usar cualquier otro tipo de carne sin problema. 
Por si os animáis a buscar las especias usadas en esta receta os dejo un par de links donde podéis encontrarlas con toda seguridad:
¡Hasta el próximo post!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...