domingo, 15 de abril de 2018

Milhojas de Carpaccio de Pulpo a la Gallega

Hace ya una semana que volví de pasar unos días con los chavales en Londres. A pesar de lo que la gente piensa, viajar con alumnos es de las mejores experiencias para un profesor, pues es una oportunidad para conocerlos y que te conozcan fuera del ámbito escolar, Además de eso, me encanta ver cómo se mueven, cómo se sorprenden, cómo se dan cuenta de que son más independientes de lo que pensaban... Y sobre todo, me gusta inculcarles las ganas de viajar por el mundo y que ellos sientan la misma pasión que siento yo cuando salgo fuera de España. Con Londres no es difícil de conseguir porque es una ciudad que enamora a prácticamente todo aquel que la visita. Quizá no sea de las más bellas del mundo, pero tiene algo que la hace diferente y especial y es que es una ciudad muy viva, en cambio constante, que no deja de sorprenderte por mucho que la visites. Lo único malo de esta maravillosa ciudad es la comida. Siempre he defendido que Londres tiene una fama injusta al respecto, pero es cierto que tras este viaje he cambiado un poco de opinión, más que nada porque es cierto que se puede comer muy bien si quieres, pero hay que pagarlo, mientras que en España, por el mismo precio de un Fish and Chips y una pinta, podemos encontrar menús tan ricos que pueden incluír recetas como la que os traigo hoy. 
MILHOJAS DE CARPACCIO DE PULPO A LA GALLEGA
Ingredientes para 2 personas:
PARA COCER EL PULPO:
1 pulpo pequeño sin cocer; 1 hoja de laurel; 1/2 cebolla; Bayas de enebro;
Pimienta Negra en Grano; 
RESTO DE INGREDIENTES:
4 patatas medianas; Pimentón dulce; Aceite de Oliva; Escamas de Sal Negra;
Peperoni Cruschi (usados en la receta anterior y opcionales); Perejil fresco; Leche evaporada;
1 cucharadita de mantequilla; Aceite de Oliva.
OTROS: 1 botella de plástico vacía

 Es importante que usemos pulpo sin cocer para esta receta, pues lo vamos a embotellar para poder elaborar el carpaccio. La técnica del embotellado se usa en Italia para elaborar carpaccio de pulpo y consiste en, una vez cocido el pulpo, meterlo en una botella de plástico y dejarlo enfriar para que quede de una forma cilíndrica al enfriarse las gelatinas que suelta el pulpo y poder así cortarlo de forma muy fina.  Podéis ver cómo se hace en el siguiente link:http://www.la7.it/cuochi-e-fiamme/video/soppressa-di-polpo-o-carpaccio-di-polpo-in-bottiglia-25-05-2015-155765.
Para la cocción del pulpo he usado la olla express y lo he hecho sin agua. Increíble lo tierno que queda y lo rápido que se hace. Ponemos el pulpo limpio dentro de la olla, añadimos la cebolla, las bayas de enebro, la pimienta y el laurel. Metemos dentro las patatas peladas también. Cerramos y dejamos cocer 20 minutos desde que la olla empiece a silbar. Una vez listo, sacamos, dejamos enfriar un poquito para poder manejarlo y cortamos las patas que iremos introduciendo en la botella. Una vez embotellado, sellamos bien con film para que no se abra y metemos a la nevera unas 6 horas mínimo, también se puede congelar para que las lonchas queden más finas. 
Elaboramos un puré con las patatas cocidas, añadiendo un chorrito de leche evaporada y una cucharadita de mantequilla, aplastamos bien hasta formar un puré suave. 
Montamos el plato con ayuda de un cortapastas, y vamos alternando capas de pulpo y puré, terminando con una de pulpo. Elaboramos un aceite de pimentón poniendo aceite de oliva en una sartén y tostándolo un poco cuando esté bien caliente. Extendemos un poco de aceite en la base antes de montar el plato. Espolvoreamos con las escamas de sal (el pulpo no la lleva en ningún momento ni la patata tampoco), peperoni cruschi machacaditos y regamos con aceite de oliva.



Parece una receta complicada, pero no lo es tanto, realizar el pulpo embotellado no es difícil pero lleva tiempo y conviene hacerlo con un día de antelación. Podéis hacerlo también de una manera más sencilla con pulpo ya cocido cortado en rodajitas tradicionales, pero merece la pena cocer el pulpo en casa y darle el sabor que queremos. Os sorprenderéis de lo tierno que queda al ser cocido sin agua. Una manera diferente de comer pulpo a la gallega que espero que os guste. ¡Hasta el próximo post!




domingo, 1 de abril de 2018

Risotto de Topinambo, Champinones y "Peperoni Cruschi" de Matera en rulo de Jamón Ibérico

Mi hermano dice que si se pudiera, me darían la doble nacionalidad italiana-española por lo mucho que viajo a Italia y es que acabamos de regresar de pasar una semana en Puglia, el tacón de la bota de la península. No me canso de visitar este maravilloso país pero es cierto que al contar con las ciudades más bellas del mundo como Venecia, Florencia o Roma y con zonas como la Costa Amalfitana e islas como Cerdeña o Sicilia , hay otros lugares que quedan injustamente en un segundo plano, como es el caso de esta región  o de su vecina Basilicata que cuenta con una de las ciudades más impresionantes y desconocidas del país: Matera con sus Sassi (casas cueva) excavadas en la roca. Además de lugares maravillosos como las ciudades costeras de Monopoli, Polignano a Mare, Ortranto, Ostuni o Vieste (entre muchas otras), la ciudad barroca de Lecce y Bari, su fantástica capital, Puglia cuenta con una gastronomía espectacular cuyo protagonista indiscutible son los "orecchiete" (orejitas), una pasta con forma de concha bastante laboriosa que hacen las señoras en plena calle y que puedes comprar recién hechas para cocinarlas de la manera más típica de la zona "alle cime di rapa" (grelos). Por supuesto el pescado es también un punto fuerte de esta región y creo que nunca antes había visto pescaderías que abriesen a diario (domingos incluídos) y que oliesen tan bien, pues todo el producto que venden está recién traído del mar Adriático o del Jónico que baña la punta más meridional del país. Puglia además cuenta con unos vinos fantásticos, un delicioso aceite de oliva y con unos quesos y embutidos que quitan el sentido. Por todo esto considero que viajar es para mí una escuela de vida, no sólo a nivel cultural sino también a nivel gastronómico, Siempre que viajo encuentro ingredientes nuevos que intento traerme siempre que puedo para elaborar recetas como la de hoy y para que vosotros también aprendáis cositas de mis experiencias por el mundo.

RISOTTO DE TOPINAMBO, CHAMPIÑONES Y
"PEPERONI CRUSCHI" DE MATERA EN RULO DE JAMÓN IBÉRICO 
Ingredientes para 2 personas:
150 grs de arroz Arborio; 1 bandeja de champiñón Portobello; 250 grs de Topinambo;
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 1 chorro de vino blanco seco;
2 peperoni cruschi; Queso Parmesano rallado; Sal; Agua; Aceite de Oliva;
100 grs de jamón ibérico en lonchas finas; Tomillo fresco; 


Comenzamos pelando y troceando el topinambo en rodajitas, pues queremos que se note en el risotto. Limpiamos los champiñones y los cortamos en rodajas. Pelamos y troceamos también la cebolla y el ajo muy, muy finos. En una cacerola ancha y poco profunda, ponemos aceite a calentar. Añadimos la cebolla y el ajo, salamos y dejamos pochar. Añadimos el vino blanco, subimos el fuego para que se evapore y entonces añadimos el topinambo y los champiñones. Salamos y cocinamos todo junto durante unos minutos. Añadimos el arroz, salamos y salteamos durante tres minutos. Pasado ese tiempo, añadimos agua bien caliente que lo cubra y dejamos cocinar a fuego suave. Según se vaya absorbiendo el agua, vamos añadiendo de nuevo agua que cubra el arroz hasta que éste esté listo, tras unos 20 minutos aproximadamente. Es importante remover de manera habitual para que el arroz quede con la cremosidad que caracteriza al risotto. Cuando queden cinco minutos, añadimos los pimientos secos deshaciéndolos con la mano y tomillo fresco, removemos bien y mantecamos con el queso Parmesano. Espolvoreamos por último con pimienta negra fresca y emplatamos.
Para formar el rulo de jamón, necesitaremos papel film. Cortamos un trozo grande y ponemos en él cuatro lonchas de jamón superpuestas y colocadas a la misma altura. Ponemos el arroz en uno de los extremos (sin que quede demasiado al borde) y con ayuda del film vamos formando el rollito, como si estuviésemos haciendo sushi. Una vez listo, emplatamos espolvoreando con pimientos secos y tomillo.

Reconozco que los ingredientes de la receta de hoy no son fáciles de encontrar. El topinambo es un tubérculo en apariencia parecido al jengibre, pero de un sabor entre la patata y la alcachofa y con muy bajo contenido en azúcares, por lo que es ideal para diabéticos. Si no lo encontráis, que es lo más probable, os recomiendo sustituirlo por alcachofa normal. En cuanto a los "peperoni cruschi" son pimientos secos y después fritos, típicos de la región de Basilicata, podéis hacerlos en casa si encontráis pimientos ya secados, hay alguna receta por internet y si no os apetece, podéis usar tomates secos que venden ya en cualquier parte. Lo único que os recomiendo seguir la misma técnica que con el pimiento, freírlos hasta dejarlos crujientes, pues además del sabor, la textura es lo que le da el toque a la receta.Y si nada de esto os apetece y os parece cuqui la presentación, siempre podéis hacer un risotto de setas simple pero os animo a experimentar con ingredientes nuevos y sobre todo a curiosear por ahí si viajáis.
¡Hasta el próximo post!

domingo, 18 de marzo de 2018

Sopa de Tomate a la Albahaca

Hace tiempo leí que la sopa de tomate Campbell´s, la que inmortalizara Warhol en los 60, era una de las sopas enlatadas de mejor calidad. "No me extraña" pensé "¡si un tío la pintó es porque tiene que estar cojonuda!", así que movida por esta reflexión me fui a Taste of America a por una latita para comprobar si era verdad que estaba tan buena como para merecerse hasta un cuadro. Pagar 4 pavos por la dichosa sopita ya no me convenció mucho, pero el resto de la experiencia no fue mucho mejor pues en lugar de sopa parecía más bien tomate frito con una sobrecarga de azúcar importante y es que viniendo de América, uno no se puede esperar que algo no la contenga en cantidades industriales. Así que mi experiencia con la sopa Warhol no fue nada positiva y tal vez mi subconsiciente aún no había olvidado el antojo de comer una sopa de tomate como Dios manda, pero sin conservas ni sobredosis de azúcar. Si Warhol la hubiese probado, hoy la Cambell´s no sería la más famosa del mundo..., no os digo más.
SOPA DE TOMATE A LA ALBAHACA
Ingredientes para 2 personas:
6 tomates (si queréis un sabor más dulce, usad kumato o pera);1 cebolla fresca,
1 diente de ajo; Agua; Sal; Aceite de Oliva; Pimienta Negra; 1 envase de albahaca fresca; 


Comenzaremos por pelar la cebolla y el ajo y cortarlos en trocitos. Los ponemos a pochar en una cacerola con aceite. Añadimos un chorrito de vino blanco seco y dejamos evaporar. Lavamos los tomates, los partimos por la mitad y los despepitamos, los troceamos a cuadraditos y los añadimos al sofrito. Removemos bien durante unos minutos a fuego medio y añadimos el envase entero de albahaca para que se note bien el sabor. Añadimos sal y pimienta y echamos el agua, con que cubra el tomate será suficiente, pues el tomate suelta mucha agua y no queremos que nos quede demasiado líquida. Cocinamos todo junto durante unos diez minutos a fuego bajo. Pasado este tiempo, retiramos la albahaca, comprobamos cómo está de sal y si es necesario rectificamos. Y pasamos por la batidora hasta obtener una sopa fina. Servimos caliente con unas hojitas de albahaca fresca y un chorrito de aceite de oliva.


No me podréis negar que la receta es sencillísima y con poquísimos ingredientes. En general, cuando hago cremas me gusta que sepan al ingrediente principal y suelo elaborarlas con pocos adornos, ni siquiera con caldo, sino con agua,  para respetar al máximo el sabor protagonista. Toda una delicia para todo tipo de público pues es totalmente vegana y tiene poquísimas calorías. Si queréis darle un toquecito, podéis añadirle un huevo pochado o unas lascas de jamón. Si no os gusta la albahaca, podéis probar con salvia que también le va fenomenal al tomate. No merece la pena comer sopas envasadas, tardando menos de 30 minutos en prepararla con ingredientes frescos y además es mucho más barata. ¡Hasta el próximo post!
 

domingo, 4 de marzo de 2018

Lasagna de Verduras con Bechamel de Calabacín y Scamorza Ahumada

Hay muchas cosas del comportamiento humano que me cuesta entender y una de ellas es por qué al llegar el fin de semana, tras varias jornadas de estrés, nos metemos en un centro comercial para estar como sardinas en lata. No hay nada que me parezca más desesperante que estar metido en un atasco desde que sales de casa, simplemente para poder acceder al centro en cuestión, dar millones de vueltas por el parking para conseguir aparcar el coche, sortear a cientos de personas por los pasillos, soportar el ruido, la musiquita de fondo de las diferentes tiendas... ¡No me digáis que no son lugares de tortura! Y ya no hablo de meterse allí con una panda de niños. El "centrocomercialismo" se ha convertido en una alternativa más de ocio para familias, algo que me parece de lo más triste porque vivimos en una sociedad de consumo que nos hace víctimas del mismo desde el día en que nacemos así que convertirlo además en nuestra manera de pasar el tiempo libre es terrible y poco enriquecedor culturalmente hablando. Así que la próxima vez que te aburras en casa y te de la tentación de cogerte el coche para darte una vueltecita por el Parquesur de turno, piénsatelo dos veces.  Yo desde luego, prefiero quedarme en casa, ponerme una serie de Netflix y disfrutar de una receta como esta.

LASAGNA DE VERDURAS CON BECHAMEL DE CALABACÍN
Y SCAMORZA AHUMADA 
Ingredientes para 2 personas:
Láminas de lasagna fresca; 2 zanahorias moradas y 2 zanahorias normales; 
1 puerro, 1 diente de ajo; 1 manojo de trigueros; 2 tomates pelados; 100 grs de champiñones;
1/4 de vaso de vino blanco seco; Sal; Pimienta negra recién molida; Aceite de Oliva; 
Scamorza Ahumada Rallada; Queso Parmesano rallado;  
PARA LA BECHAMEL DE CALABACÍN:
1 calabacín; 1/2 cebolla fresca; 1/2 vaso de leche evaporada;
Sal; Nuez Moscada; Pimienta Blanca; Aceite de Oliva.

Comenzamos por pelar, lavar y trocear todas las verduras en trocitos pequeños. Ponemos aceite en una sartén y las ponemos a pochar con un poco de sal. A mitad del proceso añadimos el vino blanco, subimos el fuego para que se evapore y añadimos los champiñones. Cocinamos durante otros cinco minutos, salpmientamos y reservamos.
Para la bechamel de calabacín, picamos la cebolla bien fina y la ponemos a pochar en una sartén con aceite. Pelamos y picamos el calabacín y se lo añadimos a la cebolla. Añadimos sal y dejamos cocinar a fuego bajo durante diez minutos hasta que se ablande. Entonces, añadimos la leche evaporada, la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada, removemos y batimos hasta obtener una crema. Reservamos.
Montamos la lasagna, para ello he utilizado un molde cuadrado forrado de papel de horno. Como es pasta fresca, no necesita cocción en agua, por lo que ponemos una primera base de pasta, sobre ésta una capa de verduras, otra de bechamel y una capa de queso rallado. Ponemos otra capa de pasta y repetimos la operación. Terminamos con una capa de pasta, otra de bechamel y por último una de queso Parmesano, pues se gratina mejor y le da una apariencia más doradita. Ponemos dos puntitas de espárragos para decorar y metemos al horno durante 20 minutos a 200º. 
Desmoldamos con cuidado de no quemarnos y servimos con unas hojitas de albahaca fresca.


Como véis, esta lasagna tiene menos calorías que cualquier otra receta, pues está elaborada con verduras y una bechamel muy ligera. Además, el queso Scamorza que podéis encontrar con facilidad, es bastante bajo en grasa, un 17%, así que, además de darle un sabor diferente al plato, baja bastante su nivel calórico. Una receta totalmente apta para vegetarianos. Si no queréis usar Scamorza o queréis usar las verduras que tengáis por casa, hacedlo sin miedo, podéis usar brócoli, coliflor, alcachofas, espinacas... La lasagna es un plato muy agradecido. ¡Hasta el próxmo post!

sábado, 24 de febrero de 2018

"Bollito Preñao" de Presa Ibérica, Setas y Alcachofas

¡Es increíble lo que se nota la edad! El otro día, una de mis alumnas de 2º de la ESO me comentaba que la gente de 40 años le parecía muy mayor, después de agradecerle el cumplido diciéndole que prácticamente yo era una mujer de esa edad y de aceptar sus disculpas diciéndome "tú no pareces tan mayo, rprofe", les expliqué que yo a sus años también tenía otro concepto de los mayores. Es cierto que antes, las mujeres de mi edad parecían ya abuelas, sobre todo por los cortes de pelo que se hacían y la manera de vestir, pero aunque han pasado los años y los estilismos han cambiado, al igual que la posición de la mujer en la sociedad, la gente joven nos sigue viendo mayor. Por eso quise explicarles a mis chicos, basándome en mi experiencia vital, que con la edad, lo único que va cambiando es el cuerpo, porque la persona sigue siendo la misma, más madura (o no),con más heridas y muchas lecciones aprendidas, pero la esencia no cambia, tan sólo cambia tu envoltorio: un cuerpo más mayor y castigado por el trabajo y los años que ya no te deja hacer las cosas que hacías cuando eras joven. Ya no tienes tanta energía, valoras más el descanso, no te puedes meter 8 horas de gimnasio a la semana (yo lo hacía, lo juro) y encima las resacas y el trasnoche duran como mínimo una semana. Aún recuerdo cuando mi madre me decía: "Ya te cansarás de salir" , a lo que yo solía contestar: "Jamás". Never, say "Never", my friends...

"BOLLITO PREÑAO" DE PRESA IBÉRICA, SETAS Y ALCACHOFAS

Ingredientes para 2 personas:
1 lámina de masa de hojaldre fresco; 2 filetes de presa de cerdo ibérico;
2 alcachofas; 4 setas o champiñones; 1 cebolla; vino blanco seco;
Sal; Pimienta Negra Molida; Aceite de Oliva; 1huevo; Tomillo fresco.


Precalentamos el horno a 220º con aire arriba y abajo. Pelamos y picamos la cebolla en juliana, y la ponemos a pochar en una sartén con aceite, junto con un diente de ajo. Cuando empiece a transparentarse la verdura, añadimos las alcachofas que habremos cocido previamente, y las setas troceadas. Salteamos unos minutos. Añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol. Salpimientamos y reservamos.
Ponemos los filetes de presa entre papel film y les damos unos golpes con el mazo de carne para romper las fibras y que queden más tiernas y manejables. Salpimentamos por la cara que va a llevar el relleno y ponemos un poco del mismo en el lateral del filete enrollándolo con cuidado. Una vez listos, doramos los rollitos de carne en la plancha, tan sólo para que se doren. Salpimentamos y los secamos bien con papel absorbente para que no estropeen el hojaldre. Una vez secos, envolvemos con un cuadradito de masa de hojaldre formando una especie de bollito. Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con tomillo. Horneamos durante 10 minutos aproximadamente hasta que el hojaldre esté doradito. 

Un plato rápido y muy sencillo que podéis elaborar para cualquier cena o incluso como fingerfood para fiestas. Podéis sustituir la carne y el relleno a vuestro antojo: pollo, ternera... Una delicia para esas noches en las que no apetece salir, pero te montas la fiesta en casa.  ¡Hasta el próximo post!

domingo, 11 de febrero de 2018

Zamburiñas a la Plancha con Risotto a la Milanesa y Cilindro de Parmesano

Últimamente estoy viendo y escuchando muchas noticias terribles sobre niños que violan a otros en grupo, chicas de 11 años que se quedan embarazadas de su propio hermano, mujeres violadas por imitadores de "La Manada"... Todas ellas me ponen los pelos de punta y me hacen pensar qué es lo que está fallando en la sociedad. Desde hace tiempo tengo una teoría sobre esta "involución" humana y creo que todo ello se origina en la pérdida de los roles sociales. La palabra "rol" según la RAE es el papel o función que alguien o algo desempeña. A lo largo de la vida cumplimos con diversos roles: hijo, alumno, padre, abuelo, médico de alguien, profesor... Pero a veces los llevamos al extremo generando desigualdades, como por ejemplo la existente entre hombres y mujeres, o bien haciendo todo lo contrario eliminando la línea invisible que existe entre un rol y otro dando rienda suelta a comportamientos libertinos y hasta incluso agresivos, porque cuando no existen límites la cosa se descontrola. Por eso, creo que es muy importante dejar claro cuál es el rol de cada uno y desempeñarlo correctamente porque siendo así, sin llevarlo a ninguno de los extremos, existirá algo que se está perdiendo: RESPETO, algo que los padres como los míos (que tenían muy claritos los roles de cada uno) nos inculcaban como la mayor de las virtudes. Mi padre siempre me decía que cuando uno se gana el respeto de los demás, es muy difícil perderlo, pero que si se pierde, es muy difícil volver a recuperarlo y ahora, como adulta, entiendo a la perfección esas palabras y creo que para ser respetados hay que ser consecuentes con el rol que desempeñamos. Esta es ahora una lección que intento transmitir a mis alumnos todos los días: un padre es un padre, no un amigo; un profesor, es un profesor, no un coleguita igual que un médico, es un médico y no una vecina con la que charlar, pero parece que todo esto se nos está olvidando y comenzamos a vivir en un mundo descontextualizado en el que se hacen cosas que no corresponden a personas que desempeñan un rol determinado, algunas veces pueden resultar divertidas o un tanto exóticas, pero otras, se llega a situaciones intolerables que nos deben hacer reflexionar, y qué mejor momento para hacerlo que en una mesa disfrutando de una receta como la que hoy os traigo.

ZAMBURIÑAS A LA PLANCHA 
CON RISOTTO A LA MILANESA Y CILINDRO DE PARMESANO 

Ingredientes para 2 personas:
PARA LAS ZAMBURIÑAS:
1 bandeja de zamburiñas frescas (9/10 piezas); 1 diente de ajo;
1 rama de perejil; Sal; Aceite de Oliva.
PARA EL RISOTTO:
200 grs de arroz Carnaroli o Arborio; 1 cebolla; 1 diente de ajo; 1/4 de vaso de vino blanco seco:
Sal; 1l de agua caliente; Aceite de Oliva; 100 grs de Parmesano Rallado; 1 cucharadita de azafrán.
 PARA EL CILINDRO DE PARMESANO:
Parmesano rallado; Papel Vegetal.
 
Comenzaremos elaborando el risotto, para ello, unas horas antes pondremos a infusionar el azafrán con un poquito de agua para que el arroz coja ese color amarillo tan característico. Troceamos la cebolla y el ajo muy muy finos (no deben notarse en el arroz) y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite de oliva y una pizca de sal. Una vez listos, añadimos el arroz y sofreímos un par de minutos, salamos y añadimos el vino blanco. Dejamos que se evapore y en ese momento, añadimos un par de cazos de agua caliente. Removemos a menudo y cuando se evapore el agua, volvemos a añadir más y así sucesivamente durante 20 minutos. Cuando falten 5 minutos para que el arroz esté listo, añadimos la infusión de azafrán y removemos bien para que el arroz tome el color deseado. Cuando falte un minuto o dos para que esté listo, añadimos el queso rallado y mezclamos para mantecar nuestro risotto.
Mientras se hace el arroz, elaboramos la teja de Parmesano, para ello, rallamos el queso. Ponemos una capa de papel vegetal en la sartén y añadimos un puñado de queso rallado dándole forma circular ayudándonos de una cuchara de madera, dejamos que se funda y cubrimos con otro trozo de papel vegetal por encima para poder darle la vuelta y que se dore por los dos lados. Cuando el queso se haya tostado, sacamos de la sartén y dejamos enfriar sobre una superficie cilíndrica (un vaso de chupito por ejemplo) y antes de que se enfríe del todo podemos moldearlo con las manos a nuestro gusto. Dejamos enfriar.
El último paso es hacer las zamburiñas. Para ello, en el robot de la batidora ponemos un diente de ajo,una rama de perejil, sal y aceite, mezclamos. Limpiamos bien las zamburiñas (aunque ya vienen limpias) de la tierra que puedan tener y regamos con la mezcla de aceite, ajo y perejil. Calentamos una sartén o la plancha y cuando esté bien caliente cocinamos las zamburiñas en su jugo un minuto por cada lado. Salamos y retiramos del fuego.
Emplatamos con una base de risotto, las zamburiñas por encima y decoramos con la teja de parmesano y algunas hierbas frescas al gusto (yo he usado flores de Salvia y cebollino fresco).


Una receta sencilla pero muy, muy elegante que podéis preparar en cuestión de 30 minutos e ideal para sorprender a vuestras parejas este próximo San Valentín, porque además, tanto las zamburiñas como el azafrán ¡Son afrodisíacos!
¡Hasta el próximo post!

domingo, 4 de febrero de 2018

Paquetitos de Salmón Rellenos de Brócoli con Salsa de Naranja Sanguina

Como hoy en día etiquetamos todo, resulta que ahora quedarse en casa los fines de semana o los festivos se llama "Nesting" (Nest = Nido/Anidar), por supuesto usando una palabra inglesa que es mucho más glamurosa. No es lo mismo llegar el lunes al trabajo y decir que el finde has hecho "nesting" a decir "no he salido". ¡Dónde va a parar! Si no sales eres una sosa sin vida social que seguro que ni se mete a la ducha ni se quita el pijama de franela, en cambio si haces "nesting" te imaginarán con un outfit de esos de Oysho, abrazando una taza de té Rooibos y monísima de la muerte y serás super "cool" y todo el mundo querrá hacer lo mismo que tú, porque quedarse en casa mola. El caso es que antes de que el quedarse en casa un finde tuviera un nombre guay, yo ya solía practicarlo. Me gusta mucho salir también y hacer planes, pero después de una dura semana de trabajo, a veces, lo que más apetece es meterse en casa y hacer todo eso que nos gusta pero que no nos da tiempo de hacer a diario. Así que, sí, yo practico "Nesting", sobre todo en días como hoy que invitan a hacer cosas que nos den calorcito, como leer bajo la mantita del sofá o preparar algo rico en el horno como la receta que os dejo a continuación.

PAQUETITOS DE SALMÓN RELLENOS DE BRÓCOLI 
CON SALSA DE NARANJA SANGUINA

Ingredientes para 2 personas:
2 lomos de salmón de unos 4 dedos de ancho; 1 ramito de brócoli;
1 cebolla; 3 dientes de ajo; Agua; Aceite de Oliva; Sal; Pimienta Negra Molida;
5 láminas de pasta Filo; Sésamo tostado y negro; 
PARA LA SALSA:
2 naranjas sanguinas (o naranjas normales); 1 cebolla; 1/2 vaso de leche evaporada;
1 cucharada de harina; 1 diente de ajo; Sal; Pimienta blanca molida; Aceite de Oliva.

Limpiamos bien los lomos de salmón. Les quitamos las espinas y la piel (si no lo ha hecho ya el pescadero), los lavamos bien y secamos con papel absorbente. Cuando estén bien secos, salpimentamos y reservamos.
Preparamos entonces el relleno, para ello, lavamos el brócoli y lo troceamos. Cortamos dos dientes de ajo en láminas y los ponemos a dorar en una sartén con aceite, cuando empiecen a coger color, añadimos el brócoli, salpimentamos y salteamos un par de minutos, en ese momento añadimos medio vasito de agua y tapamos. Dejamos cocinar unos diez minutos a fuego suave removiendo de vez en cuando. Una vez listo, ponemos en el robot batidor y trituramos. Reservamos.
Para la salsa, picamos bien la cebolla y el ajo y los ponemos a pochar en una sartén con aceite. Cuando estén bien pochaditos, añadimos una cucharada de harina, removemos un par de minutos y añadimos la leche evaporada templada. Mezclamos bien para que no salgan grumos y cuando la harina se haya disuelto bien, añadimos el zumo de las naranjas. Removemos bien, salpimentamos y retiramos del fuego. 
Rellenamos ahora el salmón, para ello, untamos cada uno de los lomos con un poquito de salsa de naranja que nos hará de pegamento, ponemos el brócoli encima de uno de los lomos y tapamos con el otro retirando el relleno sobrante dejando los lomos bien limpios. Cortamos los lomos longitudinalmente en dos partes iguales con un cuchillo bien afilado.
Sacamos la pasta filo de la nevera (es importante hacerlo en el último momento porque se seca muy fácilmente), cogemos cinco hojas de pasta, untamos cada una con aceite de oliva, las alineamos y las cortamos por la mitad. Ponemos en el centro de la pasta el lomo de salmón y envolvemos como lo haríamos con un regalo poniendo los pliegues hacia abajo para que no se abran. Pintamos con aceite de oliva una vez más y espolvoreamos con sésamo negro y tostado. Horneamos en horno precalentado a 220º durante 15 minutos. Servimos caliente con la salsa en un bol aparte para que no se pierda la textura crujiente.



Aunque aparentemente es una receta muy elaborada, en realidad es muy sencilla de preparar. Si no encontráis naranja sanguina, que es lo más probable porque es una naranja traída por lo general del sur de Italia, podéis usar naranjas normales. Si no sois muy cocinillas y no os apetece buscar la pasta filo (que es fácil de encontrar en grandes superficies), podéis usar hojaldre en su lugar y por supuesto ni falta que hace que os diga que podéis variar el relleno a vuestro antojo. Yo he usado brócoli porque combina bastante bien con la salsa de naranja, pero podéis usar setas, trigueros, espinacas... Las combinaciones posibles son infinitas y todas ellas os darán un resultado espectacular.
¡Hasta el próximo post!

 
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