domingo, 10 de diciembre de 2017

Tacos de Atún al Comino

Cuando era niña, las fiestas navideñas se pasaban en casa de mis padres. Para mí eran días de diversión porque nos juntábamos todos y jugaba con mis sobrinos, pero para mi madre era todo lo contrario. La recuerdo siempre estresada con la compra, la cocina y después de la fiesta, con la limpieza de la casa, así que en realidad no creo que disfrutara mucho de esos momentos en familia, o al menos, no plenamente. Y es que es cierto que cuando se celebran acontecimientos con mucha gente, la persona anfitriona no disfruta nada del momento porque siempre tiene miles de preocupaciones en la cabeza: que todo el mundo esté contento, que la comida esté rica, que no manchen demasiado... (porque es cierto que la gente fuera de su casa es poco cuidadosa), además del hecho de haber estado planificando el menú con mucho tiempo de antelación. Lo peor de todo esto es que ese esfuerzo no se suele valorar como se merece y termina siendo muy frustrante. Por ello, no soy de las que se dejan la cabeza pensando en menús para fiestas, ni tampoco comparto recetas para ello, creo que las fiestas o los acontecimientos hay que disfrutarlos, y para ello, la persona que vaya a cocinar debe complicarse la vida lo menos posible ya sea preparando recetas sencillas que no requieran una presencia constante en la cocina, encargando comida para el evento en cuestión o cocinando algo tan simple y sencillo como estos tacos de atún que os traigo en la receta de hoy. 
TACOS DE ATÚN AL COMINO
Ingredientes para dos personas:
1 paquete de tortillas de maíz; 2 filetes de atún fresco;
Cominos molidos; Sal; Pimienta Negra; Aceite de Oliva.
PARA LA GUARNICIÓN:
1 tomate; 1 cebolla fresca; 1 aguacate; Cilantro fresco; Aceite de Oliva;
Sal;Pimienta Negra; Sal Negra; 1 lima; Unas hojas de lechuga picadas.

Comenzamos salpimentando los filetes de atún. Los regamos con un poco de aceite de oliva y espolvoreamos con comino molido. Reservamos.
Troceamos el tomate en cuadraditos muy finos, añadimos cilantro bien picadito, el zumo de media lima y sal.
Preparamos un guacamole con el aguacate. Para ello lo pelamos, lo troceamos y aplastamos bien con el tenedor hasta formar un puré. Añadimos sal, el zumo de media lima y un poco de cilantro picado.
Picamos la cebolla en juliana y ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva hasta que esté blandita, unos diez minutos aproximadamente. Dejamos enfriar.
En una sartén bien caliente, cocinamos el atún aproximadamente un minuto y medio por cada lado. Sacamos de la sartén y cortamos en lonchas o taquitos.
Ponemos las tortitas en la sartén para que se calienten y formamos los tacos poniendo en primer lugar una base de lechuga, la cebolla por encima, después el tomate, el atún y por último una cucharadita de guacamole. Espolvoreamos con sal negra y disfrutamos de estos deliciosos y originales tacos.


Es importante que uséis atún fresco de calidad y, sobre todo, que no lo paséis demasiado en la sartén o se secará y parecerá chicle. Si no os gusta el atún, podéis usar salmón en su lugar, que también combina muy bien con los ingredientes de esta receta. 
Como véis, es una manera diferente y muy sencilla de disfrutar de un pescado tan delicioso y sano como el atún y además es una opción ideal para las fiestas ya que su precio es estable durante todo el año.
Disfrutad de la vida, siempre. 
¡Hasta el próximo post!

domingo, 26 de noviembre de 2017

Farrotto con Romanesco y Gambón al Aceite de Guindilla

Mi historia con el ingrediente del plato de hoy también tiene su origen en Italia, más concretamente en un restaurantito de un pueblo llamado Sarzana, perteneciente a la región de Liguria. A Sergio le sorprende siempre que me acuerde de lo que comimos en los sitios, y aquella noche no puede ser una excepción, cenamos un "Astice allo Scoglio", plato de bogavante típico de la zona y una deliciosa "Insalata di Farro e Pesce". Nunca antes había probado este cereal y cuando volví a España empecé a buscarlo por todas partes, el problema es que no sabía muy bien cómo traducir "farro" al castellano, al principio pensaba que era "trigo", pero investigando un poco, la traducción más acertada parecía ser "escanda o espelta", con el tiempo me olvidé y hace poco lo encontré en la tienda italiana donde trabaja ahora mi amigo Daniele: Il Pastaio, en la Calle Santa Engracia (Madrid). Dándole vueltas a qué preparar hoy para comer, me decidí a preparar una versión del famoso risotto italiano sustituyendo el arroz por farro, de ahí su nombre "Farrotto" y este ha sido el resultado. ¡Espero que os guste!
FARROTTO CON ROMANESCO Y GAMBÓN AL ACEITE DE GUINDILLA
Ingredientes para 2  personas:
 150 grs de farro; 1 trozo de romanesco; 
1/2 kg de gambón; 4 cebolletas; 1 diente de ajo;
1 chorro de vino blanco seco; Sal; Agua; Aceite de oliva;
Aceite de Guindillas; Queso Parmesano rallado;
Pimienta Negra recién molida.

 
Troceamos la cebolleta y el ajo bien finos y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite en e que previamente habremos salteado las cabezas de las gambas. Cortamos el romanesco en ramitas y lo lavamos bien y lo añadimos a la cebolla y al ajo. Salpimentamos  y salteamos durante unos minutos. Añadimos el vino, subimos el fuego y dejamos evaporar y en este punto añadimos el farro. Salamos y rehogamos durante un par de minutos.
Pasado este tiempo, añadimos agua caliente y dejamos cocinar a fuego medio sin dejar de remover. Según se vaya absorbiendo el agua, iremos añadiendo más poco a poco hasta que el farro esté en su punto, aproximadamente unos 20 minutos. Cuando falten 4 o 5 minutos, añadimos el queso rallado para mantecar el farro. Removemos bien y dejamos reposar unos minutos.
Mientras, ponemos a saltear las gambas que habremos regado con aceite de guindilla, no dejaremos que se pasen mucho para que estén jugosas. Una vez listas, añadimos al farroto. 
Emplatamos con las gambas por encima y regando con un chorrito de aceite de oliva y unas ramitas de cebollino para darle un toque de frescor.



Podéis usar arroz en lugar de farro si no lo encontráis, o incluso quínoa o cus cus. En cuanto al aceite de guindilla, estaba como loca por estrenarlo ya que mis amigos Rufino y Ángeles me regalaron por mi cumpleaños una caja con aceites aromatizados de la marca La Chinata, para la receta he elegido el picantito para resaltar el sabor del plato y darle un poco de gracia. En lugar de romanesco podéis usar brócoli que también combina muy bien con el gambón, pero a mí personalmente me gusta más el primero, ya que tiene un sabor más suave. Como véis, una receta muy versátil en la que pueden sustiuirse los ingredientes para hacer nuestra propia versión.  ¡Hasta el próximo post!

domingo, 19 de noviembre de 2017

Emperador Fresco a la Siciliana con Cus Cus de Coliflor

La receta de hoy me retrotrae a uno de mis viajes a una de mis ciudades preferidas de Italia, Florencia. Era el año 2008 y Sergio y yo acabábamos de casarnos. Aquel verano, tras los gastos de la boda y del viaje de novios, decidimos hacer un viajecito corto a la capital de la Toscana, Fueron 4 días fantásticos disfrutando de la ciudad: museos, arquitectura, mercados y por supuesto, maravillosa gastronomía. Una noche por casualidad, descubrimos un restaurante en un callejón que daba al imponente Duomo y desde cuyo jardín se podía admirar la maravillosa cúpula de Brunelleschi. El sitio parecía lleno pero tuvimos la suerte de conseguir la última mesa que quedaba en la terraza. La atmósfera era inmejorable: vista de la catedral de Florencia, suave música de fondo, cena a la luz de las velas... Me parecía demasiado bonito para ser ciertoy empecé a sospechar un poco del precio o de la calidad de la comida. Mi primera sospecha se vio anulada al ver la carta, no era un sitio caro en absoluto y además todo sonaba fantásticamente bien. Recuerdo que nos decidimos por un carpaccio de bacalao y este plato, "Pesce Spada Siciliana", La segunda sospecha quedó tirada también por tierra en cuanto nos trajeron los platos, la comida fue, como se dice en italiano: "La cilieghina sulla torta!, es decir, la guinda perfecta para el pastel. Sin duda fue una noche inolvidable de la que me llevo, además de la experiencia, aquellos sabores y esta magnífica receta que de vez en cuando preparo y que hoy quiero compartir con vosotros.

EMPERADOR FRESCO A LA SICILIANA CON CUS CUS DE COLIFLOR

Ingredientes para 2 personas:
2 filetes de emperador, a ser posible, fresco; 1 bandejita de cherries; 
1 cucharadita de alcaparras; 1 botecito de aceitunas sin hueso (verdes o negras); 
Albahaca fresca; 1/2 limón; Aceite de Oliva; Pan rallado; Pimienta negra; Sal.
PARA EL CUS CUS DE COLIFLOR: 
4 ramitos de coliflor; 1 cebolleta; 1 diente de ajo; zumo de limón; Aceite de Oliva; Sal.


Comenzamos exprimiendo el zumo de limón y mezclamos una cucharada de éste con dos de aceite de oliva. Emulsionamos bien y le añadimos albahaca troceada. 
Ponemos el pescado salpimentado previamente en una fuente apta para horno y regamos con la mezcla anterior dejando macerar durante 15 minutos aproximadamente. A mitad de tiempo le damos la vuelta al pescado para que se empape bien por ambos lados.
Mientras tanto ponemos en un bol una mezcla de tomates cherries lavados y cortados por la mitad, el resto de albahaca picada, las aceitunas cortadas en rodajitas y las alcaparras. Regamos con aceite de oliva. 
Pasado el tiempo de maceración del pescado, vertemos esta mezcla por encima del mismo. Espolvoreamos con el pan rallado y metemos al horno precalentado a 220º durante 10-12 minutos.
Mientras tanto preparamos el cus cus de coliflor. Para ello ponemos los ramitos en el picador de la batidora y trituramos hasta conseguir una textura similar al cus cus. 
Ponemos un poco de aceite en una sartén y doramos en él un ajo cortado en láminas, en ese momento añadimos la cebolleta troceada muy finamente y dejamos pochar. Añadimos el cus cus y salpimientamos. Cocinamos durante 5-7 minutos. Servimos emplatando el pescado junto con el cus cus y regándolo con un chorrito de aceite de oliva.




Como véis, se trata de una receta super sencilla que podéis preparar en poco tiempo y con pocos ingredientes. Os recomiendo usar emperador fresco y no del que podemos encontrar en cualquier supermercado, su sabor no tiene nada que ver, aunque el precio es casi el doble, aunque también queda rico con el más económico o con otros tipos de pescado con sabor delicado como la merluza o el fletán. Ahora que se acercan las fiestas, podéis usar esta receta como plato principal, pues el emperador es un pescado que no sube mucho de precio y quedaréis como unos reyes con vuestros invitados. ¡Hasta el próximo post!



domingo, 12 de noviembre de 2017

Cogote de Merluza en Salsa Verde de Trigueros

Este mes hace un año que Gordon llegó a nuestras vidas. Gordon, al que yo cariñosamente llamo "Gor" es nuestro gatito, una bolilla de pelo blanco y negro con enormes ojos amarillos y un morrito asimétrico para comérselo. Nunca había tenido mascotas, ni siquiera de niña y hasta ahora no había sabido lo que era compartir tu vida con un animal. Tenía claro que no quería un perro por las dificultades que conllevan y por nuestro modo de vida viajero, pero reconozco que me parecían más atractivos que los gatos. Mi amiga María, que es madre gatuna desde hace muchos años, me insistía en adoptar uno y en que al hacerlo cambiaría mi perspectiva sobre los felinos. No sé si será porque con Gordon he tenido muchísma suerte, pero así ha sido. Siempre había considerado a los gatos como animales fríos, poco amigos del contacto humano, pero me equivocaba. Además de hacer muchísima compañía, están todo el día encima tuyo, te persiguen allá donde vas, duermen contigo, se sientan a tu lado mientras trabajas (o lo intentas), te esperan a la salida del baño, te dan los buenos días por la mañana y te hacen muchísimas caricias y carantoñas. Quizá no sean tan juguetones, pero también te lo pasas bien jugando con ellos al pilla pilla o al escondite. En resumidas cuentas, creo que se nota que se me cae la baba con mi Gordi y que adoptarlo fue la mejor decisión que he tomado en la vida. No os dejéis llevar por los mitos sobre cualquier animal, hay que conocerlos igual que a las personas y aprender a convivir con ellos, pero pensadlo muy  muy bien antes de hacerlo, pues conlleva también muchas responsabilidades que no todo el mundo está dispuesto a asumir. 
Otra cosa cierta de las mascotas es que se acaban pareciendo a sus dueños, al menos Gordon es mi otro yo gatuno, ambos somos frioleros, nos encantan los armarios y la ropa y, sobre todo, meternos en la cocina a cacharrear y a probar platos nuevos. Ya no cocino sola nunca más, somos "a teacher and a cat in the kitchen". 
COGOTE DE MERLUZA EN SALSA VERDE DE TRIGUEROS 
Ingredientes para 2 personas:
500 grs de cogote de merluza fresca; 1 manojo de espárragos trigueros;
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 1 cucharada de harina; 1 chorro de vino blanco seco;
Agua; Sal; Pimienta blanca molida; Aceite de Oliva; Cebollino fresco o Perejil;
Sal Maldon o Sal en escamas.

Limpiamos bien la merluza, le quitamos la pielecita negra y las espinas y salpimientamos. Reservamos. 
Troceamos la cebolla en cuadraditos finos. Pelamos y laminamos el ajo. Limpiamos los espárragos cortando la parte dura. Los troceamos reservando las yemas aparte. Ponemos aceite a calentar en la cacerola y ponemos a pochar con un poco de sal, podemos tapar la cacerola para que el proceso sea más rápido y la verdura quede más jugosa. Una vez lista, añadimos la cucharada de harina, removemos y tostamos durante un par de minutos y añadimos el vino sin dejar de remover. Dejamos evaporar y entonces añadimos el agua (mejor si es caliente para evitar grumos), removemos y salpimentamos. En este momento añadimos el pescado. Dejamos cocinar durante unos 7 minutos sin darle la vuelta para que no se rompa y moviendo la cacerola de lado a lado. 
En una sartén aparte con un poco de aceite, ponemos las yemas de los espárragos hasta que se doren con un poco de sal Maldon.
Emplatamos poniendo una base del caldo, el pescado encima y las yemas alrededor. Espolvoreamos con cebollino o perejil picado y regamos con un chorrito de aceite de oliva.



La salsa verde es muy fácil de preparar y combina genial con platos de pescado blanco, no sólo merluza. Podéis usar bacalao fresco, rape, lubina... Y si le queréis dar un toque picantito, añadid al sofrito una cayena y retiradla antes de añadir el agua para que no pique demasiado. Espero que os haya gustado, Gordon y yo hemos disfrutado preparándola.
¡Hasta el próxmo post! 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Lenguado de Costa aL Horno con Tomatitos Cherry, Lima y Albahaca

Cuando era pequeña, mis padres solían quedar a comer un par de veces al año con los hermanos de mi padre y solían elegir buenos sitios. En una ocasión me llevaron a un famoso restaurante gallego de Madrid y mi madre me recomendó pedir un lenguado al horno que era el único pescado que me gustaba (ya apuntaba yo maneras), cuando me trajeron el plato casi me desmayo, pues el lenguado, que venía presentado en una fuente de barro, era más grande que yo. En mis pocos años de experiencia (tendría yo 8 o 9 años), jamás había visto uno más grande que los de ración así que literalmente flipé con semejante bicho y como era de esperar, no conseguí hacerme con él para deleite de mis tías y de mi madre que le pusieron ojitos nada más verlo. ¡Qué delicia!
La verdad es que mis padres me enseñaron a comer bien y a apreciar lo bueno por encima de todo, de ahí que en mi cocina siempre prime la calidad a la cantidad. Como en el plato de hoy, cuyo protagonista es el mismo que en aquel episodio de mi infancia, el fino y elegante lenguado en el estado más puro, pues lo he fotografiado directamente en el horno, si emplatados y sin adornos, lenguado en estado puro.

LENGUADO DE COSTA AL HORNO
CON TOMATITOS CHERRY, LIMA Y ALBAHACA
Ingredientes para 2 personas:
2 lenguados de Costa (o lenguados de ración); Tomatitos cherry; 
Hojas de albahaca fresca; 1 lima; 1 diente de ajo; Pimienta blanca;
Pimienta negra; Sal; Aceite de Oliva.


La preparación de este plato no puede ser más rápida y más sencilla. Salamos los lenguados que el pescadero nos habrá limpiado previamente. Cubrimos una fuente de horno con papel vegetal y rociamos con aceite de oliva. Ponemos encima los filetes de lenguado. Añadimos pimienta blanca y pimienta negra, los tomates cherry lavados y cortados por la mitad, unas hojas de albahaca fresca entera, dos rodajitas de lima cortadas por la mitad y un diente de ajo en láminas. Repartimos bien por encima del pescado, añadimos un poquito más de sal y regamos con aceite de oliva y unas gotitas de zumo de lima. Metemos al hrno precalentado a 220º durante 20-25 minutos.  Servimos el pescado acompañado de los jugos que habrá soltado durante la cocción en el horno. 


Podéis acompañar este plato con cualquier guarnición que os guste, arroz blanco, patatas, ensalada...Yo he preparado un primer plato, así que lo he servido tal cual. Si queréis servirlo como segundo, os recomiendo preparar una crema suave como entrante para que no deje un sabor que luego no os permita disfrutar de este maravilloso pescado. Si sois de los que hacéis salsa para acompañarlo todo os reocmiendo no hacerlo. El lenguado es un pescado muy fino y necesita poco acompañamiento para disfrutrar de su sabor. Además, tiene la ventaja de gustar mucho a los niños por su suave sabor. Todo son ventajas menos su precio, que suele ser algo más elevado que otros pescados, por ello, una opción más económica es comprar lenguado de ración pero de vez en cuando un lujillo para el cuerpo no viene mal. 
¡Hasta el próximo post!

domingo, 22 de octubre de 2017

Ramen a la Madrileña

Tenía ganas de cocinar Ramen pero nunca veía la ocasión. Hace unos días leí en el blog de El Comidista una receta sobre cómo prepararlo y en ella decía que básicamente venía a ser algo similar al caldo de cocido pero, óbviamente, con ingredientes diferentes. Hoy, al abrir la nevera para ver qué preparar, he visto un tupper con caldito sobrante de un cocidito rico que preparé el jueves y lo he visto claro. No sé si será un sacrilegio o no pero me he preparado un Ramen a la madrileña que nada tiene que envidiar a los caldos japoneses, para muchos probablemente será una barbaridad pero debo decir que estaba delicioso sin nada que envidiar a los originales y con sabores mucho más familiares para aquellos que no seais muy aventureros a la hora de comer.
RAMEN A LA MADRILEÑA
Ingredientes para 2 personas:
Caldo de cocido; Carne de cocido sobrante; 1 trozo de col china;
2 huevos cocidos; Fideos Soba; Setas Shitake;Salsa de Soja; Aceite de Oliva. Perejil Fresco


En una cacerola ponemos aceite a calentar.  Limpiamos y troceamos la col china. Troceamos las setas a mano y desmenuzamos la carne del cocido (principalmente morcillo y pollo).
Ponemos dos huevos a cocer durante 10 minutos en agua salada. 
Cuando el aceite esté caliente añadimos la col china troceada y las setas. Salteamos hasta que la col adquiera un color transparente. En ese punto añadimos la carne del cocido y removemos. Añadimos el caldo y dejamos que rompa a hervir. En ese momento añadimos un chorrito de salsa de soja (yo he añadido poco porque no me entusiasma el sabor a soja) y dejamos cocer todo junto 5 minutos. Pasado este tiempo añadimos los fideos soba y cocemos durante 3 minutos.
Servimos con los huevos cocidos cortados en cuartos y con perejil fresco picado.



Un plato delicioso que aprovecha de una forma original los restos del cocido. Si queréis darle un toque más auténtico, utilizad cilantro en lugar de perejil. Personalmente no me gusta el cilantro y por eso  intento no usarlo si es posible. 
En cuanto a los fideos soba son fáciles de encontrar en la sección internacional de cualquier gran superficie pero también podéis hacerlo en Lidl en sus días dedicados a cocinas del mundo.
Seguramente habrá muchos puristas de lo "japo" que critiquen esta receta pero hay que probar cosas nuevas y hacerlas tuyas por supuesto sin menospreciar el lugar del que vienen.
¡Hasta el próximo post!

sábado, 7 de octubre de 2017

Ossobuco a la Milanesa

El lunes pasado me operaron de la vista para quitarme las gafas, y es que, como decía mi amigo Carlos, veía ya menos que un gato de yeso. Ayer por la tarde me tocaba revisión y al salir lo primero que hice fue entrar a una librería, pues últimamente ya no podía leer apenas nada y hacía tiempo que no me compraba ningún libro y me hacía ilusión retomar mi gusto por la lectura. Al entrar se me acercó el dependendiente preguntándome si buscaba algo en concreto. Como en realidad no lo hacía y no le iba a contar mi vida, le dije que no encontraba la sección de libros de cocina. El chico me llevó hacia ella disculpándose por no tenerla muy ordenada y empezó a hacerme preguntas sobre el tipo de libros que me interesaban. Ahí me dí cuenta de que el chaval pilotaba bastante. Empezó a sacarme libros en base a mis gustos, me los abrió (ya que muchos venían plastificados) y me dejó ojearlos tranquilamente, aunque de vez en cuando venía a darme su opinión sobre aquello que estaba leyendo y a charlar de restaurantes y temas relacionados con la cocina. Mientras ojeaba los libros podía oírle hablar con otros clientes sobre autores y libros de otras temáticas y la verdad es que me sorprendió muchísimo porque uno no está habituado a entrar a un negocio y que sepan atenderte, recomendarte cosas o que sepan en un pis pas lo que buscas o qué libros te pueden recomendar al respecto. Con alguien así y después de tan grata charla y sorpresa, me tenía que llevar algo sí o sí (lo difícil fue más bien no llevármelo) y me decidí por un libro que creo que ha sido una de las mejores compras que he hecho en literatura gastronómica: Todas las Recetas de Joël Robuchon.
Es un libro de unas 900 páginas, sin fotos eso sí, pero más que un libro es casi una enciclopedia de cocina con consejos, técnicas de cocina,  de cocinado de alimentos, diccionario de cocina y muchas, muchas increíbles recetas ¿ El precio? 29.90 euros. Nada caro para un libro de este calibre. Así que hoy estoy encantada por haber hecho una compra estupenda en un negocio estupendo al que sin duda volveré a por más maravillas y ratitos de charla. 
La receta que hoy os traigo no tiene nada que ver con este libro porque la cociné la semana pasada y me guardé el post para esta, pero tampoco merece ningún desprecio y merece la pena aunque sea una lectura rápida.
OSSOBUCCO A LA MILANESA
Ingredientes para 2 personas:
2 ossobucos; 1 cebolla; 1 zanahoria; 1 diente de ajo; 1 chorro de vino blanco seco; 2 tomates enteros pelados y troceados; Harina; Aceite de Oliva; Sal; Pimienta Negra;
 1/2 l de agua o caldo de carne.
PARA LA GREMOLATA:
1 diante de ajo; Perejil fresco picado; La piel rallada de un limón

Comezaremos pelando, lavando y troceando todas las verduras finamente. Ponemos aceite en la cazuela y echamos las verduras a pochar a fuego medio-bajo con una pizca de sal durante 7 minutos aproximadamente. Mientras tanto, salpimientamos y enharinamos la carne.
Una vez pochadas las verduras, añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos evaporar. En ese momento añadimos los tomates pelados, removemos y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante otros cinco minutos. 
En ese punto añadimos la carne y dejamos que se dore por ambos lados unos minutos. Añadimos entonces el caldo o el agua (a mí me gusta más cocinar con agua para un sabor menos intenso) hasta que cubra la carne pero no más. Salpimentamos y cerramos la olla. Dejamos cocinar unos 30 minutos desde que la olla empiece a sisear. Abrimos ésta y con un tenedor comprobamos el punto de cocción de la carne, si se deshace estará lista, si vemos que está dura aún cerramos la olla de nuevo y ponemos otros 5 o 10 minutos.
Preparamos la gremolata con un diente de ajo picado (mejor con prensa-ajos), perejil fresco picado y la piel de un limón rallada. Mezclamos tdo y se lo añadimos a la carne. Dejamos cocinar otros 5 o 10 minutos y servimos.

Se puede servir acompañándolo de puré de patatas, patatas fritas o si queremos ya que la delicia italiana sea completa, de un buen Risotto alla MIlanese, pero yo lo serví sin nada ya que el tamaño de la carne es bastante considerable y basta con acompañar el plato de una ensalada para no saltarnos la dieta en exceso.
Para que veáis que la gastronomía italiana es mucho más que pasta y pizza. No dejéis de probar esta magnífica receta.
Podéis también usar la gremolata como acompañamiento de otras carnes y pescados o incluso de un buen plato de pasta.
Os dejo una foto de la portada del magnífico libro de Robuchon por si os interesa:

 
¡Hasta el próximo post!
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