martes, 1 de septiembre de 2015

Sepia Encebollada Con Pretensiones Asiáticas

Cambiar. Curioso verbo que provoca sensaciones diversas en las personas dependiendo del complemento que lleve detrás. Cambiar cromos es divertido, cambiar muebles y cosas de sitio en casa mucho más (aunque no para Sergio), cambiarse de ropa también mola (y mucho, al menos a mí), cambiar de coche, cambiar de móvil... Todas ellas son cosas que están bien y que provocan en nosotros emociones positivas. Pero cuando hablamos de cambiar de peinado, cambiar de pareja, cambiar de casa o cambiar de trabajo, la cosa cambia (también). Nos echamos a temblar. Está claro que es mucho más arriesgado, ¡dónde va a parar!, pero los cambios nos asustan y mucho, aun así estoy convencida de que cambiar es bueno la mayoría de las veces (hablo de cambios positivos).
Dice una amiga mía que los cambios renuevan la energía, que la energía estancada no es buena y creo que tiene razón. La mayoría de las veces  nos negamos a cambiar por apego a personas o simplemente por miedo a salir de nuestra zona de comfort, pero llega un momento de lucidez en el que te das cuenta de que el cambio es lo que necesitas y de que es la hora de dar el paso y de volar en busca de nuevas experiencias. Es hora de seguir viviendo.
El caso es que estoy yo en época de cambios y me ha afectado de tal manera que esta tarde estaba yo tan decidida a preparar una sepia encebollada para cenar que me he dicho: "¿y si le echo un poquito de esto? ¿Y si le pongo un poquito de aquello?" Total que cual científico loco me he puesto a investigar y mira tú por dónde el cambio ha sido para bien y me ha salido un plato riquísimo que he decidido compartir con vosotros. 

SEPIA ENCEBOLLADA
CON PRETENSIONES ASIÁTICAS

Para 2 personas:
1 sepia pequeña; 1 cebolla morada;
1 diente de ajo; 1/2 vaso de vino tinto;
1 chorrito de salsa de soja; 3 cucharadas de leche de coco.
1 pizca de jengibre molido; Cilantro fresco;
Aceite de Oliva; Unas gotas de Tabasco.


Limpiamos bien la sepia (https://www.youtube.com/watch?v=LLXHWZ-gI1s) y la cortamos en trozos del tamaño de los que aparecen en la foto. Reservamos. Pelamos y troceamos la cebolla en juliana y el diente de ajo en lonchitas. 
Ponemos aceite a calentar y añadimos la cebolla y el ajo. Dejamos pochar a fuego medio. Cuando empiecen a transparentar añadimos el vino tinto, subimos el fuego para que se evapore y cuando esto suceda añadimos la sepia. Volvemos a bajar el fuego tapamos y dejamos cocinar todo junto unos 5 minutos. 
Pasado este tiempo añadimos la salsa de soja. Removemos bien y volvemos a tapar de nuevo hasta que coja una consistencia más gelatinosa y se evapore. (5 minutos aproximadamente). Destapamos y añadimos el jengibre molido (no mucho) y unas gotas de tabasco, removemos bien y añadimos la leche de coco. Volvemos a remover y tapamos. Dejamos cocinar unos 15 minutos hasta que la sepia esté blandita y se pinche fácilmente con el tenedor. Una vez lista, dejamos templar y servimos con cilantro fresco picadito.


Reconozco que en mitad del proceso me he preguntado qué demonios estaba haciendo, pero el resultado es sorprendente. 


La leche de coco es fácil de encontrar, suelen tenerla en Aldi, Lidl y en grandes superficies, normalmente en la sección de cocina internacional. El bote cuesta menos de dos euros.



Y para despedirme y como sé que a mi amigo Javi le gusta, os dejo una preciosa canción que forma parte de la película La Familia Belier, que viene al dedillo para el tema de este post. 


¡Hasta mi próxima locura!

jueves, 27 de agosto de 2015

Ceviche de Atún

En Aguadulce (Almería) hay un bar que me encanta donde sirven unas tapas riquísimas y muy modernas. Entre ellas se puede elegir un ceviche de pulpo que quita el sentido. Y es que allí están proliferando los bares que apuestan por un tipo de cocina más moderna y menos aburrida. La cocina tradicional está muy bien, pero cuando TODOS los bares de una localidad ofrecen lo mismo, aburre un poco y al final acabas por no salir de casa e innovando tú mismo.
No me digáis que no estáis hartos de ir a un bar, de coger la carta de raciones y ver siempre las mismas cosas: sepia a la plancha, chopitos, calamares, oreja, bravas, salchipapas... Sólo de leerlo se me quitan las ganas de comer... ¿es que a nadie se le ocurre hacer algo diferente, por Dios? 
Pero ya tengo asumido que pocos bares modernitos triunfan, al menos en mi pueblo, porque tengo la teoría de que a los españoles lo que nos gusta es comer con los ojos y que nos pongan mucho, da igual si es fritanga o lo que sea. Y como ejemplo os pongo el de un bar que hay al lado de mi casa donde ponen unos aperitivos enormes, no aptos para gente a dieta (a no ser que sigáis la dieta Atkins) y siempre, siempre está hasta la bandera. No falla. En cambio he podido ver con tristeza como bares donde lo que primaba era la calidad del producto cerraban por falta de clientela. 
Y con esto no quiero decir que de vez en cuando no me apetezca una orejita a la plancha churruscadita o unos buenos calamares, pero dice el refrán que en la variedad está el gusto, ¿no? 
Aún así yo sigo con la ilusión de que esto cambie, es más, ya hay sitios de cocina creativa que me gustan mucho y espero que muchos copien la idea.
Y para demostraros que ser original no es tan difícil, ni tan caro, os he preparado un rico ceviche de atún (my style, eso sí) inspirado en el del BBQ de Aguadulce, que espero que os guste.

CEVICHE DE ATÚN

Para 2 personas:
1 filete de atún; 2 limas; 1 limón; 1 naranja;
1 cebolla morada; 2 dientes de ajo; 1 puñado de tomates cherry;
1 pimiento verde pequeño; 1 trozo de pimiento rojo;
Unas ramitas de cilantro fresco; 1 trozo de jengibre fresco;
1 trozo de guindilla o cayena (la receta original lleva ají);
(si no os gusta el picante, podéis quitarlo)
Sal; Pimienta Negra recién molida.


Es importante tener en cuenta que, al ser un plato crudo, hay riesgo de que el pescado tenga anisakis, por lo que es conveniente congelarlo varios días antes (mínimo 48 horas) antes de consumirlo. A la hora de descongelarlo, lo haremos siempre en la nevera sin romper la cadena del frío.
Una vez descongelado, limpiamos el filete de atún de espinas y lo cortamos en cuadraditos. Reservamos.
Exprimimos un limón (dicen los expertos que ha de hacerse a mano) en un bol y media naranja (también a mano), colamos el jugo y se lo añadimos al atún. Dejamos macerar unas dos horas.
Mientras tanto, en el robot picador (yo lo he picado todo finito pero podéis hacerlo en juliana o en bastones por ejemplo), ponemos todos los ingredientes. Previamente yo suelo poner la cebolla y el ajo en agua con hielo unos diez minutos, es un truco que aprendí que hace que su sabor sea más suave y a la vez sean más digestivos (funciona). Añadimos la guindilla o cayena sin las pepitas (también podemos usar tabasco), y por último salpimentamos. Picamos todo durante unos segundos y sacamos la mezcla a un bol donde lo aliñaremos con el jugo de las dos limas (también exprimidas a mano) y la otra media naranja. Probamos, por si hubiese que rectificar de sal y dejamos macerar una horita.
Sacamos el atún que teníamos macerando con el zumo y lo escurrimos.  En último lugar lo mezclamos con las verduras, removiendo bien para que se integren bien los sabores y dejamos macerar todo junto otras dos horas como mínimo.
Servimos con cilantro picadito por encima y disfrutamos de este manjar rico, sano y refrescante.





El ceviche (para los que no hayáis oído hablar de él) es un plato de origen peruano elaborado a base de pescado crudo macerado en cítricos. Se puede elaborar con cualquier pescado (mejor si es blanco), marisco o incluso en perú lo hacen con pollo (aunque a mí con eso de la salmonella me da no se qué). El original lleva cualquier variedad de ají (especie de guindilla), pero si no lo encontráis, no os atrevéis o no os gusta demasiado el picante, como es mi caso, podéis sustituirlo por otro ingrediente menos "peligroso", como la cayena, guindilla fresca o incluso unas gotitas de tabasco.


Es un plato que queda fenomenal para servir como entrante o incluso en vasitos en cenas informales de picoteo.

Espero que os haya gustado
¡Hasta el próximo post!

jueves, 20 de agosto de 2015

Pappa al Pomodoro (Sopa Italiana de Pan y Tomate)

Mikel López Iturriaga tiene una sección en su blog El Comidista (El País), llamada "Comida Viejuna", en ella, entrevista en clave de humor a platos totalmente demodé. La mayor parte de ellos, son recetas ochenteras que tuvieron su boom, pero que han caído en el olvido o bien han quedado relegados a formar parte de esas cenas o comidas navideñas en casa de tu abuela, suegra o incluso tu madre (aunque a tu madre ya estás tú para espabilarla). El caso es que ayer leí un artículo suyo en el que vaticinaba a qué platos actuales les acabaría pasando lo mismo que al melón con jamón, la pechuga de pollo Villaroy o al típico cóctel de gambas y piña y además lanzaba una pregunta abierta a los lectores para dar su opinión al respecto. 


¿Os habíais planteado alguna vez que la comida también pasa de moda? Pues lo hace, y además de una manera muy notable. Os pongo un ejemplo. No sé si recordaréis alguna boda a la que hayáis asistido en los 80-90, yo las recuerdo perfectamente a pesar de ser bastante joven, más que nada porque el menú era standard en todas ellas: entremeses fríos (otro plato super "out"), langostinos con kilos de mayonesa, consomé de gallina al Jerez con su yemita de huevo, merluza a la romana y los típicos filetes en salsa con patatas. ¿Os imagináis yendo hoy día a una boda y comiendo eso? ¿A qué no? Pues es un claro ejemplo de que el paso del tiempo afecta también a la gastronomía y por ello hay que modernizarse. Aunque, como en la moda, y de acuerdo con lo que decía Iturriaga en su artículo, lo muy moderno pasa de moda rápidamente, es efímero. De repente a todo el mundo le encanta pero cae en el olvido tan rápido como se hace famoso. En cambio con los clásicos nunca sucede eso, un clásico siempre es bienvenido, siempre cae bien, siempre queda bien y... en el caso de la comida, siempre gusta. Por eso no me gusta la comida demasiado innovadora y soy una fiel defensora de las recetas tradicionales como la que os traigo hoy, la Pappa al Pomodoro, un clásico de la cocina italiana, más concretamente de la cocina "pobre" toscana que es toda una delicia, y me atrevería a decir que una "delicatessen". Animáos a probarla porque os va a encantar.

PAPPA AL POMODORO

Aunque "Pappa" nos suene a patata, advierto que este plato no la lleva como ingrediente, es una sopa de pan y tomate, así que no os hagáis una idea equivocada.

Ingredientes para 4 personas:
2 dientes de ajo; 1 kg de tomates; 1 cebolla pequeña
300 grs de pan del día anterior (si puede ser tipo Chapata, mejor);
1 litro de caldo de pollo; Sal; Pimienta;
15 hojas de Albahaca fresca;
Aceite de Oliva Virgen


Comenzamos preparando nuestra "mise en place", para ello, pelamos los ajos y los aplastamos con el cuchillo. Pelamos y troceamos la cebolla muy finamente. Pelamos y despepitamos los tomates troceándolos a cuadraditos y cortamos también el pan en cuadraditos.
Una vez que tengamos todo listo (mejor tenerlo en boles o platitos para no manchar y que la cocina no sea un caos), procedemos a realizar nuestro plato.
Ponemos el aceite a calentar en una cacerola amplia poco profunda. Añadimos el ajo y doramos con cuidado de que no se queme. Una vez doradito, añadimos la cebolla y dejamos pochar a fuego medio-suave durante unos 8 minutos, hasta que esté transparente pero que no haya cogido aún ese tono marrón que coge la cebolla pochada. En ese momento añadimos el tomate, salpimentamos, bajamos el fuego y dejamos cocer unos 20 minutos removiendo de vez en cuando. 
A los 20 minutos añadimos el pan y removemos durante otro par de minutos. Entonces, comenzaremos a echar caldo poco a poco sin dejar de remover, para que el pan vaya absorbiendo el líquido. Repetiremos la operación hasta agotar el caldo. Cuando se vea que el pan ha absorbido todo el líquido (sin quedar seco, ojo), retiramos del fuego y añadimos la albahaca fresca bien lavada y troceada. Mezclamos y dejamos enfriar para servir a temperatura ambiente.
Es un plato que queda mejor de un día para otro, cuando reposa se aprecian mucho mejor los sabores. 


Al llevar pan en húmedo, es mejor que no nos dure en la nevera más de dos días, porque la textura se vuelve más "babosa" y el plato pierde toda su gracia.




No me digáis que para los ingredientes tan básicos que lleva, no tiene una pinta extraordinaria... Está tan rico que hasta Rita Pavone le dedicó una canción, ja, ja... 


¡Hasta el próximo post!

domingo, 16 de agosto de 2015

Canelones de Puerro Rellenos de Pollo y Verduras

Qué levante la mano el que no se ponga hasta las trancas en el desayuno buffet de un hotel. El que diga lo contrario miente. Hasta yo que soy una persona con bastante autocontrol reconozco llenarme el plato algo más de lo normal con todo lo que me entra por los ojos. Y es que está todo tan bonito... y de repente resulta todo tan apetitoso... que te comerías hasta unas patatas a la riojana si fuese preciso... Y es que, queridos amigos, es un hecho que "Vacaciones" y "Excesos" son dos palabras que se dan la mano.
Es curioso cómo nos pasamos todo el año cuidándonos para lucir tipito en la piscina, en la playa o en el pueblo y luego en una semana echamos por tierra el trabajo de muchos meses. Pero las tentaciones nos acechan constantemente: que si unas cañas y tapas en el chiringuito, que si una comida familiar en plan barbacoa... y ya ni hablemos de los Todo Incluído... Es difícil resistirse y mucho, porque igual que "vacaciones" y "excesos" van unidas, también lo hacen "excesos" y "placer" y, como es lógico, decir "no" al placer es de las cosas más difíciles del universo. 
Aún así creo que "Placer" y "Salud" también es una combinación posible y para demostrarlo os he preparado esta deliciosa receta ideal para rebajar esos kilitos de más y también para darle un respiro a nuestra tarjeta de crédito que es la única que ha vuelto pesando menos de lo normal, ¿me equivoco? 

CANELONES DE PUERRO 
RELLENOS DE POLLO Y VERDURAS

Ingredientes para 2 personas
(6 canelones):
1 puerro; 1 filete de contramuslo de pollo deshuesado;
1/2 zanahoria; 1/2 cebolla morada; 1 trocito de calabacín;
1 pimiento verde pequeño; 1 diente de ajo; la ralladura de 2 tomates maduros;
1 chorrito de vino blanco seco; 1 cucharadita de azúcar moreno; sal; 
1 pizca de pimienta blanca; Jengibre fresco rallado; 
1 pizca de galanga (opcional); Aceite de oliva; 

AROS DE CEBOLLA PARA DECORAR: 1 cebolla morada; Harina; Aceite


Limpiamos el puerro y con muchísimo cuidado, quitamos 6 capas evitando que se rompan. Las lavamos bien y secamos y las ponemos a cocer al vapor durante 10 minutos. Yo he usado el Varoma de la Thermomix pero podéis usar cualquier accesorio para cocer al vapor o incluso podéis escaldarlas en agua con sal.
Limpiamos bien el pollo de exceso de grasa (pero nunca con agua), salamos y lo troceamos. Ponemos los trozos en el robot de la batidora y picamos. Reservamos.
Limpiamos todas las verduras y las troceamos en cachitos pequeños. Ponemos aceite en una sartén y añadimos el ajo en láminas. Cuando empiece a dorarse, añadimos todas las verduras a la vez. Añadimos una pizca de sal para ayudar al pochado, bajamos el fuego a temperatura media y cubrimos durante 10 minutos removiendo de vez en cuando. 
Entonces añadimos el chorrito de vino, subimos el fuego y dejamos que se evapore. Una vez evaporado, añadimos el tomate rallado escurrido. Veremos que suelta líquido en la sartén, debemos dejar que se evapore, así que cocinamos a fuego fuerte removiendo constantemente hasta que el líquido del tomate haya desaparecido. Añadimos azúcar moreno para contrarrestar la acidez del tomate. Removemos y dejamos cocinar otro par de minutos a fuego suave. 
Es el momento de añadir el pollo. Mezclamos todo bien y cocinamos unos 5 minutos a fuego medio.Pasado este tiempo, añadimos sal si fuese necesario, pimienta blanca, el jengibre fresco rallado (un trocito pequeño) y la galanga*. Dejamos enfriar.
Procedemos ahora a rellenar los canelones. Extendemos con mucho cuidado las hojas de puerro y ponemos una cucharada de relleno aproximadamente en uno de los extremos, enrollamos con cuidado y repetimos la operación hasta que estén todos listos. Es una operación delicada así que requiere paciencia.
Con mucho cuidado colocamos los canelones de nuevo en la vaporera y los cocinamos unos 15 minutos. 
(Si no tenéis vaporera os aconsejo cocer los puerros en lugar de escaldarlos a última hora y rellenarlos en el momento, o bien hacerlos al horno durante unos 5 minutos a unos 180ºcuidando de que no se os quemen).

Una vez listos servimos con unos aros de cebolla crujiente. Para hacerlos basta con pelar y cortar la cebolla en aros. Los ponemos en una bolsa de congelación con una o dos cucharadas de harina para rebozar. Cerramos la bolsa y removemos bien. Freímos en aceite caliente hasta que estén crujientes y ponemos a escurrir sobre papel absorbente antes de servir. 




 


*Os preguntaréis qué demonios es la galanga. Yo no la conocí hasta hace unos meses y fue gracias a Alberto, nuestro pintor, que resultó ser también bastante cocinillas. Hablando sobre especias me comentó que se había traído una especia de un viaje a Egipto que le encantaba, pero que no sabía cómo se llamaba (le habían dado el nombre en árabe) y se le estaba terminando. Me trajo un trocito para saber si yo la conocía y la verdad es que era la primera vez en mi vida que la veía. Como Barney Stinson, acepté el reto y me propuse saber qué demonios era eso y en unas horas dí con ello, era galanga o jengibre tailandés, y tiene este aspecto:


Tiene un sabor picante y un aroma que puede recordar a la canela, como véis es similar al jengibre pero no tiene nada que ver. Se usa sobre todo con carnes. El toque que le da a la carne es delicioso pero es difícil de encontrar en tiendas. En internet sí que se puede comprar pero es cara, así que por eso os digo que es opcional. Podía no haberla incluído en la lista de ingredientes pero me parecía interesante que la conociérais. Si queréis saber más sobre esta especia, os dejo el siguiente link:

Como dice el refrán, "Nunca te acostarás..." , je, je...  ¡Hasta el próximo post!



lunes, 20 de julio de 2015

Caponata Siciliana

En mi post anterior prometí que os traería más de la cocina siciliana y como soy una mujer de palabra, aquí me tenéis otra vez con un plato típico de la isla trinacria (de tres puntas), esta vez uno de los más representativos y conocidos de su gastronomía: la caponata, que aparte de la gallina de Barrio Sésamo, es un plato deliciosísimo similar a nuestro pisto cuyo ingrediente principal es la berenjena.
Antes de preparar un plato me gusta comparar varias recetas, más que nada porque en algunas hay partes que no quedan claras o muchas veces las cantidades o los tiempos de cocción son diferentes y en mi paseo por la red he descubierto muchísimas cosas acerca de este manjar.
La primera es que hay una tremenda variedad de recetas de caponata (y con esta una más), todas ellas diferentes entre sí a pesar de tener la misma base, y he recordado que en Sicilia siempre la pedíamos y en ningún sitio sabía exactamente igual. 
En segundo lugar he descubierto también que hay una versión véneta algo que es más similar a nuestro pisto, al contar entre sus ingredientes con pimiento y calabacín. 
Y por último y no por ello menos importante, he aprendido algo curiosísimo acerca de la etimología del nombre de este pisto siciliano. En sus orígenes, se hacía con un pescado llamado "capone" (de ahí caponata) , ahora conocido como lampuga y poco a poco, ya fuese por dar salida a los productos del huerto o bien por motivos económicos, el pescado dejó de ser el ingrediente principal pasando a ser sustituido por la berenjena dando lugar a la receta que conocemos hoy día. 
El caso es que sea como fuere e independientemente de la gran variedad de recetas habidas y por haber, es un plato delicioso de esos que apetece acompañar con una buena barra de pan (no caigáis en la tentación). Y como sé que se os está haciendo la boca agua, os dejo ya con la receta. ¿Qué cual he seguido entre las muchísimas que he leído? Finalmente me decidí por la de mi librito de recetas sicilianas, todo un tesoro del que prometo sacar muchas más cositas para compartir con vosotros.

CAPONATA SICILIANA

Para 2 personas:
2 berenjenas pequeñas; 1 rama de apio; 1/2 cebolla;
1 bote de tomate natural; 1 cucharadita de alcaparras;
10 aceitunas rellenas de anchoa; 1 cucharada de pasas;
1 manojo de albahaca fresca; Aceite; Sal; Sal Gorda
Vinagre de Manzana; 1 cucharadita de azúcar.


Antes de comenzar con la receta, es importante que sepáis que aunque es un plato muy sencillo, requiere ser preparado con tiempo, por lo menos 4 o 5 horas antes de servirlo.
Comenzamos por pelar las berenjenas (las podéis dejar con piel siempre y cuando las lavéis bien), las cortamos en lonchas a la larga y luego las cortamos a daditos. Las ponemos en un escurridor y añadimos sal gorda, ponemos un plato encima para que haga presión y las dejamos así como mínimo una hora para que suelten el agua y no nos queden amargas. Secamos bien.
Ponemos aceite de oliva en la cacerola (yo lo he hecho con poquito para que no queden muy grasas ya que absorben muchísimo aceite), y cuando esté caliente añadimos las berenjenas y freímos. Una vez fritas reservamos y en la misma cacerola ponemos a pochar durante 10 minutos a fuego medio-suave, el apio bien limpio y cortado en trocitos pequeños y la cebolla también cortada finamente.
Entonces añadimos las aceitunas partidas por la mitad, las alcaparras escurridas y las pasas. Removemos todo junto un par de minutos y añadimos el tomate, sal al gusto y la albahaca lavada y picada. Dejamos cocinar a fuego suave durante 15 minutos. 
Pasados los 15 minutos, preparamos un chorrito de vinagre en un vaso (como dos cucharadas) y le añadimos una cucharadita de azúcar, disolvemos y añadimos a la cacerola subiendo el fuego para que se evapore bien. Una vez evaporado (lo sabréis por el olor y porque se percibe que el líquido ha desaparecido), añadimos la berenjena, bajamos el fuego de nuevo a fuego medio y dejamos cocinar todo junto otros 5 minutos más. Una vez lista nuestra caponata, la pasamos a una fuente y dejamos enfriar. Servimos decorando con albahaca fresca picada.



La receta de mi libro incluía piñones. Yo no los he utilizado, pero si os gustan, podéis echarlos cuando se añaden las pasas, aceitunas... A mí me ha dado pereza gastarme 5 euros en el tarrito de Mercadona qué queréis que os diga... 



Podéis servirlo como primer plato o como acompañamiento. Nosotros lo hemos comido con unos huevos al horno, una combinación perfecta. Otra opción excelente es preparar canapés de pan tostado al horno con caponata, e incluso (igual algún siciliano me mata al leer esto), se me ocurre que podéis usarla como salsa para pasta. 


¿A qué se os hace la boca agua?
Animáos a probarla.
¡Hasta el próximo post!

viernes, 17 de julio de 2015

Matarocco Siciliano

Adoro viajar y reconozco que soy una persona muy pasional a la hora de valorar los lugares a los que voy. Si un sitio no me seduce o no me gusta, puedo ser realmente dura en mis críticas, y si me encanta, creo que soy capaz de transmitir mi pasión por ese lugar en dos o tres frases, o quizá con tan sólo una expresión de mi cara o de mis manos, pero hay sitios que me enganchan o, por qué no reconocerlo, me enamoran de los pies a la cabeza. El criterio para que un sitio me fascine no es demasiado claro, simplemente siento una conexión con el lugar que no puedo explicar. De hecho, creo que las ciudades, los pueblos o los países son como las personas, cada uno tiene su personalidad propia y simplemente cuadran o no cuadran contigo, hay sitios que me gustan, otros que me fascinan y otros a las que no volvería, pero si hay algo que  tengo claro es que una de las cosas que más me llaman la atención de los sitios que visito es su gastronomía, donde creo que más se refleja la personalidad de un lugar y Sicilia es uno de esos sitios que me tienen enamorada pues  es pasional como yo y además tiene una gastronomía increíblemente deliciosa, sencilla pero con una tremenda personalidad, como la receta que hoy os traigo rescatada de un libro de recetas que me traje de mi paso por la isla. Espero que os guste.

MATAROCCO SICILIANO

Para 2 personas:
4 tomates maduros;2 dientes de ajo;
1 manojo de albahaca fresca; Aceite de Oliva; Sal
Pan Tostado


Lavamos los tomates y con ayuda del cuchillo les hacemos una cruz en la parte inferior. Ponemos agua a calentar y antes de que rompa a hervir metemos los tomates y los dejamos dentro durante un par de minutos. Sacamos y metemos en agua fría. Pelamos y reservamos.
Lavamos la albahaca y la picamos, y la ponemos en un mortero. Pelamos los ajos y los ponemos en agua con hielo durante un par de minutos para rebajar su fuerte sabor. Pasados los dos minutos, picamos con el prensador de ajos o bien con el cuchillo y añadimos a la albahaca, machacamos en el mortero con un poco de sal y cuando esté todo bien mezclado añadimos dos de los tomates pelados, sin pepitas y troceados finamente. Machacamos todo añadiendo aceite de oliva poco a poco. Cuando tengamos una mezcla homogénea, rectificamos de sal si fuese necesario y le añadimos los otros dos tomates troceados. Servimos con unos trozos de pan tostado y unas hojitas de albahaca fresca para decorar.


Una receta típicamente siciliana, sencilla pero deliciosa y muy, muy fresquita ideal para estos calores veraniegos. Podéis servirla sola con unos trocitos de pan tostado o acompañando a una suculenta bandeja de embutidos.


Espero que os guste porque en el próximo post prometo más Sicilia...




lunes, 13 de julio de 2015

Pasta a la Carbonara para Alérgicos e Intolerantes Alimenticios

El tema de las intolerancias o alergias alimenticias era algo que conocía pero a lo que no le había prestado mucha atención hasta que conocí a Paz y a Inma, dos de mis amigas del trabajo. 
Para comenzar, hay que distinguir entre intolerancia y alergia. La intolerancia no es un problema grave, pero sí molesto, sobre todo dependiendo del grado de intolerancia que tengamos a un determinado tipo de alimento.
La alergia depende también del grado, pero por lo general es algo mucho más grave que puede causar desde pequeñas reacciones a shocks anafiláticos que pueden causar incluso la muerte. El grado de alergia puede llegar a ser tan alto, que la persona en cuestión no puede ni tocar ni oler el alimento, por lo que nos encontramos ante algo realmente delicado e importante.
Comencemos por Paz, ella es intolerante a la lactosa y es ya toda una experta en elaborar recetas que no la contengan o en productos sustitutos de la leche, pero lo tiene complicado cada vez que vamos  a comer fuera porque la leche y sus derivados están presentes en muchísimas de las recetas de nuestra gastronomía (y en la francesa o la italiana ya ni os cuento). Su caso es latoso, pero al fin y al cabo alguna vez puede permitirse algún que otro desliz, sabiendo que al día siguiente pagará las consecuencias en forma de algún tipo de molestia física, sobre todo molestias gastrointestinales, hinchazón y dolor de estómago.
El caso de Inma va más allá, su hijo pequeño (6 añitos) sufre alergia severa al huevo, la leche y sus derivados y a los frutos secos, no llega a ser el caso extremo, ya que el niño puede tocar los alimentos pero ingerirlos podría ser fatal. Después de tantos años intentando sortear este problema, ella fue la que me sugirió esta receta (de la que está muy orgullosa y con razón) y este post para intentar ayudar a gente en su misma situación que se "patea" literalmente la red en busca de nuevas ideas ya sea en forma de recetas o de productos. No dudé ni un  momento en aceptar su proposición y aquí os traigo su versión de la pasta a la Carbonara. Espero que os guste y sobre todo que os sirva de ayuda. 

PASTA A LA CARBONARA 
SIN HUEVO Y SIN LACTOSA

Al contrario de lo que mucha gente erróneamente piensa, la pasta Carbonara (plato típicamente romano), no se cocina con nata, sino con huevo y queso rallado. En nuestra versión apta para alérgicos e intolerantes, la haremos sustituyendo la mal utilizada nata en las versiones de la receta original.
Ingredientes para 2 personas:
200 grs de pasta (la usaremos sin gluten para aquellos que seais intolerantes);
100 grs de bacon Tarradellas (no contiene lactosa);
1 cebolla fresca mediana (no la lleva la receta original)
Preparado de Soja para cocinar (sustituto de la nata);
(de venta en herbolarios); Sal Gorda; Pimienta Negra Molida;
(siempre y cuando la podáis comer).



Ponemos dos litros de agua a calentar. Añadimos sal gorda (no mucha porque el bacon es salado), una media cucharadita aproximadamente, tapamos y dejamos que rompa a hervir. En este momento agregamos la pasta y cocemos el tiempo estimado por el fabricante, aproximadamente unos 12 minutos.
Mientras se cuece la pasta troceamos el bacon y lo ponemos a freír en una sartén sin nada de aceite, pues con su propia grasa se va a cocinar y evitamos añadir calorías de más. Resrvamos. En la misma sartén, ponemos a pochar la cebolla que previamente habremos limpiado y troceado finamente. Una vez pochada y en un bol o ensaladera grande, mezclamos el bacon, la cebolla y el preparado de soja al gusto (ojo que no quede una pasta demasiado líquida).
Cuando la pasta esté lista, reservamos un poco de agua de cocción para que la pasta no se pegue y quede más brillante, y escurrimos. Añadimos al bol con la preparación anterior y mezclamos bien, añadiendo un chorrito del agua de la cocción. Removemos bien y servimos espolvoreando con pimienta negra recién molida.

Por si os interesa, el otro día descubrí una página interesantísima de productos para alérgicos en intolerantes con tienda online. A Inma le encantó, así que os dejo el link por si no la conocéis y os ayuda a encontrar productos que os hagan la vida más fácil:   http://www.orgran.es/tienda.

Y por si tenéis curiosidad, os dejo también la receta tradicional, pero por favor, no me uséis nata, os lo ruego.

PASTA CARBONARA. RECETA ORIGINAL

Ingredientes para 2 personas:
200 grs de pasta fresca (yo usé Tallarines);
2 yemas de huevo y un huevo entero;
100 grs de bacon; 50 grs de queso rallado
(la receta original lleva Pecorino, usad cualquiera de Oveja curado o bien
Parmesano o Grana Padano).
Pimienta Negra fresca molida; Sal Gorda; 
Una pizca de nuez moscada; Agua.


Cocemos la pasta del mismo modo que en la receta anterior. Ponemos el bacon troceado finamente a freír sin aceite y reservamos una vez frito.
En un bol o ensaladera grande batimos las yemas de huevo y el huevo, añadimos el queso rallado, la nuez moscada y la pimienta y batimos bien.
Una vez lista la pasta, reservamos agua de cocción y escurrimos. Mezclamos con el huevo y el bacon y removemos rápidamente y sin parar para que el huevo no se cuaje y quede una salsa, añadimos un chorrito de agua de cocción y seguimos removiendo otro minutito.  Servimos espolvoreando con pimienta negra recién molida. Es importante servir esta pasta de inmediato para evitar que se cuaje el huevo.


Espero que os hayan gustado ambas recetas y sobre todo haber podido colaborar con todos aquellos que como Paz o Inma, lucháis cada día por poder comer un poquito mejor. ¡Hasta el próximo post!





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