sábado, 24 de febrero de 2018

"Bollito Preñao" de Presa Ibérica, Setas y Alcachofas

¡Es increíble lo que se nota la edad! El otro día, una de mis alumnas de 2º de la ESO me comentaba que la gente de 40 años le parecía muy mayor, después de agradecerle el cumplido diciéndole que prácticamente yo era una mujer de esa edad y de aceptar sus disculpas diciéndome "tú no pareces tan mayo, rprofe", les expliqué que yo a sus años también tenía otro concepto de los mayores. Es cierto que antes, las mujeres de mi edad parecían ya abuelas, sobre todo por los cortes de pelo que se hacían y la manera de vestir, pero aunque han pasado los años y los estilismos han cambiado, al igual que la posición de la mujer en la sociedad, la gente joven nos sigue viendo mayor. Por eso quise explicarles a mis chicos, basándome en mi experiencia vital, que con la edad, lo único que va cambiando es el cuerpo, porque la persona sigue siendo la misma, más madura (o no),con más heridas y muchas lecciones aprendidas, pero la esencia no cambia, tan sólo cambia tu envoltorio: un cuerpo más mayor y castigado por el trabajo y los años que ya no te deja hacer las cosas que hacías cuando eras joven. Ya no tienes tanta energía, valoras más el descanso, no te puedes meter 8 horas de gimnasio a la semana (yo lo hacía, lo juro) y encima las resacas y el trasnoche duran como mínimo una semana. Aún recuerdo cuando mi madre me decía: "Ya te cansarás de salir" , a lo que yo solía contestar: "Jamás". Never, say "Never", my friends...

"BOLLITO PREÑAO" DE PRESA IBÉRICA, SETAS Y ALCACHOFAS

Ingredientes para 2 personas:
1 lámina de masa de hojaldre fresco; 2 filetes de presa de cerdo ibérico;
2 alcachofas; 4 setas o champiñones; 1 cebolla; vino blanco seco;
Sal; Pimienta Negra Molida; Aceite de Oliva; 1huevo; Tomillo fresco.


Precalentamos el horno a 220º con aire arriba y abajo. Pelamos y picamos la cebolla en juliana, y la ponemos a pochar en una sartén con aceite, junto con un diente de ajo. Cuando empiece a transparentarse la verdura, añadimos las alcachofas que habremos cocido previamente, y las setas troceadas. Salteamos unos minutos. Añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol. Salpimientamos y reservamos.
Ponemos los filetes de presa entre papel film y les damos unos golpes con el mazo de carne para romper las fibras y que queden más tiernas y manejables. Salpimentamos por la cara que va a llevar el relleno y ponemos un poco del mismo en el lateral del filete enrollándolo con cuidado. Una vez listos, doramos los rollitos de carne en la plancha, tan sólo para que se doren. Salpimentamos y los secamos bien con papel absorbente para que no estropeen el hojaldre. Una vez secos, envolvemos con un cuadradito de masa de hojaldre formando una especie de bollito. Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con tomillo. Horneamos durante 10 minutos aproximadamente hasta que el hojaldre esté doradito. 

Un plato rápido y muy sencillo que podéis elaborar para cualquier cena o incluso como fingerfood para fiestas. Podéis sustituir la carne y el relleno a vuestro antojo: pollo, ternera... Una delicia para esas noches en las que no apetece salir, pero te montas la fiesta en casa.  ¡Hasta el próximo post!

domingo, 11 de febrero de 2018

Zamburiñas a la Plancha con Risotto a la Milanesa y Cilindro de Parmesano

Últimamente estoy viendo y escuchando muchas noticias terribles sobre niños que violan a otros en grupo, chicas de 11 años que se quedan embarazadas de su propio hermano, mujeres violadas por imitadores de "La Manada"... Todas ellas me ponen los pelos de punta y me hacen pensar qué es lo que está fallando en la sociedad. Desde hace tiempo tengo una teoría sobre esta "involución" humana y creo que todo ello se origina en la pérdida de los roles sociales. La palabra "rol" según la RAE es el papel o función que alguien o algo desempeña. A lo largo de la vida cumplimos con diversos roles: hijo, alumno, padre, abuelo, médico de alguien, profesor... Pero a veces los llevamos al extremo generando desigualdades, como por ejemplo la existente entre hombres y mujeres, o bien haciendo todo lo contrario eliminando la línea invisible que existe entre un rol y otro dando rienda suelta a comportamientos libertinos y hasta incluso agresivos, porque cuando no existen límites la cosa se descontrola. Por eso, creo que es muy importante dejar claro cuál es el rol de cada uno y desempeñarlo correctamente porque siendo así, sin llevarlo a ninguno de los extremos, existirá algo que se está perdiendo: RESPETO, algo que los padres como los míos (que tenían muy claritos los roles de cada uno) nos inculcaban como la mayor de las virtudes. Mi padre siempre me decía que cuando uno se gana el respeto de los demás, es muy difícil perderlo, pero que si se pierde, es muy difícil volver a recuperarlo y ahora, como adulta, entiendo a la perfección esas palabras y creo que para ser respetados hay que ser consecuentes con el rol que desempeñamos. Esta es ahora una lección que intento transmitir a mis alumnos todos los días: un padre es un padre, no un amigo; un profesor, es un profesor, no un coleguita igual que un médico, es un médico y no una vecina con la que charlar, pero parece que todo esto se nos está olvidando y comenzamos a vivir en un mundo descontextualizado en el que se hacen cosas que no corresponden a personas que desempeñan un rol determinado, algunas veces pueden resultar divertidas o un tanto exóticas, pero otras, se llega a situaciones intolerables que nos deben hacer reflexionar, y qué mejor momento para hacerlo que en una mesa disfrutando de una receta como la que hoy os traigo.

ZAMBURIÑAS A LA PLANCHA 
CON RISOTTO A LA MILANESA Y CILINDRO DE PARMESANO 

Ingredientes para 2 personas:
PARA LAS ZAMBURIÑAS:
1 bandeja de zamburiñas frescas (9/10 piezas); 1 diente de ajo;
1 rama de perejil; Sal; Aceite de Oliva.
PARA EL RISOTTO:
200 grs de arroz Carnaroli o Arborio; 1 cebolla; 1 diente de ajo; 1/4 de vaso de vino blanco seco:
Sal; 1l de agua caliente; Aceite de Oliva; 100 grs de Parmesano Rallado; 1 cucharadita de azafrán.
 PARA EL CILINDRO DE PARMESANO:
Parmesano rallado; Papel Vegetal.
 
Comenzaremos elaborando el risotto, para ello, unas horas antes pondremos a infusionar el azafrán con un poquito de agua para que el arroz coja ese color amarillo tan característico. Troceamos la cebolla y el ajo muy muy finos (no deben notarse en el arroz) y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite de oliva y una pizca de sal. Una vez listos, añadimos el arroz y sofreímos un par de minutos, salamos y añadimos el vino blanco. Dejamos que se evapore y en ese momento, añadimos un par de cazos de agua caliente. Removemos a menudo y cuando se evapore el agua, volvemos a añadir más y así sucesivamente durante 20 minutos. Cuando falten 5 minutos para que el arroz esté listo, añadimos la infusión de azafrán y removemos bien para que el arroz tome el color deseado. Cuando falte un minuto o dos para que esté listo, añadimos el queso rallado y mezclamos para mantecar nuestro risotto.
Mientras se hace el arroz, elaboramos la teja de Parmesano, para ello, rallamos el queso. Ponemos una capa de papel vegetal en la sartén y añadimos un puñado de queso rallado dándole forma circular ayudándonos de una cuchara de madera, dejamos que se funda y cubrimos con otro trozo de papel vegetal por encima para poder darle la vuelta y que se dore por los dos lados. Cuando el queso se haya tostado, sacamos de la sartén y dejamos enfriar sobre una superficie cilíndrica (un vaso de chupito por ejemplo) y antes de que se enfríe del todo podemos moldearlo con las manos a nuestro gusto. Dejamos enfriar.
El último paso es hacer las zamburiñas. Para ello, en el robot de la batidora ponemos un diente de ajo,una rama de perejil, sal y aceite, mezclamos. Limpiamos bien las zamburiñas (aunque ya vienen limpias) de la tierra que puedan tener y regamos con la mezcla de aceite, ajo y perejil. Calentamos una sartén o la plancha y cuando esté bien caliente cocinamos las zamburiñas en su jugo un minuto por cada lado. Salamos y retiramos del fuego.
Emplatamos con una base de risotto, las zamburiñas por encima y decoramos con la teja de parmesano y algunas hierbas frescas al gusto (yo he usado flores de Salvia y cebollino fresco).


Una receta sencilla pero muy, muy elegante que podéis preparar en cuestión de 30 minutos e ideal para sorprender a vuestras parejas este próximo San Valentín, porque además, tanto las zamburiñas como el azafrán ¡Son afrodisíacos!
¡Hasta el próximo post!

domingo, 4 de febrero de 2018

Paquetitos de Salmón Rellenos de Brócoli con Salsa de Naranja Sanguina

Como hoy en día etiquetamos todo, resulta que ahora quedarse en casa los fines de semana o los festivos se llama "Nesting" (Nest = Nido/Anidar), por supuesto usando una palabra inglesa que es mucho más glamurosa. No es lo mismo llegar el lunes al trabajo y decir que el finde has hecho "nesting" a decir "no he salido". ¡Dónde va a parar! Si no sales eres una sosa sin vida social que seguro que ni se mete a la ducha ni se quita el pijama de franela, en cambio si haces "nesting" te imaginarán con un outfit de esos de Oysho, abrazando una taza de té Rooibos y monísima de la muerte y serás super "cool" y todo el mundo querrá hacer lo mismo que tú, porque quedarse en casa mola. El caso es que antes de que el quedarse en casa un finde tuviera un nombre guay, yo ya solía practicarlo. Me gusta mucho salir también y hacer planes, pero después de una dura semana de trabajo, a veces, lo que más apetece es meterse en casa y hacer todo eso que nos gusta pero que no nos da tiempo de hacer a diario. Así que, sí, yo practico "Nesting", sobre todo en días como hoy que invitan a hacer cosas que nos den calorcito, como leer bajo la mantita del sofá o preparar algo rico en el horno como la receta que os dejo a continuación.

PAQUETITOS DE SALMÓN RELLENOS DE BRÓCOLI 
CON SALSA DE NARANJA SANGUINA

Ingredientes para 2 personas:
2 lomos de salmón de unos 4 dedos de ancho; 1 ramito de brócoli;
1 cebolla; 3 dientes de ajo; Agua; Aceite de Oliva; Sal; Pimienta Negra Molida;
5 láminas de pasta Filo; Sésamo tostado y negro; 
PARA LA SALSA:
2 naranjas sanguinas (o naranjas normales); 1 cebolla; 1/2 vaso de leche evaporada;
1 cucharada de harina; 1 diente de ajo; Sal; Pimienta blanca molida; Aceite de Oliva.

Limpiamos bien los lomos de salmón. Les quitamos las espinas y la piel (si no lo ha hecho ya el pescadero), los lavamos bien y secamos con papel absorbente. Cuando estén bien secos, salpimentamos y reservamos.
Preparamos entonces el relleno, para ello, lavamos el brócoli y lo troceamos. Cortamos dos dientes de ajo en láminas y los ponemos a dorar en una sartén con aceite, cuando empiecen a coger color, añadimos el brócoli, salpimentamos y salteamos un par de minutos, en ese momento añadimos medio vasito de agua y tapamos. Dejamos cocinar unos diez minutos a fuego suave removiendo de vez en cuando. Una vez listo, ponemos en el robot batidor y trituramos. Reservamos.
Para la salsa, picamos bien la cebolla y el ajo y los ponemos a pochar en una sartén con aceite. Cuando estén bien pochaditos, añadimos una cucharada de harina, removemos un par de minutos y añadimos la leche evaporada templada. Mezclamos bien para que no salgan grumos y cuando la harina se haya disuelto bien, añadimos el zumo de las naranjas. Removemos bien, salpimentamos y retiramos del fuego. 
Rellenamos ahora el salmón, para ello, untamos cada uno de los lomos con un poquito de salsa de naranja que nos hará de pegamento, ponemos el brócoli encima de uno de los lomos y tapamos con el otro retirando el relleno sobrante dejando los lomos bien limpios. Cortamos los lomos longitudinalmente en dos partes iguales con un cuchillo bien afilado.
Sacamos la pasta filo de la nevera (es importante hacerlo en el último momento porque se seca muy fácilmente), cogemos cinco hojas de pasta, untamos cada una con aceite de oliva, las alineamos y las cortamos por la mitad. Ponemos en el centro de la pasta el lomo de salmón y envolvemos como lo haríamos con un regalo poniendo los pliegues hacia abajo para que no se abran. Pintamos con aceite de oliva una vez más y espolvoreamos con sésamo negro y tostado. Horneamos en horno precalentado a 220º durante 15 minutos. Servimos caliente con la salsa en un bol aparte para que no se pierda la textura crujiente.



Aunque aparentemente es una receta muy elaborada, en realidad es muy sencilla de preparar. Si no encontráis naranja sanguina, que es lo más probable porque es una naranja traída por lo general del sur de Italia, podéis usar naranjas normales. Si no sois muy cocinillas y no os apetece buscar la pasta filo (que es fácil de encontrar en grandes superficies), podéis usar hojaldre en su lugar y por supuesto ni falta que hace que os diga que podéis variar el relleno a vuestro antojo. Yo he usado brócoli porque combina bastante bien con la salsa de naranja, pero podéis usar setas, trigueros, espinacas... Las combinaciones posibles son infinitas y todas ellas os darán un resultado espectacular.
¡Hasta el próximo post!

 

domingo, 28 de enero de 2018

Caigua Rellena de Pollo

Cuando se habla de cultura se tiende a pensar en libros, arte o cine, pero en mi opinión es un concepto que va más allá de las humanidades, es lo que define a un país o a una región y si hay algo que dote de personalidad a un lugar es la cultura gastronómica y la falta de la misma me parece tan grave como la de cualquier otro tipo de conocimiento. No podemos negar que le damos poca importancia a este tema y saber de cocina, aunque sólo sea un poquito, abre nuestra mente y nuestro sentido del gusto tanto como el viajar o el leer, por eso, cuando veo ingredientes nuevos de otros lugares en mi propio país me vuelvo loca y quiero probarlos todos, y agradezco a la globalización que me dé la oportunidad de probar cosas nuevas sin necesidad de viajar. Hay una frutería en mi barrio regentada por una señora peruana a la que siempre voy a comprar aguacates (de los mejores que hay en la ciudad), y mira por dónde ayer tenía caiguas. Nada más verlas le pregunté curiosa por ellas. La señora, agradecida por mi interés (como es normal cuando se interesan por algo tuyo), me dio un par de consejos para cocinarlas y allá que me las traje. Después de investigar un poco por internet para saber más de lo que tenía entre manos y darle el mejor trato posible, este ha sido el resultado.

CAIGUA RELLENA DE POLLO
Ingredientes para 2 personas:
2 caiguas;1 filete de pechuga de pollo picado; 1 cebolla; 1 diente de ajo;
1 tomate pelado y despepitado; 1 chorro de vino blanco seco; 1 cayena; 10 pasas;
6 aceitunas verdes sin hueso; 1 huevo cocido; 1 cucharada de miga de pan remojada en leche;
1 chorrito de caldo de pollo; Sal; Pimienta negra molida; 1 pizca de pimientón dulce; Perejil Picado; Agua; Aceite de Oliva.
PARA EL ACOMPAÑAMIENTO:
100 grs de arroz largo; Sal; 3 dientes de ajo; Aceite de Oliva; Agua

Comenzaremos preparando el relleno, para ello, picamos la cebolla y el ajo finamente y los ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva, la cayena y una pizca de sal. A mitad de cocción añadimos el tomate despepitado y pelado cortado en cuadraditos. Dejamos cocinar todo junto 3 o 4 minutos. En ese punto agregamos el vino y dejamos evaporar.  Retiramos la cayena y añadimos el pollo. Sofreímos unos minutos y añadimos un poco de caldo de pollo sin dejar de remover. Cuando el líquido se haya absorbido, añadimos el huevo cocido y las aceitunas picados y las pasas que habremos hidratado previamente durante 15 minutos aproximadamente. Salpimentamos al gusto y dejamos cocinar otros 5 minutos. Añadimos perejil fresco picado y dejamos enfriar.
Retiramos la punta de la caigua con un cuchillo y tiramos de un hilito que hay en el interior para sacar las pepitas negras. Una vez lista, rellenamos con ayuda de una cuchara pequeña. Cerramos poniendo la punta de la caigua por dentro de la otra mitad para que no se salga el relleno y ponemos en una cacerola con el relleno sobrante. En otra sartén con un chorrito de aceite de oliva, añadimos el pimentón y lo tostamos con cuidado de que no se queme, añadimos agua removiendo bien y lo añadimos por encima de la caigua. Tapamos la cacerola y dejamos cocer a fuego muy suave durante 10 o 15 minutos, hasta que la caiga cambie de color y se pinche con un palillo con facilidad. 
Como guarnición elaboraremos un arroz blanco poniendo unos dientes de ajo cortados en láminas en una cacerola con aceite, cuando empiecen a dorarse añadimos el arroz, sofreímos unos dos minutos, salamos y añadimos agua caliente que lo cubra, según vaya absorbiendo el agua, iremos añadiéndole poco a poco hasta que el arroz esté listo. 
Servimos la caigua troceada con una buena ración de arroz y espolvoreamos con cebollino picado (opcional).





Procedente de Perú y aunque perteneciente a la familia de las cucurbitáceas (calabaza, calabacín, pepino...), la caigua me ha recordad más al pimiento, pues su textura y sabor son similares, al menos cocinado de esta manera. Óbviamente no es un ingrediente común fácil de encontrar, así que podéis sustituirlas por pmientos verdes, pero si os topáis con ellas o tenéis algún negocio peruano cerca, os recomiendo probarlas para hacer como yo y ampliar vuestra cultura culinaria.
¡Hasta el próximo post!

domingo, 21 de enero de 2018

Judías Blancas con Shitake y Bacalao

Si hay algo que me gusta en esta vida son los platos de cuchara. Adoro las sopas, las cremas, un buen estofado... Con esto del blog reconozco que a veces me pongo en plan fino buscando recetas originales o algo más creativas pero esta vez he querido compartir con vosotros uno de esos platos de comida casera o "comfort food" como se dice en inglés de una manera super descriptiva y es que son platos que confortan el cuerpo y el espíritu y te hacen sentir en casa aunque estés fuera de ella. Además, esta receta es un ejemplo de cómo para elaborar un plato sano y reconfortante, no es necesario pasarse horas cocinando, un buen producto y obtendremos un resultado espectacular. 
JUDÍAS BLANCAS CON SHITAKE Y BACALAO
Ingredientes para 2 personas:
1 bote de judías blancas cocidas de calidad; 1 envase de migas de bacalao desalado;
1 bandeja de setas shitake; 1 cebolla; 1 diente de ajo; 1 pimiento rojo; Vino blanco seco; 1 cayena; 1 pizca de pimientón dulce; 1 cucharadita de carne de pimiento choricero; 1 cucharada de tomate natural triturado; 1 hoja de laurel; Sal; Agua; Aceite de oliva.


Comenzaremos por hacer el sofrito. Troceamos la cebolla y el pimiento  muy finamente y cortamos el ajo en láminas y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite y una cayena. Cuando empiece a transparentarse la cebolla, añadimos el vino blanco y subimos el fuego hasta que se evapore. Retiramos la cayena para que no haya sorpresas posteriores. Añadimos el pimentón y removemos para que no se queme. Añadimos el tomate y la carne de pimiento choricero, el laurel, las setas y el bacalao y removemos bien durante unos minutos. Salpimentamos (con cuidado que el bacalao es salado) y añadimos las judías directamente del bote, removemos y añadimos agua que las cubra. Probamos por si fuese necesario rectificar de sal y dejamos cocer todo junto unos 10 minutos a fuego suave. Pasado este tiempo retiramos del fuego y servimos con un chorrito de aceite de oliva.

Una alternativa a esta receta es usar garbanzos en lugar de judías (que era mi plan original), si no encontráis setas shitake, podéis usar las de siempre o alguna otra que esté de temporada, o incluso podéis usar un bote de setas en conserva o deshidratadas siempre que éstas sean de buena calidad. 
Como véis, hace falta poco tiempo y poco dinero para conseguir un plato espectacular. Espero que os haya gustado. ¡Hasta el próximo post!

domingo, 14 de enero de 2018

Arroz Meloso con Cigalas

El verano pasado, Sergio y yo pasamos unos días de nuestras vacaciones en Nueva Orleans, estado de Louisiana. Nos hizo un tiempo horrible para ser agosto, no hubo día en que no nos cayera la tormenta del siglo y tuviéramos que irnos a refugiar al hotel, ya que en Nola y al parecer en todos los Estados Unidos, el aire acondicionado de los locales está a tope y buscar refugio en uno de ellos es como hacerlo en una nevera. Para matar el tiempo, veíamos series en el móvil, leíamos o veíamos la tele americana y debo decir que estaba completamente enganchada a los realities americanos y cómo no, a los programas de cocina. En uno de esos adictivos programas, el presentador viajaba por el sur del país recorriendo cocinas y probando los platos más famosos del lugar. En general eran todo recetas bastante contundentes (como todo lo americano), pero recuerdo un par de ellas que me dejaron loca pues parecía que iban a ser ligeras y finalmente el cocinero lo acababa aderezando todo con salsas de dos mil quinientos ingredientes cargándose, a mi entender, el ingrediente principal. Y es que los americanos son mega fans de echarle salsas de bote a todo, aunque el producto sea excelente y super fresco, siempre sacan el bote de turno y le echan un chorrazo encima que te pone los pelos de punta. No logro entender cómo son capaces de disfrazar el sabor de productos que no necesitan más adornos que una técnica apropiada de cocina, ni más salsa que la de sus propios jugos de cocción. Soy de las que respetan los sabores puros, de las que si elaboran una crema de calabaza utiliza sólo este ingrediente para realizarla, de las que piensan que hay que dejar destacar al ingrediente protagonista y por supuesto, de las que odian las salsas artificiales a muerte, por eso, hoy os traigo una de esas recetas en las que con pocos ingredientes se consigue un plato espectacular que habla por sí solo.

ARROZ MELOSO CON CIGALAS

Ingredientes para 2 personas:
6 cigalas frescas; 200 grs de arroz redondo; 1 cebolla fresca; 
1 diente de ajo; 1/2 pimiento rojo; 1 chorrito de vino blanco seco; Azafrán en rama;
4 tomates rallados; Aceite de oliva; Sal; 2l de agua; Perejil fresco;



Comenzaremos quitando las cabezas de cuatro de las cigalas (reservaremos dos para la presentación). Ponemos aceite en una cacerola baja o paellera y añadimos las cabezas aplastándolas bien para sacar todo su jugo. Cuando estén doradas sacamos y reservamos el aceite.
Pelamos las cigalas a las que le hemos quitado las cabezas y hacemos un caldo con las carcasas, las cabezas que hemos utilizado antes, un trozo de cebolla, una hoja de laurel y sal. Cuando rompa a hervir el caldo empezará a soltar espuma que debemos limpiar con ayuda de una espumadera. Una vez limpio el caldo, dejamos cocer unos diez minutos. Colamos y reservamos caliente.
Picamos ahora la cebolla y el pimiento bien finos. Pelamos el ajo y lo cortamos en láminas. Calentamos el aceite en el que hemos dorado y sacado el jugo de las cabezas y añadimos la verdura que pondremos a pochar. Cuando empiece a transparentarse añadimos el vino, subimos el fuego y dejamos evaporar el alcohol. Añadimos el tomate y sofreímos todo junto un par de minutos. En ese momento, añadimos el arroz y removemos durante tres minutos. Pasado este tiempo empezamos a añadir caldo poco a poco, sin dejar de remover el arroz, pues quedemos que nos quede meloso y es la manera de que éste suelte el almidón que nos dará esa textura. Cuando rompa a hervir el arroz después de añadir caldo por primera vez, añadiremos el azafrán que habremos machacado en el mortero y desleído en un poco de caldo, removemos bien para repartirlo por todo el arroz. Cuando vaya absorbiendo el caldo, añadimos más y repetimos la operación durante 20 minutos. Cuando falten diez minutos aproximadamente, añadimos las cigalas enteras, y cuando falten menos de 5, las peladas, se harán simplemente con el calor de la cacerola y no queremos que se nos pasen. Una vez listo el arroz, tapamos y dejamos reposar unos minutos antes de servir.



Como véis, pocos ingredientes hacen falta para este plato. El arroz necesita pocos adornos y las cigalas son tan finas y elegantes que deben tomar todo el protagonismo del plato. Es cierto que no es un plato económico si compráis cigalas frescas de buen tamaño que rondan los 30 euros el kilo. Para hacerlo un poco más asequible, podéis usar cigala arrocera que siempre es más barata o cigala congelada. ¡Hasta el próximo post!

 

domingo, 7 de enero de 2018

Contramuslos de Pollo Asados con Salsa de Calabacín y Albahaca y Setas Shimeji


Hace años, cuando aún trabajaba en Parla, tenía un compañero que hacía preguntas bastante peculiares y quizá demasiado directas. No soy de las que se ofenden por cualquier cosa pero sí reconozco que me dejaba un poco en shock, pues nunca sabías con qué te iba a saltar. Aquel año, tras la vuelta de las vacaciones de Navidad tuvimos una de esas conversaciones y ni corto ni perezoso me soltó que le parecía que estaba más delgada y que era muy raro ya que, casi siempre la gente volvía más gorda después de las fiestas. No puedo negar que tenía su lógica, pero el pobre te soltaba las cosas de una manera que te dejaba un poco patidifusa. Y bien cierto es que estas fiestas son días de excesos: comidas de trabajo, quedadas de amigos, cumpleaños, fiestas navideñas, sobras, más fiestas, más sobras... Comemos tanto que lo normal es volver con unos kilitos de más. En mi caso, no es que suceda el milagro ni tenga un metabolismo de la leche, sino que soy de esas que se llenan con ver la comida en la mesa, es como una especie de síndrome de Stendhal alimenticio, no puedo con tantas cosas ricas a la vez y por ende, no como casi nada. Lo malo y lo curioso, es que acabo con la sensación de haberme puesto como el Kiko y siento la necesidad de hacer dieta sana para no sentirme una gorda psicológica y preparar recetas ligeras como la que hoy os traigo, ideal para quitarse esos kilitos de más o al menos, sentirse un poco menos culpable.

CONTRAMUSLOS DE POLLO ASADOS
CON SALSA DE CALABACÍN Y ALBAHACA Y SETAS SHIMEJI

Ingredientes para 2 personas:
PARA EL POLLO:
4 contramuslos de pollo (yo los he usado enteros); Sal;
Pimienta Blanca; Salvia Seca; Ajo Molido; Aceite de Oliva; Vino blanco seco.
PARA LA SALSA:
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 2 calabacines pequeños;
1 rama de albahaca fresca; Sal; Pimienta Blanca; Nuez Moscada;
Aceite de Oliva; Agua; Leche Evaporada.
PARA LAS SETAS:
1 bandejita de setas shimeji (yo las compré en LIDL); 1 diente de ajo;
Vino blanco seco; Aceite de Oliva; Pimiena Negra; Sal.
PARA DECORAR:
Brotes de Kale (LIDL)


Comenzaremos preparando el pollo. Salpimentamos, espolvoreamos con el ajo molido y la salvia y ponemos a dorar en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. A mitad del proceso añadimos un chorrito de vino blanco y cuando se haya evaporado y el pollo esté doradito, sacamos y ponemos sobre una fuente apta para horno cubierta con papel vegetal. Horneamos a 220º durante 20 minutos aproximadamente, dándole la vuelta al pollo una vez. 
Mientras se asa el pollo prepararemos la salsa y las setas. Para la salsa, troceamos la cebolla finamente y cortamos el diente de ajo en láminas. Troceamos los calabacines en cuadraditos. En una cacerola con un chorrito de aceite, ponemos a pochar la cebolla y el ajo con una pizca de sal. Cuando empiece a transparentarse la cebolla añadimos un chorrito de vino blanco y una vez que se haya evaporado añadimos los calabacines. Removemos bien y añadimos la sal, la pimienta, la nuez moscada y la rama de albahaca. Dejamos cocinar todo junto unos 5 minutos removiendo de vez en cuando. Pasado ese tiempo añadimos un poco de agua y un chorrito de leche evaporada (no queremos que quede muy líquido, así que echad poco líquido). Dejamos cocer a fuego medio-bajo hasta que el calabacín esté blandito. En ese momento, retiramos la rama de albahaca y trituramos bien hasta conseguir una salsa suave. Reservamos.
Por último, preparamos las setas. Pelamos el ajo y lo cortamos en láminas que doraremos en una sartén con aceite. Una vez que empiece a dorarse, añadiremos las setas que habremos limpiado previamente quitando el final de los tallos, añadimos un chorrito de vino blanco y dejamos evaporar. Salteamos unos 7 minutos, salando cuando las setas ya estén listas.
"Last but not least" montamos el plato a nuestro gusto y decoramos con unos brotes de kale o de lo que queráis o tengáis a mano.


No suelo comprar mucho en LIDL porque no tengo ninguno especialmente cerca, pero la verdad es que tienen productos bastante chulos y sorprendentes y las pocas veces que voy, acabo trayéndome un montón de ingredientes peculiares como son las setas Shimeji que no había visto en mi vida. Me parecieron además tan monas y tan chiquititas que no me pude resistir y la verdad es que están bastante ricas, con una textura y un sabor potentes. Si no las encontráis o pasáis completamente de las Shimeji, podéis usar cualquier otro tipo de setas que os gusten, o simplemente obviarlas, pero le viene bien un toque terroso al plato.
Como habéis podido comprobar, se trata de una receta sencilla pero absolutamente deliciosa, de esas que no te hacen sentir culpable ni tampoco echar de menos las comilonas navideñas. ¡Empecemos el 2018 comiendo sano! ¡Hasta el próximo post!


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