lunes, 20 de julio de 2015

Caponata Siciliana

En mi post anterior prometí que os traería más de la cocina siciliana y como soy una mujer de palabra, aquí me tenéis otra vez con un plato típico de la isla trinacria (de tres puntas), esta vez uno de los más representativos y conocidos de su gastronomía: la caponata, que aparte de la gallina de Barrio Sésamo, es un plato deliciosísimo similar a nuestro pisto cuyo ingrediente principal es la berenjena.
Antes de preparar un plato me gusta comparar varias recetas, más que nada porque en algunas hay partes que no quedan claras o muchas veces las cantidades o los tiempos de cocción son diferentes y en mi paseo por la red he descubierto muchísimas cosas acerca de este manjar.
La primera es que hay una tremenda variedad de recetas de caponata (y con esta una más), todas ellas diferentes entre sí a pesar de tener la misma base, y he recordado que en Sicilia siempre la pedíamos y en ningún sitio sabía exactamente igual. 
En segundo lugar he descubierto también que hay una versión véneta algo que es más similar a nuestro pisto, al contar entre sus ingredientes con pimiento y calabacín. 
Y por último y no por ello menos importante, he aprendido algo curiosísimo acerca de la etimología del nombre de este pisto siciliano. En sus orígenes, se hacía con un pescado llamado "capone" (de ahí caponata) , ahora conocido como lampuga y poco a poco, ya fuese por dar salida a los productos del huerto o bien por motivos económicos, el pescado dejó de ser el ingrediente principal pasando a ser sustituido por la berenjena dando lugar a la receta que conocemos hoy día. 
El caso es que sea como fuere e independientemente de la gran variedad de recetas habidas y por haber, es un plato delicioso de esos que apetece acompañar con una buena barra de pan (no caigáis en la tentación). Y como sé que se os está haciendo la boca agua, os dejo ya con la receta. ¿Qué cual he seguido entre las muchísimas que he leído? Finalmente me decidí por la de mi librito de recetas sicilianas, todo un tesoro del que prometo sacar muchas más cositas para compartir con vosotros.

CAPONATA SICILIANA

Para 2 personas:
2 berenjenas pequeñas; 1 rama de apio; 1/2 cebolla;
1 bote de tomate natural; 1 cucharadita de alcaparras;
10 aceitunas rellenas de anchoa; 1 cucharada de pasas;
1 manojo de albahaca fresca; Aceite; Sal; Sal Gorda
Vinagre de Manzana; 1 cucharadita de azúcar.


Antes de comenzar con la receta, es importante que sepáis que aunque es un plato muy sencillo, requiere ser preparado con tiempo, por lo menos 4 o 5 horas antes de servirlo.
Comenzamos por pelar las berenjenas (las podéis dejar con piel siempre y cuando las lavéis bien), las cortamos en lonchas a la larga y luego las cortamos a daditos. Las ponemos en un escurridor y añadimos sal gorda, ponemos un plato encima para que haga presión y las dejamos así como mínimo una hora para que suelten el agua y no nos queden amargas. Secamos bien.
Ponemos aceite de oliva en la cacerola (yo lo he hecho con poquito para que no queden muy grasas ya que absorben muchísimo aceite), y cuando esté caliente añadimos las berenjenas y freímos. Una vez fritas reservamos y en la misma cacerola ponemos a pochar durante 10 minutos a fuego medio-suave, el apio bien limpio y cortado en trocitos pequeños y la cebolla también cortada finamente.
Entonces añadimos las aceitunas partidas por la mitad, las alcaparras escurridas y las pasas. Removemos todo junto un par de minutos y añadimos el tomate, sal al gusto y la albahaca lavada y picada. Dejamos cocinar a fuego suave durante 15 minutos. 
Pasados los 15 minutos, preparamos un chorrito de vinagre en un vaso (como dos cucharadas) y le añadimos una cucharadita de azúcar, disolvemos y añadimos a la cacerola subiendo el fuego para que se evapore bien. Una vez evaporado (lo sabréis por el olor y porque se percibe que el líquido ha desaparecido), añadimos la berenjena, bajamos el fuego de nuevo a fuego medio y dejamos cocinar todo junto otros 5 minutos más. Una vez lista nuestra caponata, la pasamos a una fuente y dejamos enfriar. Servimos decorando con albahaca fresca picada.



La receta de mi libro incluía piñones. Yo no los he utilizado, pero si os gustan, podéis echarlos cuando se añaden las pasas, aceitunas... A mí me ha dado pereza gastarme 5 euros en el tarrito de Mercadona qué queréis que os diga... 



Podéis servirlo como primer plato o como acompañamiento. Nosotros lo hemos comido con unos huevos al horno, una combinación perfecta. Otra opción excelente es preparar canapés de pan tostado al horno con caponata, e incluso (igual algún siciliano me mata al leer esto), se me ocurre que podéis usarla como salsa para pasta. 


¿A qué se os hace la boca agua?
Animáos a probarla.
¡Hasta el próximo post!

viernes, 17 de julio de 2015

Matarocco Siciliano

Adoro viajar y reconozco que soy una persona muy pasional a la hora de valorar los lugares a los que voy. Si un sitio no me seduce o no me gusta, puedo ser realmente dura en mis críticas, y si me encanta, creo que soy capaz de transmitir mi pasión por ese lugar en dos o tres frases, o quizá con tan sólo una expresión de mi cara o de mis manos, pero hay sitios que me enganchan o, por qué no reconocerlo, me enamoran de los pies a la cabeza. El criterio para que un sitio me fascine no es demasiado claro, simplemente siento una conexión con el lugar que no puedo explicar. De hecho, creo que las ciudades, los pueblos o los países son como las personas, cada uno tiene su personalidad propia y simplemente cuadran o no cuadran contigo, hay sitios que me gustan, otros que me fascinan y otros a las que no volvería, pero si hay algo que  tengo claro es que una de las cosas que más me llaman la atención de los sitios que visito es su gastronomía, donde creo que más se refleja la personalidad de un lugar y Sicilia es uno de esos sitios que me tienen enamorada pues  es pasional como yo y además tiene una gastronomía increíblemente deliciosa, sencilla pero con una tremenda personalidad, como la receta que hoy os traigo rescatada de un libro de recetas que me traje de mi paso por la isla. Espero que os guste.

MATAROCCO SICILIANO

Para 2 personas:
4 tomates maduros;2 dientes de ajo;
1 manojo de albahaca fresca; Aceite de Oliva; Sal
Pan Tostado


Lavamos los tomates y con ayuda del cuchillo les hacemos una cruz en la parte inferior. Ponemos agua a calentar y antes de que rompa a hervir metemos los tomates y los dejamos dentro durante un par de minutos. Sacamos y metemos en agua fría. Pelamos y reservamos.
Lavamos la albahaca y la picamos, y la ponemos en un mortero. Pelamos los ajos y los ponemos en agua con hielo durante un par de minutos para rebajar su fuerte sabor. Pasados los dos minutos, picamos con el prensador de ajos o bien con el cuchillo y añadimos a la albahaca, machacamos en el mortero con un poco de sal y cuando esté todo bien mezclado añadimos dos de los tomates pelados, sin pepitas y troceados finamente. Machacamos todo añadiendo aceite de oliva poco a poco. Cuando tengamos una mezcla homogénea, rectificamos de sal si fuese necesario y le añadimos los otros dos tomates troceados. Servimos con unos trozos de pan tostado y unas hojitas de albahaca fresca para decorar.


Una receta típicamente siciliana, sencilla pero deliciosa y muy, muy fresquita ideal para estos calores veraniegos. Podéis servirla sola con unos trocitos de pan tostado o acompañando a una suculenta bandeja de embutidos.


Espero que os guste porque en el próximo post prometo más Sicilia...




lunes, 13 de julio de 2015

Pasta a la Carbonara para Alérgicos e Intolerantes Alimenticios

El tema de las intolerancias o alergias alimenticias era algo que conocía pero a lo que no le había prestado mucha atención hasta que conocí a Paz y a Inma, dos de mis amigas del trabajo. 
Para comenzar, hay que distinguir entre intolerancia y alergia. La intolerancia no es un problema grave, pero sí molesto, sobre todo dependiendo del grado de intolerancia que tengamos a un determinado tipo de alimento.
La alergia depende también del grado, pero por lo general es algo mucho más grave que puede causar desde pequeñas reacciones a shocks anafiláticos que pueden causar incluso la muerte. El grado de alergia puede llegar a ser tan alto, que la persona en cuestión no puede ni tocar ni oler el alimento, por lo que nos encontramos ante algo realmente delicado e importante.
Comencemos por Paz, ella es intolerante a la lactosa y es ya toda una experta en elaborar recetas que no la contengan o en productos sustitutos de la leche, pero lo tiene complicado cada vez que vamos  a comer fuera porque la leche y sus derivados están presentes en muchísimas de las recetas de nuestra gastronomía (y en la francesa o la italiana ya ni os cuento). Su caso es latoso, pero al fin y al cabo alguna vez puede permitirse algún que otro desliz, sabiendo que al día siguiente pagará las consecuencias en forma de algún tipo de molestia física, sobre todo molestias gastrointestinales, hinchazón y dolor de estómago.
El caso de Inma va más allá, su hijo pequeño (6 añitos) sufre alergia severa al huevo, la leche y sus derivados y a los frutos secos, no llega a ser el caso extremo, ya que el niño puede tocar los alimentos pero ingerirlos podría ser fatal. Después de tantos años intentando sortear este problema, ella fue la que me sugirió esta receta (de la que está muy orgullosa y con razón) y este post para intentar ayudar a gente en su misma situación que se "patea" literalmente la red en busca de nuevas ideas ya sea en forma de recetas o de productos. No dudé ni un  momento en aceptar su proposición y aquí os traigo su versión de la pasta a la Carbonara. Espero que os guste y sobre todo que os sirva de ayuda. 

PASTA A LA CARBONARA 
SIN HUEVO Y SIN LACTOSA

Al contrario de lo que mucha gente erróneamente piensa, la pasta Carbonara (plato típicamente romano), no se cocina con nata, sino con huevo y queso rallado. En nuestra versión apta para alérgicos e intolerantes, la haremos sustituyendo la mal utilizada nata en las versiones de la receta original.
Ingredientes para 2 personas:
200 grs de pasta (la usaremos sin gluten para aquellos que seais intolerantes);
100 grs de bacon Tarradellas (no contiene lactosa);
1 cebolla fresca mediana (no la lleva la receta original)
Preparado de Soja para cocinar (sustituto de la nata);
(de venta en herbolarios); Sal Gorda; Pimienta Negra Molida;
(siempre y cuando la podáis comer).



Ponemos dos litros de agua a calentar. Añadimos sal gorda (no mucha porque el bacon es salado), una media cucharadita aproximadamente, tapamos y dejamos que rompa a hervir. En este momento agregamos la pasta y cocemos el tiempo estimado por el fabricante, aproximadamente unos 12 minutos.
Mientras se cuece la pasta troceamos el bacon y lo ponemos a freír en una sartén sin nada de aceite, pues con su propia grasa se va a cocinar y evitamos añadir calorías de más. Resrvamos. En la misma sartén, ponemos a pochar la cebolla que previamente habremos limpiado y troceado finamente. Una vez pochada y en un bol o ensaladera grande, mezclamos el bacon, la cebolla y el preparado de soja al gusto (ojo que no quede una pasta demasiado líquida).
Cuando la pasta esté lista, reservamos un poco de agua de cocción para que la pasta no se pegue y quede más brillante, y escurrimos. Añadimos al bol con la preparación anterior y mezclamos bien, añadiendo un chorrito del agua de la cocción. Removemos bien y servimos espolvoreando con pimienta negra recién molida.

Por si os interesa, el otro día descubrí una página interesantísima de productos para alérgicos en intolerantes con tienda online. A Inma le encantó, así que os dejo el link por si no la conocéis y os ayuda a encontrar productos que os hagan la vida más fácil:   http://www.orgran.es/tienda.

Y por si tenéis curiosidad, os dejo también la receta tradicional, pero por favor, no me uséis nata, os lo ruego.

PASTA CARBONARA. RECETA ORIGINAL

Ingredientes para 2 personas:
200 grs de pasta fresca (yo usé Tallarines);
2 yemas de huevo y un huevo entero;
100 grs de bacon; 50 grs de queso rallado
(la receta original lleva Pecorino, usad cualquiera de Oveja curado o bien
Parmesano o Grana Padano).
Pimienta Negra fresca molida; Sal Gorda; 
Una pizca de nuez moscada; Agua.


Cocemos la pasta del mismo modo que en la receta anterior. Ponemos el bacon troceado finamente a freír sin aceite y reservamos una vez frito.
En un bol o ensaladera grande batimos las yemas de huevo y el huevo, añadimos el queso rallado, la nuez moscada y la pimienta y batimos bien.
Una vez lista la pasta, reservamos agua de cocción y escurrimos. Mezclamos con el huevo y el bacon y removemos rápidamente y sin parar para que el huevo no se cuaje y quede una salsa, añadimos un chorrito de agua de cocción y seguimos removiendo otro minutito.  Servimos espolvoreando con pimienta negra recién molida. Es importante servir esta pasta de inmediato para evitar que se cuaje el huevo.


Espero que os hayan gustado ambas recetas y sobre todo haber podido colaborar con todos aquellos que como Paz o Inma, lucháis cada día por poder comer un poquito mejor. ¡Hasta el próximo post!





domingo, 12 de julio de 2015

Contramuslos Asados con Salsa de Paraguayas y Quínoa

Hoy sé de dos que se van a poner muy contentos cuando vean este post porque por fin traigo una receta con pollo, y no es porque les encante, que también, sino porque uno de ellos, Chechu, es propietario de una pollería en el Mercado de la Constitución de Móstoles (Polleria Jesús)  y siempre hace publicidad de mis recetas entre sus clientes. No ha habido día que nos viéramos que no me recordaran que los tenía abandonados y es cierto que llevo un montón sin cocinar el pollo de una manera que no sea la típica de siempre, así que recordando sus palabras me puse a darle vueltas al coco intentando idear una receta que compensase la larga espera a la que los he sometido. A nosotros al menos nos ha encantado, espero que a vosotros también os guste.

CONTRAMUSLOS ASADOS 
CON SALSA DE PARAGUAYAS Y QUÍNOA

Para 2 personas:
2 contramuslos de pollo deshuesados enteros;
50 grs de mantequilla sin sal; Salvia Seca; Sal;
Para la Salsa:
 1/2 cebolla; 2 Paraguayas;
1 cucharada de azúcar moreno; 1 chorrito de cognac; 
Unas gotitas de zumo de limón;
Para la Quínoa
100 grs de Quínoa; 300 grs de caldo de pollo;
 Sal; Aceite de Oliva; 
Cayena Picada y Cebollino fresco para decorar


Limpiamos bien el pollo quitando el exceso de piel y de grasa. Salamos y reservamos. En el mixer de la batidora mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente con una cucharadita de salvia seca (si la encontráis fresca, mejor, en mi caso no ha sido posible). Una vez que tengamos la mantequilla, untamos la parte de la piel con ella y ponemos una nuez de mantequilla en la parte interior. Cerramos con cuidado y bridamos con hilo de cocina para que mantenga una bonita forma  (Podéis ver cómo se hace en este link: https://www.youtube.com/watch?v=8MC7VIycGsQ).
Ponemos ahora a dorar el pollo en una sartén sin nada de grasa, ya que lo hemos embadurnado de mantequilla y eso será suficiente. Lo haremos con mucho cuidado de que no se nos queme la mantequilla, si tenemos miedo de que esto pueda suceder, añadimos una gotita de aceite de oliva a la sartén. Una vez dorados, los ponemos en una fuente refractaria y los metemos al horno precalentado a 200º durante 25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. 
Mientras se hace el pollo, preparamos la quínoa y la salsa. Pesamos 100 grs de quínoa y la lavamos bien, para eliminar una sustancia que se llama saponina que hace que tenga un sabor amargo. Una vez lavada la escurrimos y la ponemos a tostar en una sartén con aceite durante unos 3 minutos a fuego medio-fuerte. En este momento añadimos el caldo de pollo, probamos de sal y rectificamos si fuese necesario y bajamos el fuego a fuego medio. Dejamos cocer durante 20 minutos, hasta que el caldo se evapore y la quínoa quede transparente.
En el transcurso elaboramos la salsa. Pelamos la cebolla y la troceamos. Hacemos lo mismo con la paraguaya. Ponemos a pochar la cebolla en una sartén con aceite y cuando esté transparente añadimos la fruta. Salteamos un par de minutos y añadimos el brandy, flambeamos con cuidado y añadimos el azúcar moreno. Dejamos cocinar a fuego suave durante cinco minutos. Pasado este tiempo, ponemos en el vaso de la batidora y batimos hasta obtener una salsa suave y homogénea.
Pasados los 25 minutos, comprobamos el que pollo está listo (puede que vuestro horno tarde más) y sacamos del horno quitando el hilo de cocina cuidando de que no quede ningún resto en el el plato (no es muy digestivo, je, je...). 
Procedemos al emplatado, para ello ponemos una base de salsa, sobre ella la quínoa y encima de ésta el pollo. Espolvoreamos con cebollino picado para darle un toque verde al plato y con cayena picada para darle una nota de color y también para contrarrestar el sabor dulce del plato con un toque picante. 


Es importante que uséis salvia en esta receta, pues su combinación con el pollo es espectacular, la podéis encontrar en cualquier herbolario o en el Gourmet del Corte Inglés. Si ni por esas podéis dar con ella, sustituídla por cebollino fresco. 
La quínoa también se encuentra en herbolarios. Es un pseudocereal que está muy de moda por su gran cantidad de propiedades y por ser de fácil digestión. En mi caso la encontré en los supermercados Aldi imagino que a mejor precio que en herbolarios. Si no la encontráis, o simplemente no os apetece volveros locos buscándola, podéis usar arroz blanco o cus cus.


La verdad es que el resultado ha sido sorprendente, la combinación de sabores es fantástica y además es un plato muy ligero, rápido y simple de preparar, una apuesta segura si queréis quedar bien con vuestra gente. ¡Hasta el próximo post!

martes, 7 de julio de 2015

Risotto de Secreto Ibérico al Tomillo con Perrechicos y Calabacín

Me encanta el arroz. Creo que es un ingrediente super versátil que podemos utilizar para elaborar aperitivos, ensaladas, como guarnición, e incluso como postre. De hecho, yo me sé de uno que sería capaz de tomar sushi de aperitivo, paella de segundo y arroz con leche de postre sin importarle lo más mínimo. Estoy hablando claro está, de mi marido Sergio, el "catador oficial del reino", envidiado ya por varios de mis amigos y seguidores por la posesión de un cargo tan atractivo y goloso. Pero de momento (y espero que por mucho tiempo) es él quien lo ostenta y al que permito criticar mis platos, aunque nunca se queja y menos cuando preparo un risotto como el que hoy os traigo.

RISOTTO DE SECRETO IBÉRICO AL TOMILLO
CON PERRECHICOS Y CALABACÍN

Ingredientes para 2 personas:
200 grs de arroz Carnaroli (o Arborio, no usar otro);
1 trozo de secreto ibérico de aproximadamente 150 grs; 
1/2 calabacín mediano (si es muy grande, usad un trozo);
1 cebolla fresca; 50 grs de Perrechicos deshidratados; 1 diente de ajo
Tomillo; 1l de agua o caldo de carne; el agua de hidratar las setas;
Sal; 1 nuez de mantequilla; Aceite de oliva; Medio vaso de vino tinto;
50 grs de queso Grana Padano rallado (podéis usar cualquier otro curado).


En primer lugar, pondremos las setas a hidratar en agua templada como mínimo durante media hora. Pasado este tiempo, colamos, reservando el caldo por un lado y las setas por otro.
Limpiamos bien la carne y la troceamos en cuadraditos. Ponemos una cacerola con aceite y añadimos la carne. La freímos hasta que esté bien doradita. Cuando esté casi lista, salamos y reservamos. 
Troceamos la cebolla y el diente de ajo muy finamente, tan fino que no deben notarse (yo usé el robot de cocina). Pelamos el calabacín, le quitamos la parte de las pepitas y lo cortamos a cubitos pequeñitos. 
En una cacerola aparte ponemos el agua junto con el agua colada de las setas y una pizca de sal a calentar en una cacerola aparte y lo mantenemos caliente, pues lo iremos añadiendo al arroz poco a poco para conseguir la consistencia cremosa del risotto. 
Añadimos la mantequilla al mismo aceite donde hemos frito la carne y cuando esté caliente, añadimos la cebolla, el ajo y el calabacín y salamos ligeramente, tapamos y dejamos pochar. Cuando esté pochadito, añadimos el vino tinto y dejamos evaporar. En este momento añadimos de nuevo la carne y las setas escurridas. Es importante que evaporéis bien el vino y lo echéis antes de la carne porque al ser un ácido, puede hacer que la carne se endurezca demasiado. Salteamos todo durante un par de minutos y añadimos el arroz, salamos (ojo, es importante añadir sal porque el arroz, no mucha porque ya la añadimos al caldo, a la carne y a las verduras, pero si el arroz queda soso, una vez cocido ya no se puede arreglar) . Removemos bien y tostamos de 3 a 5 minutos.  A partir de este momento comenzamos a añadir cazos de caldo poco a poco, removiendo habitualmente el arroz. Una vez que haya absorbido el líquido, repetiremos la operación durante 20 minutos que es lo que tarda el arroz en cocerse. Una vez listo, añadimos el tomillo fresco (con cuidado de que no caigan ramitas) y el queso y removemos bien para mantecar el arroz y darle esa consistencia algo "pegajosa" que caracteriza al risotto. Ahora ya sólo toca emplatar y disfrutar de este delicioso plato.


Seguramente os preguntaréis qué son los perrechicos. Son un tipo de seta con un sabor a tierra muy característico, suelen ser caras, incluso deshidratadas. Yo los compré en una tienda de Aguadulce (Almería) que me encanta, se llama Selectos y tienen productos de la tierra y delicatessen varias. Perono hace falta que os vayáis hasta Almería a comprarlos, los podéis encontrar en el Gourmet del Corte Inglés o en grandes superficies. Si no os apetece buscarlos o no los encontráis, los podéis sutitutir por boletus o cualquier otro tipo de seta que os guste y si no, incluso por champiñones que es una opción mucho más económica.


En cuanto al arroz, es importante que uséis las variedades Carnaroli o Arborio. Son fáciles de encontrar en la sección de arroces de supermercados como Alcampo o Hipercor. En concreto yo he usado uno de la marca Nomen que me da buen resultado y está bien de precio.


Os aconsejo usar tomillo fresco, no de bote, pero si no lo encontráis o no os apetece salir a comprarlo lo podéis usar, el problema es que es mucho menos aromático que el natural. En este caso yo estoy bien surtida gracias a mi suegro que me lo sube del huerto y si no de su pueblo de Guadalajara. 


Toda una experiencia de sabores que estoy segura os encantará cuando lo probéis. Si os animáis, no dudéis en comentarme y contarme vuestra experiencia.

¡Hasta el próximo post!




sábado, 4 de julio de 2015

Medallones de Atún con Hinojo Pochado y Salsa de Pimiento Verde Frito

Me gusta el verano, sí, pero no me encanta. Debe de ser que como nací en diciembre me gustan los fríos invernales y sobre todo sentir el calor de las mantas esas mañanas cuando no hay que madrugar, el sueño que me entra debajo de la mantita del sofá a la hora de la siesta, el agua ardiendo bajo la ducha, mirar por la ventana esos días de frío y pensar en la suerte que tengo de estar en casita... 
En verano todo es distinto. Es cierto que todo es más alegre, que estamos más guapos bronceaditos de la playa, que lo pasamos mejor en ese ambiente vacacional, no digo que no, pero cuando vienen estas olas de calor no hay quien haga nada. Me encanta esa gente que se queja de que en invierno no se puede salir, ¿y en verano? ¡Si para salir tienes que madrugar! Tendremos más horas de luz pero al fin y al cabo podemos disfrutar de la calle igual que el resto del año. Y sin ir más lejos, madrugar es lo que tuve que hacer yo para ir a Pescaderías del Norte, donde suelo ir a comprar el pescado últimamente. Me pilla algo apartada de casa pero el pescado es de tanta calidad que merece la pena el paseo tempranero y merece la pena aún más cuando salen recetas como esta. 

MEDALLONES DE ATÚN  EN COSTRA DE SÉSAMO NEGRO,
CON HINOJO POCHADO
Y SALSA DE PIMIENTO VERDE FRITO

Ingredientes por Ración:
1 filete de atún de 1 cm de unos 250 grs
2 pimientos verdes para freír; 1 bulbo de hinojo;
1 cebolla pequeña; 1 diente de ajo;
Jengibre en polvo; Vino blanco seco; Sal;
Aceite de Oliva; Pimienta Negra; 
Leche Evaporada; Sésamo Negro.


Con la ayuda de un cortapastas, cortamos dos círculos de atún (la carne que sobra la congelamos y la reservamos para un tartar o una hamburguesa de atún). Untamos con aceite de oliva y salpimentamos. Los metemos en la nevera cubiertos con papel film y reservamos.
Limpiamos ahora los pimientos de semillas y los lavamos bien. Los troceamos y los ponemos en una sartén con abundante aceite y sal. Los freímos  a fuego fuerte y una vez fritos los sacamos y los ponemos en un plato con papel absorbente.
Quitamos un poco de aceite de la sartén donde hemos frito los pimientos y lo reservamos. En el aceite restante, pochamos la cebolla pelada y troceada en juliana y el ajo en láminas. Una vez pochados, añadimos un chorrito de vino blanco seco y dejamos evaporar. En este momento, ponemos la mezcla en el vaso de la batidora, junto con los pimientos fritos (sin piel) y añadimos un chorrito de leche evaporada. Comenzamos a batir y según lo hacemos añadimos unas gotas del aceite de pimientos que habíamos reservado. Cuando tengamos una salsa homogénea, ponemos en un bol y reservamos.
Limpiamos y troceamos el hinojo en rodajas finas y lo ponemos a pochar en una sartén con aceite. Una vez pochado, añadimos media cucharadita de jengibre molido, removemos y dejamos cocinar un par de minutos más. Reservamos.
En un bol ponemos sésamo negro y pasamos por él los bordes de nuestros filetes de atún. Ponemos una sartén o la plancha a calentar sin nada de aceite, y cuando esté bien caliente, ponemos los filetes de atún sobre ella y cocinamos 45 segundos por cada lado.
Montamos el plato sirviendo una base de crema de pimientos, ponemos una base de atún y en medio el hinojo pochado, cubrimos con el filete de atún restante y terminamos con unos brotes de rábano (Alcampo) que le darán un toque picante. 



Debo decir que es una receta que nos ha sorprendido gratamente. La combinación de sabores es espectacular y además es rápida y sencilla.
El sésamo negro podéis encontrarlo en herbolarios y si no, podéis usar sésamo tostado normal. Lo importante es darle ese toque crujiente al atún.
Atrevéos a cocinar con nuevos ingredientes y sobre todo, con productos de temporada. Vuestros platos quedarán espectaculares.


¡Buen Provecho!
¡Hasta el próximo post!

domingo, 28 de junio de 2015

Pasta Verde con Bacalao y Tomates Secos

Creo que alguna vez os he dicho que me encanta la pasta, en todas sus formas y variedades, pero es un plato que no suelo cocinar mucho y no, no es porque engorda y bla, bla, bla... sino porque es un ingrediente que me gusta cocinar al momento y con el trabajo no me da tiempo a hacer una pasta como Dios manda.  De hecho me cabrea bastante cada vez que escucho decir que la pasta engorda. Está claro que si le echamos kilos de queso, nata o salsas de todo tipo, nos comemos un plato enorme y encima la acompañamos con pan, lo hará, pero bien cocinada y acompañada de buenos ingredientes, es un plato de lo más equilibrado que puede formar parte de cualquier dieta. Así que rompo una lanza en favor de este maravilloso ingrediente que además pega con todo y es ideal para reciclar cosillas que nos hayan sobrado y que estén olvidadas en la nevera, como es el caso de mi receta de hoy que espero que os guste. 

PASTA VERDE CON BACALAO Y TOMATES SECOS

Para 2 personas:
200 grs de pasta verde;
1 bote de tomates secos en aceite;
100 grs de migas de bacalao desalado; 
2 tomates kumato;1 cucharadita de alcaparras; 4 anchoas en salazón;
1 diente de ajo; Albahaca fresca; Cebollino Fresco;
Perejil Fresco; Sal; Pimienta negra recién molida;
Queso rallado (Yo he usado Grana Padano)


Comenzamos desmigando un poquito más el bacalao. Lo ponemos en un bol y añadimos el aceite de los tomates secos. Troceamos también los tomates y se los añadimos al bacalao. Añadimos las 4 anchoas troceadas y las alcaparras.
Ponemos una sartén al fuego y salteamos esta mezcla durante 5 minutos a fuego suave. Las anchoas se derretirán y le darán un sabor delicioso a la mezcla. Pasado este tiempo, la ponemos en el bol de nuevo y dejamos enfriar. Una vez fría, añadimos las hierbas frescas lavadas y troceadas,los tomates kumato lavados y cortados en cuadraditos y la pimienta molida.
Cocemos la pasta en el último momento. Ponemos unos 2,5 l de agua con sal al fuego, y cuando llegue a ebullición añadimos la pasta. Cocemos el tiempo estimado por el fabricante. En este caso yo he necesitado 8 minutos.
Una vez cocida, cogemos un poquito de agua de cocción y la reservamos. Escurrimos la pasta, la ponemos de nuevo en la cacerola (apartada del fuego) y rápidamente le añadimos la mezcla de bacalao y tomates. Añadimos el agua de cocción que hemos reservado para darle más brillo a la pasta y para que quede más suelta y mezclamos bien. Servimos con queso rallado Grana Padano por encima y unas hojitas de albahaca fresca.





Si nunca habéis comido tomates secos no os preocupéis, son fáciles de encontrar en grandes superficies en la sección de conservas. Si sois algo más sibaritas, podéis encontrarlos en cualquier tienda de productos italianos o gourmet. Es importante que hagáis esta receta con este tipo de tomates porque tienen un sabor muy característico y es lo que le da personalidad a la receta.  ¡Hasta el próximo post!


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...