miércoles, 20 de enero de 2016

Bacalao con Salsa Napolitana

Empecé a comer bacalao casi a los 30 años y de casualidad. Un día, una compañera de trabajo nos invitó a mí y a otros profes a comer a su casa, y quiso prepararnos algo especial eligiendo un plato típico de su tierra, Galicia, así que nos cocinó unos garbanzos con bacalao. Yo no sabía qué iba a preparar y cuando nos dijo el plato me quedé un poco parada (no me gusta ser aguafiestas y tiquismiquis a la hora de comer y menos cuando soy yo la invitada). Debe de ser que se me notó y me preguntó si es que no me gustaba el bacalao y claro, no pude mentir y le dije que no. Ella insistió en prepararme otra cosa pero me parecía de tan mala educación no comer lo que había cocinado con tanto cariño que decidí comerlo, me gustase o no y cuál fue mi sorpresa al dar el primer bocado. ¡Qué delicia!. ¿Cómo había podido estar todo ese tiempo sin comer algo tan rico? Desde aquel día no hay nada que me guste más que un plato de bacalao bien cocinado, así que con esta receta de hoy quiero darle las gracias a Alba por haberme descubierto semejante manjar y pedirle disculpas a mi madre por no haberla hecho caso durante 30 años poniendo cara de malas pulgas a sus patatas con bacalao que hoy me pirran. 
BACALAO CON SALSA NAPOLITANA

2 Lomos de bacalao de calidad;
1 bote de tomate triturado; 1 pimiento verde; 
5 chalotas (o 1 cebolla); 2 dientes de ajo;
1 guindilla o chile rojo o cayena; 
1 cucharadita de sal; 1 cucharadita de azúcar moreno;
Aceite de Oliva; Agua. 


Para preparar esta receta hay que desalar el bacalao previamente. En mi caso yo lo he tenido en agua 24 horas cambiándola de vez en cuando lavando el bol para quitar posibles restos de sal. Si los trozos fuesen más gruesos necesitarían más tiempo. Lo más fácil es ir probando el bacalao para darle el punto de sal deseado.
Una vez desalado, lo secamos con papel absorbente y lo pasamos por harina y lo ponemos a dorar en aceite bien caliente. No queremos cocinarlo del todo, sólo que se dore. Cuando esté doradito por todas las caras sacamos y ponemos en un plato cubierto con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Reservamos.
Para la salsa pelamos el ajo en láminas y lo ponemos a dorar en una sartén con aceite. Cuando esté dorado (no quemado) añadimos el pimiento y las chalotas troceadas muy finamente junto con la guindilla o chile (sin pepitas) bien lavada y troceada también en cachitos pequeños. Pochamos durante 6 o 7 minutos aproximadamente a fuego medio-suave y cuando ya empiecen a transparentar las chalotas y el pimiento haya cambiado de color a un verde más oscuro, añadimos el tomate. Mezclamos bien, añadimos una cucharadita de sal (ojo que el bacalao ya es salado) y otra de azúcar, probamos por si hubiese que rectificar y dejamos que se fría el tomate durante 15 minutos más o menos a fuego suave. Cuando el tomate esté listo, lo ponemos en el vaso de la batidora, añadimos un chorrito de agua para que la salsa no quede tan espesa y trituramos (podéis saltar este paso si os gusta la salsa con los trocitos de verdura). Volvemos a poner la salsa en la cacerola y añadimos el bacalao con la piel hacia abajo para que la gelatina de la piel le de más saborcito y textura a la salsa. Cocinamos todo junto durante 10 minutos y servimos.


La salsa napolitana se asocia normalmente con pasta o pizza pero queda de lujo con el bacalao que, por si no lo sabéis, es también un pescado muy utilizado en la cocina italiana, sobre todo en la zona norte con recetas tan deliciosas como el Bacalao alla Vicenza o el Bacalao Mantecato. No dudéis en probarlas si alguna vez os dejáis caer por allí, son deliciosas. 



¡Hasta el próximo post!

domingo, 20 de diciembre de 2015

Nems Ibéricos

Los nems son unos rollitos típicos de la cocina vietnamita y a diferencia de los clásicos rollitos de primavera, son un bocado mucho más sutil y elegante, pues su tamaño es más pequeño y además se sirven acompañados de una hoja de lechuga y otra de menta para envolverlos y comerlos con la mano. El sabor y la frescura que aporta la menta junto con la lechuga es lo que más me gusta de este plato porque convierte un simple rollito en una delicatessen. 
Normalmente se rellenan de una mezcla de verduras y algún tipo de carne, sobre todo cerdo o pollo, y se acompañan de una salsa específica para nems elaborada con vinagre de arroz, salsa de pescado y salsa de soja entre otros ingredientes, pero esta vez he hecho mi propia versión adaptándola a la cocina española. Cuando me surgió la idea me preocupaba que el relleno no combinase con el sabor de la menta, por eso recurrí a mi magnífico libro La Enciclopedia de los Sabores de Niki Segnit, con el fin de averiguar qué ingrediente usar para darle ese carácter ibérico al rollito sin quitarle la esencia asiática de la lechuga y la menta y me sorprendió leer que morcilla y menta combinan a la perfección, así que ya tenía la solución para mi idea y el resultado fue sencillamente espectacular, un bocado sencillo con un sabor sorprendente. No dudéis en sorprender a vuestros invitados con unos deliciosos nems ibéricos. Espero que os gusten.

NEMS IBÉRICOS

Ingredientes para 10 rollitos
1 morcilla de calidad (que no sea de arroz)
1/2 cebolla; 1/2 manzana tipo reineta o 1/2 pera;
Pasta brick o Papel de arroz;
1 cogollo de lechuga (usaremos una hoja por rollito); 
10 hojitas de menta fresca;
Sal; Aceite de oliva; Huevo batido.


Comenzaremos pelando y picando la cebolla muy, muy fina. Pelamos la manzana o la pera y la partimos en trocitos pequeños. Ponemos a pochar la cebolla junto con la fruta en una sartén con un chorrito de aceite. Cuando la cebolla empiece a transparentarse, añadimos la morcilla sin piel y desmigada, salteamos todo junto y salamos al gusto. Pasamos la mezcla a un bol para que se enfríe.
Cortamos tiras de pasta brick de unos 10 cm de ancho, ponemos una cucharada de relleno a unos tres o cuatro centímetros del borde más cercano a nosotros y enrollamos el rollito como se explica en el link que os dejo a continuación. En él usan pasta de arroz pero el método es el mismo. Para cerrar bien los rollitos con la pasta brick, pintaremos el extremo con huevo batido.


Una vez formados los rollitos, los ponemos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y los horneamos durante 5-7 minutos a 220º, hasta que tengan un bonito color dorado. Cuando los sacamos del horno podemos servirlos calientes, pero a mí me gusta que se atemperen para poder manejarlos y para que no estropeen la textura de la lechuga.
Servimos con una hoja de cogollo de lechuga y una hojita de menta previamente lavadas y secadas y a disfrutar de nuestros nems ibéricos.




En lugar de hacer los nems al horno podéis freírlos en abundante aceite caliente, pero al ir rellenos de morcilla que ya es bastante grasa, he preferido hacerlos de esta manera y rebajar el número de calorías del plato. Si en lugar de pasta brick usáis pasta de arroz podéis hacer lo mismo, al horno también quedan muy bien y nuestro cuerpo lo agradecerá.

¡Hasta el próximo post!
¡Feliz Navidad!


sábado, 12 de diciembre de 2015

Garbanzos al Curry con Calamares, Quínoa y Leche de Coco

Jamie Oliver, uno de los chefs más famosos y mediáticos del Reino Unido, inició hace tiempo una lucha en forma de campaña contra la comida basura tanto en su país como en los Estados Unidos donde gran parte de la población infantil sufre graves problemas de obesidad y están condenados a padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes... desde una edad excesivamente temprana. De hecho, esta campaña fue tan fuerte que consiguió llevar ante los tribunales nada más y nada menos que al famosísimo Mcdonalds por el modo en el que se elaboraba la carne utilizada en sus hamburguesas, querella que por cierto ganó, consiguiendo que la famosa cadena de comida rápida usara productos menos nocivos y de mejor calidad. 
Es terrible que la principal causa de mortalidad en uno de los países más avanzados del mundo sea la obesidad y esta vez por desgracia no se trata de un estereotipo, sino de una realidad. Sin ir más lejos, la semana pasada veíamos en clase un vídeo sobre el sistema educativo británico y americano y una de las comparaciones que se hacían era entre el horario de comidas y lo que comían los estudiantes en uno y en otro país. En Reino Unido no es que las imágenes del "lunch" fuesen de lo más saludable, pero en USA se llevaban la palma: hamburguesas, perritos, pizza..., ¡en un comedor escolar! Mientras mi exclamación es a modo de indignación, la de mis chicos lo fue a modo de asombro, "es que los americanos son mejores" llegó a decir un alumno... y como lo americano es mejor, ¿qué tendemos a hacer en España? Imitarlo. ¿Por qué no valorar nuestra rica dieta mediterránea y sentirnos orgullosos de tener tantísimos manjares a nuestro alcance? ¡Y qué digo, no solo manjares sino también cultura y tradición culinaria! ¡Si los niños norteamericanos, según muestra Oliver en sus programas, no saben distinguir una patata de un pepino!... Tenemos que empezar a cambiar nuestra mentalidad, no podemos dejar que el ritmo de vida que llevamos nos haga caer en las redes de la comida rápida basura, intentemos hacer una pizza o una hamburguesa en casa en lugar de llamar a la franquicia de turno, o meter cualquier alimento congelado al microondas... No dejemos que nuestra cultura culinaria se pierda. Seamos todos Jamie Oliver a pequeña escala. Defendamos lo sano, no sólo para estar más delgados sino para que tengamos y nuestros hijos también, una vida más larga y saludable. 
Yo ya he empezado mi propia "Food Revolution" y os traigo una receta sana para que vosotros iniciéis la vuestra. 

GARBANZOS AL CURRY CON CALAMARES, QUÍNOA Y LECHE DE COCO

Ingredientes para 2 personas:
200 grs de garbanzos; 1 cebolla;
1 diente de ajo; 1 pimiento verde;
250 grs de anillas de calamar;
30 grs de Quínoa; 1/2 vaso de leche de coco;
1 cucharadita de curry; Sal;
Aceite de Oliva.


La noche anterior, ponemos los garbanzos en agua con una pizca de sal. Al día siguiente, escurrimos los garbanzos y los ponemos en una olla con agua y sal. Cocemos durante 20-25 minutos. Escurrimos bien y reservamos.
Pelamos la cebolla y el ajo y los cortamos en trocitos pequeños. Lavamos el pimiento y lo cortamos en trocitos también.
Ponemos aceite en una cacerola y cuando esté caliente añadimos las verduras. Añadimos un poco de sal para que suden, bajamos el fuego y tapamos hasta que la cebolla este transparente y el pimiento haya cambiado de color.
Mientras se hacen las verduras, troceamos los calamares y cuando las verduras estén listas, los añadimos a la cacerola, removemos y salteamos durante un par de minutos. Añadimos los garbanzos, removemos para que se mezcle todo bien y echamos la cucharadita de curry sin dejar de remover. Por último, vertemos la leche de coco sobre la mezcla y removemos y dejamos cocer a fuego lento unos 10 minutos. Probamos de sal y rectificamos si fuese necesario.
Durante ese tiempo preparamos la quínoa. Ponemos los 30 grs de quínoa con 90 grs de agua y dejamos cocer durante unos 10-15 minutos con una pizca de sal. Una vez lista la añadimos a los garbanzos y mezclamos todo bien.
Y ya tenemos nuestro plato listo para servir. Es recomendable no servirlo excesivamente caliente para poder apreciar mejor el sabor del curry y la leche de coco.


Podéis usar también garbanzos ya cocidos para esta receta, es un modo de ahorraros tiempo en la cocina y si escogéis una buena marca de conservas el resultado es igual de bueno.


A nosotros nos encantó la receta y es un modo diferente y sano de comer legumbres. Os sorprenderá.


¡Hasta el próximo post!

LINKS DE INTERÉS
www.foodrevolutionday.com




domingo, 6 de diciembre de 2015

Bucatini con Boloñesa de Merluza

Afirman los portugueses que se podría elaborar una receta de bacalao diferente por cada día del año, pero los italianos los superan con creces en cuanto a platos de pasta se refiere y es que la variedad es inmensa: pasta corta, larga, fresca, seca, rellena, pasta para lasagna, para canelones, verde, roja, negra, al huevo, de maíz...  y por si fuera poco, es conveniente además acompañar cada una de la salsa más apropiada. Por ejemplo, ciertos tipos de pasta corta, como los mezze maniche, suelen usarse en sopas o en guisos de legumbres, los macarrones van muy bien con salsas de tomate, la pasta tricolor en ensaladas, los tagliatelle con una buena carbonara... y si vamos más allá, también hay variedades que sólo suelen encontrarse en la región de la que son típicos, como sucede con la fregola o los malloreddus en Cerdeña, por ejemplo, y es que el mundo de la pasta es toda una ciencia de la que se podría uno tirar hablando horas y horas.
El plato que os traigo hoy está elaborado con bucatini, un tipo de pasta larga y redonda originaria de Sicilia, similar a los spaghetti pero más gruesos y con un agujero en medio ("buco", de ahí su nombre). Espero haber acertado con la combinación pasta + salsa. Al menos a nosotros nos ha encantado y espero que a vosotros también os guste.

BUCATINI CON BOLOÑESA DE MERLUZA
Ingredientes para 2 personas:
100 grs de Bucatini; 1 rama de apio;
1/2 cebolla; 1 zanahoria; 2 dientes de ajo;
1/4 vaso de vino blanco seco; 1 bote de tomate natural;
2 trozos de merluza (a poder ser de la cabeza); 
2 lonchas de bacon; 5 hojas de albahaca fresca; Pimienta blanca molida;
Sal; 1 cucharada de azúcar moreno; Queso parmesano rallado;
Aceite de Oliva; 2l de agua; Sal gorda.


Comenzaremos preparando el pescado, para ello lo salamos y lo ponemos a cocer en agua caliente durante un par de minutos. Retiramos del fuego, escurrimos y dejamos que se enfríe. Limpiamos bien de piel y espinas y lo desmigamos. Reservamos.
En segundo lugar, ponemos aceite en una cacerola y añadimos un diente de ajo pelado y troceado, cuando empiece a saltar en la sartén, añadimos el tomate y bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer durante cinco minutos. Pasado este tiempo añadimos una cucharadita de sal y una cucharadita de azúcar moreno, removemos y le añadimos la albahaca fresca entera previamente lavada. Tapamos y dejamos cocer despacito unos 15 minutos. 
Nos ponemos ahora con las verduras. Limpiamos el apio de hebras y lo troceamos en cuadraditos pequeños, hacemos lo mismo con la zanahoria y la cebolla. Pelamos el ajo y lo cortamos en láminas.
Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos el apio y la zanahoria. Removemos y dejamos pochar a fuego medio unos cinco minutos. Pasado este tiempo añadimos la cebolla y el ajo. Tapamos y dejamos cocer otro tanto hasta que la cebolla empiece a transparentarse. En este punto añadimos el vino blanco, subimos el fuego hasta que se evapore. Bajamos el fuego de nuevo y añadimos la merluza desmigada que teníamos reservada. Añadimos pimienta blanca y removemos durante un minuto. Por último añadimos el bacon cortado en trocitos y dejamos que se fría. Una vez que la salsa de tomate esté lista, le quitamos la ramita de albahaca y mezclamos la salsa con las verduras. Removemos bien y dejamos cocinar todo junto unos 5 minutos a fuego suave.
En una cacerola apta para pasta, añadimos dos litros de agua y una cucharadita de sal gorda. Ponemos al fuego y llevamos a ebullición. Cuando salgan burbujas, es el momento de añadir la pasta. Cocemos el tiempo que estime el fabricante. En este caso han sido unos 6 minutos, aunque como no me gusta demasiado "al dente" la he dejado unos 8 minutos. 
Mientras cuece la pasta, con ayuda de un cazo añadimos un poco de agua de cocción a la salsa de tomate, un poco del queso rallado y removemos para mezclar bien.
Una vez cocidos los bucatini, escurrimos y los añadimos a la salsa de tomate. Removemos bien y servimos con  más queso parmesano rallado por encima.


Os recomiendo usar la parte de la cabeza de la merluza, pues es un trozo más feo para elaborar otros platos, pero como lo desmigamos, su carne es muy aprovechable.


Esta es la marca de pasta que utilizo últimamente, os la recomiendo sin duda. Podéis comprarla en mi tienda italiana de referencia, Deliziosa Italia.
Aún así, si no encontráis bucatini, podéis usar cualquier otro tipo de pasta larga redonda, (la plana no me gusta con salsas de tomate) como capellini, bigoli o simplemente spaghetti.




"Non si puo pensare bene, amare bene, dormire bene...se non si è mangiato bene"
Buon appetito!

domingo, 29 de noviembre de 2015

Vasitos de Anchoas con Tartare de Tomate y Fresas

Suelo coincidir con muchos aficionados a la cocina y cuando tratamos el tema y explicamos por qué nos gusta meternos entre fogones, mucha gente me incide en lo relajante que es cocinar... Es de esos momentos en los que sonrío y mientras me imagino a mí misma en la cocina lavándome las manos cada dos por tres, limpiando las superficies de trabajo, con el fregadero lleno de cacharros sucios que hay que quitar del medio para poder trabajar, con el ruido de los aparatos de fondo, el chisporroteo de la sartén... "Sí, sí", suelo afirmar, "de hecho yo para relajarme cocino".
Pero sobre todo me gusta cuando me dicen que no hay nada como cocinar con una copita de vino o una cervecita y de nuevo me veo a mí misma echándome una vinito para demostrarme que no soy rara, que puedo relajarme cocinando e incluso hasta me pongo musiquita... pero puedo asegurar que el 95 por ciento de las veces la copa de vino se queda ahí entera, bien aireadita, eso sí... y de nuevo vuelvo a afirmar que sí, que cocinar es muy relajante... para qué romper tópicos...
La receta que os traigo hoy es tan rápida que ni os va a dar tiempo a estresaros, de hecho casi ni vais a manchar la cocina, y en menos de lo que canta un gallo tenéis una tapa original, deliciosa y sencilla con la que sorprender a vuestros invitados estas fiestas. ¡Espero que os guste!

VASITOS DE ANCHOAS CON TARTARE DE TOMATE Y FRESAS

Ingredientes para 6 personas:
1 lata de anchoas de calidad;
5 fresas; 1 tomate kumato;
1 cucharada de vinagre de higos (o de Módena)
Sal de Hibisco (o sal en escamas);
Pimienta negra recién molida; Aceite de Oliva;
Para decorar: Germinados de cebolla;
Pan Guttiau desmigado.


Lavamos el tomate, le quitamos el pedúnculo y lo despepitamos. Troceamos la carne en trocitos muy pequeños. Hacemos lo mismo con las fresas habiéndolas lavado bien previamente. Mezclamos y aliñamos con la sal de hibisco, la pimienta negra, el vinagre y el aceite. Removemos y ponemos en el fondo de un vasito de aperitivo. Ponemos encima un par de anchoas (o una si vais escasos) y decoramos con unos germinados de cebolla y un poco de pan Guttiau desmigado para darle un toque crujiente. Por supuesto que el pan es opcional, podéis eliminarlo de la receta o sustituirlo por picatostes.


El pan Guttiau es típico de Cerdeña y son láminas finas de pan crujiente, casi transparentes. Lo podéis encontrar en Deliziosa Italia por 7 euros el paquete de 200 grs. No es barato pero tened en cuenta que es un producto de importación que además, al ser tan fino, cunde muchísimo. 



Y no sólo es una receta poco estresante, es que además no hace falta ni que sepáis cocinar, así que ya no hay excusas para no preparar cosas molonas.


¡Hasta el próximo post!


domingo, 22 de noviembre de 2015

Arroz Meloso con Níscalos, Jamón Ibérico y Ajetes al aceite de Trufa

Se acercan las navidades y con ellas los quebraderos de cabeza pensando qué vamos a preparar para las innumerables reuniones familiares que nos esperan. Solemos complicarnos demasiado la vida buscando ingredientes especiales que además, suelen estar el doble o triple de caros que el resto del año y no nos damos cuenta de que a veces lo más sencillo es lo más rico y lo que más gusta a la gente, sobre todo cuando estamos saturados de ver y probar comidas tan especiales y elaboradas.
Uno de esos ingredientes olvidados en estas fechas es el sencillo arroz, y es una lástima porque bien combinado, puede convertirse en un plato de lo más elegante y exquisito. Tan sólo tenemos que seleccionar bien los ingredientes y elegir un vino apropiado para maridarlo, ¿es que se necesita más?.
Es verdad que si se tienen muchos invitados no es fácil prepararlo, pero si no sois muchos en casa, os animo a incluirlo en vuestros menús navideños y romper con esas pesadas y caras cenas que lo único que hacen es aumentar nuestras caderas y barrigas y dejar la tarjeta de crédito tiritando. 
Por si os parece una buena propuesta esto de volver a lo sencillo, os dejo la receta de hoy para que os sirva de inspiración.

ARROZ MELOSO CON NÍSCALOS, JAMÓN IBÉRICO Y AJETES
 AL ACEITE DE TRUFA
Para 2 personas
300 grs de níscalos (u otro tipo de seta que os guste);
150 grs de arroz; 1 cebolla morada pequeña;
1 manojo de ajetes; 1 pimiento verde;
5 lonchas de jamón ibérico; 1 chorrito de vino blanco;
Sal; Pimienta Negra Molida; 2 ramitas de romero fresco;
1 litro de caldo de pollo o de agua en su defecto; 
Aceite de Oliva; Aceite de trufa.


Comenzaremos lavando bien las setas, pero ojo, no las lavaremos debajo del grifo sino que las limpiaremos con ayuda de un trapo húmedo o un cepillito. Si las mojamos, absorberán el agua y las estropearemos, pues pierden su sabor y su textura. Una vez limpias las troceamos y reservamos.
Pelamos y troceamos la cebolla en trozos pequeños. Limpiamos y troceamos los ajetes. Lavamos, despepitamos y troceamos el pimiento.
Ponemos aceite a calentar en una cacerola poco profunda y amplia. Cuando esté caliente añadimos los ajetes y la cebolla, añadimos una pizca de sal para que empiecen a sudar y pasados unos 5 minutos añadimos el pimiento. Removemos bien hasta que el pimiento empiece a cambiar de color y textura. En este momento añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol. Una vez evaporado añadimos las setas y salteamos durante 5 minutos. 
Añadimos el arroz y removemos bien para que se mezcle con todos los ingredientes. Salamos. Es importante salar bien el arroz porque es un ingrediente que, una vez cocido, no absorbe la sal. Pero ojo si usáis caldo de pollo porque ya está salado. En caso de duda, no hay nada más que probar el plato. Removemos el arroz durante un par de minutos y entonces añadimos caldo que lo cubra. y una ramita de romero bien lavada. Vamos a ir añadiendo líquido según nos lo vaya pidiendo el arroz para así conseguir una textura melosa. Es importante tener el caldo caliente para no cortar la cocción del arroz. Removemos bien y cuando se absorba el líquido, volvemos añadir caldo sin parar de remover. Repetiremos la operación durante 20 minutos aproximadamente. 
Mientras tanto cortamos las lonchas de jamón en trocitos pequeños y las añadiremos al arroz cuando esté listo, añadimos un buen chorro de aceite de trufa, removemos y cubrimos  con un paño para que repose unos minutos antes de servir.





No pasa nada si no encontráis níscalos, podéis usar cualquier otro tipo de seta que os guste o incluso setas deshidratadas que también dan muy buen resultado. Lo bueno de las setas además es que combinan bien tanto con carne como con pescado, así que podéis usar marisco en lugar de jamón que también va a quedar genial. ¡No me digáis que no es un plato elegante!. 
¡Hasta el próximo post!



miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mero Tandoori con Leche de Coco y Cuscus

El tema de la alimentación es algo que me preocupa bastante y por ello intento llevar una dieta lo más equilibrada posible planeando qué voy a comer durante la semana. Lo malo es que cuando trabajas puede ser difícil conseguir ese equilibrio, sobre todo cuando se trata de incluir platos de pescado en el menú ya que por lo general suele ser un ingrediente muy delicado que requiere ser cocinado en el momento en la mayor parte de los casos y tiempo no es precisamente lo que me sobra cuando llego a casa. Aún así me las suelo ingeniar para buscar alguna salsita rica que me pueda dejar hecha el día de antes y al llegar a casa tan sólo tener que poner la cacerola al fuego y añadir el pescado elegido, porque a pesar de su delicadeza, lo bueno es que la mayoría requieren poco tiempo de cocción. De este modo me las apaño para poder comer rico y sano sin recurrir al pescado congelado. La receta que hoy os traigo es un ejemplo de esos "quebraderos" de cabeza que me traigo, totalmente improvisada debo decir, pero deliciosa, de ahí que la comparta con vosotros. Espero que os guste. 

MERO TANDOORI 
CON LECHE DE COCO Y CUSCUS
Para 2 personas:
1 filete de mero fresco; 1 cucharadita de Tandoori 
(Mezcla india de especias, si no la encontráis,
se puede sustituir por curry);
1 pimiento verde; 1/2 cebolla;
1 diente de ajo; 1 bote de leche de coco;
Agua; Sal; Aceite de Oliva.
PARA EL CUSCUS:
1/2 vaso de cuscus; 1/2 vaso de agua;
Sal, Aceite de Oliva


Pelamos la cebolla y la cortamos en cuadraditos. Lavamos y despepitamos el pimiento y lo cortamos en trozos también pequeños. Pelamos el ajo y lo cortamos en láminas.
Ponemos aceite a calentar y añadimos la cebolla y el ajo. Pochamos a fuego suave durante tres minutos aproximadamente y añadimos el pimiento. Salamos y dejamos pochar todo junto unos diez minutos también a fuego suave. Sabremos que está listo porque la cebolla queda transparente y el pimiento cambia de color a un verde más apagado. Entonces añadimos la cucharada de Tandoori o de curry en su defecto y removemos bien con cuidado de que no se queme. Cuando todo esté bien mezclado, añadimos la leche de coco y un chorrito de agua, salamos. Removemos y dejamos cocinar un par de minutos hasta que se mezclen bien los ingredientes y los sabores. 
Si vais a cocinar el pescado de un día para otro, éste es el momento de reservar la salsa y seguir con los pasos al día siguiente. Si no, seguimos con la receta.
Antes de cocinar el pescado, nos pondremos con el cuscus. Para ello ponemos medio vaso de agua con sal a calentar y cuando rompa a hervir añadimos el cuscus, tapamos y apartamos del fuego. Dejamos reposar unos minutos para que el cuscus se hidrate. Destapamos y añadimos un buen chorro de aceite de oliva, removiendo para que no se apelmace.
Finalmente nos ponemos con el pescado, salpimentamos el mero por ambos lados y lo introducimos en la salsa durante 5 minutos aproximadamente, si los filetes son finos, probablemente necesiten menos tiempo pero notaréis que el mero está listo porque también cambia de color y se parte con facilidad una vez cocinado. 
Y ya sólo nos queda el montaje, en mi caso lo he servido mezclando los filetes de mero con el cuscus, pero podéis servirlos enteros o como más os guste. 






El cuscus es algo que se hace en un pispas aunque reconozco que hoy he tenido ayudante y es algo menos que he tenido que hacer, cosa que he agradecido dadas las horas a las que he llegado, no os aconsejo hacerlo con antelación ya que se queda apelmazado, ni tampoco mezclado con la salsa, pues corréis el riesgo de que absorba el líquido y se os quede un plato de lo más seco. En caso de duda o de prisas es mejor servir el pescado solo o, como recurso de última hora añadirle un vasito de arroz de esos para microondas.
¿Os ha gustado? ¡Espero que sí! 
¡Hasta el próximo post!
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