miércoles, 20 de julio de 2016

Salami de Chocolate

Cuando era niña tenía la boca llena de caries porque me pirraban los dulces, no me podía resistir. Era toda una experta en chuches, helados y todo tipo de guarrerías. Dinero que me daban, dinero que me gastaba en El Delirio o La Churrería, las tiendas de frutos secos y chuches de mi barrio. Era clienta VIP. De hecho hubo una temporada en la que mi padre trabajó como albañil en la base aérea de Torrejón y allí podía comprar productos que venían de Estados Unidos, cosas que en España por aquella época ni se veían: helados de Ben & Jerry´s, M&Ms, Maltesers... os podéis hacer una idea, el paraíso terrenal para una niña de mi edad enganchada a las chuches. Mi adicción llegó a ser tal que mi madre me las escondía cuando me quedaba sola porque era capaz de darme atracones si no me controlaban. 
Según fui cumpliendo años mi "chucheadicción" fue desapareciendo y empecé a tomar conciencia de lo caros que eran (y son) los dentistas, del cuidado de la línea y de la salud y de lo importante de una buena alimentación, hasta el punto de dejarlas por completo. Tanto que me he pasé al bando de lo salado y a veces me pregunto cómo era capaz de comer todas aquellas cosas tan empalagosas sin cansarme. Supongo que será una cuestión de aprendizaje y de madurez, pero de vez en cuando hay que darse un capricho y por eso hoy os traigo una receta de lo más dulce, ideal para las meriendas de verano, un Salami de Chocolate, un postre muy extendido en Italia, aunque es de origen portugués. Una de esas recetas agradecidas, ya que con poco dinero y esfuerzo, conseguimos un delicioso resultado.

SALAMI DE CHOCOLATE
Para  1 salami pequeño:
150 grs de galletas tipo María (yo he usado de las Digestive);
75 grs de mantequilla a temperatura ambiente; 
50 grs de azúcar; 100 grs de chcolate fondant;
1 huevo; 1 chorrito de ron (opcional).


PASO A PASO:
1. Ponemos las galletas en un bol y las rompemos (ojo, no triturar), en trozos medianos e irregulares.
2. Derretimos el chocolate en un bol al baño María o al microondas con una pizca de agua con cuidado de que no se nos queme.
3. Mezclamos la mantequilla (importante que esté a temperatura ambiente) con el huevo y el azúcar. Batimos bien y añadimos el chocolate y el ron. Mezclamos.
4. Una vez lista la mezcla de chocolate, añadimos las galletas.
5. Ahora viene la parte más delicada y pringosa: darle forma a nuestro salami. Para ello ponemos la mezcla sobre un trozo de papel vegetal. La pondremos en uno de los extremos, paralela al borde del papel y enrollaremos el mismo dándole forma de rollito, como si estuviésemos haciendo sushi. Una vez que le hayamos dado forma cilíndrica, cerramos bien los bordes del papel para que no se nos salga la mezcla y metemos a la nevera durante 3 horas aproximadamente hasta que se haya endurecido.
6. Pasado ese tiempo es el momento de degustar nuestro delicioso salami. 


Como veis es un postre sencillísimo de preparar. Si tenéis poco tiempo, podéis meterlo al congelador en lugar de en el frigo. Si queréis podéis acompañarlo con helado de nata o vainilla y tendréis un postre de lo más completo y original. ¡Espero que os haya gustado!
¡Hasta el próximo post!



jueves, 14 de julio de 2016

Dal de Lentejas (My Way)

Conocí el Dal en casa de Neil y Sue durante el viaje lingüístico a Edimburgo que hicimos en abril con el instituto. Al principio me preocupaba un poco la idea de tener que hospedarnos con una familia a nuestra edad pero resultó ser una de las mejores experiencias de mi vida ya que desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa, tanto que todavía los echo de menos. A Sue le encantaba cocinar y tenía un cuadernito donde iba apuntando recetas que sus huéspedes de todas partes del mundo solían compartir o preparar para ellos. Todas las tardes, y digo tardes porque allí se cena a las 18.30, nos tenía preparada la mesa en su maravillosa cocina y nos sorprendía con algún plato nuevo. Había olvidado la sensación de llegar a mesa puesta y reconozco que venía muy bien después de un intenso día pateando la ciudad, pero lo mejor era compartir esos platos preparados con tanto cariño junto a ellos conversando durante horas. Es increíble cómo a través de la cocina somos capaces de viajar en el tiempo para revivir momentos, hoy he querido teletransportarme a la cocina de Neil y Sue y compartir con vosotros este delicioso plato,  "my way".

DAL DE LENTEJAS
(Apto para vegetarianos)
Ingredientes para 2 personas:
1 bote de lentejas cocidas; 1 cebolla mediana; 1 diente de ajo;
1 tomate pelado; 1 cucharadita de Garam Masala; 1 cucharadita de cominos molidos;
Unas gotas de Tabasco; Media cucharadita de semillas de cilantro molidas;
1 trocito de cúrcuma fresca rallada; 1 trocito de jengibre fresco rallado; 
Pimienta negra molida; Sal; Aceite de Oliva; 1 bote de leche de coco; 
Agua; Hojas de Cilantro fresco.


Dal, daal o dhal viene del sánscrito y se usa para referirse a un plato cuyo ingrediente protagonista es un tipo de legumbre. El plato original se hace con lentejas rojas, pero yo lo he preparado con lentejas normales cocidas y debo decir que tampoco desmerece y además ahorramos tiempo en la cocina. 
Comenzamos por pelar y trocear finamente la cebolla y el ajo y los ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva a fuego medio. Mientras tanto troceamos el tomate pelado previamente y lo añadimos a la sartén. Mientras se cocina, añadimos la mezcla de especias y removemos bien. Dejamos cocinar unos 10 minutos.
Escurrimos bien las lentejas y las lavamos para quitar los restos del líquido de conserva y las añadimos a las verduras especiadas. Removemos bien para que se impregnen bien, salpimentamos y añadimos un poco de agua sin llegar a cubrirlas. Dejamos cocer durante 15 minutos aproximadamente a fuego medio-bajo. En ese momento añadimos la leche de coco y dejamos cocer otros 5-10 minutos. El Dal debe quedar espeso y seco, como en la foto, así que es importante que respetemos los tiempos para que los líquidos se absorban. Una vez listo, servimos con cilantro fresco troceado y regamos con un chorrito de aceite de oliva. La receta original lleva ghee (mantequilla clarificada) pero no soy muy fan de la mantequilla y mucho menos de su aporte calórico, así que la he sustituido por nuestro oro líquido.


Si os gusta el picante, podéis añadir más salsa Tabasco o usar un chile machacado en el momento de añadir las especias. 
Hoy en día es muy fácil encontrar especias internacionales en cualquier gran superficie, sobre todo en la sección de alimentos internacionales, animaos a buscarlas y a empezar a incluirlas en vuestros platos, os sorpenderán.
Es una receta apta para vegetarianos, os aconsejo acompañarla con un poco de arroz Basmati o Jazmín si sois glotones y las lentejas os dejan a dos velas.


¿Os ha gustado? ¡Espero que sí!
¡Hasta el próximo post!

sábado, 25 de junio de 2016

Bomba de Mozzarella Rellena de Brevas y Pancetta con Nueces y Aceite de Albahaca

Mis padres son auténticos devoradores de fruta, les encanta y creo que en parte es porque en "los años del hambre", como ellos dicen, no había de nada e imagino que la fruta sería un producto de lujo. También influye que mi padre, aún siendo un chaval, trabajaba ayudando a su tío en un puesto de fruta e ir a comprarla es algo que siempre le ha gustado. Gracias a eso siempre ha sabido escoger las mejores piezas, incluso ahora que el pobrecito mío anda super despistado. Es bonito ver cómo viene tan contento de la frutería presumiendo de lo bueno que es lo que ha comprado: "¡Mira, mira, no has visto unas manzanas como estas, mira qué buenas!" suele decir. Para él traerle fruta a mi madre es como hacerle un regalo y siempre compra algo que sabe que a ella le gusta. Me encanta ver esos pequeños gestos entre ellos y cómo disfrutan comiéndose una buena ración. Sin embargo, yo no he heredado esa afición y comer fruta es algo que no me apasiona, aunque lo hago, claro está. Pero reconozco que si tengo que elegir me quedo con las frutas de verano y las tropicales, mucho más variadas, coloridas y sabrosas, como es el caso de las brevas, unas de las favoritas de mi madre y protagonistas de la receta de hoy, donde las he combinado con ingredientes salados para realzar aún más su dulce sabor. ¡Espero que os guste!.

BOMBA DE MOZZARELLA RELLENA DE BREVAS Y PANCETTA
CON NUECES Y ACEITE DE ALBAHACA

Ingredientes para 2 personas:
1 mozzarella fresca; 1breva madura; 3 lonchas de pancetta (de la italiana); 
Sal; Albahaca fresca; Aceite de Oliva; 
Nueces picadas al gusto; Pimienta Negra; Agua; Hielo

Empezaremos esta receta de lo más complejo a lo más simple, por ello lo primero que haremos será preparar el aceite de albahaca, para ello cogemos dos o tres ramitas de albahaca con tallos y todo, y las escaldamos durante 30 segundos en agua caliente (esto evitará que ennegrezcan) las sacamos y las metemos en agua con hielo durante otros 30 segundos para cortar la cocción. Ponemos la albahaca en el vaso de la batidora y añadimos aceite de oliva. Trituramos y pasamos a un biberón de cocina. Reservamos.
Lavamos la breva y la troceamos. Troceamos bien la pancetta y las nueces y lo mezclamos todo añadiendo una pizca de sal (no mucha que la pancetta es salada), pimienta negra molida y un buen chorrito del aceite de albahaca).
Quitamos el suero de la mozzarella y la ponemos en un plato cubierto con papel de cocina, metemos al microondas un minuto aproximadamente. Sacamos con cuidado de no quemarnos y moldeamos un poco la mozzarella hasta que quede más o menos plana, ponemos el relleno en medio y cerramos la mozzarella intentando darle la forma que tenía antes (con cuidado de no quemarnos). Cuando tengamos la forma dada, metemos unos segundos en agua fría con hielo para que quede bien sellada.
Es el momento del emplatado, ponemos unas gotas de aceite de albahaca en el plato, sobre él la bomba de mozzarella y aliñamos con otro poquito más de aceite. Decoramos con albahaca fresca y unos gajos de breva.


Como os habréis fijado, he usado pancetta en la receta y os matizo, pancetta italiana, no la panceta que compramos para hacer barbacoa. Podéis adquirirla en mi tienda de confianza Deliziosa Italia, o en su defecto podéis usar panceta curada o bacon como último recurso.


También podéis variar el relleno a vuestro gusto: salmón ahumado, aguacate, mango, anchoas... la mozzarella es un queso muy versátil que admite todo tipo de combinaciones.


Puede parecer una receta de una elaboración compleja, pero en realidad es muy sencilla de preparar. Es de esos platos agradecidos  que con poco trabajo y poco presupuesto nos ofrecen un resultado espectacular. Todo un espectáculo para la vista y el paladar. ¡Hasta el próximo post!


domingo, 19 de junio de 2016

Salmón Aromático al Horno sobre Risotto de Albahaca

Mi suegro ha tenido que irse unos días al pueblo a solucionar unas cosillas y mi suegra se quedaba sola el fin de semana en Madrid, por ello, como buenos hijo y nuera, la hemos invitado a comer con nosotros. Normalmente los domingos me gusta liarme un poco y preparar algo diferente para poder publicarlo y compartirlo con vosotros pero el hecho de que ella viniera hoy complicaba un poco las cosas ya que tenía que encontrar una receta que no fuese ni demasiado "experimental" ni demasiado tradicional, así que, y juro que no es falsa modestia, he preparado algo con lo que tenía por ahí y he conseguido la combinación perfecta entre ingredientes más familiares con aquellos algo más exóticos. Finalmente mi suegra se ha ido encantada, porque sé que aunque es una señora tradicional, también le gusta probar cosas nuevas en pequeñas dosis y más si se las preparo yo con tanto cariño y mimo como el plato de hoy.

SALMÓN AROMÁTICO AL HORNO 
SOBRE RISOTTO DE ALBAHACA
Para 3 personas:
PARA EL SALMÓN
3 lomos de salmón fresco; Sal; 1 vaina de pimienta larga; Lemon grass en polvo; 
Jengibre fresco rallado; 1 limón en rodajas; 4 chalotas; Aceite de oliva.
PARA EL RISOTTO:
1 envase de albahaca fresca; 250 grs de arroz arborio; 
1/2 cebolla morada; 1 chorrito de vino blanco seco; 1l de agua caliente;
1 cucharada de mantequilla; 1 cucharada de Queso Philadelphia;
Sal; Aceite de Oliva; 


PREPARACIÓN DEL SALMÓN
Comenzamos limpiando el salmón de piel y espinas (si no os lo limpia ya el pescadero). Cubrimos una fuente de horno con papel vegetal, añadimos un chorrito de aceite de oliva y ponemos sobre él los lomos de salmón previamente salados. Machacamos la pimienta larga en el mortero y se la añadimos al salmón junto con el lemon grass en polvo. Por último, rallamos jengibre fresco y lo repartimos también por encima de los lomos. Troceamos las chalotas y cortamos los limones en rodajas y los repartimos por toda la bandeja de horno. Terminamos añadiendo un chorrito de aceite y horneamos a 200º durante 15 minutos.
PREPARACIÓN DEL RISOTTO
Troceamos la media cebolla muy finamente y la ponemos a pochar a fuego medio en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva. Cuando empiece a transparentar añadimos el vino blanco y subimos el fuego hasta que se evapore. En ese momento añadimos el arroz y la mitad de la albahaca troceada. Rehogamos un par de minutos y salamos. Añadimos agua caliente que lo cubra y removemos. Cuando el arroz haya absorbido todo el líquido, volvemos añadir agua sin dejar de remover. Es importante respetar esto para que adquiera la cremosidad tan característica del risotto. Añadiremos el líquido que sea necesario durante los 20 minutos de cocción.
Cuando hayan pasado 15 minutos, añadimos la mantequilla, el queso y el resto de la albahaca y removemos para mantecar nuestro risotto.
MONTAJE DEL PLATO
En primer lugar ponemos una base de risotto, ponemos sobre ella un lomo de salmón, decoramos con unas hojas de albahaca y unas gotas de aceite de oliva. 



La pimienta larga no es un ingrediente muy común, si no la encontráis podéis sustituirla por pimienta normal, aunque el aroma de la larga es muy característico y es mejor que la sustituyáis por algo más aromático, como pimienta de Jamaica (más fácil de encontrar) o incluso me atrevería a echar un toquecito de canela. 
El lemon grass tampoco es un ingrediente que encontremos fácilmente, en este caso podéis no incluirlo en la receta o bien usar piel de limón o de lima rallada para darle ese toque fresco y cítrico. 

Qué no os asusten estos ingredientes "raros", en realidad os animo a buscarlos y a introducirlos en vuestra cocina para descubrir sabores nuevos y dotar a vuestros platos de ese toque diferente, de ese toque de originalidad dentro de lo tradicional que llamará la atención de vuestros invitados. Si lo he conseguido con mi suegra, vosotros también podéis lograrlo.
¡Hasta el próximo post!

domingo, 12 de junio de 2016

Pluma Ibérica a la Sal con Ensalada de Quínoa y Corazones de Alcachofa a la Vinagreta de Zumaque

Casa Ruiz es un negocio de productos selectos a granel que cuenta con 3 tiendas en diferentes zonas de Madrid y que se caracteriza principalmente por defender el desarrollo sostenible promoviendo el consumo responsable de productos de temporada y de proximidad, evitando así el uso de transportes contaminantes hasta el punto de ofrecer servicio de reparto a domicilio en bicicleta, que es gratuito en compras superiores a 60 euros. 
En cualquiera de sus tiendas, incluyendo la tienda online, podemos encontrar una gran variedad de productos entre los que se incluyen legumbres, frutas deshidratadas, frutos secos, cereales, sales, especias, arroces, harinas, infusiones y un sinfin más de ingredientes, todos ellos de la máxima calidad a un precio de lo más razonable.
Sin duda es uno de esos lugares que, bien merece una visita, aunque sea para hacer un regalo original, ya que también preparan cestas de regalo personalizadas con una excelente presentación pues en Casa Ruiz se cuida hasta el más mínimo detalle y eso es lo que lo convierte en uno de los negocios más especiales de la capital.
Como no podía ser menos, la receta que hoy os traigo está preparada con dos de esos magníficos productos: quínoa roja y zumaque, una especia típica del Líbano bastante poco conocida en nuestro país, pero que ya sabéis dónde encontrar. 

PLUMA IBÉRICA A LA SAL CON ENSALADA DE QUÍNOA
Y CORAZONES DE ALCACHOFA A LA VINAGRETA DE ZUMAQUE.

Ingredientes para 2 personas:
1 pluma ibérica; 1 kg de sal para hornear, 2 claras de huevo;
1 grano de pimienta larga; 1/2 vaso de quinoa roja; 1 vaso de caldo de pollo; 5 alcachofas; 
1 cucharadita de zumaque; 1 cucharadita de vinagre de manzana; 1 cucharada de aceite;
Sal; Aceite de Oliva Virgen; 1 limón; Agua.



Esta receta se divide en varios pasos, ya que todos los ingredientes se cocinan por separado, por un lado la carne, alcachofas por otro y quínoa por otro.
PREPARACIÓN DE LA CARNE A LA SAL
Batimos las claras hasta que estén blancas (yo usé de las pasteurizadas de Mercadona) y entonces las mezclamos con la sal hasta obtener una pasta. 
Ponemos la pimienta larga (si no se encuentra usar pimienta negra normal o pimienta rosa) en el mortero y machacamos, espolvoreamos con ella la carne por ambos lados.
Ponemos una capa de sal en una bandeja de horno y ponemos la carne en medio, cubrimos con otra capa gruesa hasta que quede bien tapada y compacta. Pinchamos con el termómetro para carne y metemos al horno precalentado a 180º y horneamos hasta que alcance una temperatura de 55-60º que es la ideal para obtener una carne al punto. Una vez alcanzada la temperatura deseada, sacamos del horno y rompemos la capa de sal, limpiamos bien la pieza de sal y metemos en un papel de plata para que la carne no pierda los jugos al cortarla antes de tiempo.
PREPARACIÓN DE LAS ALCACHOFAS
Para prepararlas seguiremos la preparación tradicional. Pelamos las alcachofas y las ponemos en una olla con agua con limón para que no se oxiden. Añadimos sal al agua y cocemos durante 7 minutos. Escurrimos y dejamos enfriar. Separamos los corazones quitándoles los pelitos y los troceamos. Reservamos.
PREPARACIÓN DE LA QUÍNOA
Ponemos la quínoa en un colador debajo del grifo de agua fría y la lavamos bien hasta que al probarla no amargue. En ese momento la ponemos en un cazo con el caldo de pollo (podéis usar agua) y la cocemos durante unos 20 minutos hasta que se absorba todo el líquido. No he usado sal porque el caldo ya lleva, si usáis agua, deberéis añadirle un poquito de sal. Una vez lista mezclamos con las alcachofas.
VINAGRETA DE ZUMAQUE
Mezclamos todos los ingredientes en un bol y emulsionamos bien. Aliñamos con ella la ensalada de quinoa y alcachofas.
EMPLATADO
Finalmente emplatamos poniendo en primer lugar una base de ensalada con la ayuda de un cortapastas redondo. Troceamos la carne siempre deslizando el cuchillo suavemente sobre ella y apoyando el tenedor, nunca pinchándola y la colocamos encima de nuestra ensalada. Terminamos con unas gotitas de aliño por encima de la carne y decoramos con un poquito de cebollino fresco.




Para terminar me gustaría hablaros un poquito más del zumaque. Como os decía es una especia típica de la cocina libanesa principalmente. Con un color rojizo y un olor y sabor ácidos, se utiliza principalmente para condimentar carnes, pescados o como parte de aliños para ensaladas. Toda una delicia que os aconsejo probar. Si me permitís una sugerencia para degustar este plato, os recomiendo trocear la carne y mezclarla con la ensalada para comerlo todo junto y permitir que el aliño condimente también a la carne. Toda una delicia ibérica con toques exóticos que espero que os guste.
¡Hasta el próximo post!

sábado, 28 de mayo de 2016

Merluza con Salsa de Setas, Trigueros y Leche de Coco

Últimamente me he propuesto algo: "no hacer aquello que no me apetece". Nos empeñamos en implantarnos actividades innecesarias y sin darnos cuenta, indeseadas y nosotros mismos nos obligamos a hacer cosas que en realidad no queremos, pero que pensamos que debemos hacer. A veces algo tan simple como apuntarte al gimnasio para obligarte a hacer ejercicio, ir a clases de baile, o llevar a los niños a mil sitios... Rutinas que si se hacen con agrado están muy bien pero que si se convierten en obligación al final te hacen sentir mal y te generan un estrés nada bueno para tu cuerpo. En esa situación me encontraba yo hasta que me dí cuenta de que yo misma me estaba quitando tiempo de hacer cosas como ir a ver a mis padres, ir a dar un paseo tranquilamente, bajar a tomarme algo con mi marido o pasar más tiempo con mis amigos y amigas. Creo que esas son las cosas verdaderamente importantes en la vida y ayer me reafirmé en mi convicción de ser más "libre", pues al fin, mis amigas de mi anterior centro y yo conseguimos reunirnos para celebrar el cumpleaños de una de ellas.  Es increíble lo mucho que nos costó encontrar un día para vernos, y también una pena, porque lo pasamos tan bien juntas y las echo tanto de menos que estar con ellas es la mejor medicina para el alma, por eso, aunque me acosté a las mil y no he pegado ojo, me he levantado con una gran sensación de satisfacción por haber compartido horas y horas de confidencias, de risas, de buenos vinos y de manjares exquisitos con personas que me hacen sentir que "la vie est belle" cada día. Gracias.
Como es lógico, cuando uno sale y trasnocha se cometen excesos que se pagan al día siguiente y hoy mi cuerpo me pedía algo sano y calentito, que no sólo debe reconfortarse el alma, por ello he preparado este delicioso plato de merluza que ha quedado tan rico que se ha convertido en un post improvisado y que espero que os guste y reconforte tanto como a mí.

MERLUZA CON SALSA DE SETAS, TRIGUEROS Y LECHE DE COCO

Ingredientes para 2 personas:
4 lomos de merluza bien fresca;
200 grs de setas; 4 espárragos trigueros frescos;
4 chalotas; 1 diente de ajo; 1 cucharada de harina;
Unas gotitas de tabasco; 1/2 vaso de vino blanco seco;
3 cucharadas de leche de coco; Sal;  Aceite de Oliva;
1/2 l de agua; Perejil fresco picado


Lavamos y secamos bien la merluza. Salamos y reservamos. Pelamos las chalotas y el ajo y los troceamos finamente. 
En una cacerola, ponemos un chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente añadimos la cebolla y el ajo y pochamos durante 6 o 7 minutos aproximadamente hasta que la cebolla esté transparente.
Mientras tanto troceamos las setas que habremos limpiado previamente con un paño húmedo (nunca bajo el grifo) , siempre con la mano y siguiendo la dirección vertical de las rayitas de la seta. Cortamos también la parte dura de los espárragos, los lavamos y los troceamos. Cuando la cebolla esté pochada añadimos los espárragos y las setas, salamos y salteamos durante dos o tres minutos. En ese momento añadimos la harina, removemos durante uno o dos minutos y añadimos el vino. Subimos el fuego y dejamos evaporar. Cuando esto haya sucedido, añadimos el agua. No queremos que sea muy caldoso, así que añadimos un par de vasos aproximadamente. Salamos y añadimos el tabasco y la leche de coco, removemos y dejamos que rompa a hervir. En ese momento, añadimos el pescado con la piel hacia abajo para que la gelatina de la misma le dé textura a la salsa. Cocinamos durante 7 minutos aproximadamente cuidando de que el pescado no se cocine en exceso. Es importante no darle la vuelta al pescado ya que destrozaríamos el filete, con remover la cacerola de lado a lado es suficiente. Terminamos el plato con perejil fresco picado y servimos.



Sé que hoy estoy en plan zen pero de veras, intentad disfrutad de las pequeñas grandes cosas de la vida. Son las que nos hacen verdaderamente felices.
¡Hasta el próximo post!


sábado, 21 de mayo de 2016

Crema de Pak Choi con Cúrcuma y Dados de Scamorza Ahumada

Sergio dice que las cremas son mi especialidad aunque yo creo que es algo que no tiene mucho mérito porque son platos muy sencillos, pero él insiste y cada vez que comemos fuera y pedimos crema de primero, no para de repetir que las mías están más ricas, no sé si será el amor o no, pero tengo que admitir que a mí también me saben mejor, así que debe de haber parte de verdad en todo ello. Además, la mayoría de las veces descuidamos aquello más sencillo porque, como es fácil, parece que no hay que prestarle atención cuando no es así, y mucho menos en la cocina donde no hay que menospreciar ningún plato, ni ingrediente por fácil o barato que sea. Es más, a pesar de su sencillez técnica, las cremas me parecen algo de lo más delicado y elegante por su textura, su sabor y su ligereza, características ideales que hacen de un plato básico, el entrante perfecto para cualquier ocasión, como la que os traigo en el post de hoy y cuya receta os dejo a continuación:

CREMADE PAK CHOI CON CÚRCUMA Y DADOS DE SCAMORZA AHUMADA

Para 2 personas:
3 pak choi; 1 patata mediana; 1 cebolla;
1 cucharadita de cúrcuma; sal; leche de coco;
Agua; Aceite de Oliva Virgen;
Scamorza Ahumada; Sésamo Negro.


Comenzaremos limpiando los Pak Choi, los deshojamos quitando las partes más feas de la hoja y los tallos demasiado duros. Los lavamos bien y una vez escurridos, los troceamos de forma regular. 
Pelamos y troceamos la cebolla finamente. Hacemos lo mismo con la patata y la cortamos en cuadraditos procurando romper la patata para que durante la cocción suelte la fécula y nos quede una crema más espesa y cremosa. 
Cuando tengamos todo listo, ponemos una cacerola al fuego con aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadimos la cebolla y pochamos a fuego medio durante 7 minutos aproximadamente. En ese momento añadimos la patata, rehogamos todo junto un par de minutos y después añadimos el pak choi. Mezclamos bien durante otro par de minutos, salamos y añadimos la cúrcuma sin dejar de remover. Pasados otros dos minutos aproximadamente, añadimos un par de cucharadas de leche de coco, mezclamos y añadimos agua que cubra las verduras, no demasiada, pues no queremos que la crema nos quede demasiado líquida. Probamos de sal y añadimos más si lo consideramos necesario. Cuando rompa a hervir dejamos cocer a fuego lento unos 20 minutos, hasta que las patatas estén blandas. 
Una vez listas, pasamos la mezcla por la batidora y batimos hasta conseguir una crema muy, muy fina. Si tenéis Thermomix, os recomiendo triturarla durante 45 segundos a velocidad progresiva del 5 al 10.
Servimos y le añadimos unos taquitos de Scamorza ahumada y sésamo tostado. El queso se fundirá con el calor de la crema y le dará un toque delicioso. 


Por si no conocéis el Pak Choi, es una verdura oriental de la familia de las coles muy utilizada en la cocina asiática. Hoy en día es fácil de encontrar en cualquier frutería o gran superficie y si no, siempre podéis encontrarla en negocios alimentarios regentados por asiáticos. A pesar de ser relativamente exótica es muy económica y muy sana, pues es muy depurativa. Si la encontráis, no dejéis pasar la ocasión de probarla.
La Scamorza por otra parte, es un queso típico italiano hecho con leche de vaca. Se puede encontrar ahumada y sin ahumar, pero esta última personalmente me gusta más porque creo que el ahumado le da un toque interesante y un sabor muy característico. Se puede usar como sustituto de la mozzarella en cualquier preparación y también es fácil de encontrar hoy en día, sobre todo en grandes superficies y, lógicamente en tiendas especializadas. 
Si no encontráis este queso, podéis usar cualquier otro que os guste, pero este me gusta especialmente porque funde muy bien. También podéis acompañar la crema de pan frito o con un huevo escalfado. Si sois de esos a los que os gusta echarle tacos de jamón a las cremas, en esta ocasión no os lo recomiendo porque no va muy bien con el sabor de la cúrcuma al ser ambos ingredientes con sabores muy potentes. 

Una vez más queda demostrado que la elegancia y la exquisitez no están reñidos con la sencillez. Animaos a incluir cremas en vuestra dieta, admiten casi cualquier ingrediente, son rápidas y además, ideales para estos días de operación bikini. 
¡Hasta el próximo post!


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...