domingo, 13 de mayo de 2018

Gua Bao con Pollo Pibil y su Guarnición

Hoy os traigo una receta que fusiona las cocinas Taiwanesa y Mexicana y que a la vez versiona uno de los platos más típicos de esta última: la cochinita pibil, cuya receta original utiliza como, su propio nombre indica, carne de cerdo y que es además complicadísima de elaborar, pero es sin duda uno de mis platos favoritos de la cocina yucateca. Para cocinar esta exquisitez he utilizado mi Crockpot, que no es otra cosa que una olla de cocción lenta es decir, lo opuesto a la olla express. Con una slow cooker podemos cocinar a baja temperatura en largos periodos de tiempo, esto permite una temperatura constante en la cocción de los alimentos, evitando así que se sobrecocinen. Además, se necesita muy poco líquido para cocinar o casi ninguno, por lo tanto, los alimentos no pierden sus propiedades como sucede en la cocción tradicional, obteniendo de esta manera platos mucho más saludables. Otra ventaja de este aparato es que no tenemos que estar pendiente de él durante el tiempo de cocinado, se introducen los ingredientes, se programa el tiempo y la velocidad (baja o media) y a vivir. Incluso tiene un botón para mantener la comida caliente, así que podemos ponerla por la mañana, marcharnos a trabajar y al llegar, tener un guiso reciente y calentito para comer. Por decir algo negativo, en mi opinión diría que lo peor es el espacio que ocupa, independientemente del tamaño que compréis es un trasto más y antes de adquirirlo tendréis que pensar dónde la vais a colocar. Otra desventaja, al menos para mi, es que nunca me acuerdo de cocinar con tanta antelación y al final siempre acabo usando la olla rápida, pero es cierto que cuando cocino con ella y veo el resultado, merece mucho la pena, así que a ver si me pongo las pilas y le doy todo el uso que se merece. En cuanto al precio es muy variado, depende de la marca y el modelo que compréis, también si es digital o no. Yo encontré un ofertón en Amazon durante el pasado Black Friday y compré una de 5.41itros por 50 euros, pero este tamaño suele rondar los 100 para que os hagáis una idea. No os animo a comprar una si no estáis muy convencidos de utilizarla, si no cocináis mucho o si los platos de cuchara y los guisos no son lo vuestro, porque es lo que más merece la pena cocinar en ella. Como os he dicho al principio, en esta ocasión la he utilizado para prepar el pollo pibil. No estando muy ducha aún en su utilización he seguido la receta para crockpot del blog www.crockpotting.es, otro must si os pasáis al club de las slow cookers o si simplemente queréis conocer más sobre ellas. Ahora, os dejo con mi receta de hoy que espero que os guste o al menos, que os de nuevas ideas.

GUA BAO CON POLLO PIBIL Y SU GUARNICIÓN
Ingredientes para dos personas (4 baos):
PARA EL POLLO PIBIL
4 filetes de contramuslo de pollo deshuesados; 
1 cucharada de pasta de achiote; el zumo de media naranja; el zumo de medio limón;
Pimienta negra; 1 pizca de comino molido; 1 pizca de canela molida; 2 dientes de ajo; 1 hoja de laurel; Sal.
PARA LOS GUA BAOS
125 Grs de harina de trigo normal;10 ml de agua tibia; 5 grs de levadura fresca; 15 grs de azúcar;
1 pizca de levadura química o bicarbonato en su defecto; 50 ml de leche; 10 ml de aceite; Sal
PARA LA GUARNICIÓN DE PICO DE GALLO;
2 tomates pequeños; 1 cebolla fresca; Cilantro picado; Zumo de media lima; Sal.
PARA LA GUARNICIÓN DE GUACAMOLE:
1 aguacate; zumo de media lima; sal
PARA LA CEBOLLA MARINADA:
1 cebolla (mejor si es morada); zumo de media naranja; zumo de medio limón; chile en polvo.

Comenzaremos preparando el pollo, unas horas antes.. El resto de ingredientes podemos prepararlos durante las 5 horas que éste necesita de cocción tranquilamente. La receta original utiliza pollo entero troceado, yo he usado contramuslos porque era lo que tenía en casa y el resultado ha sido muy bueno. Troceamos los filetes y salamos. En un vaso para batidora ponemos todos los demás ingredientes menos la hoja de laurel, batimos hasta obtener una pasta. Ponemos el pollo en un bol y vertemos la mezcla por encima, mezclamos bien para que la mezcla llegue a todos los trozos. Cubrimos con un film y dejamos reposar en la nevera unas cinco horas. Pasado este tiempo, ponemos los trozos dentro de la slow cooker junto con el laurel, tapamos bien y cocinamos a temperatura baja durante 5 horas aproximadamente. Es importante no destapar la olla durante la cocción, pues el trabajo lo hace el vapor que genera ésta al estar cerrada. 
Preparamos la masa de baos. Para ello, disolvemos la levadura en el agua tibia. Ponemos la harina en un bol y le añadimos el agua con la levadura, removemos un poco. Añadimos la levadura química o el bicarbonato, el azúcar, el aceite y la leche. Mezclamos y cuando se pueda trabajar la masa, la sacamos del bol y la amasamos sobre una superficie enharinada durante unos dos minutos hasta que nos quede una masa flexible que no se pegue a las manos, si lo hace, habrá que añadir harina hasta que no lo haga. Cuando esté lista, formamos una bola y la ponemos en el mismo bol cubierta con un paño de cocina para que repose durante una hora. Pasado este tiempo, la masa habrá levado (no mucho), la sacamos de nuevo a la encimera cubierta con harina, en este momento añadimos la sal, y amasamos bien para que se integre en la masa. Formamos una bola de nuevo y la dividimos en cuatro partes iguales con las que formaremos bolitas. Con cada bolita, utilizando un rodillo, haremos cuatro bases redondas, no muy finas. Una vez que las tengamos todas, las doblamos por la mitad poniendo un trozo de papel de horno en el centro para que no se nos peguen en la cocción. Las cocemos al vapor durante diez minutos aproximadamente. Para ello, yo he usado el Varoma de la Thermomix, pero podéis usar cualquier vaporera que tengáis por casa o incluso meterlas en una cacerola con un poco de agua y taparlas para generar vapor. Siempre cubriendo el fondo con papel vegetal para que no se peguen.
Finalmente elaboramos las guarniciones. La primera que debemos preparar es la cebolla macerada, que necesita más tiempo para coger los sabores. Para ello cortamos la cebolla en rodajas finas y las ponemos en un bol con los zumos y el chile. La receta original usa chile habanero troceado pero no tengo y tampoco quería usarlo puesto que el picante excesivo no me gusta. Podéis usar también guindilla roja en su defecto. Tapamos y dejamos macerar un par de horas.
Para el pico de gallo, pelamos los tomates y los cortamos en cuadraditos pequeños, así como la cebolla. Picamos el cilantro y se lo añadimos. Salamos y añadimos el zumo de media lima. Removemos y reservamos.
En cuanto al guacamole, yo elaboro uno muy sencillo que me enseñó un camarero en el hotel de México, para ello es necesario sólo un aguacate, se tritura y se le añade sal y zumo de lima. 

Cuando el pollo esté listo, dejamos enfriar para desmenuzarlo, pues tiene que servirse de esta manera. Una vez listo, montamos nuestros baos. Mezclamos las guarniciones con el pollo y los rellenamos con cuidado. Servimos con sus guarniciones al lado por si se quiere añadir un poquito más de cada cosa. Para decorar y dar un toque de color he usado brotes de rábano, pero no son necesarios.


Parece una receta muy laboriosa, y además es probable que no tengáis todos los aparatos pero no os preocupéis porque podéis hacer el pollo en la olla normal siempre y cuando respetéis el tiempo del marinado. En lugar de usar baos, podéis usar tortillas de maíz, que es lo tradicional y lo más sencillo y además, podéis cocinar el pollo de cualquier otra manera que os apetezca o usar otros rellenos con otros tipos de carne. Son muchas las alternativas que os ofrecen todos estos ingredientes. Desde luego el resultado ha sido un escándalo. ¡Hasta el próximo post!

lunes, 7 de mayo de 2018

Garbanzos con Boletus y Alcachofas (receta rápida)

Suelo viajar bastante y una de las cosas que menos me gusta de estar por ahí, es tener que comer fuera de casa, y no sólo en aquellos países no muy famosos por su gastronomía. Hay muchos lugares en los que la comida es fantástica, pero dependiendo de dónde te alojes, de tu presupuesto o si de los restaurantes están más bien orientados al turismo, entre muchos otros factores, es muy difícil encontrar auténtica comida casera y a veces lo que más se echa de menos es un plato de cuchara calentito. Por eso, cuando regreso de un viaje siempre me gusta darme el gustazo de preparar platos como el de hoy que reconfortan no solo tu estómago, sino también tu alma viajera. Como en casa, en ningún sitio, ¿no os parece?

GARBANZOS CON BOLETUS Y ALCACHOFAS
Ingredientes para 2 personas:
 1 bote de garbanzos cocidos de calidad (yo uso marca Luengo);
4 alcachofas; 1 bandeja de boletus (2 uds);
1 puerro; 1 diente de ajo; 1 pizca de pimentón dulce;
2 cucharadas de tomate frito; 1 puñado de arroz;
1 chorro de vino blanco seco; Chile en polvo;
Aceite de oliva; Sal; Pimienta Negra;
Agua; Tomillo fresco.


Comenzamos pelando el ajo y la cebolla. Los troceamos finamente y los ponemos a pochar en la olla con una cucharada de aceite y una pizca de sal. Cuando empiece a transparentarse añadimos las alcachofas limpias, cortadas en cuartos y frotadas con limón para que no ennegrezcan. Rehogamos unos minutos y añadimos los boletus troceados. Saletamos todo junto otro par de minutos y añadimos el vino blanco. Subimos el fuego hasta que se evapore y en ese momento añadimos el pimentón, removemos bien y vigilamos que no se queme y añadimos el tomate. Sin dejar de remover, añadimos el arroz. Sofreímos unos dos o tres minutos y en ese momento añadimos sal, pimienta y el agua. Como lleva arroz echaremos como dos o tres dedos por encima de los garbanzos para que estos no se queden secos. Añadimos también el tomillo fresco. Cerramos la olla y dejamos cocinar durante 10 minutos desde que la válvula empiece a silbar. Pasado este tiempo, nuestros garbanzos ya estarán listos para servir. Comprobamos que el arroz está en su punto y que las alcachofas estén tiernas y servimos bien calentito espolvoreando el plato con un poco de chile en polvo para darle un toquecito picante al plato. Adornamos con perejil fresco o cebollino.


 La gente suele pensar erróneamente que las legumbres engordan cuando en realidad no es así. Todo depende de lo que utilicéis para cocinarlas. No hay nada más sano y digestivo que un buen plato de lentejas, judías o garbanzos combinados con productos de la huerta, un plato vegano que hará las delicias de todos, sobre todo de vuestro estómago. ¡Hasta el próximo post!

domingo, 22 de abril de 2018

Pasta con Erizos de Mar (Pasta con i ricci)

La pasta con erizos de mar, es un plato típico de Sicilia. Cuando estuve allí, allá por el 2009, todavía no era yo una "morro fino", como me llama Sergio, y reconozco que me dio cosilla probarla por eso de que los erizos se comían crudos. Durante mis vacaciones en Puglia esta pasada Semana Santa, me llamó la atención la gran cantidad de equinodermos (pues los erizos no son moluscos) que se veían en las pescaderías y en los mercados, pero no pude encontrar ningún restaurante donde degustarlos y me vine a Madrid con el antojo de probarlos, pues mi yo "morrofino" actual no puede pasar sin saber a qué sabe algo y cómo se puede cocinar. Por desgracia, los erizos de mar no son fáciles de encontrar en Madrid, y menos en mi ciudad, así que se los encargué a mi pescadero de confianza para poder al fin elaborar esa receta que no me atreví a probar en su momento, si hay algo que me ha enseñado la experiencia es que no hay que dejar nada para mañana, pues podemos perdernos cosas tan fantásticas como esta receta que os traigo hoy.

PASTA CON ERIZOS DE MAR
Ingredientes para 2 personas:
150 grs de pasta larga de calidad (yo he usado Spaghetti de la marca Voiello);
1 kg de erizos de mar frescos; 1 diente de ajo;
1 cayena o 1 guindilla fresca; Perejil fresco picado;
Vino blanco seco; Aceite de Oliva;
Sal Gorda; 2l de agua; Pimienta Negra recién molida.

Erizo de Mar Fresco
Comenzamos por abrir los erizos. No es una operación complicada pero se requiere maña. Se pueden abrir por la parte de abajo que tiene como un agujerito, con la ayuda de dos tenedores, apretando fuerte y abriendo el caparazón, o bien, poniendo el erizo de lado, clavando un cuchillo afilado y terminar de abrirlos con la tijera. Están duros, pero se abren fácilmente.
Una vez abiertos, nos quedaremos con su líquido y la parte naranja, que son las gónadas del erizo. Reservamos.
Ponemos el agua en una cacerola honda, añadimos sal gorda y tapamos y una vez que rompa a hervir, añadimos la pasta y coceremos unos 10 minutos, es importante que dejemos la pasta al dente porque la terminaremos en la sartén, así que si la sobrecocemos, se nos pasará.
Mientras se cuece la pasta, ponemos aceite en una sartén y un diente de ajo con la piel, ligeramente aplastado con un cuchillo, pues queremos que el aceite coja el sabor a ajo y si lo pelamos se nos quemará. Añadimos la cayena, un poco de perejil picado y dejamos que se vaya sofriendo el ajo. Pasados unos minutos, añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos evaporar y añadimos unas gotas de agua de los erizos y unos tres o cuatro trocitos de coral, removemos bien. Cuando la pasta esté cocida, escurrimos reservando agua de cocción. Retiramos el ajo y la cayena y añadimos la pasta escurrida a la sartén con un poco de agua de cocción y salteamos bien para que la pasta suelte el almidón y nos quede cremosa. Emplatamos terminando el plato con la carne de erizos por encima, perejil picado, pimienta recién molida y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. 

 
Como habéis observado, los erizos no se cocinan, pues si lo hacemos perderían todo su sabor. También podéis tomarlos en crudo con un poquito de sal, nosotros lo hemos hecho previamente para probarlos de dos maneras diferentes. Con un buen vino blanco, son un aperitivo delicioso.
La pasta con erizos es una receta sumamente delicada, de esas en las que menos es más pues con muy pocos ingredientes conseguimos un plato de restaurante. Os animo a probarla si tenéis ocasión. Deciros además que el precio del erizo no es excesivo, pagué unos 16 euros por el kilo, así que es perfectamente asumible y merece la pena cuando se prueba el resultado. ¡Hasta el próximo post!




domingo, 15 de abril de 2018

Milhojas de Carpaccio de Pulpo a la Gallega

Hace ya una semana que volví de pasar unos días con los chavales en Londres. A pesar de lo que la gente piensa, viajar con alumnos es de las mejores experiencias para un profesor, pues es una oportunidad para conocerlos y que te conozcan fuera del ámbito escolar, Además de eso, me encanta ver cómo se mueven, cómo se sorprenden, cómo se dan cuenta de que son más independientes de lo que pensaban... Y sobre todo, me gusta inculcarles las ganas de viajar por el mundo y que ellos sientan la misma pasión que siento yo cuando salgo fuera de España. Con Londres no es difícil de conseguir porque es una ciudad que enamora a prácticamente todo aquel que la visita. Quizá no sea de las más bellas del mundo, pero tiene algo que la hace diferente y especial y es que es una ciudad muy viva, en cambio constante, que no deja de sorprenderte por mucho que la visites. Lo único malo de esta maravillosa ciudad es la comida. Siempre he defendido que Londres tiene una fama injusta al respecto, pero es cierto que tras este viaje he cambiado un poco de opinión, más que nada porque es cierto que se puede comer muy bien si quieres, pero hay que pagarlo, mientras que en España, por el mismo precio de un Fish and Chips y una pinta, podemos encontrar menús tan ricos que pueden incluír recetas como la que os traigo hoy. 
MILHOJAS DE CARPACCIO DE PULPO A LA GALLEGA
Ingredientes para 2 personas:
PARA COCER EL PULPO:
1 pulpo pequeño sin cocer; 1 hoja de laurel; 1/2 cebolla; Bayas de enebro;
Pimienta Negra en Grano; 
RESTO DE INGREDIENTES:
4 patatas medianas; Pimentón dulce; Aceite de Oliva; Escamas de Sal Negra;
Peperoni Cruschi (usados en la receta anterior y opcionales); Perejil fresco; Leche evaporada;
1 cucharadita de mantequilla; Aceite de Oliva.
OTROS: 1 botella de plástico vacía

 Es importante que usemos pulpo sin cocer para esta receta, pues lo vamos a embotellar para poder elaborar el carpaccio. La técnica del embotellado se usa en Italia para elaborar carpaccio de pulpo y consiste en, una vez cocido el pulpo, meterlo en una botella de plástico y dejarlo enfriar para que quede de una forma cilíndrica al enfriarse las gelatinas que suelta el pulpo y poder así cortarlo de forma muy fina.  Podéis ver cómo se hace en el siguiente link:http://www.la7.it/cuochi-e-fiamme/video/soppressa-di-polpo-o-carpaccio-di-polpo-in-bottiglia-25-05-2015-155765.
Para la cocción del pulpo he usado la olla express y lo he hecho sin agua. Increíble lo tierno que queda y lo rápido que se hace. Ponemos el pulpo limpio dentro de la olla, añadimos la cebolla, las bayas de enebro, la pimienta y el laurel. Metemos dentro las patatas peladas también. Cerramos y dejamos cocer 20 minutos desde que la olla empiece a silbar. Una vez listo, sacamos, dejamos enfriar un poquito para poder manejarlo y cortamos las patas que iremos introduciendo en la botella. Una vez embotellado, sellamos bien con film para que no se abra y metemos a la nevera unas 6 horas mínimo, también se puede congelar para que las lonchas queden más finas. 
Elaboramos un puré con las patatas cocidas, añadiendo un chorrito de leche evaporada y una cucharadita de mantequilla, aplastamos bien hasta formar un puré suave. 
Montamos el plato con ayuda de un cortapastas, y vamos alternando capas de pulpo y puré, terminando con una de pulpo. Elaboramos un aceite de pimentón poniendo aceite de oliva en una sartén y tostándolo un poco cuando esté bien caliente. Extendemos un poco de aceite en la base antes de montar el plato. Espolvoreamos con las escamas de sal (el pulpo no la lleva en ningún momento ni la patata tampoco), peperoni cruschi machacaditos y regamos con aceite de oliva.



Parece una receta complicada, pero no lo es tanto, realizar el pulpo embotellado no es difícil pero lleva tiempo y conviene hacerlo con un día de antelación. Podéis hacerlo también de una manera más sencilla con pulpo ya cocido cortado en rodajitas tradicionales, pero merece la pena cocer el pulpo en casa y darle el sabor que queremos. Os sorprenderéis de lo tierno que queda al ser cocido sin agua. Una manera diferente de comer pulpo a la gallega que espero que os guste. ¡Hasta el próximo post!




domingo, 1 de abril de 2018

Risotto de Topinambo, Champinones y "Peperoni Cruschi" de Matera en rulo de Jamón Ibérico

Mi hermano dice que si se pudiera, me darían la doble nacionalidad italiana-española por lo mucho que viajo a Italia y es que acabamos de regresar de pasar una semana en Puglia, el tacón de la bota de la península. No me canso de visitar este maravilloso país pero es cierto que al contar con las ciudades más bellas del mundo como Venecia, Florencia o Roma y con zonas como la Costa Amalfitana e islas como Cerdeña o Sicilia , hay otros lugares que quedan injustamente en un segundo plano, como es el caso de esta región  o de su vecina Basilicata que cuenta con una de las ciudades más impresionantes y desconocidas del país: Matera con sus Sassi (casas cueva) excavadas en la roca. Además de lugares maravillosos como las ciudades costeras de Monopoli, Polignano a Mare, Ortranto, Ostuni o Vieste (entre muchas otras), la ciudad barroca de Lecce y Bari, su fantástica capital, Puglia cuenta con una gastronomía espectacular cuyo protagonista indiscutible son los "orecchiete" (orejitas), una pasta con forma de concha bastante laboriosa que hacen las señoras en plena calle y que puedes comprar recién hechas para cocinarlas de la manera más típica de la zona "alle cime di rapa" (grelos). Por supuesto el pescado es también un punto fuerte de esta región y creo que nunca antes había visto pescaderías que abriesen a diario (domingos incluídos) y que oliesen tan bien, pues todo el producto que venden está recién traído del mar Adriático o del Jónico que baña la punta más meridional del país. Puglia además cuenta con unos vinos fantásticos, un delicioso aceite de oliva y con unos quesos y embutidos que quitan el sentido. Por todo esto considero que viajar es para mí una escuela de vida, no sólo a nivel cultural sino también a nivel gastronómico, Siempre que viajo encuentro ingredientes nuevos que intento traerme siempre que puedo para elaborar recetas como la de hoy y para que vosotros también aprendáis cositas de mis experiencias por el mundo.

RISOTTO DE TOPINAMBO, CHAMPIÑONES Y
"PEPERONI CRUSCHI" DE MATERA EN RULO DE JAMÓN IBÉRICO 
Ingredientes para 2 personas:
150 grs de arroz Arborio; 1 bandeja de champiñón Portobello; 250 grs de Topinambo;
1 cebolla fresca; 1 diente de ajo; 1 chorro de vino blanco seco;
2 peperoni cruschi; Queso Parmesano rallado; Sal; Agua; Aceite de Oliva;
100 grs de jamón ibérico en lonchas finas; Tomillo fresco; 


Comenzamos pelando y troceando el topinambo en rodajitas, pues queremos que se note en el risotto. Limpiamos los champiñones y los cortamos en rodajas. Pelamos y troceamos también la cebolla y el ajo muy, muy finos. En una cacerola ancha y poco profunda, ponemos aceite a calentar. Añadimos la cebolla y el ajo, salamos y dejamos pochar. Añadimos el vino blanco, subimos el fuego para que se evapore y entonces añadimos el topinambo y los champiñones. Salamos y cocinamos todo junto durante unos minutos. Añadimos el arroz, salamos y salteamos durante tres minutos. Pasado ese tiempo, añadimos agua bien caliente que lo cubra y dejamos cocinar a fuego suave. Según se vaya absorbiendo el agua, vamos añadiendo de nuevo agua que cubra el arroz hasta que éste esté listo, tras unos 20 minutos aproximadamente. Es importante remover de manera habitual para que el arroz quede con la cremosidad que caracteriza al risotto. Cuando queden cinco minutos, añadimos los pimientos secos deshaciéndolos con la mano y tomillo fresco, removemos bien y mantecamos con el queso Parmesano. Espolvoreamos por último con pimienta negra fresca y emplatamos.
Para formar el rulo de jamón, necesitaremos papel film. Cortamos un trozo grande y ponemos en él cuatro lonchas de jamón superpuestas y colocadas a la misma altura. Ponemos el arroz en uno de los extremos (sin que quede demasiado al borde) y con ayuda del film vamos formando el rollito, como si estuviésemos haciendo sushi. Una vez listo, emplatamos espolvoreando con pimientos secos y tomillo.

Reconozco que los ingredientes de la receta de hoy no son fáciles de encontrar. El topinambo es un tubérculo en apariencia parecido al jengibre, pero de un sabor entre la patata y la alcachofa y con muy bajo contenido en azúcares, por lo que es ideal para diabéticos. Si no lo encontráis, que es lo más probable, os recomiendo sustituirlo por alcachofa normal. En cuanto a los "peperoni cruschi" son pimientos secos y después fritos, típicos de la región de Basilicata, podéis hacerlos en casa si encontráis pimientos ya secados, hay alguna receta por internet y si no os apetece, podéis usar tomates secos que venden ya en cualquier parte. Lo único que os recomiendo seguir la misma técnica que con el pimiento, freírlos hasta dejarlos crujientes, pues además del sabor, la textura es lo que le da el toque a la receta.Y si nada de esto os apetece y os parece cuqui la presentación, siempre podéis hacer un risotto de setas simple pero os animo a experimentar con ingredientes nuevos y sobre todo a curiosear por ahí si viajáis.
¡Hasta el próximo post!

domingo, 18 de marzo de 2018

Sopa de Tomate a la Albahaca

Hace tiempo leí que la sopa de tomate Campbell´s, la que inmortalizara Warhol en los 60, era una de las sopas enlatadas de mejor calidad. "No me extraña" pensé "¡si un tío la pintó es porque tiene que estar cojonuda!", así que movida por esta reflexión me fui a Taste of America a por una latita para comprobar si era verdad que estaba tan buena como para merecerse hasta un cuadro. Pagar 4 pavos por la dichosa sopita ya no me convenció mucho, pero el resto de la experiencia no fue mucho mejor pues en lugar de sopa parecía más bien tomate frito con una sobrecarga de azúcar importante y es que viniendo de América, uno no se puede esperar que algo no la contenga en cantidades industriales. Así que mi experiencia con la sopa Warhol no fue nada positiva y tal vez mi subconsiciente aún no había olvidado el antojo de comer una sopa de tomate como Dios manda, pero sin conservas ni sobredosis de azúcar. Si Warhol la hubiese probado, hoy la Cambell´s no sería la más famosa del mundo..., no os digo más.
SOPA DE TOMATE A LA ALBAHACA
Ingredientes para 2 personas:
6 tomates (si queréis un sabor más dulce, usad kumato o pera);1 cebolla fresca,
1 diente de ajo; Agua; Sal; Aceite de Oliva; Pimienta Negra; 1 envase de albahaca fresca; 


Comenzaremos por pelar la cebolla y el ajo y cortarlos en trocitos. Los ponemos a pochar en una cacerola con aceite. Añadimos un chorrito de vino blanco seco y dejamos evaporar. Lavamos los tomates, los partimos por la mitad y los despepitamos, los troceamos a cuadraditos y los añadimos al sofrito. Removemos bien durante unos minutos a fuego medio y añadimos el envase entero de albahaca para que se note bien el sabor. Añadimos sal y pimienta y echamos el agua, con que cubra el tomate será suficiente, pues el tomate suelta mucha agua y no queremos que nos quede demasiado líquida. Cocinamos todo junto durante unos diez minutos a fuego bajo. Pasado este tiempo, retiramos la albahaca, comprobamos cómo está de sal y si es necesario rectificamos. Y pasamos por la batidora hasta obtener una sopa fina. Servimos caliente con unas hojitas de albahaca fresca y un chorrito de aceite de oliva.


No me podréis negar que la receta es sencillísima y con poquísimos ingredientes. En general, cuando hago cremas me gusta que sepan al ingrediente principal y suelo elaborarlas con pocos adornos, ni siquiera con caldo, sino con agua,  para respetar al máximo el sabor protagonista. Toda una delicia para todo tipo de público pues es totalmente vegana y tiene poquísimas calorías. Si queréis darle un toquecito, podéis añadirle un huevo pochado o unas lascas de jamón. Si no os gusta la albahaca, podéis probar con salvia que también le va fenomenal al tomate. No merece la pena comer sopas envasadas, tardando menos de 30 minutos en prepararla con ingredientes frescos y además es mucho más barata. ¡Hasta el próximo post!
 

domingo, 4 de marzo de 2018

Lasagna de Verduras con Bechamel de Calabacín y Scamorza Ahumada

Hay muchas cosas del comportamiento humano que me cuesta entender y una de ellas es por qué al llegar el fin de semana, tras varias jornadas de estrés, nos metemos en un centro comercial para estar como sardinas en lata. No hay nada que me parezca más desesperante que estar metido en un atasco desde que sales de casa, simplemente para poder acceder al centro en cuestión, dar millones de vueltas por el parking para conseguir aparcar el coche, sortear a cientos de personas por los pasillos, soportar el ruido, la musiquita de fondo de las diferentes tiendas... ¡No me digáis que no son lugares de tortura! Y ya no hablo de meterse allí con una panda de niños. El "centrocomercialismo" se ha convertido en una alternativa más de ocio para familias, algo que me parece de lo más triste porque vivimos en una sociedad de consumo que nos hace víctimas del mismo desde el día en que nacemos así que convertirlo además en nuestra manera de pasar el tiempo libre es terrible y poco enriquecedor culturalmente hablando. Así que la próxima vez que te aburras en casa y te de la tentación de cogerte el coche para darte una vueltecita por el Parquesur de turno, piénsatelo dos veces.  Yo desde luego, prefiero quedarme en casa, ponerme una serie de Netflix y disfrutar de una receta como esta.

LASAGNA DE VERDURAS CON BECHAMEL DE CALABACÍN
Y SCAMORZA AHUMADA 
Ingredientes para 2 personas:
Láminas de lasagna fresca; 2 zanahorias moradas y 2 zanahorias normales; 
1 puerro, 1 diente de ajo; 1 manojo de trigueros; 2 tomates pelados; 100 grs de champiñones;
1/4 de vaso de vino blanco seco; Sal; Pimienta negra recién molida; Aceite de Oliva; 
Scamorza Ahumada Rallada; Queso Parmesano rallado;  
PARA LA BECHAMEL DE CALABACÍN:
1 calabacín; 1/2 cebolla fresca; 1/2 vaso de leche evaporada;
Sal; Nuez Moscada; Pimienta Blanca; Aceite de Oliva.

Comenzamos por pelar, lavar y trocear todas las verduras en trocitos pequeños. Ponemos aceite en una sartén y las ponemos a pochar con un poco de sal. A mitad del proceso añadimos el vino blanco, subimos el fuego para que se evapore y añadimos los champiñones. Cocinamos durante otros cinco minutos, salpmientamos y reservamos.
Para la bechamel de calabacín, picamos la cebolla bien fina y la ponemos a pochar en una sartén con aceite. Pelamos y picamos el calabacín y se lo añadimos a la cebolla. Añadimos sal y dejamos cocinar a fuego bajo durante diez minutos hasta que se ablande. Entonces, añadimos la leche evaporada, la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada, removemos y batimos hasta obtener una crema. Reservamos.
Montamos la lasagna, para ello he utilizado un molde cuadrado forrado de papel de horno. Como es pasta fresca, no necesita cocción en agua, por lo que ponemos una primera base de pasta, sobre ésta una capa de verduras, otra de bechamel y una capa de queso rallado. Ponemos otra capa de pasta y repetimos la operación. Terminamos con una capa de pasta, otra de bechamel y por último una de queso Parmesano, pues se gratina mejor y le da una apariencia más doradita. Ponemos dos puntitas de espárragos para decorar y metemos al horno durante 20 minutos a 200º. 
Desmoldamos con cuidado de no quemarnos y servimos con unas hojitas de albahaca fresca.


Como véis, esta lasagna tiene menos calorías que cualquier otra receta, pues está elaborada con verduras y una bechamel muy ligera. Además, el queso Scamorza que podéis encontrar con facilidad, es bastante bajo en grasa, un 17%, así que, además de darle un sabor diferente al plato, baja bastante su nivel calórico. Una receta totalmente apta para vegetarianos. Si no queréis usar Scamorza o queréis usar las verduras que tengáis por casa, hacedlo sin miedo, podéis usar brócoli, coliflor, alcachofas, espinacas... La lasagna es un plato muy agradecido. ¡Hasta el próxmo post!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...