sábado, 4 de julio de 2015

Medallones de Atún con Hinojo Pochado y Salsa de Pimiento Verde Frito

Me gusta el verano, sí, pero no me encanta. Debe de ser que como nací en diciembre me gustan los fríos invernales y sobre todo sentir el calor de las mantas esas mañanas cuando no hay que madrugar, el sueño que me entra debajo de la mantita del sofá a la hora de la siesta, el agua ardiendo bajo la ducha, mirar por la ventana esos días de frío y pensar en la suerte que tengo de estar en casita... 
En verano todo es distinto. Es cierto que todo es más alegre, que estamos más guapos bronceaditos de la playa, que lo pasamos mejor en ese ambiente vacacional, no digo que no, pero cuando vienen estas olas de calor no hay quien haga nada. Me encanta esa gente que se queja de que en invierno no se puede salir, ¿y en verano? ¡Si para salir tienes que madrugar! Tendremos más horas de luz pero al fin y al cabo podemos disfrutar de la calle igual que el resto del año. Y sin ir más lejos, madrugar es lo que tuve que hacer yo para ir a Pescaderías del Norte, donde suelo ir a comprar el pescado últimamente. Me pilla algo apartada de casa pero el pescado es de tanta calidad que merece la pena el paseo tempranero y merece la pena aún más cuando salen recetas como esta. 

MEDALLONES DE ATÚN  EN COSTRA DE SÉSAMO NEGRO,
CON HINOJO POCHADO
Y SALSA DE PIMIENTO VERDE FRITO

Ingredientes por Ración:
1 filete de atún de 1 cm de unos 250 grs
2 pimientos verdes para freír; 1 bulbo de hinojo;
1 cebolla pequeña; 1 diente de ajo;
Jengibre en polvo; Vino blanco seco; Sal;
Aceite de Oliva; Pimienta Negra; 
Leche Evaporada; Sésamo Negro.


Con la ayuda de un cortapastas, cortamos dos círculos de atún (la carne que sobra la congelamos y la reservamos para un tartar o una hamburguesa de atún). Untamos con aceite de oliva y salpimentamos. Los metemos en la nevera cubiertos con papel film y reservamos.
Limpiamos ahora los pimientos de semillas y los lavamos bien. Los troceamos y los ponemos en una sartén con abundante aceite y sal. Los freímos  a fuego fuerte y una vez fritos los sacamos y los ponemos en un plato con papel absorbente.
Quitamos un poco de aceite de la sartén donde hemos frito los pimientos y lo reservamos. En el aceite restante, pochamos la cebolla pelada y troceada en juliana y el ajo en láminas. Una vez pochados, añadimos un chorrito de vino blanco seco y dejamos evaporar. En este momento, ponemos la mezcla en el vaso de la batidora, junto con los pimientos fritos (sin piel) y añadimos un chorrito de leche evaporada. Comenzamos a batir y según lo hacemos añadimos unas gotas del aceite de pimientos que habíamos reservado. Cuando tengamos una salsa homogénea, ponemos en un bol y reservamos.
Limpiamos y troceamos el hinojo en rodajas finas y lo ponemos a pochar en una sartén con aceite. Una vez pochado, añadimos media cucharadita de jengibre molido, removemos y dejamos cocinar un par de minutos más. Reservamos.
En un bol ponemos sésamo negro y pasamos por él los bordes de nuestros filetes de atún. Ponemos una sartén o la plancha a calentar sin nada de aceite, y cuando esté bien caliente, ponemos los filetes de atún sobre ella y cocinamos 45 segundos por cada lado.
Montamos el plato sirviendo una base de crema de pimientos, ponemos una base de atún y en medio el hinojo pochado, cubrimos con el filete de atún restante y terminamos con unos brotes de rábano (Alcampo) que le darán un toque picante. 



Debo decir que es una receta que nos ha sorprendido gratamente. La combinación de sabores es espectacular y además es rápida y sencilla.
El sésamo negro podéis encontrarlo en herbolarios y si no, podéis usar sésamo tostado normal. Lo importante es darle ese toque crujiente al atún.
Atrevéos a cocinar con nuevos ingredientes y sobre todo, con productos de temporada. Vuestros platos quedarán espectaculares.


¡Buen Provecho!
¡Hasta el próximo post!

domingo, 28 de junio de 2015

Pasta Verde con Bacalao y Tomates Secos

Creo que alguna vez os he dicho que me encanta la pasta, en todas sus formas y variedades, pero es un plato que no suelo cocinar mucho y no, no es porque engorda y bla, bla, bla... sino porque es un ingrediente que me gusta cocinar al momento y con el trabajo no me da tiempo a hacer una pasta como Dios manda.  De hecho me cabrea bastante cada vez que escucho decir que la pasta engorda. Está claro que si le echamos kilos de queso, nata o salsas de todo tipo, nos comemos un plato enorme y encima la acompañamos con pan, lo hará, pero bien cocinada y acompañada de buenos ingredientes, es un plato de lo más equilibrado que puede formar parte de cualquier dieta. Así que rompo una lanza en favor de este maravilloso ingrediente que además pega con todo y es ideal para reciclar cosillas que nos hayan sobrado y que estén olvidadas en la nevera, como es el caso de mi receta de hoy que espero que os guste. 

PASTA VERDE CON BACALAO Y TOMATES SECOS

Para 2 personas:
200 grs de pasta verde;
1 bote de tomates secos en aceite;
100 grs de migas de bacalao desalado; 
2 tomates kumato;1 cucharadita de alcaparras; 4 anchoas en salazón;
1 diente de ajo; Albahaca fresca; Cebollino Fresco;
Perejil Fresco; Sal; Pimienta negra recién molida;
Queso rallado (Yo he usado Grana Padano)


Comenzamos desmigando un poquito más el bacalao. Lo ponemos en un bol y añadimos el aceite de los tomates secos. Troceamos también los tomates y se los añadimos al bacalao. Añadimos las 4 anchoas troceadas y las alcaparras.
Ponemos una sartén al fuego y salteamos esta mezcla durante 5 minutos a fuego suave. Las anchoas se derretirán y le darán un sabor delicioso a la mezcla. Pasado este tiempo, la ponemos en el bol de nuevo y dejamos enfriar. Una vez fría, añadimos las hierbas frescas lavadas y troceadas,los tomates kumato lavados y cortados en cuadraditos y la pimienta molida.
Cocemos la pasta en el último momento. Ponemos unos 2,5 l de agua con sal al fuego, y cuando llegue a ebullición añadimos la pasta. Cocemos el tiempo estimado por el fabricante. En este caso yo he necesitado 8 minutos.
Una vez cocida, cogemos un poquito de agua de cocción y la reservamos. Escurrimos la pasta, la ponemos de nuevo en la cacerola (apartada del fuego) y rápidamente le añadimos la mezcla de bacalao y tomates. Añadimos el agua de cocción que hemos reservado para darle más brillo a la pasta y para que quede más suelta y mezclamos bien. Servimos con queso rallado Grana Padano por encima y unas hojitas de albahaca fresca.





Si nunca habéis comido tomates secos no os preocupéis, son fáciles de encontrar en grandes superficies en la sección de conservas. Si sois algo más sibaritas, podéis encontrarlos en cualquier tienda de productos italianos o gourmet. Es importante que hagáis esta receta con este tipo de tomates porque tienen un sabor muy característico y es lo que le da personalidad a la receta.  ¡Hasta el próximo post!


domingo, 21 de junio de 2015

Verdinas con Almejas y Bacalao

El plato de hoy me ha traído por la calle de la amargura, y es que hay veces que se quiere hacer las cosas tan bien, que acaba siendo todo un verdadero desastre, para que veáis que en la cocina no todo es tan bonito como parece, y a veces, detrás de la foto final hay cabreo y frustración.
Todo empezó cuando fui a Asturias a pasar el puente de mayo. Allí descubrí las judias verdinas. Nunca antes las había visto ni había oído hablar de ellas y me llamaron la atención sobre todo por su precio elevado, unos 15 euros el kilo, algo raro en las legumbres. Al llegar a casa empecé a investigar y descubrí que son tan caras porque la producción es escasa y son más finas y sabrosas, por lo que son también muy valoradas a nivel culinario. Mira tú por dónde, comprando un día el pan en un negocio local, me doy cuenta de que tienen verdinas y me animé a llevármelas.
Como había leído que eran tan buenas, quería hacer algo especial y de la manera más especial así que esta mañana me he levantado decidida a cocerlas a fuego lento según la manera tradicional. Tendría que haber salido el puño ese del anuncio y estamparme contra la puerta al ritmo de un coreado: "ERROR", porque no pensaba yo que las malditas judías tardaban tantísimo. Después de tres horas de cocción, no me ha quedado más remedio que pasarlas a la olla express y terminar ahí la receta rompiendo la fantasía que me había montado yo de mis judías cocidas a fuego lento, pero las cosas no siempre salen como uno quiere y hay que resignarse y adaptarse a las circunstancias. La cocina cuando quiere, te baja de la nube y te pone en tu sitio pero bien puesta...
El caso es que al final, a pesar de las visicitudes, me ha quedado un plato rico y bastante majo. Lástima que yo no lo haya podido disfrutar del todo, más que por la rabia porque me he comido más de la mitad de las judías probando el punto de cocción... 
Así que, ya sabéis, si os gusta la receta pensad dos veces si queréis hacerlas a fuego lento... la olla también da excelentes resultados.
VERDINAS CON ALMEJAS Y BACALAO
Para 2 personas:
200 grs de verdinas 
(si no las encontráis podéis usar cualquier otro tipo de judía,
 aunque mejor si usais judía blanca); 300 grs de almejas de calidad;
150 grs de migas de bacalao desalado;
1 puerro; 1 trozo de pimiento verde;
Agua; 2 dientes de ajo; Perejil fresco picado;
Azafrán en rama; Vino blanco seco; 
Aceite de Oliva; Sal
Agar-Agar (alga espesante, si no se encuentra se puede usar harina)


Comenzamos poniendo las judías en agua la noche anterior. El día en que vayamos a cocinar el plato, ponemos las almejas en agua con un puñado de sal gorda para que suelten la arena como mínimo durante media hora. 
Escurrimos las judías y las ponemos en la olla express cubriéndolas con agua, como unos 4 dedos por encima de las verdinas y las ponemos al fuego. Cuando rompa a hervir el agua veremos que sale una espumita. Esa espuma son impurezas y hay que quitarla con ayuda de una cuchara. 
Limpiamos y troceamos finamente el puerro y el pimiento. Añadimos aceite en una sartén y pochamos durante unos diez minutos a fuego medio-bajo.  Una vez listo, añadimos a las judías y removemos. Desleímos el azafrán en agua templada y lo añadimos al guiso cuando el agua rompa a hervir de nuevo. Tapamos la olla y dejamos cocer unos 35-40 minutos. 
Troceamos el bacalao. Pelamos y picamos un diente de ajo y lo ponemos a dorar en una sartén con aceite. Una vez dorado, añadimos el bacalao y salteamos. 
Cuando las judías estén listas, abrimos la olla y añadimos el bacalao. Es ahora el momento de añadir la sal. 
Ponemos el agar-agar en un cazo con agua y cocemos durante 4 minutos aproximadamente hasta que se deshaga. El agar-agar es un alga natural que sustituye a la harina como espesante y no da sabor, es muy fácil de encontrar en cualquier gran superficie o en herbolarios, os animo a probarla, sobre todo si tenéis algún tipo de intolerancia alimenticia. Y si os preocupa el precio, no tengáis miedo porque no es cara.
Escurrimos las almejas y las aclaramos bien para eliminar todos los restos de tierra que puedan quedar. 
Pelamos y picamos el otro diente de ajo y lo ponemos también a dorar en una sartén con aceite. Cuando empiece a dorarse añadimos un chorrito de vino blanco seco y cuando se evapore, añadimos las almejas y tapamos. Dejamos que se abran. Esta operación tarda unos 3-4 minutos.
Una vez abiertas, escurrimos con ayuda de un colador reservando el caldo que añadiremos colándolo una vez más a las judías y después las almejas. Añadimos perejil picado y dejamos cocinar todo junto durante unos 5 minutos aproximadamente a fuego bajo. 
Ya sólo nos queda servir nuestras judías con un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo para darle un toque de sabor, y con un poquito de perejil fresco picadito. 





 
Ha costado, pero al final hemos conseguido comernos estas ricas verdinas con almejas.
¡Buen provecho y hasta el próximo post!

viernes, 12 de junio de 2015

Tortillitas de Pulpo

El verano está ya a la vuelta de la esquina, aunque las lluvias torrenciales de los últimos días nos hayan hecho retornar a la manga larga y a los zapatos cerrados, pero ya huele a sol y playa. Y no sé a vosotros pero a mí la llegada del buen tiempo me lleva a comer y cocinar cosas mucho más ligeras y fresquitas, aunque mi madre siempre defienda que "en verano también hay que comer caliente y no guarrear tanto", palabras textuales. En cierto modo tiene razón, pero qué queréis que os diga, asocio el verano a informalidad, relax, aperitivos, cervecitas, terracitas al fresco... y mi cocina veraniega se ve influida por esa perecilla vacacional disfrazada de calma y falta de prisas. 
Por ello, hoy os traigo una receta inspirada en uno de los sitios más asociados al verano de España: Cádiz, una revisitación de sus deliciosas tortillitas de Camarones, pero con un toque diferente que espero que os guste y haga las delicias de vuestras noches veraniegas.

TORTILLITAS DE PULPO

Para 6 tortillitas
50 grs de harina de trigo; 25 grs de harina de garbanzos
1/2 cebolla fresca; cebollino fresco; 1 lata de pulpo en aceite
Sal; 1 pizca de pimentón dulce; 1 pizca de pimentón picante.
Medio vaso de agua; Aceite de oliva.


En primer lugar mezclamos las dos harinas en un bol. Troceamos la cebolla muy finamente y el cebollino y los añadimos al bol, Añadimos el medio vaso de agua y mezclamos bien hasta que la harina se disuelva completamente.
Escurrimos bien el pulpo y lo cortamos en trocitos lo más pequeños posible y los añadimos también al bol. Añadimos la sal y el pimentón.
En una sartén ponemos abundante aceite a calentar y cuando esté muy caliente (lo sabremos si al meter un palillo salen burbujitas), freímos las tortitas. Para ello vamos añadiendo cucharadas o cacitos pequeños de masa hasta que se formen las tortitas. Cuando se doren, les damos la vuelta y freímos por el otro lado con cuidado de que no se quemen. Sacamos con la ayuda de una espumadera y dejamos escurrir sobre papel de cocina para quitar el exceso de grasa.
Y ya sólo queda la mejor parte, comérselas y disfrutar de este sencillo manjar. Podéis acompañarlo de salsa mayonesa con un toque de pimentón picante y por supuesto con una cerveza bien fresquita. Como veis, una receta sencilla, rápida y económica pero con un toque original para sorprender en el próximo aperitivo con amigos. 



¡Hasta el próximo post!




domingo, 7 de junio de 2015

Albóndigas de Pez Espada en Salsa Mediterránea

Nunca fui una niña de esas que no comen de nada, aunque tampoco hubiese podido serlo porque mi madre me obligaba a comer de todo me gustase o no, bajo amenaza de la típica frase de las madres de la época: "Si no te lo cenas, te lo desayunas", sólo que de amenaza tenía poco y sabías que si no lo comías, tu madre te plantaba el plato de lentejas a las ocho de la mañana...¡Eso era disciplina!.
El caso es que aunque era mega fan y casi adicta a las chuches y los dulces (cosas que ahora no me fascinan, por cierto), reconozco que me gustaban mucho otros platos no tan visualmente atractivos. Y es que los niños comen con la vista. No es lo mismo ver un plato de lentejas, que unos macarrones con su salsita de tomate, o unas acelgas con patatas a unas croquetitas bien doradas o una pizza... reconozcámoslo, ¡si incluso a los adultos nos pasa!.
Por eso el plato que os traigo hoy es ideal para "engañar" a esos niños delicados a los que no hay manera de darles pescado y por qué no, también a esos mayores hartos de la monotonía culinaria. Podéis prepararlo como plato principal acompañado de unas patatas fritas, arroz blanco aromatizado al ajo o un buen cus, cus para darle el toque de hidratos de carbono que le falta, o también podéis servirlo como aperitivo en una cena buffet. ¡Espero que os guste la receta! 

ALBÓNDIGAS DE PEZ ESPADA EN SALSA MEDITERRÁNEA

Ingredientes para 2 personas
(8 albóndigas)
1 filete de pez espada de tamaño medio
Sal; Pimienta negra molida;
1 diente de ajo picado; Cebollino fresco; 
4 hojas de albahaca fresca; Aceite de Oliva;
Harina especial rebozados.

PARA LA SALSA MEDITERRÁNEA
5 tomates medianos maduros; 1/2 cebolla fresca;
1 diente de ajo; 1 filete de anchoa en salazón; 1 cucharadita de alcaparras;
10 aceitunas sin hueso (verdes o negras); 1 chorrito de vino blanco seco;
Sal; Pimienta negra molida; 1/2 vaso de agua; 1 pizca de azúcar moreno.
Hojas de Albahaca fresca; Aceite de Oliva.


Limpiamos el pescado de piel y posibles espinas y lo troceamos. Lo ponemos en el procesador de alimentos de la batidora junto con el diente de ajo pelado y troceado, el cebollino fresco y la albahaca bien lavados y secos, la sal y la pimienta y un chorrito de aceite de oliva. Trituramos hasta que quede bien picadito.
Formamos las albóndigas y enharinamos, aplaudiéndolas bien para quitar el exceso de harina. Las freímos en aceite bien caliente y dejamos escurrir en un plato cubierto con papel absorbente. 
Elaboramos ahora la salsa, para ello, pelamos la cebolla y el ajo y los picamos finitos. Los ponemos a pochar en una cacerola con aceite a fuego medio. Pasados unos minutos, añadimos el vino y subimos el fuego para que se evapore.
Mientras, pelamos los tomates y los despepitamos. Troceamos la carne del tomate en cuadraditos y los añadimos a la cacerola junto con la cebolla. Añadimos la anchoa troceada, aunque parezca extraño, la carne de anchoa da un sabor excelente a las salsas. Por si os preocupa, no os encontraréis ningún trozo de anchoa ya que se deshace con el calor y el sabor tampoco se percibe, tan solo enriquece la salsa.
Bajamos el fuego de nuevo y dejamos cocinar lentamente hasta que el tomate se deshaga. A mitad del proceso, añadimos sal y una pizca de azúcar moreno para contrarrestar la acidez. Cocinamos unos 15 minutos a fuego lento. Como el tomate se irá secando, añadiremos un poquito de agua para que la salsa quede algo más líquida. Pasado este tiempo, añadimos las aceitunas cortadas en rodajitas y las alcaparras (lavadas previamente para quitar el exceso de sal). Dejamos cocinar un par de minutos y añadimos unas hojas de albahaca fresca troceada y de un poco de pimienta negra recién molida para aromatizar nuestra salsa.
Introducimos las albóndigas en la salsa y dejamos cocinar todo junto unos cinco minutos a fuego suave, dándoles la vuelta a las albóndigas a mitad del proceso.
Una vez listas, servimos decorando con unas hojitas de albahaca fresca y disfrutamos del plato a tope.





¡Hasta el próximo post!

domingo, 26 de abril de 2015

Parmesana de Berenjenas y Setas

No hay duda de que no tengo término medio. Hay veces en las que me tiro un mes sin publicar nada y otras, como hoy, en las que publico dos veces en un mismo día, pero cuando se tienen tiempo, ganas e inspiración, hay que aprovechar.
Os traigo otra receta para tupper (ya seais dammers o no) de inspiración italiana, una parmesana de setas y berenjenas que, según Sergio, estaban como para llorar de emoción, y que sin duda os harán ser la envidia de la oficina.

PARMESANA DE BERENJENAS Y SETAS
Tupper para una persona:
1 berenjena; 150 grs de setas;
1 bote de tomate natural triturado; 1 cebolla morada;
Albahaca fresca; Queso Grana Padano rallado;

Sal; Azúcar Moreno; Aceite de Oliva; Harina especial rebozados.

Comenzaremos pelando y troceando la cebolla muy finita. Ponemos aceite en una cacerola y cuando esté caliente, añadimos la cebolla y la dejamos pochar a fuego lento durante 10 minutos aproximadamente. Pasado este tiempo añadimos el bote de tomate, bajamos el fuego y lo dejamos freír unos cinco minutos. Entonces, añadimos sal y una cucharadita de azúcar moreno. Tapamos y dejamos cocer a fuego lento otros 10 min. Cuando falten 5 minutos, añadimos albahaca fresca troceada, 5 minutos después, retiramos del fuego y reservamos.
Mientras se hace el tomate, lavamos bien la berenjena. La secamos, cortamos los extremos y la partimos por la mitad. A su vez, cortamos cada mitad en láminas de medio cm de grosor. Ponemos en un plato y espolvoreamos con sal. Dejamos que reposen unos 30 minutos para que suelten agua y no amarguen. Pasado este tiempo las secamos y las enharinamos. Enharinamos también las setas, siempre quitando el exceso de harina aplaudiéndolas (dándoles golpecitos suaves con las dos manos). Freímos las berenjenas y las setas en aceite de oliva bien caliente y ponemos a escurrir en papel de cocina para que suelten el exceso de grasa. Es importante que el aceite esté bien caliente, sobre todo para las berenjenas ya que éstas absorben muchísima grasa.
Una vez listas las hortalizas y la salsa, emplatamos. Para ello ponemos una capa de berenjenas y setas, una de salsa de tomate y espolvoreamos con queso Grana Padano rallado. Repetimos la operación y terminamos con una capa de salsa de tomate espolvoreada con queso rallado y albahaca fresca picada. 



Toda una delicia que se prepara rápidamente. En lugar de preparar las berenjenas y las setas fritas, podéis hacerlas a la plancha o al horno, para una receta más sana y ligera. Es también una receta apta para vegetarianos y veganos, ¿Qué más se puede pedir?  Ah, si! Además es económica!




Tagliatelle con Espinacas, Setas y Gambas

Enseñar no es un trabajo fácil. Trabajar cada día con adolescentes y jóvenes no sólo implica enseñarles una materia, sino conocer sus vidas, sus diferentes personalidades e incluso soportar sus frustraciones y muchas veces sus arranques de ira. Pero todo esto que puede sonar bastante feo, es a la vez algo hermoso y lo es aún más cuando un alumno reconoce tu trabajo y te devuelve todo ese esfuerzo que has puesto en el día a día en forma de cariño y agradecimiento. 
Debo decir que soy afortunada por haber trabajado y seguir trabajando con gente estupenda, desde los más pequeños a los más mayores, pero este año he tenido la suerte de cruzarme con un grupo de grado superior excelente, tanto a nivel académico como personal.
Para los que no estáis muy puestos, en este tipo de enseñanza los alumnos ya tienen 18 años o más. El ciclo se divide en dos años y en el último, los tres últimos meses los pasan realizando prácticas en empresas. Bien, pues mis chicos están ahora en esta fase, en plena inserción en el mundo laboral y como seguimos en contacto gracias a las redes sociales y también se pasan a verme de vez en cuando, me sugirieron realizar una sección de "Tuppers for Dammers" (DAM es el nombre del ciclo superior) donde les propusiese ideas para hacer más llevadera la jornada laboral. La idea me pareció muy divertida, y más teniendo que preparar tuppers a menudo para Sergio, así que aquí me tenéis inaugurando sección dedicada a ellos y a todos los que os lleváis comida al trabajo. 
Declaro inaugurada la sección "Tuppers for Dammers" con esta riquísima y rápida receta:

TAGLIATELLE CON ESPINACAS, SETAS Y GAMBAS

Ingredientes para 2 personas:
1 paquete de tagliatelle frescos (podéis usar también pasta seca)
1 puñado de espinacas; 100 grs de gambas (yo he usado congeladas);
100/150 grs de setas; Queso Grana Padano rallado (50 grs); 2 dientes de ajo;
Nata líquida (medio vaso); Pimienta Blanca; Sal;
Sal Gorda; Agua; Aceite de Oliva.


Comenzamos por elaborar la salsa, ya que la pasta, al ser fresca, sólo necesita 4 minutos de cocción. (En el caso de la seca mirad el envase, normalmente necesita unos 10-12 minutos). 
Pelamos los ajos y los cortamos en láminas. Lavamos las espinacas y las secamos bien. Troceamos las setas con la mano en láminas, siempre en dirección vertical, siguiendo las líneas de la seta. 
Ponemos aceite en una sartén amplia y doramos los ajos a fuego suave, con cuidado de que no se quemen. Cuando estén dorados, añadimos las espinacas y salteamos un par de minutos. Pasado este tiempo añadimos las setas, salteamos todo junto y cuando las setas empiecen a estar blanditas, añadimos sal, la nata y el queso rallado. Removemos bien y dejamos que el queso se funda con el calor. Probamos y rectificamos de sal si fuese necesario. Añadimos pimienta blanca molida y reservamos.
Ponemos a calentar 1 l de agua en una olla profunda con sal gorda (como una cucharadita aproximadamente) y cuando rompa a hervir, añadimos la pasta. Dejamos cocer un minuto menos de lo que indique el envase porque luego terminaremos la cocción junto con la salsa,  removiendo de vez en cuando durante ese tiempo. Una vez lista, reservamos un poco de agua de cocción y escurrimos bien. 
Añadimos la pasta a la salsa y salteamos durante un minuto, para que quede todo bien mezclado. 
Espolvoreamos con algo más de queso rallado y ya tenemos nuestro delicioso tupper listo. 
No sé a vosotros pero a mí siempre me dan tentaciones de comérmelo antes y dejar el tupper vacío...




¿Os ha gustado Dammers? ¿Y a los no Dammers? Espero que sí.
 Hasta el próximo post.




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