domingo, 19 de febrero de 2017

Nidos de Pasta Kataifi con Puré de Patata Aromatizado con Polvo de Trufa Negra, Alcachofa, Huevo Escalfado de Codorniz y Sal de Jamón Ibérico

Es increíble esto de los estereotipos. Recuerdo que mi gran amigo Carlos me contó una vez que cuando vivía en Escocia le preguntaron si en España la siesta era obligatoria, no podíamos parar de reír imaginándonos una alarma sonando a las tres de la tarde obligándote a echar una cabezadita fuera cual fuese tu situación en ese momento... Y es que a veces tenemos ideas bastante exageradas e ilógicas de lo que es la vida en otros países, sobre todo por desconocimiento. Aunque también es verdad que hay estereotipos totalmente ciertos, como por ejemplo que los españoles somos unos gritones y vamos a voces por la vida, algo que no podemos negar. Sin ir más lejos el viernes salimos Sergio y yo a cenar a un sitio nuevo. El local era bastante pequeño y estaba lleno de gente, algunos cenando y otros simplemente de cañas, pero el nivel de ruído era insoportable, no sé si por la desproporción de gente-metros cuadrados, pero desde luego algo así es capaz de estropear una cena aunque la comida sea deliciosa. Muchos dicen que es que somos muy alegres y vivarachos pero no hay que confundir la velocidad con el tocino. Igual deberíamos plantearnos bajar unos decibelios y presumir de verdad de eso que se supone que sabemos hacer como nadie: disfrutar de la vida, pero sin gritar. 
Para que disfrutéis de la vida en silencio, os dejo con esta deliciosa receta que os dejará sin palabras, no sólo por lo largo del nombre, je, je...

NIDOS DE PASTA KATAIFI CON PURÉ DE PATATA
AROMATIZADO CON POLVO DE TRUFA NEGRA, ALCACHOFA,
HUEVO ESCALFADO DE CODORNIZ Y SAL DE JAMÓN IBÉRICO 
Ingredientes para 2 personas:
PARA LOS NIDOS:
Pasta Kataifi; 1 cucharada de mantequilla; 
PARA EL PURÉ DE PATATA:
1 cebolleta; 1/2 l de agua; 1 hueso pequeño de jamón; 1 patata; Trufa en Polvo;
Aceite de Oliva.
PARA LAS ALCACHOFAS:
4 alcachofas; 1 limón; Agua; Sal
PARA LOS HUEVOS ESCALFADOS:
4 huevos de codorniz; Agua; Papel film; Sal; Aceite de Oliva.
PARA LA SAL DE JAMÓN IBÉRICO:
1 loncha fina de jamón ibérico; 1 trozo de papel vegetal.


Comenzamos preparando los nidos de pasta kataifi. Para ello cogemos unas tiras más o menos gruesas y las enrollamos formando el nido. Los ponemos en un molde para magdalenas o similar y las pintamos con mantequilla derretida. Horneamos a 220º durante 10 minutos aproximadamente o hasta que hayan adquirido un tono dorado. No es necesario usar papel vegetal, ya que la pasta kataifi no se pega. Desmoldamos una vez frías y reservamos. 
El siguiente paso será elaborar el puré. Para ello, en un cazo ponemos la cebolleta troceada muy fina a pochar con una cucharadita de aceite de oliva, cuando esté transparente añadimos el agua y el hueso de jamón y dejamos cocer a fuego suave. Es importante limpiar el caldo de impurezas. Pasados unos 10 minutos, añadimos la patata lavada y cortada en rodajas finas, algo de sal y dejamos que se cueza. Cuando esté blandita pasamos por la batidora para obtener nuestro puré. Si hubiese demasiado líquido retiramos parte. Es mejor ir añadiendo poco a poco, pues queremos un puré espeso. Cuando el puré esté listo y sin grumos, añadimos la trufa en polvo y un chorrito de aceite de oliva. Removemos bien y reservamos.
Para cocinar las alcachofas las limpiamos bien quedándonos con los corazones. Las restregamos con medio limón para evitar que ennegrezcan y las cocemos en una olla con agua y sal durante 6 minutos. Una vez listas, escurrimos y reservamos.
Es el momento de pochar los huevos, para ello, cogeremos un bol y lo cubrimos con un trozo más o menos grande de papel film, ponemos un chorrito de aceite para que no se pegue el huevo y añadimos el huevo con cuidado de no romperlo con una pizca de sal. Cerramos el film hasta formar un paquetito (debe quedar bien cerrado) repetimos esta operación con los 4 huevos. 
En un cazo ponemos agua a calentar y con ayuda de una espumadera removemos bien el agua antes de que rompa a hervir. Añadimos los huevos y dejamos que se cocinen unos dos minutos, hasta que veamos que la clara se cuaja (es importante no dejarlos demasiado porque queremos que la yema quede líquida y el huevo es pequeño y se cocina rápido). En ese momento sacamos del agua con ayuda de una espumadera y rompemos el paquetito con mucho cuidado para sacar los huevos.
Por último elaboramos la sal de jamón. Cubrimos un plato con papel vegetal y ponemos encima la loncha de jamón. Metemos al microondas un minuto aproximadamente (ojo porque se quema si lo metemos demasiado tiempo), sacamos del micro y dejamos enfriar. El jamón debe quedar crujiente, si no es así, lo metemos otros 30 segundos. Troceamos la loncha y la ponemos en el mortero. Trituramos hasta obtener nuestra sal de jamón con el grosor deseado.


Procedemos ahora al montaje del plato. Es importante que todos los ingredientes estén templados tirando a calientes, excepto los nidos de kataifi que pueden estar fríos.  Espolvoreamos el plato a servir con sal de jamón a modo decorativo, encima ponemos los nidos de kataifi, dentro de ellos una cucharada de puré de patata,encima la alcachofa que espolvorearemos con más sal de jamón y regaremos con un poquito de aceite y un poco de sal Maldon. Terminamos el plato coronando los nidos con los huevos escalfados y espolvoreados con más sal de jamón.


Aunque parece un plato complejo, es bastante sencillo. Reconozco que al llevar varias preparaciones por separado es algo laborioso pero merece la pena el resultado y la combinación de sabores y texturas es espectacular.
Para los que no conozcáis la pasta kataifi, se elabora con los restos de la pasta filo  y es una pasta con forma de madeja de hilo muy utilizada en la repostería árabe principalmente. Era bastante difícil de encontrar pero ahora la venden en Alcampo. Os recomiendo probarla, pues da mucho juego y ofrece una textura muy interesante tanto para platos dulces como salados y a la vez es mucho más ligera que la pasta de hojaldre o la quebrada. Además, se cocina muy fácilmente, ya que como os he dicho antes no se pega al molde, lo que además es mucho más limpio a la hora de fregar.
Que no os asuste el eterno nombre de la receta. En realidad se trata de un delicioso aperitivo que además es muy, muy vistoso. 
¡Hasta el próximo post!


 

domingo, 12 de febrero de 2017

Salmonetes a la Plancha con Salsa de Maracuyá y Puré de Ruibarbo

Soy una de esas personas a las que les encanta celebrarlo todo: aniversarios, cumpleaños, éxitos...Celebrar nos hace más felices y es una buena excusa para romper con la rutina, por eso esta semana hay que celebrar San Valentín. Sé que muchos estáis totalmente en contra de estas fiestas tachadas de comerciales y materialistas y que defendéis que se deben celebrar a diario, pero yo os pregunto: ¿De verdad creéis que las celeberaríais a diario si no existiesen fechas señaladas? ¿No creéis que gracias a estos días salimos de la rutina? En mi humilde opinión, si no fuese por estos días, no haríamos nada. Vivimos de una manera tan apresurada que obviamos las cosas importantes, aquellas que son capaces de hacer de nuestra vida algo un poquito más especial. Rompo una lanza a favor de las denostadas invenciones de los centros comerciales porque al final son las que nos recuerdan que la vida son momentos dignos de ser celebrados, otra cosa es cómo los interpretemos o el esfuerzo que queramos poner en ello. Celebremos San Valentín esta semana, saquemos tiempo para demostrarle nuestro amor a los que más queremos y qué mejor manera que hacerlo con una deliciosa cena preparada con todo el cariño del mundo, como la que os traigo en el post de hoy:

SALMONETES A LA PLANCHA CON SALSA DE MARACUYÁ
Y PURÉ DE RUIBARBO 

Ingredientes para 2 personas:
1/2 kg de salmonetes frescos; Sal; Pimienta Negra; Aceite de Oliva
PARA LA SALSA DE MARACUYÁ:
2 maracuyás, 1 grano de pimienta larga; 1 trozo de jengibre fresco;
1 cucharada de azúcar moreno; Chile Rojo en Polvo;
PARA EL PURÉ DE RUIBARBO:
1/2 tallo de ruibarbo; 1 cucharada de azúcar moreno; Agua
PARA DECORAR:
Pamplina de agua; Chile Rojo en Polvo
 

Comenzaremos esta receta limpiando bien los salmonetes. Los lavamos bien debajo del grifo para quitar las escamas que puedan tener. Con ayuda de un cuchillo bien afilado separamos los lomos y con unas pinzas para pescado quitamos las espinas con mucho cuidado y paciencia.
Elaboramos ahora la salsa de maracuyá,también conocido como Fruta de la Pasión. Abrimos los maracuyás por la mitad longitudinalmente y sacamos la pulpa en un bol. Si nunca habéis visto esta fruta por dentro, está llena de semillas, por lo que deberemos escurrir el jugo con ayuda de un colador para desecharlas. Una vez obtenido todo el jugo, ponemos en un cazo junto con un trozo de jengibre fresco, la pimienta, la pizca de chile rojo y el azúcar moreno. Ponemos a calentar a fuego bajo durante unos 20 minutos hasta que la salsa se haya reducido. Colamos y reservamos.
Para el puré de ruibarbo, lo troceamos de manera homogénea y lo ponemos en una cacerola baja con el azúcar moreno y un chorrito de agua. Dejamos cocinar a fuego medio hasta que el ruibarbo se ablande. En este punto lo pasamos al robot de la batidora y batimos hasta obtener un puré.
Cocinaremos los salmonetes en último lugar, para ello, salpimentamos y ponemos la plancha a calentar con una gotita de aceite de oliva. Cuando esté muy caliente, ponemos los salmonetes con la piel hacia abajo y dejamos cocinar durante medio minuto aproximadamente. Damos la vuelta con muchísimo cuidado y cocinamos otro tanto por el otro lado con cuidado de que no se cocinen en exceso.
Emplatamos a nuestro gusto decorando con unas pamplinas de agua o cualquier otra hierba que tengamos a mano y sea de nuestro agrado y con un poquito de chile rojo para darle un toque "hot".


Receta sencilla ideal para una cena romántica con vuestra pareja (siempre que os guste el pescado, claro) elaborada con ingredientes afrodisíacos como el salmonete o el maracuyá. Encontrar estos productos no es fácil si no vivís en una gran ciudad. En caso de no encontrarlos, podéis sustituir el maracuyá por mango y el ruibarbo por tomate natural triturado o en tartar. El chile rojo también puede ser sustituido por cayena o por unas gotitas de Tabasco. Es un plato que, bien preparado, hará las delicias de la persona con la que compartáis la mesa. No hay nada más bonito y menos material que dedicar vuestro tiempo a cocinar algo que disfrutaréis con los que más queréis.
¡Hasta el próximo post y Feliz San Valentín!






domingo, 5 de febrero de 2017

Solomillo de Ternera a la Plancha sobre Pudding de Yorkshire y Crema de Patata y Col China

Esta semana las redes sociales han ardido en críticas hacia Samanta Villar (a la que muchos conoceréis por sus programas "21 días con Samanta") por la reciente publicación de su último libro donde cuenta su opinión sobre la maternidad tras de haber sido madre de mellizos después de una ovodonación (proceso que también ella misma llevó a la televisión en su programa "9 meses con Samanta"). Al parecer, la periodista habla muy claro y afirma que no es más feliz tras haber sido madre y que incluso su calidad de vida ha empeorado, algo que ha puesto de uñas a muchas mamás del país. Está claro que cuando alguien hace público cualquier aspecto de su vida está expuesto a críticas de todo tipo, pero empieza a cansarme esta, no sé si llamarla hipocresía social, en la que vivimos actualmente. Yo no soy madre, y tampoco quiero serlo y sinceramente agradezco a Samanta que por fin se atreva a desmitificar la maternidad pues se nos hace creer que es una situación ideal y perfecta y una experiencia vital imprescindible en la vida de una mujer, algo que puede hacer sentir mal a mujeres que como yo, nunca han sentido la llamada del "reloj biológico". Tampoco quiero quitarle importancia, qué conste, pero creo que todos tenemos derecho a opinar sobre nuestras experiencias de vida que para algo es nuestra, lo que pasa es que parece que hay temas que continúan siendo tabú de cara a la sociedad, y si dices que tener un hijo no es lo que esperabas, que es agotador y no tan ideal te conviertes ya automáticamente en una mala madre. Por eso he querido dedicarle el inicio de este post a Samanta y a las mujeres que como ella se atreven a hablar alto y a decir la verdad, porque no hay nada malo en decirla, es más, hay que hacerlo y no fomentar la mentira y la hipocresía que es lo que hacemos si nos callamos. Mi gran amigo y mejor escritor Fernando Sánchez Calvo en uno de sus relatos de su último libro "Para decir en Voz Alta" dice lo siguiente: "...Hablar alto molesta, porque hablar alto muchas veces significa hablar claro..." Va a ser eso, Samanta, que hablar alto molesta, pero por favor, no dejes de hacerlo. Gracias.
Y así, hablando alto y claro, os dejo con la receta de esta semana. ¡Espero que os guste!

SOLOMILLO DE TERNERA A LA PLANCHA
SOBRE PUDDING DE YORKSHIRE
Y CREMA DE PATATA Y COL CHINA
Ingredientes para 2 personas:
PARA LA CARNE:
2 solomillos de ternera; 1 grano de pimienta larga; Pimienta Rosa; Sal Rosa; Galanga; 
Cebollino fresco picado.
PARA LA CREMA:
2 patatas medianas; 1/2 col china; 1/2 l de agua; 1 diente de ajo; 
Sal; Aceite de Oliva; 1 pizca de nuez moscada.
PARA EL PUDDING DE YORKSHIRE:
2 huevos; 112 grs de harina; 1 pizca de sal; 125 grs de leche entera; Aceite de Girasol.


En primer lugar, antes de ponernos a cocinar, sacaremos la carne del frigorífico, pues es importante que esté a temperatura ambiente a la hora de cocinarla. Hecho esto comenzaremos a elaborar el pudding. Ponemos el horno a calentar a 190º . En un bol añadimos los huevos y la leche. Batimos bien y añadimos la harina y la sal tamizadas con un colador. Mezclamos con ayuda de una varilla hasta que nos quede una crema fina y sin grumos. 
La masa es sencilla de hacer pero para que suba y nos quede perfecta es importante realizar el siguiente paso. Cogemos el molde que vayamos a usar (normalmente se usan moldes para magdalenas pero yo he usado uno de plum cake) y ponemos aceite de girasol en el molde (si usáis de magdalenas hay que poner aceite en cada hueco), metemos el molde en el horno unos 15 minutos hasta que el aceite esté caliente. En ese momento, sacamos, removemos bien la mezcla y la vertemos en el molde, veremos como comienza a cocinarse dentro del aceite y la metemos rápidamente al horno. Horneamos 20-25 minutos a 190º sin abrir el horno durante ese tiempo.
Es el momento de preparar la crema, para ello pelamos las patatas, lavamos y troceamos la col y pelamos un diente de ajo. En una cacerola ponemos aceite de oliva y cuando esté caliente ponemos a dorar el ajo que habremos cortado en lonchitas. Cuando esté doradito añadimos la patata cortada en trozos, rehogamos un par de minutos y añadimos la col. Salamos. Rehogamos otro par de minutos (siempre a fuego medio) y añadimos agua (no demasiada pues no queremos que nos quede demasiado líquido). Dejamos cocer unos 20 minutos hasta que la patata se ablande. En ese momento, si hubiese demasiado líquido, quitaríamos el exceso. Antes de batir, añadimos una pizca de nuez moscada y pasamos por la batidora o Thermomix hasta que nos quede una crema fina. Mantenemos la crema al calor para que no se nos enfríe.
El pudding ya estará listo, así que apagamos el horno, sacamos y dejamos enfriar un poco (no del todo) antes de desmoldar y cortamos dos rebanadas.
Por último cocinamos la carne a la plancha, yo la he sazonado con sal y pimienta rosa, galanga y pimienta larga pero podéis hacerlo como queráis. Ponemos un poco de aceite en la plancha o sartén y cuando esté caliente cocinamos los filetes al gusto, lo ideal es uno o dos minutos por cada lado para que la carne no se seque. 
Es ya momento de emplatar, en el fondo del plato ponemos un poco de crema, encima una rebanada de pudding y encima de éste el filete de solomillo, espolvoreamos con cebollino picado y listo para ser disfrutado.




He querido darle a esta receta un toque British usando el pudding de Yorkshire, una de las especialidades de la tan denostada cocina del Reino Unido, que se suele servir acompañando a platos de carne. Su sabor es como el de un bizcocho salado y nos sirve como sustituto del pan en esta receta. Mezclado con la carne y el puré adquiere una deliciosa textura que no deja indiferente.
En cuanto al aderezo de la carne, ya sabéis que siempre me gusta usar algún ingrediente poco habitual, así que si no encontráis ninguno de ellos usad sal y pimienta normales pero sí que os animo a que vayáis probando sabores nuevos, os sorprenderán y le darán a vuestros platos un toque diferente.
Si no encontráis solomillo o queréis usar algo más económico, podéis usar cualquier otro tipo de carne sin problema. 
Por si os animáis a buscar las especias usadas en esta receta os dejo un par de links donde podéis encontrarlas con toda seguridad:
¡Hasta el próximo post!

domingo, 29 de enero de 2017

Calabacines Rellenos de Falso Arroz de Chipirones, Gambón y Cebolla Negra

Existen los gastrobares y los bares disfrazados de gastrobares y en este post os voy a dar una serie de pautas para sospechar de estos últimos. En primer lugar los falsos gastrobares engañan desde fuera, pues son muy listos y saben cómo camuflarse bajo una apariencia modernita diferente a la de los bares del barrio, algunos incluso tienen una pizarra con un menú degustación en la puerta en el que se incluyen platos con nombres como: "esférico de no sé qué", "trampantojo de no sé cual", " falso turrón de bla, bla, bla..." y al leerlos piensas que ese sitio debe de ser la leche. Pero yo, que estoy muy desengañada,  ya no me dejo seducir por esos nombres y suelo entrar a cotillear el bar antes de nada. Lo primero que hago es observar el sitio: decoración, iluminación, mobiliario, vestuario de los camareros... En un gastrobar que se precie, la imagen del servicio se cuida mucho, por lo que sospecha si no es así. Otro aspecto a tener en cuenta es que las barras de los gastrobares suelen estar casi vacías, todo sale directamente de cocina, incluso las tapas, no te vas a encontrar cámaras frigoríficas, ni bandejas llenas de pinchos de pan con ensaladilla rematados (o matados) con un palillo, si es así, sospecha de nuevo. Y ya cuando te topas con un servilletero de Mahou  de esos que llevan palillero encima, horror completo, pues un gastrobar implica algo de glamour y por mucho aprecio que les tengamos, ni las servilletas de "Gracias por su visita" ni los palillos son algo que se caractericen por su finura y elegancia.
Eso en cuanto a las primeras observaciones, después llegan las pruebas de fuego. La primera es pedir una consumición y ver qué tapa te ponen. Si el camarero te ofrece uno de esos pinchos de pan reseco: malamente, pero como eres buena gente decides darle una última oportunidad y echarle un ojo a la carta. Plastificada... uff... mal empezamos, pero bueno, el formato es bonito, piensas que a lo mejor hay algo que merezca la pena y empiezas  a leer: "alitas de pollo, patatas mil salsas, rejos, sandwich mixto..." ¿En serio? La carta es la prueba de fuego de un gastrobar, y quien va a un sitio así no busca comerse unos huevos rotos con jamón, ni una oreja a la plancha. 
Debería estar prohibido usar el lenguaje así a lo loco y llamar a los sitios como nos de la gana sólo porque suenan mejor, no se puede llamar a un bar vinoteca si ni siquiera hay carta de vinos, ni café lounge a un bar en el que el único cóctel que te ponen es un whisky con Coca-Cola y mucho menos llamar gastrobar a un sitio con pinchos como los que preparan en el bar Paco de la esquina. En realidad eso es lo que más me molesta: la mala utilización de la terminología, pues no hay nada peor que la incoherencia, y he decidido que a sitios incoherentes no entro, será mi vena filóloga. 
Después de esta larga introducción crítica, os dejo con mi receta de hoy, no sé si digna de un gastrobar pero con un nombre muy coherente, espero que os guste:

CALABACINES RELLENOS DE FALSO ARROZ 
CON CHIPIRONES,  GAMBÓN Y CEBOLLA NEGRA

INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS:
2 calabacines redondos; 250 grs de gambón; 250 grs de chipirones;
50 grs de pasta riso (pasta con forma de arroz); 1 cebolla negra; 
1 diente de ajo; 1/4 vaso de vino blanco seco; Sal; Pimienta Negra Molida;
Aceite de Oliva; Agua; Perejil Fresco.
  Comenzaremos lavando bien los calabacines, pues los vamos a cocinar con la piel. Los secamos bien y les quitamos la parte superior. Los vaciamos con un sacabolas o en su defecto con una cuchara con mucho cuidado de no romperlos. Reservamos la carne del calabacín. Salpimentamos por dentro, rociamos con aceite y metemos al horno durante 25 minutos a 220º.
Preparamos mientras el relleno. Lo primero que haremos será limpiar los chipirones. Podéis ver cómo se hace en el siguiente video. Una vez limpios los troceamos y reservamos. Pelamos también los gambones reservando dos para decorar y los troceamos reservándolos también.

video


Picamos la carne del calabacín, la cebolla negra y el diente de ajo. Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos el ajo y la cebolla, rehogamos unos minutos con cuidado de que no se quemen y añadimos el calabacín. Cocinamos todo junto unos minutos y añadimos el chipirón. Removemos bien y añadimos el vino subiendo el fuego para que se evapore  el alcohol. Una vez evaporado salpimentamos y reservamos.
Nos ponemos ahora con el falso arroz. Ponemos agua a cocer con una pizca de sal en un cazo pequeño y cuando rompa a hervir echamos la pasta. Cocemos aproximadamente unos 3-4 minutos. Escurrimos el agua con ayuda de un colador y mezclamos con el sofrito de chipirones y lo volvemos a poner al fuego para cocinar las gambas en último lugar. Añadimos el gambón troceado y removemos bien, cocinamos durante un par de minutos sin dejar que éstas se cocinen demasiado. Espolvoreamos con perejil fresco picado.
En una sartén aparte cocinamos los dos gambones reservados a la plancha con un poco de sal cuidando también de que no se nos pasen.
Sacamos los calabacines del horno y procedemos al emplatado. Rellenamos con cuidado hasta algo más que el tope de los calabacines. Decoramos con unas patas de calamar y un gambón a la plancha pelado reservando su cola para darle más firmeza. Regamos con un chorrito de aceite de oliva y servimos.
 



Como véis, he utilizado Cebolla Negra en esta receta. No os asustéis porque es fácil de encontrar, de hecho yo lo hice en Lidl, dentro de su gama de productos Deluxe. El paquete vale menos de dos euros y vienen 4 cebollas. El sabor es fuerte por lo que no es necesario usar mucha. 

He usado calabacines redondos que también podéis en contrar en Lidl pero si no lo hacéis, podéis usar calabacines normales.
En cuanto a la pasta riso, solamente se encuentra en negocios especializados italianos, en caso de no encontrarla la podéis sustituir por arroz normal, quinoa o cuscus.
Como véis es una receta sencilla, el único problema es sus diferentes elaboraciones por separado que requieren un poco más de trabajo, pero el resultado bien merece la pena el esfuerzo, y además es de lo más sana, ¿qué más podéis pedir?
¡Hasta el próximo post!

domingo, 22 de enero de 2017

Tortellini de Won Ton en Caldo

Cuando era pequeña, los viernes era el día en el que las madres iban al mercado a hacer la compra y había que ir con ellas a echarles una mano con las bolsas. Era algo que no me gustaba en absoluto porque la mayor parte de las veces suponía no sólo esperar largo y tendido hasta que te llegaba el turno en los diferentes puestos, sino aguantar las conversaciones infinitas de mi madre con todas las amigas y vecinas con las que se cruzaba de camino, recuerdo que cuando veía alguna a lejos yo misma le pedía a mi madre que se hiciese la loca (sobre todo cuando era la cuarta o la quinta persona a la que se encontraba)con mi mítica frase: "Mamá, no te enrolles, por favor", que nunca funcionó. Pero hoy me doy cuenta de que gracias a eso, me convertí en una gran observadora y recuerdo con cariño y nostalgia aquellos viernes de mercado con su mezcla de voces, de olores, de colores, del ruido del hacha cortando la carne o del pescadero afilando el cuchillo con la chaira, de esas imágenes sobrecogedoras de los productos de la casquería con sus lenguas, sus carrilleras con ojos, de ver sólo mujeres comprando y la taberna llena de hombres... Soy afortunada por haber vivido todo aquello y si alguien me hubiese dicho que nos íbamos a convertir en una panda de autómatas adictos a los centros comerciales, habría disfrutado más de aquellos momentos únicos con tanto carácter y sabor por desgracia irrepetibles. 
Y si bien os hablaba de tradiciones, la receta que hoy os traigo tiene poco de tradicional, aunque está basada en un clásico de la cocina bolognesa, los tortellini in brodo (en caldo), de los que he hecho mi propia interpretación. Espero que os guste.

TORTELLINI DE WON TON EN CALDO 
Ingredientes para 2 personas:
1 paquete de masa Won Ton (en negocios especializados); Queso Parmesano rallado
PARA EL CALDO: 
1 cuarto trasero de pollo; 1 chirivía grande; 1 rama de apio; 1/2 bulbo pequeño de hinojo;
1 puerro; Sal; 1 cucharadita de curry; 50 grs de guisantes congelados; 1l de agua.
 PARA EL RELLENO: 
El pollo utilizado para el caldo; 1 trozo de la chirivía utilizada para el caldo; 20 grs de nueces; 
1 pizca de macís o en su defecto nuez moscada. 


Comenzaremos preparando el caldo. Para ello ponemos en una olla el pollo bien limpio de impurezas,  la chirivía pelada y partida en dos, el apio también limpio de hebras y bien lavado y el puerro también limpio y lavado y cubrimos con el agua.  Añadimos sal, tapamos la olla y cocemos durante 10 minutos. Una vez listo, colamos reservando el pollo y la verdura. Ponemos un poco de caldo en el vaso de la batidora y añadimos el apio, el puerro y el trozo de chirivía y batimos bien. Añadimos al caldo y mezclamos. De este modo el caldo nos quedará más consistente y con más sabor. En una sartén ponemos a tostar en una pizca de aceite caliente, una cucharadita de curry con cuidado de que no se nos queme, añadimos un poco de caldo a la sartén para desleír y lo añadimos al caldo mezclando bien. Ponemos a cocer los guisantes en el caldo durante 10 minutos mientras elaboramos el relleno.
Para ello ponemos el pollo troceado, el otro trozo de chirivía, el macís machacado (o la nuez moscada), sal y las nueces en el robot de la batidora y picamos bien. Podemos añadir también un poco de pimienta negra.
Es el momento de rellenar y dar forma a nuestros tortellinis. Hay que hacerlo de la siguiente manera: 


video

Por último nos queda cocer los tortellini en el caldo. Para ello, los introducimos en el caldo caliente y dejamos cocinar durante un par de minutos, pues la pasta won ton se cuece rapidísimo. 
Ya sólo nos queda emplatar y servir espolvoreando con delicioso queso Parmesano por encima.


   
En esta receta he usado productos poco convencionales pero no os asustéis porque la mayoría de ellos se pueden encontrar y si no, son fácilmente sustituibles. 
Comenzaremos por la pasta won ton, es una pasta que se puede encontrar en cualquier supermercado asiático, en mi caso es pasta congelada pero la calidad es igual de buena que la fresca. El paquetito cuesta alrededor de los 2.50 euros.  
Las chirivías, aunque frecuentes en las fruterías, son poco usadas en la cocina del día a día. Elegí esta hortaliza porque su combinación con el pollo es deliciosa. En caso de no encontrarla podéis usar zanahoria, calabaza o similar.
El hinojo es más fácil de encontrar, pero si no lo hiciérais podéis eliminarlo sin problemas. Yo lo he usado también por el sabor a anís que combina muy bien con los ingredientes del relleno, pero es perfectamente prescindible.
El Macís es una especia poco conocida. Se trata, por explicarlo de un modo simple, de la corteza que recubre la nuez moscada. Su sabor es muy similar a ésta pero más intenso por lo que recomiendo usarlo en pequeñas cantidades, al igual que la nuez moscada. Si no lo encontráis podéis usar una pizquita de la misma que combina muy bien tanto con la chirivía como con el pollo.
Y si no os apetece buscar nada de esto, podéis variar el relleno a vuestro antojo: carne picada, espinacas, queso mascarpone, mortadella de bologna, setas... Las posibilidades son infinitas y la pasta won ton nos permite realizar un plato coqueto en nada de tiempo sin apenas manchar la cocina. ¿Todavía no lo has probado? ¿A qué estás esperando? ¡Hasta el próximo post!

domingo, 15 de enero de 2017

Potaje de Alubia Negra Tolosana, Garbanzos y Bacalao

Mi madre dice que lo primero que hice al nacer fue estornudar, así que nada más venir a este mundo ya todo apuntaba a que iba a ser una friolera de cuidado y es que llegar nevando en pleno diciembre, en pelotilla picada no es para menos, ¿no? Hoy, 38 años después, sigo siendo la más friolera del reino y nunca me veréis sin mi abrigo, mi gorro y mi bufanda, y hasta en primavera o cuando refresca en verano llevo siempre mi chaquetilla "por si acaso". Sin embargo, a pesar de sufrir el frío de una forma casi dramática, como dice Sergio, me encanta el invierno y lo defiendo a ultranza. ¡Con lo bien que se está en casita un sábado en el sofá, tapadita con la manta y con un café calentito en la mano! 
Sea como sea, aunque seáis por-verano como la gran mayoría, no me podéis negar que hay cosas que dan mucho más placer en invierno, como por ejemplo meterse en la cocina y preparar un guiso rico y reconfortante para hacernos entrar en calor como el que os traigo en el post de hoy y que os va a venir genial para aguantar la ola de frío que se nos viene encima esta semana. 

POTAJE DE ALUBIA NEGRA TOLOSANA, GARBANZOS Y BACALAO

Ingredientes para 2 personas:
75 grs de alubia negra tolosana; 75 grs de garbanzos; 1 puñado de espinacas frescas;
1 tajada de bacalao salado;1 cebolla; 1 diente de ajo; 1 pimiento verde; 2 patatas medianas;
1 cucharada de harina; 1 hoja de laurel; 1 chorro de vino blanco seco;
2 tomates rallados; 1 cucharadita de pimentón; 1 cucharadita de cominos molidos;
Sal; Aceite de Oliva; Agua. 


Para preparar esta receta es necesario comenzar el día anterior. Lo primero que haremos será poner el bacalao en remojo en agua fría. Yo lo he tenido unas 30 horas cambiándole el agua tres veces porque las tajadas eran pequeñas. La noche de antes pondremos también las legumbres en remojo.
Al día siguiente escurrimos las legumbres y las ponemos en la olla, las cubrimos con bastante agua y añadimos un cuarto de cebolla y la hoja de laurel y ponemos a cocer. 
Mientras tanto elaboramos un sofrito. Picamos la cebolla, el ajo y el pimiento y los ponemos a pochar en una sartén con aceite. Cuando la cebolla empiece a transparentar añadimos la harina, removemos bien y añadimos un chorrito de vino, subimos el fuego para que se evapore el alcohol y en ese momento añadimos el tomate. Bajamos el fuego, mezclamos y añadimos el pimentón sin dejar de remover para que no se nos queme, cuando se haya tostado añadimos un vaso de agua, removemos bien y dejamos que rompa a hervir. En ese punto, añadimos el sofrito a las legumbres, junto con las espinacas y el bacalao escurrido y troceado. Antes de salar dejamos que rompa a hervir y se cocine durante unos minutos, pues el bacalo ya es salado y no queremos pasarnos de sal. Probamos, salamos si fuese necesario (si el bacalao está bien desalado habrá que añadir una pizquita de sal), y añadimos los cominos molidos. En este punto cerramos la olla dejamos cocinar durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, dejamos que la olla se enfríe, la abrimos y añadimos la patata troceada. Volvemos a cerrar y cocinamos por otros 15 minutos. 
De nuevo, cuando la olla esté fría, abrimos, probamos que la legumbre no esté dura y servimos. 




Aprendí esta receta de mi madre, y ella a su vez la aprendió de mi abuela que fue cocinera en Francia cuando era joven, así que tiene bastante tradición en mi familia. De pequeña la odiaba, pero ahora me encanta. Espero que os guste tanto como a mí y la disfrutéis. ¡Buena semana y ojito con el frío!.

sábado, 7 de enero de 2017

Popietas de Lenguadina con Salsa de Limón, Jengibre y Alcaparras al Aceite de Perejil

Soy una gran consumista lo admito, pero contradictoriamente odio ir a los centros comerciales y reconozco que el online shopping me ha salvado la vida. Odio rebuscar entre los trapos como en la canción de Mecano, odio ir a ver una prenda que me ha llamado la atención y que llegue otra persona a coger la misma que yo o a ponerse en medio y tirarse tres años mirando otra cosa como si fuese la única persona en el mundo. Pero lo que más odio de todo son las horas interminables que te tiras en el coche para acceder o salir del maldito centro comercial, no logro entender cómo hay gente capaz de hacer eso no sólo en periodo de fiestas o en rebajas sino todos y cada uno de los fines de semana del año. Y luego hay gente que me dice que le da miedo eso de comprar por Internet..., ¡a mí lo que me da miedo es meterme en esas ratoneras!. ¡Qué vayan, qué vayan y compren! ¡Qué arrasen si quieren! En el tiempo que ellos tardan en aparcar el coche, a mí me da tiempo a comprarme unas cuantas cosas por Internet y a preparar recetas como esta y hasta  a compartirla con vosotros.

POPIETAS DE LENGUADINA CON SALSA DE LIMÓN,
JENGIBRE Y ALCAPARRAS AL ACEITE DE PEREJIL

Ingredientes para 2 personas:
2 lenguadinas; La ralladura de la piel de un limón y el zumo de medio limón;
1 trocito de jengibre fresco rallado; 1 cucharadita de alcaparras;
1/2 cebolla; 1 diente de ajo; 1 cucharada de harina; 1/4 vaso de vino blanco seco;
1/2 vaso de leche evaporada; Pimienta Blanca;Pimienta Negra; Sal; 
Aceite de Oliva.
PARA EL ACEITE DE PEREJIL: 
Unas hojas de perejil fresco; 1/4 de vaso de aceite de oliva.
 
Comenzaremos fileteando el pescado en 4 lomos con un cuchillo bien afilado. Cuando tengamos los cuatro lomos listos, los salpimientamos, enrollamos y pinchamos con un palillo para que no se deshagan las popietas. Ponemos el pescado en una fuente apta para horno cubierta con papel vegetal con un poquito de aceite de oliva para que no se peguen y reservamos.
Preparamos ahora la salsa, para ello, picamos la cebolla y el ajo muy finamente y los ponemos a pochar en una sartén con una cucharada de aceite. Cuando la cebolla esté transparente añadimos la cucharada de harina, removemos durante un par de minutos para que se tueste bien y añadimos la mitad del vino y el zumo de medio limón. Subimos el fuego para que se evapore en el alcohol y en ese momento añadimos la leche evaporada previamente calentada. Removemos bien para que se disuelva la harina y cuando tengamos una salsa sin grumos, salamos y añadimos una pizca de pimienta blanca, la ralladura del limón y la de jengibre, dejamos cocinar todo a fuego medio-bajo unos 5 minutos. Pasado ese tiempo, ponemos la salsa en el vaso de la batidora y batimos hasta obtener una crema. Volvemos a poner la salsa en la sartén y añadimos las alcaparras, dejamos cocinar otros cinco minutos y reservamos. (Si la salsa nos ha quedado muy espesa, podemos aligerarla añadiendo un poco de agua y rectificando de sal y pimienta).
Por último preparamos el aceite de perejil, para ello lavamos bien las ramas de perejil (usad el tallo que es mucho más aromático que las hojas), las secamos y las ponemos en un vaso de batidora junto con el aceite. Batimos bien y ya tenemos nuestro aceite listo. 
Metemos ahora el pescado en el horno precalentado a 220º durante 10 minutos. Cuando esté listo sacamos del horno y quitamos el palillo con cuidado, el pescado ahora mantendrá la forma. 
Emplatamos poniendo como base del plato la salsa, encima las popietas y regamos con un chorrito de aceite de perejil. ( a mí se me fue la mano un pelín). Decoramos con unas alcaparras y unos germinados de cebolla (opcional).


En esta receta he usado lenguadinas pero podéis usar lenguado, gallo, fletán o cualquier otro pescado blanco que se os ocurra. Tampoco es necesario darle la forma de popieta, podéis hacerlo como más os apetezca, pero sí procurad que el pescado sea blanco por los sabores de la salsa.

A mí personalmente la lenguadina o el lenguado me gustan mucho porque son pescados muy saludables y su sabor suave admite todo tipo de preparaciones y hace que sea uno de los pescados que más gustan (o toleran) los peques.

Una receta ideal para decir adiós a los excesos de las fiestas y comenzar el año cumpliendo los siempre tradicional propósito de comer más sano. ¡Feliz 2017!
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