sábado, 7 de octubre de 2017

Ossobuco a la Milanesa

El lunes pasado me operaron de la vista para quitarme las gafas, y es que, como decía mi amigo Carlos, veía ya menos que un gato de yeso. Ayer por la tarde me tocaba revisión y al salir lo primero que hice fue entrar a una librería, pues últimamente ya no podía leer apenas nada y hacía tiempo que no me compraba ningún libro y me hacía ilusión retomar mi gusto por la lectura. Al entrar se me acercó el dependendiente preguntándome si buscaba algo en concreto. Como en realidad no lo hacía y no le iba a contar mi vida, le dije que no encontraba la sección de libros de cocina. El chico me llevó hacia ella disculpándose por no tenerla muy ordenada y empezó a hacerme preguntas sobre el tipo de libros que me interesaban. Ahí me dí cuenta de que el chaval pilotaba bastante. Empezó a sacarme libros en base a mis gustos, me los abrió (ya que muchos venían plastificados) y me dejó ojearlos tranquilamente, aunque de vez en cuando venía a darme su opinión sobre aquello que estaba leyendo y a charlar de restaurantes y temas relacionados con la cocina. Mientras ojeaba los libros podía oírle hablar con otros clientes sobre autores y libros de otras temáticas y la verdad es que me sorprendió muchísimo porque uno no está habituado a entrar a un negocio y que sepan atenderte, recomendarte cosas o que sepan en un pis pas lo que buscas o qué libros te pueden recomendar al respecto. Con alguien así y después de tan grata charla y sorpresa, me tenía que llevar algo sí o sí (lo difícil fue más bien no llevármelo) y me decidí por un libro que creo que ha sido una de las mejores compras que he hecho en literatura gastronómica: Todas las Recetas de Joël Robuchon.
Es un libro de unas 900 páginas, sin fotos eso sí, pero más que un libro es casi una enciclopedia de cocina con consejos, técnicas de cocina,  de cocinado de alimentos, diccionario de cocina y muchas, muchas increíbles recetas ¿ El precio? 29.90 euros. Nada caro para un libro de este calibre. Así que hoy estoy encantada por haber hecho una compra estupenda en un negocio estupendo al que sin duda volveré a por más maravillas y ratitos de charla. 
La receta que hoy os traigo no tiene nada que ver con este libro porque la cociné la semana pasada y me guardé el post para esta, pero tampoco merece ningún desprecio y merece la pena aunque sea una lectura rápida.
OSSOBUCCO A LA MILANESA
Ingredientes para 2 personas:
2 ossobucos; 1 cebolla; 1 zanahoria; 1 diente de ajo; 1 chorro de vino blanco seco; 2 tomates enteros pelados y troceados; Harina; Aceite de Oliva; Sal; Pimienta Negra;
 1/2 l de agua o caldo de carne.
PARA LA GREMOLATA:
1 diante de ajo; Perejil fresco picado; La piel rallada de un limón

Comezaremos pelando, lavando y troceando todas las verduras finamente. Ponemos aceite en la cazuela y echamos las verduras a pochar a fuego medio-bajo con una pizca de sal durante 7 minutos aproximadamente. Mientras tanto, salpimientamos y enharinamos la carne.
Una vez pochadas las verduras, añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos evaporar. En ese momento añadimos los tomates pelados, removemos y dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante otros cinco minutos. 
En ese punto añadimos la carne y dejamos que se dore por ambos lados unos minutos. Añadimos entonces el caldo o el agua (a mí me gusta más cocinar con agua para un sabor menos intenso) hasta que cubra la carne pero no más. Salpimentamos y cerramos la olla. Dejamos cocinar unos 30 minutos desde que la olla empiece a sisear. Abrimos ésta y con un tenedor comprobamos el punto de cocción de la carne, si se deshace estará lista, si vemos que está dura aún cerramos la olla de nuevo y ponemos otros 5 o 10 minutos.
Preparamos la gremolata con un diente de ajo picado (mejor con prensa-ajos), perejil fresco picado y la piel de un limón rallada. Mezclamos tdo y se lo añadimos a la carne. Dejamos cocinar otros 5 o 10 minutos y servimos.

Se puede servir acompañándolo de puré de patatas, patatas fritas o si queremos ya que la delicia italiana sea completa, de un buen Risotto alla MIlanese, pero yo lo serví sin nada ya que el tamaño de la carne es bastante considerable y basta con acompañar el plato de una ensalada para no saltarnos la dieta en exceso.
Para que veáis que la gastronomía italiana es mucho más que pasta y pizza. No dejéis de probar esta magnífica receta.
Podéis también usar la gremolata como acompañamiento de otras carnes y pescados o incluso de un buen plato de pasta.
Os dejo una foto de la portada del magnífico libro de Robuchon por si os interesa:

 
¡Hasta el próximo post!

domingo, 1 de octubre de 2017

Pimientos del Piquillo Rellenos de Atún

Hoy os traigo una receta a la que le tengo mucho cariño, pues es de las primeras cosas que me lancé a hacer cuando me dio por la cocina y siempre formaba parte de mis menús de cumpleaños cuando me independicé. Era un éxito asegurado y por ello he querido rescatarla de mi recetario clásico y compartirla con vosotros. Espero que os gusten tanto como a mis amigas que aún se relamen cuando los recuerdan. 
PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE ATÚN

Ingredientes para 2 personas (6 pimientos):
1 bote de pimientos del piquillo enteros; 2 latas de atún en aceite de oliva;
1 cebolla; 2 dientes de ajo; 1 zanahoria;Vino blanco seco; 1 pimiento verde; 
Sal; Aceite de Oliva; Leche evaporada; 1 bote de tomate frito.


Comenzamos limpiando, lavando, pelando y troceando finamente todas las verduras. Utilizaremos media cebolla y un diente de ajo para el relleno, y los pimientos, la otra media cebolla, un diente de ajo y la zanahoria para la salsa.
Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos la cebolla y el ajo. Pochamos a fuego suave con una pizca de sal y tapado durante 10 minutos aproximadamente. Pasado este tiempo añadimos un chorro de vino blanco seco, subimos el fuego y dejamos evaporar. Escurrimos y reservamos.
Abrimos las latas de atún y escurrimos bien el aceite (podemos aprovecharlo para pochar las verduras), desmigamos y añadimos tres cucharadas de tomate frito, mezclamos bien y le añadimos la cebolla y el ajo pochados.  Dejamos enfriar.
Mientras tanto elaboramos la salsa, para ello ponemos a pochar todas las verduras en la misma sartén con aceite. Añadimos sal y tapamos durante 10-12 minutos. En ese momento añadimos vino blanco seco y subimos el fuego. Cuando se haya evaporado añadimos dos cucharadas de tomate frito y removemos bien. Cocinamos todo junto un par de minutos. Añadimos un chorrito de leche evaporada y pasamos al vaso de la batidora. Batimos bien hasta obtener una salsa fina. Reservamos.
Con ayuda de una cucharilla procedemos al relleno de los pimientos. Una vez rellenos, los ponemos en la sartén con una gotita de aceite y los doramos por ambos lados. Una vez listos, añadimos la salsa por encima y dejamos cocinar a fuego bajo unos 5 minutos. 
Dejamos enfriar. un poco pues es mejor degustarlos templados para que se aprecien mejor los sabores.


Como veis es una receta de lo más sencilla pero increíblemente deliciosa, de esas de mojar pan hasta dejar el plato reluciente. Podéis variar el relleno a vuestro gusto y usar merluza, bacalao, verduras, morcilla... las combinaciones son infinitas. 
¡Va por vosotras, chicas!
¡Hasta el próximo post!

domingo, 17 de septiembre de 2017

Estofado de Carrilleras de Ibérico con Setas y Hash Brown

Me gustan estos días feos de septiembre en los que apetece volver a meterse bajo la mantita del sofá mientras ves una peli, o prepararse una comida calentita. Sergio y yo adoramos los platos de cuchara pero no apetecen con el calor y ni siquiera los saboreas igual, así que hoy era la mejor ocasión para retomar placeres temporalmente olvidados y me he preparado un estofado clásico de lo más reconfortante que quiero compartir con vosotros en el post de hoy. 

ESTOFADO DE CARRILLERAS DE IBÉRICO
CON SETAS Y HASH BROWN
Ingredientes para 2 personas:
500 grs de carrilleras de ibérico;
2 zanahorias; 1 puerro; 1/2 cebolla fresca;
1 diente de ajo; 1 tomate pelado; 1/2 vaso de vino tinto;
2 trocitos de chocolate negro; 1 hoja de laurel;
1 lata de guisantes o un puñado de guisantes congelados;
1 puñado de setas deshidratadas al gusto;
Agua; Sal; Pimienta Negra Molida; Aceite de Oliva.
PARA LOS HASH BROWN
1 patata rallada; Cebollino fresco; 1 huevo; Sal; Pimienta; Aceite de Girasol


Comenzamos pelando las verduras. Las lavamos y las cortamos en trocitos pequeños simétricos. Ponemos aceite a calentar en la olla. Salpimentamos la carne y cuando esté caliente el aceite, la ponemos a dorar en la olla para sellarla. Una vez dorada, la sacamos y reservamos en un plato. En el mismo aceite ponemos todas las verduras a la vez, añadimos sal y pochamos durante 7 minutos aproximadamente a fuego medio. En ese momento añadimos el vino. Subimos el fuego para que se evapore el alcohol. En este punto añadimos el chocolate y removemos hasta que se disuelva. Añadimos la carne y rehogamos junto con las verduras un par de minutos, entonces añadimos agua cubriendo la carne pero no demasiado. Salpimentamos al gusto y cerramos la olla. Cocinaremos 20 minutos desde que la válvula empiece a sisear.
Una vez que haya salido todo el vapor, abrimos la olla y añadimos la lata de guisantes y las setas que habremos puesto a hidratar en agua templada previamente bien escurridas. Removemos y dejamos cocinar todo junto otro par de minutos antes de servir.


Elaboramos ahora los hash browns, unas tortitas de patata típicas de la cocina americana, para ello mezclamos la patata rallada bien escurrida con el huevo batido, el cebollino picado, sal y pimienta. Ponemos abundante aceite de girasol a calentar y cuando esté a la temperatura adecuada, añadimos una cucharada de la mezcla formando una tortita lo más redonda posible. Esperamos a que se fría bien por debajo antes de darle la vuelta o se romperá. Les damos la vuelta y las cocinamos por el otro lado de igual modo. Sacamos y escurrimos sobre papel absorbente. Repetimos la operación con toda la mezcla. Una vez listas, servimos junto con el estofado.


He decidido usar los Hash Browns como acompañamiento por darle un toque diferente al estofado pero podéis usar patatas fritas, al horno o en puré. La patata es el acompañamiento perfecto para este plato.
En cuanto a las setas he utilizado Senderillas y Boletus deshidratados, pero podéis usar otra variedad o incluso setas en conserva o champiñones naturales.
Es un plato que se hace muy rápido y que sabe incluso mejor de un día para otro (en este caso no le añadáis patata), una receta ideal para la vuelta a la rutina. 
¡Hasta el próximo post!

domingo, 10 de septiembre de 2017

Carré de Cordero con Salsa de Albaricoque y Guarnición de Patatas y Setas

En la cocina, como en la vida, hay que estar preparado para todo,como por ejemplo para que se te vaya la luz de la nevera y del horno en pleno proceso de elaboración de un plato y tengas que cambiar de planes en el último momento. Soy una mujer resolutiva y casi siempre se me suele ocurrir un plan alternativo, así que en lugar de hacerla en el horno como era mi idea inicial, he optado por la olla exprés. No estaba muy segura del resultado pero ha sido bastante satisfactorio y he decidido compartirla con vosotros, no sólo para daros ideas culinarias sino para también para que no os desaniméis si os surgen pequeños imprevistos cuando estáis cocinando, siempre hay un plan B. 

CARRÉ DE CORDERO CON SALSA DE ALBARICOQUE 
Y GUARNICIÓN DE PATATAS Y SETAS

Ingredientes para 2 personas:
1 carré o costillar de cordero para 2 personas; 1 diente de ajo; Unas ramitas de tomillo;
Sal; Pimienta Negra Molida; Aceite de oliva; 2 anchoas en salazón.
PARA LA SALSA:
 6 albaricoques; 1/2 cebolla fresca; 1 cucharadita de azúcar moreno; 
Aceite de Oliva; Agua; Sal.
PARA LA GUARNICIÓN: 
Setas al gusto (yo he usado Champiñón Portobello y Boletus); 2 patatas medianas.


Comenzamos limpiando el costillar de cordero. Yo he intentado hacerlo como en un vídeo que he visto en Internet pero al final me ha resultado más complicado de lo que yo pensaba y lo he hecho un poco a mi manera, el resultado no ha sido tan bonito pero no ha quedado mal. De todos modos esto simplemente es por tema de presentación, podéis dejar el costillar entero y sin problema y si tenéis un carnicero amigo, pedidle que os haga el trabajo sucio.
Una vez listo, salpimentamos y untamos la carne con aceite. Añadimos un diente de ajo prensado y el tomillo y con ayuda de las manos extendemos todo masajeando el cordero. Hacemos unos cortes en la parte más carnosa y metemos un trocito de anchoa, leí en un libro que ésta potencia el sabor del cordero y hace más jugosa su carne y de verdad que el resultado es sorprendente. La anchoa se derrite con el calor, así que no os la vais a encontrar dentro de la carne.
Ponemos el cordero en la olla con un buen chorro de aceite, medio vaso de agua y medio vaso de vino blanco. Añadimos también las patatas limpias y cortadas en rodajas gruesas y las setas. Cerramos la olla y cocinamos durante 15-20 minutos. 
Mientras se hace el cordero elaboramos la salsa. Troceamos la cebolla muy fina y la ponemos a pochar en una sartén con un un poco de sal para que sude. Cuando empiece a transparentar añadimos los albaricoques troceados, azúcar  moreno y sal. Cocinamos a fuego medio-bajo durante 7 minutos aproximadamente, hasta que los albaricoques empiecen a deshacerse. En ese punto añadimos un chorrito de agua (poca porque queremos una salsa espesa), removemos y dejamos que rompa a hervir de nuevo. En ese momento pasamos todo al vaso batidor y trituramos.
Abrimos la olla, comprobamos que el cordero está tierno pinchándolo con un tenedor, si es así, nos preparamos para emplatar, poniendo una base de patatas y de salsa, el cordero encima y decoramos con tomillo y las setas. Rematamos con un chorrito de aceite de oliva y unas escamas de sal.



Ya no es temporada de albaricoques, si no los encontráis podéis sustituirlos por una deliciosa salsa de higos que también va fenomenal con el cordero, o una rica salsa de frutos rojos o de menta, como hacen los británicos. 
Espero que os haya gustado esta receta que ha salido a la luz a pesar de las dificultades. ¡Hasta el próximo post!



domingo, 3 de septiembre de 2017

Risotto con Tirabeques, Boletus, Bacalao y sus Cortezas

Un año más se acaban las vacaciones y ya sólo queda el recuerdo del verano. Por lo general, dicho recuerdo siempre es bueno, pero debo decir que para mí este año ha sido especial, no sólo por haber hecho un viaje fantástico a New Orleans y a Mexico, sino porque es de las pocas veces en las que he conseguido apagar mi cabeza pensante y desconectar, y es que aunque uno se vaya de vacaciones, si no se consigue olvidar la rutina, no se descansa del mismo modo y volver a afrontar los problemas del día a día se hace una tarea aún más ardua si cabe. Es curioso, porque es algo de lo que nunca había sido consciente, siempre había pensado que lograba romper por unos días con mi realidad. Pero esta vez me he dado cuenta de que jamás fue así y he conseguido descubrir que soy capaz de relajarme, de no pensar, de tirarme en una colchoneta en la piscina y dejarme llevar por el movimiento del agua y hasta incluso de participar en un concurso musical y cantar delante de un montón de gente en directo, de hacer snorkel en pleno océano (con lo miedica que soy)... en resumen, de disfrutar de la vida, que es algo que, aunque intento no olvidar, suelo y solemos dejar pasar sin darnos cuenta. Por ello, aparcando mis pensamientos y deseando seguir disfrutando de la vida (aunque esta vez desde el mundo real), os traigo una receta que os hará chuparos los dedos. 

RISOTTO DE TIRABEQUES, BOLETUS, BACALAO Y SUS CORTEZAS

Ingredientes para 2 personas:
200 grs de arroz Carnaroli; 1 trozo de bacalao salado de calidad;
50 grs de tirabeques; 20 grs de boletus deshidratados;
1 manojo de cebolletas; 1 diente de ajo; 1/4 vaso de vino blanco;
1 cucharada de mantequilla; 1.5l de agua; Aceite de oliva.
1 bolsa de cortezas de bacalao (opcional).


Comenzaremos esta receta unas 36h antes poniendo el bacalao en agua fría para desalarlo, cambiándole el agua cada 8h aproximadamente. Yo lo he tenido unas 24h ya que el lomo de bacalao no era muy grueso y ha quedado bastante bien. Os recomiendo ir probándolo para cerciorarse del punto de salazón.
Una vez listo el bacalao procedemos a la elaboración del risotto. En primer lugar troceamos finamente las cebolletas y el ajo, y los ponemos a pochar en una cacerola con aceite. Una vez pochados añadimos el vino blanco, subimos el fuego y dejamos evaporar el alcohol. Mientras esto sucede, le quitamos la piel al bacalao y lo troceamos en cuadraditos quitando las espinas que nos pudiéramos encontrar. Cuando el vino se haya evaporado, añadimos el bacalao y removemos. Es el momento de añadir el arroz que rehogaremos durante 3 minutos aproximadamente. Si vamos a añadir sal porque el bacalao nos ha quedado sin mucho sabor, éste es el momento en el que debemos hacerlo. En mi caso, el bacalao ha quedado un pelín salado y no ha hecho falta añadir nada de sal. Para evitar sorpresas siempre os recomiendo probar todo aquello que estéis cocinando.
Añadimos agua previamente calentada al arroz, solamente cubriéndolo, ya que vamos a hacer un risotto y queremos que nos quede cremoso. Removemos frecuentemente y cuando se absorba el agua añadimos más y seguimos removiendo.  Repetiremos esta operación durante 20 minutos. Es importante no dejar de remover el arroz para que suelte bien el almidón y nos quede la textura deseada. 
Mientras se hace el arroz, pondremos los boletus a hidratar en agua templada unos 10 minutos y coceremos también los tirabeques aparte. Para ello ponemos a calentar un cazo con agua y los tirabeques, cuando rompa a hervir retiramos y pasamos a un bol con agua y hielo para que no pierdan su precioso color verde y queden crujientes.
Una vez que los boletus estén listos, escurrimos y añadimos al arroz mezclando bien. Añadiremos los tirabeques cuando falten solamente 5 minutos. En este momento añadiremos también la mantequilla para "mantecar" el arroz. Normalmente se hace con queso Parmesano, pero queso y pescado (y menos bacalao) no es una buena combinación. 
Terminamos sirviendo nuestro risotto con unas cortezas de bacalao.



Ya conocía las cortezas de bacalao y sabía que se podían hacer en casa, pero pasando unos días en Almería las probé en un gastrobar acompañando a un ajoblanco y después descubrí que las vendían en un negocio cercano a casa y me llevé unas cuantas bolsas, pues además de ser un snack delicioso y sano, son un excelente y original acompañamiento para muchos platos. Si no las encontráis, podéis no usarlas o podéis elaborarlas vosotros mismos en casa del mismo modo que se elaboran las cortezas tradicionales. Os dejo la web de la marca que aparece en la foto por si tenéis curiosidad y queréis probarlas: http://www.proveedores.com/proveedores/cortezas-d-mar/.


Los tirabeques son unas vainas muy finas pertenecientes a la familia de los guisantes. Son muy elegantes y por su sabor dulce, combinan muy bien con el bacalao salado. No son fáciles de encontrar, por ello podéis sustituirlas por guisantes petit-pois que son muy chiquititos y dulces, pero si tenéis ocasión de encontrarlos o queréis adquirirlos on-line os recomiendo probarlos porque son muy delicados y suaves, ideales para acompañar pescados o carnes. 
No os agobiéis por estos ingredientes particulares que siempre me gusta usar porque son fácilmente sustituibles. 
Espero que os haya gustado la receta y que os animéis a prepararla en casa. Es ideal para una comida con invitados. ¡Hasta el próximo post!


lunes, 10 de julio de 2017

Ensalada Asiática de Arroz con Brochetas de Salmón y Perlas de Fruta de la Pasión

Últimamente me llama mucho la atención esa necesidad loca que tiene la gente de etiquetarlo todo o  incluso de etiquetarse a sí mismos: millennials, xennials, foodies, trend-setters, it-girls, veggies, runners... Y me pregunto de dónde viene esa necesidad de encasillarse, tal vez sea de ese instinto de manada que aún conservamos los humanos de nuestro origen animal, de una necesidad de pertenecer a algo... No sé, la cuestión es que me resulta muy curioso el orgullo con el que alguien sale por la tele autoproclamándose miembro de un grupo en particular. En una ocasión leí en un artículo que es necesario tener un "tag" para que la gente te siga (sobre todo por Internet), porque una etiqueta te hace diferente de los demás. Qué queréis que os diga, yo más bien creo que es todo lo contrario, que te encasilla en un grupo y acaba con tu individualidad. Y ojo, con esto no quiero decir que esté en contra de lo que significan muchos de esos grupos, sino que creo que se puede ser de todos ellos sin necesidad de pegarse una etiqueta en la frente. En todo caso si hay una etiqueta que todos tenemos y que deberíamos lucir orgullosos, es la nuestra propia, nuestro nombre y apellidos, porque es la única que nos diferencia de los demás y que nos hace ser únicos. 
Y como a mí no me gusta ponerle etiquetas a nada, tampoco se las pongo a mi cocina y hoy os traigo una recetilla con nombre propio que espero que os guste tanto como a nosotros. 
 
ENSALADA ASIÁTICA DE ARROZ CON BROCHETAS DE SALMÓN 
Y PERLAS DE FRUTA DE LA PASIÓN
 
Ingredientes para 2 personas:
100 grs de arroz jazmín; 2 zanahorias; 1 trozo de puerro; 
1 pepino; 1 trozo de jengibre fresco; 1 chorrito de salsa de soja;
1 chorrito de salsa de ostras (opcional); 2 lomos de salmón; 
Aceite de Oliva; Sal; el zumo de media lima; Leche de coco; unas gotas de Tabasco
1 botecito de perlas de fruta de la pasión (LIDL); Agua.
 

Comenzaremos preparando el arroz. Para ello, ponemos los 100 grs de arroz a hervir con el doble de agua y sal y vamos removiendo de vez en cuando para que no se pegue. Mientras tanto, troceamos los ingredientes de la ensalada: las zanahorias, el puerro y el pepino (despepitado). 
Echamos aceite en una sartén y añadimos las zanahorias y el puerro, los salteamos durante unos dos o tres minutos, salamos, añadimos la soja, parte del jengibre fresco rallado y la salsa de ostras, removemos bien y reservamos.
Una vez listo el arroz, mezclamos con estos ingredientes y el pepino fresco. Aliñamos con sal y otro poquito de jengibre fresco rallado, la leche de coco, el Tabasco y el zumo de media lima. Mezclamos bien y reservamos.
Para las brochetas de salmón es imprescindible pedirle al pescadero que nos corte el salmón en lomos y estos a su vez en filetitos y que nos quite también la piel. Cortaremos los filetitos de salmón con un tamaño de unos dos centímetros, salamos y los enrollamos sobre sí mismos, pinchando con la brocheta por el extremo para que no se nos abra. Repetimos la operación hasta formar la brocheta completa. 
Ponemos la plancha a calentar con una gotita de aceite (el salmón es graso ya de por sí) y cuando esté bien caliente ponemos las brochetas. Las cocinaremos aproximadamente 1 minuto por cada lado. 
Cuando estén listas, montamos el plato poniendo con ayuda de un cortapastas una base de ensalada de arroz, sobre ella la brocheta y terminaremos con unas perlas de fruta de la pasión que le darán ese toque ácido y dulce al mismo tiempo tan especial.
 


Algunos ingredientes de esta receta, como la salsa de ostras, no son fáciles de encontrar si no tenéis un negocio asiático cerca, pero podéis prescindir totalmente de ella si no la encontráis. Como os digo en la sección de ingredientes, las perlas de fruta de la pasión son de la gama de productos Deluxe de LIDL, os recomiendo probarlas, ya que sobre todo con pescados hacen una combinación espectacular.
Podéis variar este plato añadiendo cualquier otro pescado: merluza, lenguado, atún... Y también podéis variar los ingredientes de la ensalada a vuestro gusto, pero para darle un toquecito asiático no os puede faltar el jengibre, que además le aportará frescura a vuestro plato.
¡Espero que os haya gustado!
¡Hasta el próximo post!


 

domingo, 25 de junio de 2017

Ceviche de Mero con Garbanzos, Judías Negras y Puré de Boniato

Cuando era una adolescente solía ir a un campamento de verano con mis amigas. Era el momento más esperado del año, pues teníamos 15 días de experiencias y aventuras por delante y sobre todo risas, muchísimas risas. Debo decir que, al contrario de lo que uno imagina, no se comía mal del todo, pero siempre se echaba de menos la comida de mamá y soñábamos con lo que nos tendrían preparado a la vuelta tras 15 días de ausencia. En las películas hubiese sido tu plato preferido pero nuestras madres no pensaban en eso, y os juro que si fuimos de campamento 5 años, los 5 me encontré lo mismo para comer: cocido. Nada más apetecible que un cocido completo a las 15 de la tarde en pleno mes de julio...Pero es que según mi madre, en verano también había que comer caliente y alimentarse bien, sobre todo después de haber estado comiendo lo que nos diera la gana durante dos semanas, así que me comía el plato de cocido ardiendo sudando la gota gorda. No sé si aquellas vueltas a la realidad tendrán algo que ver, pero hoy día es cierto (y a lo mejor me equivoco) que no cocino platos de cuchara en verano, sino que intento buscar recetas fresquitas, completas y saludables que ayuden a sofocar estos calores veraniegos como la que os traigo a continuación.

CEVICHE DE MERO CON GARBANZOS, JUDÍAS NEGRAS Y PURÉ DE BONIATO

Ingredientes para 2 personas:
50 grs de garbanzos; 50 grs de judías negras (opcional); 
1 boniato pequeño; 1 filete de mero limpio de piel y espinas; 
Cilantro fresco; 4 limas; 1 pimiento verde pequeño; 
1 cebolla morada; Unas gotas de Tabasco; Sal; Pimienta;
Aceite de Oliva; Agua; 1 hoja de laurel.
 
 Comenzaremos poniendo las legumbres en remojo la noche anterior en agua caliente con sal los garbanzos (lo aprendí el otro día en Canal Cocina) y en agua fría las judías. Al día siguiente las escurrimos y las ponemos a cocer con agua limpia, sal y una hoja de laurel durante 20-25 minutos en la olla rápida. Pasado este tiempo, escurrimos y dejamos enfriar.
Pelamos el boniato y lo cortamos en rodajas gruesas. Lo ponemos también a cocer en agua con sal durante otros 20 minutos, hasta que se pueda aplastar fácilmente. Una vez listo, salpimentamos y aplastamos con ayuda de un tenedor hasta obtener un puré. Reservamos.
Limpiamos el pescado (si el pescadero no nos lo da ya limpio) y lo cortamos en trozos de un cm aproximadamente. Salpimientamos y reservamos.
Preparamos la famosa "leche de tigre" que es con lo que se va a cocinar nuestro pescado, con el ácido de los cítricos. Había leído varias recetas previamente pero al final elegí la más sencilla y ha dado un resultado excelente. Exprimimos el zumo de 4 limas en un bol, añadimos unas gotas de Tabasco (al gusto del consumidor), sal, unas hojitas de cilantro picado (yo uso pocas porque no me gusta en exceso) y un trocito de cebolla morada. Pasamos por la batidora y se lo echamos al pescado. 
En cuanto al tiempo de maceración del pescado también he leído de todo. Yo he seguido mi instinto y he ido probando hasta que el pescado estaba a mi gusto, lo he tenido unos 45 minutos, hasta que el pescado ha empezado a ponerse blanquecino y perdía su textura tersa hasta ablandarse un poco.
Una vez listos todos los ingredientes, procedemos al montaje del plato. Con ayuda de un cortapastas ponemos una cama de puré de boniato, encima las legumbres regadas con un chorrito de aceite de oliva y después el ceviche, rematándolo con unas láminas de cebolla y pimiento cortadas en juliana fina. Finalmente regamos con la leche de tigre y servimos.

 

 Como véis es una receta super sencilla y muy, muy refrescante. El ceviche o cebiche es un plato de origen peruano. La receta original lleva "ají" que es un tipo de guindilla, pero me ha sido imposible encontrarla y he usado Tabasco en su lugar. Podéis elaborarlo con cualquier tipo de pescado blanco: merluza, lenguado..., pescado azul: salmón, atún, o incluso marisco: pulpo, gambas... y podéis acompañarlo de maíz, arroz, cus-cus, quínoa... Las posibles combinaciones son infinitas. Atrevéos a probar recetas nuevas, os sorprenderá el resultado y os ayudará a sobrellevar estos calurosos días, además de ayudaros a mantener el peso a raya!
¡ Hasta el próximo post!

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